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Desbarradas a los 25
Descubre el mundo que se presenta a los 25 años (y a los 30, 35, 40...)
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¿Qué es lo que pasa cuando de un día para otro decides irte de casa de tus padres a una nueva ciudad con tu novio? Este es la narración de las dificultades que tiene querer ser independiente a los 25... cuando todavia no has acabado ni la carrera. ¡Quien me mandaría a mi! Contador Web
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Mierda de mosquitos tigre...
 
Laura
Cuando iba al instituto, tenía una muy mejor amiga. La llamaré Laura.

Laura era hija de padres divorciados y en el momento en que la conocí vivía con su padre y su nueva mujer, que a su vez tenía dos hijas más: una de la edad de Laura, que iba a nuestra clase, y otra más pequeña. Y su vida era fantástica así, su madrastra la trataba como a una de sus hijas.

Pasamos la adolescencia juntas. Los primeros novios, los primeros besos, las primeras (y frustrantes) experiencias sexuales. Yo quería estudiar turismo y Laura INEF. Nos preparábamos para entrar en la universidad, hicimos la selectividad juntas. En el último curso, me di cuenta de lo diferente que había sido la vida de Laura de la mía.

En un solo año, le diagnosticaron anorexia, su padre se fue con otra y tuvo que ir a vivir con su madre a un pueblo cercano.

De ahí, pasó a vivir con un novio que se ganaba la vida pintando cuadros que su riquísimo padre financiaba y con una afición exagerada por el onanismo, y de ahí de nuevo a casa de su madre. No llegó a la universidad, no podía con ello. Una de sus últimas parejas era mayor que ella y parecía que le daba estabilidad, se compraron un piso. Y entonces cayó en las drogas. En la cocaina. Se metía tanto, tantísimo que se perforó el tabique. Se llegó a prostituir por drogas. Estuvo a punto de irse a Colombia con su camello.

En desintoxicación, le han dianosticado un Trastorno Límite de la Personalidad, algo que sufren muchos adolescentes actualmente y que es muy difícil de diagnosticar hasta que es demasiado tarde. En el caso de Laura, una anorexia, drogodependencia, prostitución y 4 intentos de suicidio más tarde.

Mientras fregaba los platos, me he dado cuenta de lo normal que es mi vida. De lo grandes que se me hacen problemas insignificantes porque mi vida es extremadamente normal y tranquila.

Y me he acordado de Laura, de lo extremadamente normales que eramos las dos... y de lo diferente que hemos acabado 10 años después.

Siempre hay un camino. Aunque a veces cueste verlo.
 
Comentario:
A veces las circunstancias de la vida te empujan al límite. Tengo mucha suerte porque mi "Laura" se aferró a mi en esos momentos y cuando yo fui "Laura" me aferré a ella. Ahora nuestras vidas son disparatadas dentro de la normalidad.

Ojalá no se hubiera alejado de tí, ¿verdad? ¿Por qué elegiría el otro camino?

El efecto mariposa, supongo, Terrible, qué miedo me da.

¡Un besico, Eva!
 
Comentario:
Claro que cuesta ver el camino y mucho más si no tienes a nadie cerca que te pueda ayudar en los primero pasos. En el caso de Laura todo fue de mal en peor, y todas sus ilusiones y sus sueños se esfumaron de su vida sin ni que ella se diera ni cuenta.

Un besazo guapa, y me alegro que tu vida sea normal.

Feliz finde.
 
Comentario:
Cuando escucho comentarios de personas que se aburren de su vida y admiran las vidas al límite, no puedo quedarme callada y cuento algún caso similar al de tu amiga Laura. Realmente lo siento por ella, pero yo me siento realmente orgullosa de mi "aburrida" vida.

Besos de una maia.
No