<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/rss20.xml"><title><![CDATA[Quimeras de un Naufrago]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/rss20.xml]]></link><description><![CDATA["Pasad caminante y sentaros cerca de la hoguera a escuchar  cuentos de antaño..."]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_10.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_9.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_8.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_7.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_6.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_5.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_4.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_3.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_2.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_1.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_10.htm"><title><![CDATA[Mis amantes]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_10.htm]]></link><description><![CDATA[Mis amantes<br/><br/>Vuelve el dolor... ¿Cuándo cesará? Otra vez este pesado collar de acero provoca llagas en mi cuello ya maltrecho. Agotado estoy de cargar con la Muerte sobre mi cuerpo, y sin poder poner fin a mi castigo lloró tu perdida sin poder refrenar mis emociones.<br/>Me toco los ojos... vuelvo a sentirlo. La venda que me impide volver a ver tus ojos que una vez me dijiste verdes, me envuelve en una sempiterna penumbra de olvido y desasosiego. Son las delicadas manos de la Oscuridad, que ocultan bajo un velo cuanto tocan, ocultando lo que puedes ver y mostrando aquello que deseas conocer.<br/>Mis manos... están cansadas. Malditos grilletes que como joyas abrazan mis muñecas sin cerradura  o cerrojo. Son las joyas de la Soledad, amiga de los desdichados y amante de los que perdieron el amor.<br/><br/>Cadenas, frío, oscuridad…siempre oscuridad. El gran tumulto de un mundo que gira sin cesar ante mis ojos marea mi mente cansada por el caminar de mis pensamientos. Y aunque te miro, no puedo verte. Te oigo, sin escucharte. Te deseo y sin embargo nada siento.<br/>Soledad, amada soledad, ¿Por qué te arraigas a mi ser sin que yo pueda decidir?<br/>Cogida de la mano te acompaña tu hermana oscuridad haciendo aún más tétrica la habitación donde quiero que acaben mis días, y no contenta con ser la amante más celosa de cuantas he conocido, se regodea en su trono haciendo que un haz de luz fluya  a mi vera haciendo más insoportable mi castigo. Incansable me persigue sin cesar y mi ser ya esta cansado de huir. Así que tómame, abrázame, bésame mi escarchada soledad, porque  ella esta lejos y no la dejarás acercarse a mi. Maldigo el día en que dije que sí por segunda vez. Engañado por el dulce aroma del éxito arañaste de mi boca la respuesta que querías. Sí, soledad, mí amada soledad. Cien veces  me harás amarte y cien veces me harás amar a tu hermana y no diré que me disgusta porque he aprendido a quererte. Mi mejor amiga, mi peor castigo. Y aunque no me abandones jamás, ella seguirá presente en mis pensamientos. Aunque la lleves más allá del mar y más allá del cielo, aunque mudes mi boca a sus oídos, y selles mis ojos al paso de su rostro, ella seguirá viva en mi mente. <br/>Y sí, tienes razón: nunca la he visto  y nunca permitirás  que la vea; pero esto te digo:-Cuídate de tu hermana oscuridad, porque ella tiene una amante mas dolorosa que tu, la muerte. Y quizás ella me comprenda y me libre de ti. Si vos, soledad, no apruebas dejarme verla  aunque solo sea una vez más, partiré con la muerte sin cesar. <br/>Dime, ¿Por qué no he podido cuidar de ella?, Y ahora que mi vida echa a dormir me arrepiento de haber pronunciado tu nombre como réplica a unas preguntas que ni siquiera necesitaban respuesta. <br/>Soledad, oscuridad, muerte... las cadenas que aman mi cuerpo, grilletes inquebrables que acarician mi piel ante un aciago destino que me ha tocado vivir.<br/><br/>-C. Mazariegos-<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_9.htm"><title><![CDATA[Maldito, yo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[¡Tú!