EL TREN QUE NUNCA COGIMOS
Otra vez en el andén vacío, abandonado de mi corazón, pasó el tren , lo persegui, hice lo que pude por alcanzarlo, pero su maquinista acelero de tal manera, que entre el humo de su máquina se perdio la magia, las ganas que había cultivado para correr tras él y cogerlo.
"Se acabó"me dije y esas palabras resonaron en mi mente y sé que es cierto, aunque no cierro ese andén, no voy a perseguir más trenes.
No termina el tráfico por un tren, otro llegara a mi estación algún día uno al que no quiera alejar, al que no tenga que perseguir, al que me suba sin más. Parara y mis pies se encontraran con las escaleras como si estas les invitaran a subir y aceptarán la invitación y subirán.
Disfrutare del viaje y cuando acabe, porque todos los viajes acaban de alguna manera u otra, bajaré, abandonare el tren y volvere a mi estación de nuevo, a mi andén vacío, donde agusto esperare al siguiente tren, con las vivencias del pasado viaje en la mochila.
Y al final siempre tendré un lugar al que regresar, al que durante años fue mi casa, a ese andén, vacío, silencioso, frío, que me acojera como el primer día y me acompañara mientras recorro los recuerdos de mis viajes, y en ese andén terminaré y empezaré mi viaje.
Porque en mi corazón estan los billetes para los trenes que he de coger, los recuerdos de mis viajes y los de los trenes que nunca cogimos.
"Se acabó"me dije y esas palabras resonaron en mi mente y sé que es cierto, aunque no cierro ese andén, no voy a perseguir más trenes.
No termina el tráfico por un tren, otro llegara a mi estación algún día uno al que no quiera alejar, al que no tenga que perseguir, al que me suba sin más. Parara y mis pies se encontraran con las escaleras como si estas les invitaran a subir y aceptarán la invitación y subirán.
Disfrutare del viaje y cuando acabe, porque todos los viajes acaban de alguna manera u otra, bajaré, abandonare el tren y volvere a mi estación de nuevo, a mi andén vacío, donde agusto esperare al siguiente tren, con las vivencias del pasado viaje en la mochila.
Y al final siempre tendré un lugar al que regresar, al que durante años fue mi casa, a ese andén, vacío, silencioso, frío, que me acojera como el primer día y me acompañara mientras recorro los recuerdos de mis viajes, y en ese andén terminaré y empezaré mi viaje.
Porque en mi corazón estan los billetes para los trenes que he de coger, los recuerdos de mis viajes y los de los trenes que nunca cogimos.





