QUÉ SUERTE VIVIR AQUÍ (Y van doooos)
Andaba allí, perdida por “Municipio M”, cuando ví a un vecino que dirigía el tráfico (¿Cómo sé que era un vecino? No es que yo pertenezca a la Cía, o conozca a ese señor… Pero al fijarme un pelín en él, descubrí dos signos evidentes que confirmaron mi sospecha: ¡¡el pijama y las zapatillas de levantar!!). Puse una elaborada cara de “queDióhmampare” (si fuera “cristianacatólicaapostólicayromana-PRACTICANTE”, me hubiese persignado, pero como nanai, en estas situaciones sólo pongo caretos) me bajé del coche en dirección al “Agente Espontáneo de la Seguridad y el Orden” (aquí somos asín: ¿Qué llega el alba, y las primeras luces del día nos impiden dormir ? Pues nos asomamos a la ventana… ¿Qué vemos que el tráfico está congestionando la calle? Pues hacemos las veces de “Polismen” y de paso contribuímos a esa conocidísima labor social llamada C.I.C. –Cabreo Instantáneo de Conductores-…) y le dije...
Xiowa: “disculpe buen hombre… ¿Sabría decirme en qué coordenadas se encuentra La C.J. (Casa de La Juventud) de este municipio?” (jajaja, perdón, tuve un lapsus. Ayayayay esta televisión… En realidad, le dije:) -“Hola..., mire, es que no soy de aquí y… Eeeem… Esto… ¡Eeey!...¿¡¡Quiere dejar de ignorarme!!?-
Polismen: -¿…?-
X: -Verá, hoy empieza un curso en la C.J. de aquí… ¿Me podría decir dónde está?-
P: (Cara de “peroquémestáscontandotúahora”) -¿…?-
Y fue entonces cuando Xiowa, en pro de su bienestar psicológico, regresó al coche y se dispersó de allí…
Más tarde que temprano dí con el lugar –APLAUSOS- (mi autoestima alcanzó cotas bastante elevadas al comprobar que no fui la única con perspectiva cero en la localización del edificio), que por increíble que parezca, estaba al final de la calle que Polismen trataba de descongestionar... Ya he nombrado mi inexistente currículum en cursos de este tipo, así que por unanimidad decidí no llamar mucho la atención, y si me sonreía el "Dios delosquelogranpasardesapercibidos" , descubrir, de paso, cómo se lo monta la gente en estas cosas, “asiNque” me arrinconé despacito y “disimuladamente” frente a una estantería abarrotada de folletos que se encontraba junto a la entrada. Al girarme, me topé con una chica (¡qué susto, joé! Ya le vale copiándome las estrategias “de camuflaje”) que miraba sin mirar “La Revista Española de Defensa” . Entre tanto, iba llegando más y más gente, que se acumulaba en torno a la estantería, a la chica y a mí (llegué a pensar que el mueble éste incorporaba un imán gigantesco… Eso… O que el edificio estaba torcido en nuestra dirección, que también pué sé)
Una vez reunidos un buen número de personas, nos pasaron a la clase: una sala amplia que tenía sillas colocadas en semicírculo a lo largo y ancho de su extensión. Me fui hacia las sillas del fondo. Al llegar a la que preseleccioné, cogí una carpeta que había en ella –Ais, qué mona…-, me autodije (jejeje, como si no hubiese ido a por esa precisamente por el color de la carpeta… Si es que soy lo peor…). Al momento, se me colocó al lado una chica, muy simpática, Vanesa, creo que se llamaba. Entablamos una larga conversación; bueno, la entabló y mantuvo ella, yo “escuchaba”.
Hasta ese día, no me dí cuenta totalmente de que eso de “escuchar” es ventajoso en todas y cada una de sus vertientes semánticas. Tienes a tu lado a alguien que jamás has visto, alguien con quien nunca has hablado, y se toma la molestia de contarte su vida…Todo un detallazo por su parte, y toda una hazaña por la tuya, en el caso de tener un par de orejas que aguanten la parrafada… Es decir, a tu voluntad queda el atender y compartir impresiones si se da el caso (luego no se admiten reclamaciones), o, poner el “YO-AUTOMÁTICO” y trasladarte hasta las profundidades de tu pensamiento. Estudiados pros y contras, escuché 5 minutos y luego apreté el botón de emergencia ----> “la Xiowa a la que llama está apagada o fuera de cobertura…” Aunque mantenía mi postura hacia ella y a mi cabeza asintiendo, pero mi cerebro consciente resolvía conflictos existenciales: “Si se necesitan 8 hombres para realizar una tarea en 6 días…¿Cuántos necesitaremos para realizarla en medio día? Uhm… ” Es que… Después de la mañanita que llevaba, y esta mujé contándome no se qué sin previo aviso, cabida a tregua, y sin siquiera derecho a pedir el comodín del 50% … Era mucho pa mi body en menos de 2 horas, y lo que es peor ¡antes de las 9 de la mañana!