¡¿Cómo te atreves a mirarme a los ojos?! Maldito seas por siempre despojo de un mundo perdido y unas creencias muertas. <br/>Maldigo tu impía sangre de heraldos muertos. Maldigo el viento que te hace sentir vivo a cada paso que das. Maldigo el sol que te despierta cada mañana. Maldigo a cuantos te han conocido y a cuantos quieran conocerte. Me maldigo a mi mismo por haber creído en ti.<br/>Agoniza y sucumbe ante el castigo eterno del averno. Maldito seas hasta el fin del mundo. Eres la lacra que arruinará nuestras vidas. Eres el estigma que atormenta nuestras mentes. <br/>Mis ojos han sido maculados solo por mirarte y la primavera de mi vida agoniza por  haberte tendido la mano.<br/>¿Cómo aún osas pedir perdón e intentar cambiar las cosas? Lo único que mereces es la muerte, trance que nos librará de ti.<br/>Cada día pido a Dios que me aleje de tu cuerpo, pero Él me castiga haciéndome permanecer junto a ti. ¿Y todo por qué? Porque sin mí serías menos de lo poco que ya eres. Serías un cuerpo inerte solo alimentado por el desconsuelo de lo que en un día fuiste. Reniego de ti. No te atrevas a volver a pedirme consejo nunca más pues en tú locura pagarás por tus actos.<br/>Ve ahora hijo de reyes. Parte donde nunca volvamos a ver tu rostro. Se un proscrito lo que te resta de vida.<br/><br/>(Mi conciencia a mi mismo)<br/>-Elros Tar-Minyatur-  <br/>&#9; <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_8.htm"><title><![CDATA[Libro del Trotamundo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_8.htm]]></link><description><![CDATA[Entre la bruma se perfila un  difusa figura... Camina ayudado por un báculo de madera y labrado en su extremo se encuentra lo que alcanzo a entender que será el escudo de su casa. Cubierto por una capa gris, malgastada por el paso de los años, camina con paso firme, lento y despreocupado. Como si el mundo no girase a su alrededor.<br/>No alcanzó a ver su rostro pues cubierto por la capa solo deja  distinguir una pequeña barba negra algo desaliñada. Aquel trotamundo se acercó lentamente en mi dirección, y cuando ya estaba lo suficientemente cerca como para poder hablar con él, levantó los ojos. Aquellos ojos penetrantes me atravesaron el alma sin embargo no sentí miedo, sino esperanza. Esos ojos verdes como dos luceros me miraron durante no más que un segundo y seguidamente volvieron a su posición anterior y pasó ante mi sin inmutarse. Como si yo no existiese. Siguió caminando hasta que se perdió otra vez en la bruma, para no volver jamás. Así era el Trotamundo venido desde el reino de los sueños.<br/><br/>- Libro del Trotamundo, Elros Tar-Minyatur -<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_7.htm"><title><![CDATA[Llanto]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_7.htm]]></link><description><![CDATA[Con el sol en alto, después del dolor... yacen tendidos en el suelo miles de cuerpos fríos como la nieve. Y justo allí, un hombre de rodillas llorando desconsoladamente ante su hermano agonizante.<br/>Solo me encuentro en esta hora. ¿Solo mi alma se salvará del abismo? Deseo que la impávida muerte venga por un alma más. No podré descansar en paz después de ver a mi hermano caído...<br/><br/>Todavía me queda un soplo de vida querido hermano.- Dijo el yaciente-<br/>Te curaré hermano, no morirás hoy aquí. Aún tenemos que vivir muchas cosas juntos, este no es el final.-Dijo el caballero-<br/><br/>El caballero rodeó a su hermano entre los brazos. Estaba recubierto de sangre, y el caballero sabía que la herida sería irreparable. <br/>Cogió a su hermano en brazos y las lágrimas del caballero, que nacían en sus ojos, iban a parar al pecho de su hermano limpiando la herida que le estaba dando fin. Tumbó a su hermano sobre un manto de hojas secas que rechinaron ante el peso de aquel, casi muerto, cuerpo. <br/><br/>Hermano, lo siento... Quiero irme con vos a las estancias de la muerte. No me dejéis solo. –Dijo el caballero- <br/><br/>Mi herida es difícil de curar. No temas por mi destino mi amado hermano... Ahora por fin encontraré descanso. El descanso que en vida no pude conseguir, la muerte me lo ofrece. –Contestó el herido-<br/> <br/>Pero hermano, tú me enseñaste a luchar y no te rendirás en este día. – Sollozó el caballero- <br/><br/>¿Qué es lo primero que te enseñe el día que te hiciste un hombre? –Preguntó el herido-<br/><br/>Un hombre sigue vivo mientras vive el recuerdo en la mente de aquellos a los que amo. –Contestó el caballero-.