Claro, es lógico, como no es japonés...!! ( Fecha: 07-11-2005 )
Después de largos contactos con el mundo nipón me di cuenta, hace varios años, que muchos de ellos se creen los seres más inteligentes y perfectos de la tierra. Todo lo que no es japonés, para ellos, es imperfecto. Y si de personas se tratase, retrasados mentales, sin duda alguna. Visto el panorama, lo único que queda es intentar reirse de ellos para compensar las mermas.
Si tienes la oportunidad de venir a Japón verás desde el primer día que disfrazarán su cortesía con preguntas falaces y no exentas de su “pequeña mala hostia”. Las preguntas siempre son las mismas, así que ojo al dato.
La primera que te van a hacer es, ésta:
¿…Te gusta la comida japonesa…?... Por cortesía, o por no dañarles su ego, contestas: Sí, por supuesto, cómo no !! (* Importante: mientras debes hacer ligeros aspavientos con las manos para que resulte más creíble ).
Y ahora viene su mala hostia encubierta: ¿…Te gusta “shiokara” …?
( El shiokara son calamares encurtidos con el contenido de su estómago, en el momento de ser pescados, y mezclado con miso, o pasta de soja ).
A la mayoría de ellos no les gusta shiokara por su olor y sabor desagradable, entonces tu, con tu fuerte personalidad, contestas con una de estas dos posibilidades:
a.- Sí, me gusta, a ser posible con un chorrito de limón y perejil picado de adorno.
Su respuesta: Ahhhhhh soooooo!! (¿… ah, sí…? ). Se acabó el comentario.
b.- Nó, no me gusta, que asco !!...
Su respuesta: Claro, es lógico, como no es japonés…
La segunda pregunta, igual de puta que la primera, es: ¿…Te gusta “natoou”…?
( El natoou o “nató”, son semillas de soja fermentadas con miso entre haces de paja, moho incluído, con fuerte sabor entre amargo y mohoso ).
Por supuesto, muchos de ellos pasan del susodicho “nató”. Tú vuelves a la carga y sabiendo que hay dos posibilidades de contestar, dices:
a.- Sí, me gusta. Mezclado a ser posible con un huevo crudo y aceite de oliva, todo bien batido. Con dos cojones, vás de gourmet, para que se den cuenta.
Su respuesta: Ahhhhhh soooooo!! (¿… ah, sí…? ). Se acabó el comentario.
b.- Buafff, que asco, noooooooooó !!...
Su respuesta: Claro, es lógico, como no es japonés…
Y entonces, inasequibles al desaliento te lanzan la tercera pregunta, que no tiene desperdicio, por su gran dificultad para hacerla: ¿…Sabes usar los palillos…?
Aquí también hay dos posibilidades:
a.- Sí, por supuesto. Claro que siiiií !!...
Su respuesta: Ahhhhhh soooooo!! (¿… ah, sí…? ). Se acabó el comentario.
b.- Nooó . Siempre, recomiendo ir de tonto en esta pregunta. Debes decir que no, para pasar al contraataque y quedar de listo, como veremos más abajo ).
Su respuesta: Claro, es lógico, como no es japonés…
Aunque manejo los palillos desde hace 20 años, siempre me hago el tonto y, le digo al preguntón de turno, que me enseñe como se cogen, que yo no se, y me haga una demostración.
Tenemos el as en la manga. Por una parte nos ganamos su confianza por “permitir” que nos muestre su arte. Y por otra parte, como ya sabemos manejarlos de antemano tenemos todo a favor para no fallar. El “maestro” está esperando que el alumno intente coger algo y se le caiga, para emitir un sonido gutural de triunfo al contestar:
“Claro, es lógico, como no es japonés”…
Pero tú, con dos cojones, hundes los palillos en el shiokara, coges un buen montón y directo a la boca, sin problema. ( … Jódete cabrón !! )
Su respuesta, absorto: ¡¡ Qué listo…,Qué pronto aprende !!... Ya eres superior… ( como ellos ) y serás bien considerado.
Resultado final: Si contestas a todo que sí, de medalla. Si contestas a todo que no viene la cuarta e interesante pregunta: ¿…Por qué viniste entonces a Japón…?
La respuesta puede ser doble:
a.- … Para verte a tí la cara, “Hijo de puta”…!
b.- … Para regaros la huerta, que la tenéis medio desatendida, cabrones…!!
