Si no sabés ni, ¿que pensar? Cuando todo acabá y vuelve a empezar...
Confundido, no sabes si pensar ¿por qué pensar? Y al cabo sólo piensas en que nada tiene sentido, y vuelves a la rutina una vez más, para volverte a obsesionar y verlo todo marchitar en tan sólo unos segundos, y contemplas como de las cenizas resurge una esperanza para volver a marchar al abismo del día a día y de la monotonía, pero la herida no cicatriza aunque surgirá otra que te hará olvidar la anterior, y la posteior será peor, y coleccionas el dolor de personas que horrorizan y te hacen ser lo que eres un hombre atrapado entre cuatro paredes.
Borrón y cuenta nueva,
hoy tengo la sensación de que me ponen a prueba,
arto de que llueva,
siempre dentro de mi cueva, fuera aun se extrañan
de que cada día beba,
la alegría vuela, lejos mía,
un perplejo marinero que encayo en una bahía,
ni una noche más en vela,
es una promesa princesa, le decía.
Borrón y cuenta nueva,
hoy tengo la sensación de que me ponen a prueba,
arto de que llueva,
siempre dentro de mi cueva, fuera aun se extrañan
de que cada día beba,
la alegría vuela, lejos mía,
un perplejo marinero que encayo en una bahía,
ni una noche más en vela,
es una promesa princesa, le decía.
DESENGAÑOS, dolorosos pero necesarios...
Ahora camina sin nadie a su vera,
y el aire susurra ni un alma te espera,
al final de la vereda,
palparás tus bolsillos por fuera, ya nada te queda.
Son figuras de cera en la hoguera,
princesitas sin castillo que un mal día conocieras,
vestiditas de seda,
su mirada está maldita sus palabras envenenan.
Y Viento se levanta y destiñe,
las frases que no llegan ni a fluir por su garganta,
y la luna le riñe,
por ser un niño mimado nunca se olvida el pasado, le dice.
Él sólo asiente aunque muere por dentro,
si le hablan de aquella que quita el aliento,
evita admitir que vive cual reflejo,
evito evitarla y me miento...
y el aire susurra ni un alma te espera,
al final de la vereda,
palparás tus bolsillos por fuera, ya nada te queda.
Son figuras de cera en la hoguera,
princesitas sin castillo que un mal día conocieras,
vestiditas de seda,
su mirada está maldita sus palabras envenenan.
Y Viento se levanta y destiñe,
las frases que no llegan ni a fluir por su garganta,
y la luna le riñe,
por ser un niño mimado nunca se olvida el pasado, le dice.
Él sólo asiente aunque muere por dentro,
si le hablan de aquella que quita el aliento,
evita admitir que vive cual reflejo,
evito evitarla y me miento...





