A propósito de la época de exámenes…
Quedan exactamente 32 días, 12 horas, 53 minutos, 13 segundos (12, 11, 10…) para que empiecen mis exámenes (yuuuupiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii, ¿dónde decías que era la fiesta?) y desde ya mismo, estoy empezando a padecer los efectos secundarios y terciarios de la época (espero que no se note demasiado). Mal vamos…
Me he pasado la mayor parte de mi vida estudiantil codeándome con gente que presume de pasarse horas y horas en una biblioteca (lo sé, tengo que cambiar mi grupo de amigos :P) y lo más sorprendente es que no se me ha pegado nada, NADA de ellos (¿a que es triste?). Así que siempre soy yo la que soporta cómo todo el mundo se autoelogia a sí mismo por la hazaña (eso es autoestima, y lo demás son tonterías), sin poder hacer nada más que ofrecerme voluntaria para ayudarles a montarse su propio altar para que el resto del mundo vayamos a adorarles… En momentazos como este, un único interrogante ocupa mi mente ( “¿cómo has osado a abandonar tu castillo, pedazo de fantasma?”), y hay veces que incluso quisiera o quisiese transmitírselo a mi interlocutor/a, pero hemos sido educad@s en “el bien” (es decir, que nos hemos perdido lo bueno), y yo, pues no he sido menos. Así que, como su propio nombre indica, saco mi “cara de situación” y dándole una palmadita en el hombro:
-“Muy bieeeeen, campeón-a… Que la fuerza te acompañe…-
Al fin y al cabo, ¿qué es una biblioteca sino un edificio arquitectónicamente mono o agradable para la vista? (Enhorabuena Xiowa, te has lucido en la definición… Cómo se notan esos dos años de Historia del Arte, pillina…) Después ya entran las conclusiones de cada cual. Para mí, por ejemplo, es un contínuo foco de distracciones (además del epicentro del desate de mis nervios, ansiedad e impulsos psicópatas). Creo que podría concentrarme bajo un tablao de flamenco, pero en una biblioteca… Uuuuffff. No obstante, en los exámenes de febrero, me dio por pasarme por la biblio de mi campus (algunos experimentan con la presión del aire, y yo con mis reacciones ante el comportamiento de los demás en ciertos habitáculos, ¿passa?)
Nada más pasar por la puerta, llamé la atención del de seguridad. No fue por encandilarle con mi belleza, desgraciadamente (jajaja, creída que es una cuando trata de hacerse la interesante, no me lo tengas en cuenta), de hecho, yo ya había notado que algo no cuadraba: me había metido por un laberinto cuyas paredes eran de plásticos –es que en mi campus pasan esas cosas… No hay trabajo con que entretener al personal, así que los mandan a improvisar- (a todo esto, el de seguridad, con cara de “miralaniñacómosecreegraciosaytodo”, haciéndome señales tipo azafata de avión (recordemos sus gesticulaciones pre-vuelo, pero en silencio) para que saliera de allí. Finalmente me enteré de sus señas, me dí por aludida y retrocedí.
INCISO: a ver, mediados de febrero. Yo entro a la biblioteca de mi campus por “mi puerta” con vistas a intentar estudiar algo (y sí llámalo manía, pero llevo 3 años entrando por la misma puerta ¿por qué cambiar ahora?) ¿y qué me encuentro? ¡¡Obras!! ¿Pero no hay momentos durante el curso, o el verano, sino concretamente en época de exámenes o qué? FIN DEL INCISO.