( En otras palabras: pa` follar japonesas ).
En cualquiera de los dos casos, no saldrá de su asombro…. Ahhhhhh soooooo!!
“Y Fujimori movió ficha…” ( 15-11-2005 ).
No he visto un gobierno que haya hecho tanto el ridículo como el japonés en el caso del sátrapa Fujimori. Ha sido y es, el hazmerreir internacional en éste tema. Hace cuatro años cuando “Fuji” salió del Perú por la puerta de atrás, despidiéndose a la francesa, nos mostró toda su mezquindaz y falta de verguenza.
Llegó semiclandestinamente a Japón utilizando el arma de su ciudadanía japonesa para no tener problemas de entrada ni estancia a pesar de que el gobierno japonés debiera haberle quitado la nacionalidad “ipso facto” pues la ley expresamente prohibe que cualquier ciudadano japonés sea presidente en otro pais. Fujimori lo fué de Perú. Y además renunció a su presidencia, por fax, desde Japón.
La ley japonesa igualmente obliga a los japoneses nacidos en otro pais a que, a los 20 años, elijan entre la nacionalidad de origen o la japonesa. Si aceptan la japonesa pierden la otra y viceversa. Fujimori ha mantenido, y mantiene las dos al mismo tiempo. El gobierno japonés debería haberle obligado durante su estancia a cumplir con la ley o, en cualquier caso, actuar “de oficio” y anularle una de las dos. Por lo visto, la ley debe ser para el resto de los mortales.
Durante su estancia en Japón ha vivido a cuerpo de rey, protegido por la derecha recalcitrante del pais, y ha conseguido que el gobierno amparándose en que es “ciudadano japonés” no lo haya extraditado a Perú, ( pais al que el gobierno nipón no se ha dignado contestar sobre sus peticiones ) donde tiene 23 causas pendientes y orden de búsqueda y captura internacional por parte del F.B.I.
Ahora Fujimori, ha dado nuevas pruebas de lo ruín que es, saliendo otra vez por la puerta de servicio y entrando en Chile, ésta vez como ciudadano peruano y, utilizando pasaporte del mismo pais, dando incluso prueba de su irresponsabilidad al llegar en un momento en el que Chile y Perú mantienen relaciones tensas por conflictos territoriales de índole pesquero.
Y a todo esto el gobierno japonés que sigue sin enterarse de como es el susodicho Fujimori, pide encarecidamente a las autoridades chilenas respeto procesal para el detenido como “ciudadano japonés que es”, en una clara injerencia sobre la peticiones peruanas. Si se ha declarado peruano, expresa y voluntariamente al llegar a Chile, Japón debería optar por una retirada silenciosa.
Pero es el pago encubierto por el asalto de la embajada nipona en Lima hace unos años, según parece… Sólo falta en esta obra de teatro que el gobierno nipón pida la extradicción de la chilena más famosa: Anita Alvarado...
“ Decálogo del Fatalismo Japonés… ( I )” Fecha 22-11-2005.
Cuando viajé a Japón como turista, en varias ocasiones, siempre me pareció un pais encantador. Los japoneses que conocí en España me parecieron educados y amables. Sin embargo, al venir a vivir a Yokohama, como a todos los extranjeros que conocí posteriormente, se me rompieron los esquemas. Ni Japón era tan encantador ni los nipones eran tan agradecidos o educados como parecían. Pero no me arrepiento ni de la experiencia ni del aprendizaje de sus formas, que respeto pero no comparto ni entiendo. Todo este decálogo lo he elaborado a través de la experiencia.
Una de las cualidades o defectos, vaya Ud. a saber, del pueblo japonés, es el de pensar como una cámara fotográfica: Todo en negativo. Si a un “japo” le ayudas cien veces nunca lo recordará ni te lo agradecerá, pero si una vez le fallas te lo ha de recordar cien veces como mínimo. Es el primer mandamiento que debes aprender en Japón. No tienes derecho a fallar aunque ellos no cumplan cuando deban cumplir. Fallaste una vez, fallaste para siempre.