La profe empezó a hablar… ¿El qué? Pues ni idea, porque el “YO-AUTOMÁTICO” seguía activo. Cuando volví a la real-realidad ví que tenía sobre mi carpeta un pequeño rectangulito... Vanesa me dijo que era para poner mi nombre… “Ya empezamos con los jueguecitos raros de los cursos éstos…”, pensé algo inquieta; y es que claro, basándome en mi anterior experiencia… ¡Cualquiera se hacía la valiente! Cogí mi rectangulito y me dispuse a “decorarlo” con mi nombre… Pero antes, preferí acomodarme en la silla. Así que, más chula que un ocho hice ¡zas! Y surgió mi “crucedepiernashipnotizante” (ya me gustaría a mí, ya…) Y ahí que me teletransporté, a los más profundos recuerdos de mis clases de dibujo, en las que la torpeza tomaba forma de persona (osea, la mía) y despejaba esa famosa ecuación, que creía sepultada en el tiempo: “artes plásticas” + Xiowa = error
Ahí que me quedé, boquiabierta observando las espectaculares e inmaculadas serigrafías de mis compis e intentando esconder las tristes y bastas letras que yo había escrito. Qué injusta es esta vida… Y fue precisamente al girarme a observar cómo Vanesa pintaba un muñequito junto a su nombre, cuando…
(RESPUESTA: serbmoh sies y atnevon natisecen eS)
Xiowa: “disculpe buen hombre… ¿Sabría decirme en qué coordenadas se encuentra La C.J. (Casa de La Juventud) de este municipio?” (jajaja, perdón, tuve un lapsus. Ayayayay esta televisión… En realidad, le dije:) -“Hola..., mire, es que no soy de aquí y… Eeeem… Esto… ¡Eeey!...¿¡¡Quiere dejar de ignorarme!!?-
Polismen: -¿…?-
X: -Verá, hoy empieza un curso en la C.J. de aquí… ¿Me podría decir dónde está?-
P: (Cara de “peroquémestáscontandotúahora”) -¿…?-
Y fue entonces cuando Xiowa, en pro de su bienestar psicológico, regresó al coche y se dispersó de allí…
Más tarde que temprano dí con el lugar –APLAUSOS- (mi autoestima alcanzó cotas bastante elevadas al comprobar que no fui la única con perspectiva cero en la localización del edificio), que por increíble que parezca, estaba al final de la calle que Polismen trataba de descongestionar... Ya he nombrado mi inexistente currículum en cursos de este tipo, así que por unanimidad decidí no llamar mucho la atención, y si me sonreía el "Dios delosquelogranpasardesapercibidos" , descubrir, de paso, cómo se lo monta la gente en estas cosas, “asiNque” me arrinconé despacito y “disimuladamente” frente a una estantería abarrotada de folletos que se encontraba junto a la entrada. Al girarme, me topé con una chica (¡qué susto, joé! Ya le vale copiándome las estrategias “de camuflaje”) que miraba sin mirar “La Revista Española de Defensa” . Entre tanto, iba llegando más y más gente, que se acumulaba en torno a la estantería, a la chica y a mí (llegué a pensar que el mueble éste incorporaba un imán gigantesco… Eso… O que el edificio estaba torcido en nuestra dirección, que también pué sé)
Una vez reunidos un buen número de personas, nos pasaron a la clase: una sala amplia que tenía sillas colocadas en semicírculo a lo largo y ancho de su extensión. Me fui hacia las sillas del fondo. Al llegar a la que preseleccioné, cogí una carpeta que había en ella –Ais, qué mona…-, me autodije (jejeje, como si no hubiese ido a por esa precisamente por el color de la carpeta… Si es que soy lo peor…). Al momento, se me colocó al lado una chica, muy simpática, Vanesa, creo que se llamaba. Entablamos una larga conversación; bueno, la entabló y mantuvo ella, yo “escuchaba”.
Hasta ese día, no me dí cuenta totalmente de que eso de “escuchar” es ventajoso en todas y cada una de sus vertientes semánticas. Tienes a tu lado a alguien que jamás has visto, alguien con quien nunca has hablado, y se toma la molestia de contarte su vida…Todo un detallazo por su parte, y toda una hazaña por la tuya, en el caso de tener un par de orejas que aguanten la parrafada… Es decir, a tu voluntad queda el atender y compartir impresiones si se da el caso (luego no se admiten reclamaciones), o, poner el “YO-AUTOMÁTICO” y trasladarte hasta las profundidades de tu pensamiento. Estudiados pros y contras, escuché 5 minutos y luego apreté el botón de emergencia ----> “la Xiowa a la que llama está apagada o fuera de cobertura…” Aunque mantenía mi postura hacia ella y a mi cabeza asintiendo, pero mi cerebro consciente resolvía conflictos existenciales: “Si se necesitan 8 hombres para realizar una tarea en 6 días…¿Cuántos necesitaremos para realizarla en medio día? Uhm… ” Es que… Después de la mañanita que llevaba, y esta mujé contándome no se qué sin previo aviso, cabida a tregua, y sin siquiera derecho a pedir el comodín del 50% … Era mucho pa mi body en menos de 2 horas, y lo que es peor ¡antes de las 9 de la mañana!
La profe empezó a hablar… ¿El qué? Pues ni idea, porque el “YO-AUTOMÁTICO” seguía activo. Cuando volví a la real-realidad ví que tenía sobre mi carpeta un pequeño rectangulito... Vanesa me dijo que era para poner mi nombre… “Ya empezamos con los jueguecitos raros de los cursos éstos…”, pensé algo inquieta; y es que claro, basándome en mi anterior experiencia… ¡Cualquiera se hacía la valiente! Cogí mi rectangulito y me dispuse a “decorarlo” con mi nombre… Pero antes, preferí acomodarme en la silla. Así que, más chula que un ocho hice ¡zas! Y surgió mi “crucedepiernashipnotizante” (ya me gustaría a mí, ya…) Y ahí que me teletransporté, a los más profundos recuerdos de mis clases de dibujo, en las que la torpeza tomaba forma de persona (osea, la mía) y despejaba esa famosa ecuación, que creía sepultada en el tiempo: “artes plásticas” + Xiowa = error
Ahí que me quedé, boquiabierta observando las espectaculares e inmaculadas serigrafías de mis compis e intentando esconder las tristes y bastas letras que yo había escrito. Qué injusta es esta vida… Y fue precisamente al girarme a observar cómo Vanesa pintaba un muñequito junto a su nombre, cuando…
(RESPUESTA: serbmoh sies y atnevon natisecen eS)





