DULCES MENTIRAS
Dulces mentiras que inventan nuestras almas, que alimentan nuestras esperanzas, que hacen ilusionarse a nuestros corazones, que ocultan sentimientos, que descubren sensaciones.
Me engaño a mí misma, consciente e inconscientemente, pero cuando al fin descubro las verdades que yo sola no quería descubrir me doy cuenta de que no es tan malo.
La sospecha me hace estar preparada para la realidad de mis mentiras piadosas.
Estoy mejor así, viendo con ojos realistas las cosas que me rodean.
Sabiendo lo que tengo y lo que no.
Sabiendo lo que será y lo que no será.
A veces las cosas no son lo que parecen, no salen como queremos pero casi siempre son para nuestro propio bien, aunque al principio no lo veamos.
Quizá pensé que esta vez sería diferente, pero que no sea exactamente lo que quiero no es malo. Tal vez no debía ser así.
Seguro que al final me doy cuenta de que lo que buscaba era un error que es mejor dejar las cosas como estan, al menos sé lo que hay, no me persigue cada noche la incertidumbre de no saber qué es lo que tenemos.
Ahora dormire tranquila porque se qué es lo que tengo, sé que es lo que dicen sus palabras, sus gestos, sus sonrisas, sé que estará ahí, y con eso me basta no necesitaba nada más.
Al fin mis dulces mentiras se desvanecen, dejan de taparme los ojos y me muestran la realidad de las cosas, como siempre debieron hacer.
Me engaño a mí misma, consciente e inconscientemente, pero cuando al fin descubro las verdades que yo sola no quería descubrir me doy cuenta de que no es tan malo.
La sospecha me hace estar preparada para la realidad de mis mentiras piadosas.
Estoy mejor así, viendo con ojos realistas las cosas que me rodean.
Sabiendo lo que tengo y lo que no.
Sabiendo lo que será y lo que no será.
A veces las cosas no son lo que parecen, no salen como queremos pero casi siempre son para nuestro propio bien, aunque al principio no lo veamos.
Quizá pensé que esta vez sería diferente, pero que no sea exactamente lo que quiero no es malo. Tal vez no debía ser así.
Seguro que al final me doy cuenta de que lo que buscaba era un error que es mejor dejar las cosas como estan, al menos sé lo que hay, no me persigue cada noche la incertidumbre de no saber qué es lo que tenemos.
Ahora dormire tranquila porque se qué es lo que tengo, sé que es lo que dicen sus palabras, sus gestos, sus sonrisas, sé que estará ahí, y con eso me basta no necesitaba nada más.
Al fin mis dulces mentiras se desvanecen, dejan de taparme los ojos y me muestran la realidad de las cosas, como siempre debieron hacer.





