Blogs.ya.com Quitar publicidad
Desbarradas a los 25
Descubre el mundo que se presenta a los 25 años (y a los 30, 35, 40...)
Acerca de
¿Qué es lo que pasa cuando de un día para otro decides irte de casa de tus padres a una nueva ciudad con tu novio? Este es la narración de las dificultades que tiene querer ser independiente a los 25... cuando todavia no has acabado ni la carrera. ¡Quien me mandaría a mi! Contador Web
Contadores
Sindicación
Mierda de mosquitos tigre...
 
Pequeñas crisis cotidianas
Estoy en el comedor cortando el pan para tostarlo. Cuando me voy a la cocina a ponerlo en la tostadora, me doy cuenta que en el hule he dejado marca por donde he pasado. Mierdaaaaa…… Se me escapa en voz alta y él, que está en la cocina, llega corriendo a ver que es lo que pasa. Ve el destrozo. Comienzan los gritos sobre lo irresponsable que soy, que mejor estaría sentadita que estorbándole, que solo yo soy capaz de hacer estas cosas… Y me enfado, porque una cosa es que tenga razón y otra que me lo tenga que decir con esas formas. Y además, que son unas rayitas de mierda que ni se ven. Y claro, cuando se le pasa el enfado y yo sigo enfadada viene pidiendo perdón, pero los gritos ya están ahí. Cuando a veces le digo que es un gruñón se queda pensativo y comienza a sentirse culpable, pero siempre vuelve a hacerlo aunque prometa no volver a ello. Y, una de dos: o paso de él cuando se pone así (con lo cual se enfada aún más) o intento evitar conflictos para que no hayan problemas (con lo que terminaría loca en un par de meses).

A veces no se como hacerle entender que no es mi padre, que no tiene que reñirme, que tengo 25 años y ya soy mayorcita.

Y otras veces pienso que solo debería gritarle “YA TE COMPRO OTRO HULE DE MIERDA, PERO CALLATE LA BOCA”.

A veces me doy cuenta de lo muy diferentes que somos y de lo difícil que es mantener un equilibrio. Pero le quiero y él me quiere a mí. Aunque seamos diferentes en casi todo.

Él es un preocupón de cuidado y yo soy un poco pasota. Para él es todo un drama que el hule se haya roto porque se me fue el cuchillo cortando el pan. Y yo lo único que veo son unas rayitas sin importancia. Si no encuentra el móvil inmediatamente se piensa que se lo han robado y no me deja que llame para encontrarlo “no vaya a ser que todavía no lo hayan encontrado y les ayudes a localizarlo”. Si yo no encuentro el móvil, pienso que me lo debo haber dejado en casa. Él tiene que medir exactamente las cantidades al cocinar y yo cocino a ojo. Él es un estresado y yo una irresponsable.

De hecho, creo que si encontráramos un punto medio entre su neuroticismo y mi inconsciencia sería la perfección. Lo suficientemente responsables como para poder cumplir con todo, lo suficientemente inconscientes para poder dormir a pierna suelta por las noches. Y ahora estará pensando el ingenuo de turno que nos complementamos y conseguimos este equilibrio entre los dos. ¡Mentira cochina! Lo único que conseguimos en este aspecto es tener discusiones sobre hules rotos, móviles perdidos y métodos de cocina. ¡Que difícil es la convivencia!
 
Dilemas
Mmmmm... tengo un dilema.

Resulta que estoy de exámenes (por eso escribo bastante menos, también). Pedí vacaciones en el trabajo para estudiar y me han dado este fin de semana de fiesta (una vez ya he acabado los exámenes).

Así que tengo un fin de semana libre (oh, dios mio, no me lo puedo creer, tiempo libre) y varias opciones.

La primera consiste en ir a ver a mis padres, pasar la noche allí con Marc. Lo cual significa dormir separados, él en el sofá y yo en mi cama de soltera. Y no os engañeis: el sofá es más cómodo. En mi cama siempre acabo con torticolis.

Además cumpliría con mi amigüita Alba, que todavia me tiene que presentar a su noviete Samu, ese que la lleva loca. Pero, si sumamos el hecho de que hay dos horas de tren para ir y otras dos para volver, que el viajecito sale por 10€/cabeza (sí, que pasa, soy doña tacañona... mi sueldo no se estira lo suficiente) y que nos pasamos todo el fin de semana en terreno hostil... Pues ir a ver a mis padres pierde puntos. Además, es que ya es casi una obligación! Cuando tengo fiesta, maletas y a Martorell corriendo.

La segunda opción sería pasarnos todo el fin de semana perreando en la cama, levantarnos tarde, salir a hacer el vermut, ir al cine... aunque al final se quedara en un "me he levantado demasiado tarde", "estoy empachada por haber desayunado tarde por haberme levantado tan tarde" y "no me apetece ir al cine porque con la siesta (megasiesta) se nos ha hecho demasiado tarde". Ñe. Que ya nos conocemos.

Y es que la relación con los suegros (en general) es difícil por definición. Que te lleves más o menos bien con ellos depende de la relación que hubierais tenido si os hubierais conocido en otras circunstancias. Siempre será peor que en circunstancias normales: si ya, por regla general, te separan generaciones, costumbres... Le tienes que añadir el hecho de que le estas quitando a su hijo del alma (caso femenino) o te estas follando a su hija (caso masculino). Y, reconozcamoslo, que después de 30 años, llegue alguién de la calle y en 6 meses se haga más espacio que tú en el corazón de tu pequeño... pues escuece y mucho.