El segundo mandamiento dice que no debes aceptar ningún regalo mecánico o voluminoso que te ofrezcan ( ordenadores, estufas, frigoríficos, aspiradoras, sofás, mesas etc…). Aunque te haga falta y te pueda venir bien, no lo cojas. Si lo aceptas pueden suceder dos cosas, o que el aparato funcione defectuosamente ( o no funcione ) y, entonces tengas que pagar al ayuntamiento la tasa de basura correspondiente por desembarazarte del “regalito” o, que su ofrecimiento por parte del “japo”, se deba a que le estorba porque quiere comprarse un modelo más nuevo, en cuyo caso le estás haciendo el favor tú a él y no al contrario.
El tercer mandamiento te enseñará que no debes entablar amistad con ningún vecino a quinientos metros alrededor de tu casa. Si el vecino tiene una tienda, y la mayoría de ellos la tienen, cada vez que pases por delante de ella intentará que le compres algo, te haga falta o no. Son insoportables vendiendo. Mis vecinos tenderos los tengo catalogados en tres escalafones: ratas de alcantarilla, gusanos de la fruta y moscas cojoneras. A cada cual peor.
El cuarto mandamiento dice que la discreción no va con ellos. En cada japonés hay un espía fiscalizador qué, en cualquier momento, puede denunciarte a la policía si sospecha algo de tí, aunque no haya pruebas. La ley lo permite. Cada extranjero es un delincuente en potencia al que hay que vigilar y cada “japo” es un confidente autorizado por la ley para nuestro control. Bien mirado, el japonés no mira, sospecha.
El quinto mandamiento ordena que no debes aprender el japonés. Si lo aprendes estás perdido. Al menos si lo sabes o lo entiendes, no lo demuestres. En caso contrario te darán la brasa a todas horas porque es el único que manejan. Si no hablas japonés estás de enhorabuena. Como ellos no dominan otro idioma, no podran molestarte.
En Japón saben que existe el inglés pero ninguno sabe a ciencia cierta para qué sirve. Si la policía te detiene y pregunta o si un vendedor va a tu casa e igualmente te habla en japonés tu pasas directamente al inglés. Infalible. Como no entienden te dejarán en paz rápidamente. Y si les hablas en español no te digo nada… para ellos es un idioma cósmico, de otra galaxia.
( CONTINUARA)...
“ Decálogo del Fatalismo japonés… ( II )” Fecha: 28-11-2005.
Vamos con la segunda parte del decálogo fatalista. Espero que a más de uno le sirva de ayuda por si quiere venirse a dar una vueltita por aquí.
( Continuación…)
El sexto mandamiento reza así: “Un extranjero no tiene derecho a criticar”. El japo no está acostumbrado a la crítica, sólo conoce el asentimiento o, el “puede que sí”, debido al aborregamiento social imperante, por lo que el “NO” está desterrado en este país. El don de la asertividad en Japón brilla por su ausencia. Si tú criticas o estás en desacuerdo con algo, te van a contestar rápidamente que estás lleno de prejuicios o con la famosa cuarta pregunta… Y porqué viníste…? Si no te gusta, puedes irte !!. Incluso, cualquier opinión que puedas darles para mejorar algo, la entenderán como crítica, así que abstente de decir nada.
El séptimo mandamiento dice que hay un doble comportamiento social cuando una determinada acción sea hecha por un japonés o por un extranjero. Yo siempre pongo el ejemplo de la bicicleta. Si tú tienes la bicicleta a la puerta de tu casa y viene un japonés y te la lleva, la policía dirá qué, seguramente, la ha tomado “prestada” porque le hacía falta. Pero si tú te llevas la bici de un japo, porque te hace falta, la policia dirá con toda seguridad “que la has robado”. Te esperan quince dias incomunicado a arroz y agua para purgar tu pena.
El octavo mandamiento estipúla que la educación en el tren brilla por su ausencia. Lo que veas en un tren japonés no lo verás en ningún otro sitio del mundo. Con toda seguridad. Verás a tres jovenes sentados jugando con el móvil en los asientos destinados para los jubilados y, al lado, una viejecita artrítica que apenas se mantiene en pie y ellos sin inmutarse. O a un marido sentado dormitando y a su mujer de pie cargada de bolsas. O a ocho leyendo un periódico al mismo tiempo: el que lo ha comprado, otros cuatro detrás leyendo por encima del hombro y los otros tres que tiene delante sentados en el asiento del vagón. O verás como luchan denodadamente y a empujones para coger un asiento libre y luego bajarse a los tres minutos en la estación siguiente. Muy curioso comportamiento.