<br/><br/>Se que mi recuerdo nunca morirá en tu mente, siempre estaré contigo hermano. Mi espíritu te acompañará donde vayas, incluso aquende del mar. –Añadió el  hermano-<br/><br/>El caballero se inclinó ante su hermano yaciente y lo abrazó mientras una última lágrima brotó de sus apenados ojos y encontró destino en el corazón de su hermano. <br/>En aquel mismo momento el hermano murió no sin antes susurrarle al oído unas últimas palabras: Se como el águila en vuelo, se como el delfín sobre el mar, se libertad...<br/><br/>Elros Tar-Minyatur, Hijo de Eärendil, hijo de Tuor de la casa de Hador de Dor-Lómin.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_6.htm"><title><![CDATA[Reflexiones]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_6.htm]]></link><description><![CDATA[Me gustaría que supieseis más de los textos, historias, narraciones o como gustéis llamarles. Para ello os explicaré como nacen mis narraciones, que aunque con un toque fantástico, muchas veces estan basadas en la realidad.<br/><br/>En primer lugar, La Sombra del Recuerdo, esta inspirada en una última cena que tuvo lugar hace un par de años. En aquella cena nos reunimos buenos y viejos amigos y tal y como narra la historia era una despedida. Y por supuesto después de eso tardaríamos meses en volver a encontrarnos. En aquella última cena - que llamare así porque dió la casualidad de que eramos 13 como en la última cena de la Biblia- recordamos a todos aquellos que no pudieron asistir a tal evento, ya sea porque estaban trabajando fuera, o porque ya no se encontraban con nosotros. Otra de las partes verídicas es el brindis que hacen los personajes. Pues en aquella cena fui la voz que brindó por todos ellos, y aunque el discurso recuerdo en su totalidad, en la historia no esta plasmado entero.Incluso demasiado triste para mí.<br/><br/>En Carta a un Amor Perdido me inspiré en una vieja carta de la Guerra Civil española y en un fragmento de un libro que todavía no he conseguido encontrar.  El sentimiento de nostalgia y dolor por perder al ser amado, y la impotencia provocada por no poderte revelar ante el poder. Ese es el sentimiento que quise plasmar en Carta a un Amor Perdido. ¿Lo he conseguido?<br/><br/>Por último, Orgullo inspirada en una discusion entre una madre y un hijo rebelde, dió cabida a la sempiterna discusión entre la Madre Tierra y el Ser Humano como espiritú, o si lo preferís, como conjunto o ente singular. <br/>Asimismo  la ira desatada,  la prepotencia, el mismo orgullo denotan que esta obra rondaba por una época de "esplendor",incluso la alegría podría haber ayudado a crear Orgullo. Pues cuando te sientes feliz en verdad crece el ego. Son sentimientos tan dispares pero a la vez unidos unos con otros que si no tuviesemos el llanto no podríamos reir. ¿Que sería del honor si no hay nadie allí para ser mezquino?<br/><br/>Sin embargo y a pesar de lo que otras personas puedan pensar,  estas obras no son meras adaptaciones, si no que solo utilizó las situaciones, sentimientos,la energía que transportan las palabras en su interior para dar vida a mis pequeñas obras.  Son puramente originales.<br/><br/>Para terminar, quiero acabar diciendo que crear una novela, cuento,  fabula, o incluso una quimera, esta al alcance de todos. Solo hay que saber elegir las palabras adecuadas y el momento oportuno para decirlas. Pero si el mundo se rigese por esta última regla, muchas cosas cambiarían, y creo que para mejor.<br/><br/>P.D.: Agradezo enormemente la ayuda prestada por Morwen Eledhwen para "Orgullo"  y a Caranthir que me obsequió con un boceto de lo que puede llegar a ser una gran obra. Gracias.<br/><br/>Atentamente y siempre vuestro:<br/>Elros Tar-Minyatur]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_5.htm"><title><![CDATA[Boceto]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_5.htm]]></link><description><![CDATA[Esta noche, ¿quién te observa, quien acecha entre los árboles?