MALOS TIEMPOS
3 ENERO 2005
Volví a entrar en aquella habitación y todo me pareció diferente, después de la conversación que había escuchado,nada me importó ya, la pelea que había tenido con él, la tensa situación que manteníamos entre silencios y miradas penetrantes durante cuatro días. En ese instante todo parecio desvanecerse, se había esfumado porque había vuelto de nuevo, estaba allí ese fantasma que siempre nos persigue a todos.
Incluso aunque los odie en ese momento, nada me duele más que algo que sé que dañará a mi familia, porque diga lo que diga, por mucho que intente ocultarlo, siempre los quiero, muchísimo, los quiero tanto que me duele.
A veces pienso que ellos me dan la fuerza para luchar, para lograr seguir adelante, para sobrevivir, pero esa fuerza repentina no es más que una ilusión pues igual que llega se va y en su partida me deja vacía, perdida, sola con mis confusos sentimientos. Queriendo luchar y temiendo hacerlo. No sé si soy capaz de comprender lo que siento, sólo sé que cuando dejo de pensar en mí, cuando me olvido de sus decepciones, de sus promesas incumplidas, cuando me olvido de que me hirieron cuando dejo de pensar en mí y sólo pienso en ellos, entonces todo se torna gris de nuevo, ya no hay luz ni claridad. Para mí sólo oscuridad una sombra que me recubre, que me hiela, que temo, que no me deja seguir fingiendo.
Viviendo, quisiera seguir viviendo, deshacerme de estas sensaciones, librarme de lo que siento por ellos, pero no puedo y sé que en el fondo tampoco quiero porque siempre estarán ahí, aunque me centre en mí para continuar viviendo. Cuando me atrapa de nuevo la incertidumbre, vuelvo a vivir en su mentira, en su felicidad ficticia y dejo de vivir la mía.
Saldrá el sol un día de estos no sólo para mí, también para ellos y podré dejar de preocuparme, dejaré de vivir su mentira, me olvidaré y seguiré mi camino, mi destino, construiré un mañana mejor. Viviré, disfrutaré cada momento pero sé aún así que no podré dejar de sentir lo que siento ahora, lo que siento por ellos. Siempre estará ahí aunque me duela y me hiera por ello.
No desaparecerán, no pueden hacerlo.
Quizá necesite estar mal para estar bien luego, ser feliz, saber lo que siento.
Pero volveré a entrar y cambiará por completo. Nunca se marchará, nunca borrare lo que siento.
Jamás pasara lo que viví, me acompañara. Seran mis recuerdos, mis antiguas penas, mis heridas cerradas pero seguirán existiendo a la espera de que en otra ocasión, en otra vida, en otro momento, alguien me haga recordar lo que ahora siento y puede que esa vez sea diferente pero en el fondo sentiré lo mismo, lo que hoy siento.
No dejarán de pasar los días, los habrá buenos y malos, las horas me abandonarán implacables con su doloroso tic-tac, ese sonido que perturba mi sueño. Que me hace saber que nunca estaré a salvo porque en cualquier momento podrá volver algo que seduzca amis recuerdos que les haga salir y actuar en mis pensamientos, que me hagan revivir.
Pero aunque no tenga fin seguiré viviendo mi vida y no las mentiras de mis amargos recuerdos.
Volví a entrar en aquella habitación y todo me pareció diferente, después de la conversación que había escuchado,nada me importó ya, la pelea que había tenido con él, la tensa situación que manteníamos entre silencios y miradas penetrantes durante cuatro días. En ese instante todo parecio desvanecerse, se había esfumado porque había vuelto de nuevo, estaba allí ese fantasma que siempre nos persigue a todos.
Incluso aunque los odie en ese momento, nada me duele más que algo que sé que dañará a mi familia, porque diga lo que diga, por mucho que intente ocultarlo, siempre los quiero, muchísimo, los quiero tanto que me duele.
A veces pienso que ellos me dan la fuerza para luchar, para lograr seguir adelante, para sobrevivir, pero esa fuerza repentina no es más que una ilusión pues igual que llega se va y en su partida me deja vacía, perdida, sola con mis confusos sentimientos. Queriendo luchar y temiendo hacerlo. No sé si soy capaz de comprender lo que siento, sólo sé que cuando dejo de pensar en mí, cuando me olvido de sus decepciones, de sus promesas incumplidas, cuando me olvido de que me hirieron cuando dejo de pensar en mí y sólo pienso en ellos, entonces todo se torna gris de nuevo, ya no hay luz ni claridad. Para mí sólo oscuridad una sombra que me recubre, que me hiela, que temo, que no me deja seguir fingiendo.
Viviendo, quisiera seguir viviendo, deshacerme de estas sensaciones, librarme de lo que siento por ellos, pero no puedo y sé que en el fondo tampoco quiero porque siempre estarán ahí, aunque me centre en mí para continuar viviendo. Cuando me atrapa de nuevo la incertidumbre, vuelvo a vivir en su mentira, en su felicidad ficticia y dejo de vivir la mía.
Saldrá el sol un día de estos no sólo para mí, también para ellos y podré dejar de preocuparme, dejaré de vivir su mentira, me olvidaré y seguiré mi camino, mi destino, construiré un mañana mejor. Viviré, disfrutaré cada momento pero sé aún así que no podré dejar de sentir lo que siento ahora, lo que siento por ellos. Siempre estará ahí aunque me duela y me hiera por ello.
No desaparecerán, no pueden hacerlo.
Quizá necesite estar mal para estar bien luego, ser feliz, saber lo que siento.
Pero volveré a entrar y cambiará por completo. Nunca se marchará, nunca borrare lo que siento.
Jamás pasara lo que viví, me acompañara. Seran mis recuerdos, mis antiguas penas, mis heridas cerradas pero seguirán existiendo a la espera de que en otra ocasión, en otra vida, en otro momento, alguien me haga recordar lo que ahora siento y puede que esa vez sea diferente pero en el fondo sentiré lo mismo, lo que hoy siento.
No dejarán de pasar los días, los habrá buenos y malos, las horas me abandonarán implacables con su doloroso tic-tac, ese sonido que perturba mi sueño. Que me hace saber que nunca estaré a salvo porque en cualquier momento podrá volver algo que seduzca amis recuerdos que les haga salir y actuar en mis pensamientos, que me hagan revivir.
Pero aunque no tenga fin seguiré viviendo mi vida y no las mentiras de mis amargos recuerdos.