Me propuse subir hasta mi planta, que es, nada más y nada menos, la última, y justo después de que el ascensor parara en todas y cada una de las 4 plantas anteriores, por fin, llegué. Muerta de cansancio, todo sea dicho (eso de esperar al ascensor, en fechas de tanto tránsito es de un agotadooooor), pero llegué. Ahora sólo quedaba buscar una mesa libre, en la que acomodar plácidamente mi libro, mi bolso, mi botellita de agua y yo misma. Sólo hizo falta dar ¾ de vuelta a toda la planta, pero la encontré, una mesa “toa pa mí”. Haciendo gala de una exquisita generosidad, la ocupé al máximo (es que en una mesa de esas caben 6 personas… Mucho gentío pa una sesión de estudio…). Poco duró mi “gloria”. 5 sitios libres, se cotizan muy bien… A los dos minutos llegó una tía (totalmente desconjuntada –hay gente que no se mira al espejo antes de salir de casa-) con un abanico. Me “hizo mucha gracia” empezar mi sesión de estudio con un vaivén retumbando en mis oídos (hay gente que pretende estudiaaaar)… A mi derecha, casi sin yo darme cuenta, se plantó el chico “radio-Marca”. Por unos minutos, todo pareció tranquilizarse… Pero de repente, unos pasos cada vez más cercanos y ruidosos me impidieron oír las peripecias de TAL jugador con el esférico… Era “ella”, en una bolsa de plástico de ésas de la compra, llevaba una gran botella de agua (si aunque sea hubiese sido ron…) y un sandwich de chorizo, cuyo peculiar aroma, se hizo rápidamente con el ambiente… Ahora o nunca. Recogí todo de una sola vez y puse rumbo al ascensor. Como broche final, me tocó compartir la bajada, a solas con la típica parejita babosa que no se corta un pelo ante nadie, y deleita a “las compañías” con su devenir de acrobacias de pasión…
Luego nos escandalizaremos porque las estadísticas dicen que sólo aprueba un 33% del alumnado…Qué suerte vivir aquí…
Me he pasado la mayor parte de mi vida estudiantil codeándome con gente que presume de pasarse horas y horas en una biblioteca (lo sé, tengo que cambiar mi grupo de amigos :P) y lo más sorprendente es que no se me ha pegado nada, NADA de ellos (¿a que es triste?). Así que siempre soy yo la que soporta cómo todo el mundo se autoelogia a sí mismo por la hazaña (eso es autoestima, y lo demás son tonterías), sin poder hacer nada más que ofrecerme voluntaria para ayudarles a montarse su propio altar para que el resto del mundo vayamos a adorarles… En momentazos como este, un único interrogante ocupa mi mente ( “¿cómo has osado a abandonar tu castillo, pedazo de fantasma?”), y hay veces que incluso quisiera o quisiese transmitírselo a mi interlocutor/a, pero hemos sido educad@s en “el bien” (es decir, que nos hemos perdido lo bueno), y yo, pues no he sido menos. Así que, como su propio nombre indica, saco mi “cara de situación” y dándole una palmadita en el hombro:
-“Muy bieeeeen, campeón-a… Que la fuerza te acompañe…-
Al fin y al cabo, ¿qué es una biblioteca sino un edificio arquitectónicamente mono o agradable para la vista? (Enhorabuena Xiowa, te has lucido en la definición… Cómo se notan esos dos años de Historia del Arte, pillina…) Después ya entran las conclusiones de cada cual. Para mí, por ejemplo, es un contínuo foco de distracciones (además del epicentro del desate de mis nervios, ansiedad e impulsos psicópatas). Creo que podría concentrarme bajo un tablao de flamenco, pero en una biblioteca… Uuuuffff. No obstante, en los exámenes de febrero, me dio por pasarme por la biblio de mi campus (algunos experimentan con la presión del aire, y yo con mis reacciones ante el comportamiento de los demás en ciertos habitáculos, ¿passa?)
Nada más pasar por la puerta, llamé la atención del de seguridad. No fue por encandilarle con mi belleza, desgraciadamente (jajaja, creída que es una cuando trata de hacerse la interesante, no me lo tengas en cuenta), de hecho, yo ya había notado que algo no cuadraba: me había metido por un laberinto cuyas paredes eran de plásticos –es que en mi campus pasan esas cosas… No hay trabajo con que entretener al personal, así que los mandan a improvisar- (a todo esto, el de seguridad, con cara de “miralaniñacómosecreegraciosaytodo”, haciéndome señales tipo azafata de avión (recordemos sus gesticulaciones pre-vuelo, pero en silencio) para que saliera de allí. Finalmente me enteré de sus señas, me dí por aludida y retrocedí.
INCISO: a ver, mediados de febrero. Yo entro a la biblioteca de mi campus por “mi puerta” con vistas a intentar estudiar algo (y sí llámalo manía, pero llevo 3 años entrando por la misma puerta ¿por qué cambiar ahora?) ¿y qué me encuentro? ¡¡Obras!! ¿Pero no hay momentos durante el curso, o el verano, sino concretamente en época de exámenes o qué? FIN DEL INCISO.