<br/>Soy yo, Melkor es mi nombre, El Príncipe del Caos, El Amo de Las Sombras, soberano del mal y morador en el Norte.<br/>Una lista eterna de vidas llevo en mi cuenta, infligir tortura hasta el deseo de morir siempre fue mi debilidad. Los gritos de dolor siempre fueron un placer para mí, el embriagador aroma a miedo en el aire es mi adicción, ese ambiente que mata haciéndome sentir tan vivo y poderoso.<br/>Me sacio con las almas que arden en mis fuegos, bebo las lagrimas de dolor, pena y pánico de los difuntos que al expirar dejaron sus ojos abiertos, me lavo con la sangre que mana de los que murieron en mis manos.<br/>Y aunque mi alma es oscura como la noche, aunque siembro caos y sufrimiento por donde paso, a pesar de que mi simple recuerdo produce repulsión en tu mente, a pesar de que la soledad fue la única que me acompaño en mi reino escondido bajo tierra y de que siembro el caos en la noche, a pesar de ello, soy vulnerable a ti, a tu ser que no es mío, y la envidia me quema, soy vulnerable... o lo era.<br/>Y esta noche te busco Varda, hoy eres mi presa... prepárate... corre, busca seguridad en los brazos de Manwë, tu señor, aunque de nada servirá, es la hora, el momento en el que consumare mi venganza, serás mía o de nadie mas, has perdido tu poder sobre mi porque estoy maldito, sacrifique mi alma para conseguir el poder suficiente para destruir mi corazón en la hoguera de los recuerdos plagados de ti. <br/><br/>-Cortesia de Caranthir Eressë-<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_4.htm"><title><![CDATA[Orgullo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_4.htm]]></link><description><![CDATA[-¿Por qué me haces esto?¿Por qué me tratas así? Yo que te he creado. Yo que te he      convertido en el rey de reyes.  <br/><br/>-Tú me has convertido en lo que hoy soy. Soy el más grande de tus descendientes y todo tu legado me pertenece. Puedo utilizarlo como me venga en gana.<br/><br/>-¿Así es como actúas ante mi generosidad? Tiempo atrás intenté cambiarte, ahora solo intento sobrevivir a ti. Antaño hermanos tuyos intentaron vencerme, y todos y cada uno de ellos sucumbieron ante mi  sempiterna justicia.<br/><br/>-¿Cómo te atreves a amenazarme? Puedo moldear tu vida a mi antojo. Recuerda que yo soy superior a todos mis hermanos y si alguno de ellos se enfrenta a mí, conocerá mi ira.<br/><br/>-¿Esa es la poca humildad que queda en ti? Recuerda, tu y tus hermanos sois solo uno. No podéis existir los unos sin los otros. ¿Acaso no puedes vivir en paz sin destruir mi belleza?<br/><br/>-¿Paz? Tú misma dijiste que soy yo el rey. Todo lo demás es efímero ante mi y mi imperio que se extiende más allá de donde alcanza la luz del sol.<br/><br/>-Si continuas por ese camino no tendré más remedio que castigar tu osadía. Recuerda de donde vienes y que todo lo que has conseguido, es gracias a mí. Y del mismo modo en que te lo he dado, te lo arrebataré.<br/><br/>-No te tengo miedo...<br/><br/>-¡Pues deberías! Largo tiempo he dejado crecer tu orgullo. Pues... tus manos me enseñaron a sangrar, tu mente el placer de la destrucción; y mi última vida se aferra a ti Y aunque te haya creado y tu me destruyas, si yo caigo tu caerás conmigo.<br/><br/>(Y así habló la madre tierra, Gaia, al ser humano)<br/><br/>_______________________________________________________<br/><br/>Con la colaboración de Morwen Eledhwen que hizo de Madre Tierra.<br/><br/>Atentamente y siempre Vuestro: Elros Tar-Minyatur.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_3.htm"><title><![CDATA[Carta a un amor perdido]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_3.htm]]></link><description><![CDATA[No es mi guerra, no es mi esperanza la que cae bajo el yugo opresor del tirano. Las espadas clamaran venganza y las lanzas volverán a brillar en el cielo. Los yelmos plateados se pondrán en marcha una vez más. Muerte, muerte y gloria nos esperan en el campo de batalla dicen. Y yo digo: ¿Gloria? No lo sé, pero la fría hoja de la parca nos espera impaciente con una pérfida sonrisa mas allá del Hades. <br/>Enviados somos a una guerra que no es la nuestra. Sacados de nuestros hogares por la fuerza por defender  