Tengo. Tenía. Tuve. (Relato)
Tengo todo lo que me merezco. Mi familia siempre se lo ha merecido. Vengo de una antigua estirpe de triunfadores entre los que se encuentran grandes empresarios, famosos aventureros, importantes personalidades y altos cargos a lo largo de todas las épocas y gobiernos. Muchos me consideran un privilegiado usándolo de forma despectiva, como si fuese una injusticia más de la vida el que yo lo tenga todo y ellos tengan que conformarse con lo que yo desprecio. Malditos envidiosos. La clase social no es un privilegio, es un derecho que tenemos los mejores. Por algo es por lo que se hereda y no se sortea como una vulgar lotería. Los que me critican no están a mi altura. No sabrían comportarse ni aprovechar todo lo que tengo. No es fácil hacerse notar en los reservados VIP de las mejores discotecas del país. El dinero no te enseña a relacionarte con modelos, actores, futbolistas y famosos en general. Eso solo lo podemos hacer los que lo hemos vivido desde chicos. Por eso odio a los que se han dado en llamar "nuevos ricos": hieden a clase obrera. Son paletos, son desagradables, no saben actuar con elegancia, con glamour. Creen que su recién conseguido dinero les da clase. Y lo peor es que no son conscientes de ello. No se enteran de que son escoria venida a más.
Hace un tiempo tenía más dinero, pero mantener el ritmo de fiestas privadas, mujeres guapas, coches deportivos y drogas no sale barato. No es que esté arruinado. Nada más lejos de la realidad. Simplemente es que antes tenía una economía más desahogada. Eso cambió cuando heredé la empresa de la familia. Mi primera decisión fue venderla, en contra del consejo de administración. Vejestorios fosilizados. Nunca supieron disfrutar de su dinero y creían que me iban a convertir en uno de ellos. Obviamente lo que más les interesaba era mantener sus puestos trabajo con su abultado sueldo, su coche de la empresa con chofer y su pensión de por vida. Pero yo sabía lo que quería. Disfrutaría de la vida con todo lo que pudiera. Y para conseguirlo todo vendí la empresa. Y empecé a disfrutar a tope. Regalos caros a mis amigos, caprichos extravagantes para mi, cantidades ingentes de droga, permitida por las autoridades gracias a los sobornos, para las fiestas. Todo lo mejor y lo más caro. Eso ha reducido bastante mi capital, pero no es nada por lo que preocupe. Lo que tenía lo gastaba, y bien gastado está. Lo importante es mantener el ritmo de vida.
Lo tuve todo. Todo y más. Y todo lo que tuve lo gasté. Lo despilfarré. Lo usé todo en cosas de las que no obtenía beneficio alguno. El reconocimiento público no da dinero. La fama no da dinero. La popularidad no da dinero. El problema fue que me negué a bajar mi nivel. Tuve una reputación que mantener y no me podía permitir tirarla a la basura, aunque eso me llevase a la ruina. A eso se le sumaban vicios demasiado caros y adictivos. Tanto míos como de la gente que me rodeaba. Toda esa gente que yo consideraba mis amigos y que resultaron relaciones de conveniencia. Esa gente que ahora no responde a mis llamadas, que no me invita a sus fiestas. Esa gente a la que nunca pedí ayuda porque mi orgullo no me lo permitió. Ahora entiendo a toda esa gente que dice que el dinero no da la felicidad. Es cierto con matices. No da la felicidad si no sabes hacer buen uso de él.
Saludos
Hace un tiempo tenía más dinero, pero mantener el ritmo de fiestas privadas, mujeres guapas, coches deportivos y drogas no sale barato. No es que esté arruinado. Nada más lejos de la realidad. Simplemente es que antes tenía una economía más desahogada. Eso cambió cuando heredé la empresa de la familia. Mi primera decisión fue venderla, en contra del consejo de administración. Vejestorios fosilizados. Nunca supieron disfrutar de su dinero y creían que me iban a convertir en uno de ellos. Obviamente lo que más les interesaba era mantener sus puestos trabajo con su abultado sueldo, su coche de la empresa con chofer y su pensión de por vida. Pero yo sabía lo que quería. Disfrutaría de la vida con todo lo que pudiera. Y para conseguirlo todo vendí la empresa. Y empecé a disfrutar a tope. Regalos caros a mis amigos, caprichos extravagantes para mi, cantidades ingentes de droga, permitida por las autoridades gracias a los sobornos, para las fiestas. Todo lo mejor y lo más caro. Eso ha reducido bastante mi capital, pero no es nada por lo que preocupe. Lo que tenía lo gastaba, y bien gastado está. Lo importante es mantener el ritmo de vida.
Lo tuve todo. Todo y más. Y todo lo que tuve lo gasté. Lo despilfarré. Lo usé todo en cosas de las que no obtenía beneficio alguno. El reconocimiento público no da dinero. La fama no da dinero. La popularidad no da dinero. El problema fue que me negué a bajar mi nivel. Tuve una reputación que mantener y no me podía permitir tirarla a la basura, aunque eso me llevase a la ruina. A eso se le sumaban vicios demasiado caros y adictivos. Tanto míos como de la gente que me rodeaba. Toda esa gente que yo consideraba mis amigos y que resultaron relaciones de conveniencia. Esa gente que ahora no responde a mis llamadas, que no me invita a sus fiestas. Esa gente a la que nunca pedí ayuda porque mi orgullo no me lo permitió. Ahora entiendo a toda esa gente que dice que el dinero no da la felicidad. Es cierto con matices. No da la felicidad si no sabes hacer buen uso de él.
Saludos
Comentario:
Muy bueno Ícaro, como siempre. Que sepas que me sigo pasando por aquí, ;).
Saludos
Saludos
Comentario:
El dinero es un arma de doble filo, tanto para el que lo tiene como para el que no. Te puede convertir en la persona mas desgraciada cuando lo tienes o en la mas feliz cuando no lo tienes. Poseerlo puede despertar la simpatia de la gente o la envidia. No poseerlo puede conllevar el rechazo o la compasion... Es una maldicion o una bendicion, depende del uso, de la forma, de la persona, de los que te rodean... depende de tantas cosas...
Un besazo.
Un besazo.
Comentario:
Alguna vez he escuchado de los lavios de algún amigo (refiriéndose a una tercera persona) "es muy buen tío, se ha pasado la noche invitándome" y yo me pregunto "¿si no tuviera para invitar dejaría de ser buen tío? ¿o dejaría de ser interesante? mal me pese a mí, la respuesta por su parte sería uno de esos silencios que otorgan, justamente por eso prefiero no tener de nada, así sabré que quien se acerque será de corazón.
Comentario:
Alguna vez he escuchado de los lavios de algún amigo (refiriéndose a una tercera persona) "es muy buen tío, se ha pasado la noche invitándome" y yo me pregunto "¿si no tuviera para invitar dejaría de ser buen tío? ¿o dejaría de ser interesante? mal me pese a mí, la respuesta por su parte sería uno de esos silencios que otorgan, justamente por eso prefiero no tener de nada, así sabré que quien se acerque será de corazón.
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Nunca es suficiente...
Comentario:
Cada uno decide lo que espera de la vida y cómo vivirla, no sé si la felicidad es proporcional a la consecución de sueños y a su cumplimiento, pero que duda cabe que el dinero ayuda a cumplirlos.
Beso