Me propuse subir hasta mi planta, que es, nada más y nada menos, la última, y justo después de que el ascensor parara en todas y cada una de las 4 plantas anteriores, por fin, llegué. Muerta de cansancio, todo sea dicho (eso de esperar al ascensor, en fechas de tanto tránsito es de un agotadooooor), pero llegué. Ahora sólo quedaba buscar una mesa libre, en la que acomodar plácidamente mi libro, mi bolso, mi botellita de agua y yo misma. Sólo hizo falta dar ¾ de vuelta a toda la planta, pero la encontré, una mesa “toa pa mí”. Haciendo gala de una exquisita generosidad, la ocupé al máximo (es que en una mesa de esas caben 6 personas… Mucho gentío pa una sesión de estudio…). Poco duró mi “gloria”. 5 sitios libres, se cotizan muy bien… A los dos minutos llegó una tía (totalmente desconjuntada –hay gente que no se mira al espejo antes de salir de casa-) con un abanico. Me “hizo mucha gracia” empezar mi sesión de estudio con un vaivén retumbando en mis oídos (hay gente que pretende estudiaaaar)… A mi derecha, casi sin yo darme cuenta, se plantó el chico “radio-Marca”. Por unos minutos, todo pareció tranquilizarse… Pero de repente, unos pasos cada vez más cercanos y ruidosos me impidieron oír las peripecias de TAL jugador con el esférico… Era “ella”, en una bolsa de plástico de ésas de la compra, llevaba una gran botella de agua (si aunque sea hubiese sido ron…) y un sandwich de chorizo, cuyo peculiar aroma, se hizo rápidamente con el ambiente… Ahora o nunca. Recogí todo de una sola vez y puse rumbo al ascensor. Como broche final, me tocó compartir la bajada, a solas con la típica parejita babosa que no se corta un pelo ante nadie, y deleita a “las compañías” con su devenir de acrobacias de pasión…
Luego nos escandalizaremos porque las estadísticas dicen que sólo aprueba un 33% del alumnado…Qué suerte vivir aquí…
Comentario:
yo tambien me aburro por las tardes mucho, y siento que no hago lo que me gusta,no se que hacer,,,, que buscar, como ocupar mi tiempo, me gusta hacer cosas manuales, pero no se el que, me gusta el cine, pero no tengo tiempo para ver lo que me gusta, no se estoy confundido
Comentario:
a mi tambien me ponian muy nerviosa las bibliotecas, acababa mirando a todo el mundo menos a mis apuntes o en su defecto me iba a curiosear libros, me parecia un desperdicio de tiempo verlos todos tan bien colocaditos y sin nadie que los ojeara!!!!
Besos de al familia
Besos de al familia
Comentario:
Lo raro no es el 33% de aprobados.
Lo extraño, viendo como está el paño, es encontrar alumnos para sacar una estadística. Hay que ser valiente (u ocios@, que lo son la mayoria) para intentar llegar a algo dentro de este sistema. Hay que ser de una pasta especial para estudiar en este pais.
Lo extraño, viendo como está el paño, es encontrar alumnos para sacar una estadística. Hay que ser valiente (u ocios@, que lo son la mayoria) para intentar llegar a algo dentro de este sistema. Hay que ser de una pasta especial para estudiar en este pais.
Comentario:
Mucha suerte...
Comentario:
¿Como lo llevas? Imagino que estudiando mucho, sobre todo por lo perdida que estás, jejejeje ¿me lo creo?
Un besito
Un besito
Comentario:
Yo en la biblioteca no podía estudiar, es que se me iban los ojos detras de cualquier macho medio potable que se atreviera a cruzarse por mi campo visual, y asi ¿quien estudia? Mejor en casita que no hay na que ver, jejej
Un besote!!
Un besote!!
Comentario:
A ver si nos esmeramos... no??? te quiero ver aprobando todo!
y por cierto... yo soy el que va sobrado???
tendre cuidado la proxima vez antes de dejarme ir en algun devenir acrobatico...
y por cierto... yo soy el que va sobrado???
tendre cuidado la proxima vez antes de dejarme ir en algun devenir acrobatico...
Comentario:
Ayyyyyy,qué tiempos aquellos. No te quejarás, estudiar no estudiarás, pero entrenerte, lo haces un rato, einnnn.
Yo, en aquella época, no era muy asiduo a la biblioteca. Iba para buscar algún libro o revista y muy poco para estudiar, o para contemplar, sobre todo cuando había alguna estudiante digna de estudio. Animal que era uno.
Muchas gracias por tu tarjetita, me ha hecho mucha ilusión y me ha alegrado un montón.
Que vaya bien en esos exámenes. Ya te quedan menos horas, minutos y segundos ...
Un besiño
Yo, en aquella época, no era muy asiduo a la biblioteca. Iba para buscar algún libro o revista y muy poco para estudiar, o para contemplar, sobre todo cuando había alguna estudiante digna de estudio. Animal que era uno.
Muchas gracias por tu tarjetita, me ha hecho mucha ilusión y me ha alegrado un montón.
Que vaya bien en esos exámenes. Ya te quedan menos horas, minutos y segundos ...
Un besiño