una tierra que ni siquiera conocemos. ¿Por qué he de partir a un destino llamado ruina? Unos lo llaman valentía, ansias de ser recordado en canciones. Otros porque es nuestro deber defender el honor de nuestra tierra. Quizás si la tierra nunca fuese llamada nuestra no habría que luchar por ella. Quizás en un tiempo muy lejano la paz vuelva. <br/>Partiré presto a la batalla a lomos de mi caballo esperando que una flecha perdida no encuentre destino en mi pecho y deseando que la temible hoja de acero no quiebre mi escudo. Pero por sobre todo deseo regresar a casa contigo, amor mío. Quiero pasar mis últimos días como un hombre tranquilo, viendo crecer las cosas que con mis manos he creado. Viviendo sin esperar un mañana mejor, creyendo que el tiempo ya no es oro si no algo que pasa impasible ante mí. Deseo volver a ver tu rostro sonriente y tus labios pronunciando mi nombre. Pero si en algún caso, mi amor, no regreso de esta gesta mi alma te esperará más de los confines del cielo.<br/><br/>-Días después el caballero de la carta cayó en el frío suelo en el campo de batalla.-<br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_2.htm"><title><![CDATA[La Sombra del Recuerdo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_2.htm]]></link><description><![CDATA[Es noche de Luna llena. Enhiesta en el firmamento, blanca y radiante como perla marina se erige. El camino pedregoso daña mis pies y paso a paso entre la ligera bruma que los árboles no dejan huir, me acerco a mi destino.<br/>Lentamente voy llegando a la gran ciudad y comienzo a oír ya el algarabío propio de la urbe.<br/>Debo dirigirme a la posada principal donde he de verme con mis viejos amigos. El motivo, una cena inesperada para reunir por última vez a los compañeros de la Blanca Estrella. 7 éramos en un comienzo; ahora, solo 4 seguimos con vida.<br/><br/>Con lento pasear me aproximo a la posada. Abro la pesada puerta de madera y entro sin titubear. Durante unos segundos me sentí perdido y fuera de lugar hasta que alguien grito mi nombre.<br/>Eldacar, estamos aquí-dijo Atanalcar-.<br/>Mire a mi izquierda y allí estaban todos: Atanalcar, Manwedil y Tindómiel. Era el último en llegar.<br/>Me senté en aquella mesa y empecé a mirar a mis compañeros. Su mirada triste hacia prever que aquella noche sería la última.<br/><br/>Por fin, el camarero se acercó. Los hombres pedimos vino de Dorwinion y Tindómiel hidromiel de los elfos del bosque.<br/>Cuando nos sirvieron nuestras bebidas hubo un largo y estremecedor silencio que me atreví a romper<br/>¿Quién nos ha reunido hoy aquí?-pregunté-<br/>Yo -contestó Manwedil-Tenemos que partir Eldacar. A cada uno de nosotros nos ha sido encomendado un destino diferente. Tú te quedaras aquí Eldacar, en Gondor. ¡Han disuelto la Blanca Estrella! Así que para despedirnos he organizado esta última velada.  -añadió Manwedil-.<br/>Estoy contento de que lo hayas hecho. ¡Los últimos 4 miembros reunidos por última vez!-contesté-.<br/><br/>A continuación comenzamos a hablar y a beber en un tono alegre. Recordamos todo lo vivido juntos. Risa, alegría, lágrimas, tristeza e incluso vergüenza. Cuantos sentimientos producidos por el recuerdo.<br/><br/>Al cabo de un tiempo nos trajeron la cena, y he de decir que fue copiosa y exquisita.<br/>¿Os acordáis de Arantar, Vardamir y Eldaron? A ellos les hubiese gustado estar aquí.-dijo Tindómiel-<br/>Recordémosles entonces-dije- Recordemos sus últimos momentos con la Blanca Estrella.<br/><br/>Comenzaré yo-dijo Atanalcar-dejad que recuerde a mi hermano Arantar. Y Atanalcar comenzó a hablar.<br/><br/>Nos habían enviado como avanzada para conocer los designios del ejército corsario. Arantar y yo, cubiertos con capas pardas, íbamos precavidos entre la penumbra de la noche. Llegando al bastión corsario nos agazapamos en la copa de un árbol. Esperamos y observamos sus movimientos hasta que reunimos la información suficiente. Bajamos del árbol pero la suerte quiso que al descender yo pisara unas ramas secas que alertaron a los corsarios. Huimos tan rápido como pudimos pero una flecha guiada por el viento encontró su destino en el corazón de mi hermano. Cayó al suelo y allí entre mis manos manchadas de sangre se le escapó la vida. Cuanto le echo de menos.<br/>Pude observar que los ojos de Atanalcar, mientras nos relataba la historia, derramaban unas cristalinas lágrimas que rápidamente se seco. Y cuando Atanalcar acabó su relato; todos, como si ya estuviese previsto, nos levantamos de nuestras sillas y con las copas en alto gritamos ¡Por Arantar!<br/><br/>Nos volvimos a sentar y Tindómiel con dulce voz dijo:-Dejadme recordar a Vardamir-.<br/>Fría mañana primaveral de hace ya 3 años. Estábamos todos en una pequeña cabaña en el bosque disfrutando de unos días de descanso cuando un correo apareció. En él instaba a Vardamir a ir al desierto de Harad. Debía hacer de protector de una familia de gondorianos.<br/>Partió al amanecer y entre despedidas sus últimas palabras fueron:-Nos veremos muy pronto-.<br/>Un mes después las campanas redoblaban dando la bienvenida a la familia de gondorianos. Pero cual fue nuestra sorpresa al comprobar que Vardamir no estaba con ellos. Corriendo nos acercamos y preguntamos por él, y su única respuesta fue:-Un día, ya cerca de Gondor, se fue sin decir nada y partió de nuevo al Este.<br/>Eso fue lo último que supimos de Vardamir. Y aunque salimos en su busca no dimos con él.<br/>¿Estará vivo? ¿Dónde? ¿Muerto tal vez? Solo se que le echamos de menos.<br/><br/>Así acabó la historia de Tindómiel. Y esta vez, también pude observar sus lágrimas corriendo por su hermosa cara. Y otra vez nos volvimos a levantar y con las copas en alto gritamos al unísono: ¡Por Vardamir!<br/><br/>Esta vez Manwedil, con su voz fuerte y poderosa dijo:-Ruego que me dejéis recordar a Eldaron-. <br/>Y así, comenzó la historia de Eldaron.<br/>Fuimos enviados a luchar contra los orcos de Mordor.  Eldaron y yo estábamos al mando de 500 hombres de Gondor y nuestra empresa, frenar el avance de las hordas orcas. Llegamos al atardecer donde debíamos atacar a los orcos. Esperamos pacientes hasta que la batalla comenzó. La suerte no nos quería acompañar, ya que los orcos eran superiores tanto en número como en armamento. Luchamos y luchamos pero a nuestro alrededor solo caían hombres de Gondor. Teníamos pocas esperanzas de sobrevivir así que tocamos a retirada. Reunimos a todo el que todavía respiraba e intentamos huir. Y allí defendiendo la retirada Eldaron fue muerto mientras luchaba con un orco. Otro orco le había atacado por la espalda y le había atravesado con su arma.<br/>Vi el cuerpo de Eldaron desplomarse sobre un manto cobrizo de hojas otoñales. Y allí encontró su descanso eterno. ¡Que mandos te tenga en su gloria!-dijo Manwedil-.<br/><br/>De nuevo, bajo los negros ojos de Manwedil una lágrima recorrió sus mejillas. Y de nuevo todos nos levantamos y con las copas en alto, de nuevo  volvimos a gritar: ¡Por Eldaron!<br/><br/>Se hizo tarde y el sol ya casi mostraba sus primeros rayos de luz. <br/>Será mejor que nos retiremos.-dijo Manwedil-.<br/>Los demás asentimos. Nos levantamos de nuestras sillas y entre abrazos, lágrimas y despedidas uno a uno fueron saliendo de la posada con paso lento, abatido y la cabeza recogida bajo las capas. Así desaparecieron para no volver jamás.<br/><br/>Yo me quede un tiempo más en aquella mesa. Me quede pensando en todo lo vivido, los buenos y malos momentos, las risas y los llantos, el placer y el dolor que sentí con ellos. De todo aquello, ya solo queda la sombra del recuerdo. Y en este momento me levanto, alzo mi copa y mientras una lágrima recorre mi rostro grito al cielo- ¡Por todos ellos!-.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_1.htm"><title><![CDATA[Bienvenidos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/quimerasdeunnaufrago/c_1.htm]]></link><description><![CDATA[Hola:<br/>Con este primer post quiero inagurar el blog que espero que llegue a mucha gente y les guste. La temática sera sobre todo comentar escritos publicados por uno mismo y algun que otro tema de discusion. Bueno todo se vera sobre la marcha. No tardare en subir mi primera historia.<br/><br/>Atentamente y siempre vuestro:<br/>Elros Tar-Minyatur, hijo de Eärendil, hijo de Tuor de la casa de Hador de Dor-Lómin.]]></description></item></rdf:RDF>