El noveno mandamiento: Guardar las formas. Y eso que és…?. Este es gracioso. Si vas a hacer tus necesidades a un servicio público para hombres, aléjate lo mas posible de los japos. Si estás cerca puedes llevarte desde un eructo a ramen picante en toda la cara hasta una fétida ventosidad sonora procedente de allí donde la espalda pierde su augusto nombre. Para ellos, el “meadero” sirve para descargar todo tipo de molestias ( incluídas las vomitonas en el lavabo ) que les afecten en ese momento, independientemente de quién este a su lado. Avisado quedas.
El décimo mandamiento te enseñará que si intercambias un e-mail con un japo y le envías un mensaje de agradecimiento, en un 99,99% de los casos no recibirás respuesta alguna. Generalmente, cuando nos presentan a una persona e intercambiamos nuestros e-mails, lo lógico, es enviarle un mensaje de cortesía alegrándonos de haberle conocido y que nos gustaría seguir en contacto en el futuro. Es de lo más normal. Aquí no funciona. Ellos piensan que al ser extranjeros nuestros e-mails contienen todo tipo de virus informáticos, además del virus del sida y de la gripe aviar. Por lo tanto no os molestéis en escribir que no os contestarán. Tenedlo en cuenta.
El hikikomori, una epidemia exclusiva de Japón.(06-12-2005)
La palabra “hikikomori”, ( apartados socialmente ), define un grave problema sociológico que afecta a una parte importante de la juventud japonesa. Según calculos realizados recientemente es muy posible que haya un millón de hikikomoris en Japón, es decir, un adolescente de cada diez, sufre de “hikikomori”. La mayoría de ellos son varones, y muchos son también hijos primogénitos, aunque tampoco faltan las chicas.
Se trata de adolescentes y jóvenes que se ven abrumados por la exigente sociedad japonesa, generalmente a nivel academico y, que se sienten incapaces de cumplir lo que la sociedad espera de ellos, ser los mejores en todo, reaccionando por ello con un aislamiento social. Los hikikomori a menudo rehúsan abandonar la casa de sus padres y puede que se encierren en una habitación durante meses o incluso años.
El tener un “hikikomori” en la familia normalmente es considerado un problema interno de esta, y muchos padres esperan mucho tiempo antes de buscar una terapia psicológica. Además, en Japón la educación del adolescente corre a cargo de la madre, por tradición, y puede que el padre deje todo el problema del “hikikomori” a la madre, la cual se vuelve sobreprotectora con su hijo.
En un principio, la mayoría de los padres se limitan a esperar que el joven supere sus problemas y regrese a la sociedad por su propia voluntad. Lo ven como una fase que el adolescente ha de superar. Además, muchos padres no saben qué hacer con un hikikomori, y simplemente “esperan” debido a la falta de otras opciones. Normalmente no se fuerza (o se tarda mucho en hacerlo) de forma radical al adolescente para que vuelva a integrarse a la sociedad.
Para un adolescente es normal que no haya lugar más seguro que las cuatro paredes de su habitación, el lugar donde nadie puede atacarte, nadie puede suspenderte ni dejarte, nada puede salir mal si nada arriesgas y en una situación de gran tensión social y emocional lo mas fácil es encerrarse y dejar pasar los años.
Casi sin contacto con el mundo existente más allá de la puerta de sus habitaciones, pasan semanas, meses e incluso años sin ver a padres y hermanos, que les dejan los alimentos en la puerta para poder al menos subsistir, renunciando a los estudios, durmiendo durante el día y pasando la noche escuchando música, navegando por Internet, jugando a videojuegos. Sin lavarse, y almacenando basura durante meses.
Se han dado casos en los que ha ocupado la cocina o el baño y la familia ha tenido que construir otro nuevo en cualquier lugar de la casa.
Estos adolescentes deciden encerrarse en su habitación o en una parte de su casa después de suspender un examen o tener un desengaño amoroso y lo que empieza por una chiquillada acaba convirtiéndose en años de reclusión voluntaria. La familia resignada no hace más que pasarle la comida sin poder mediar palabra con él.
Dentro del trastorno hay diferentes variantes: algunos salen por la noche pero rehuyen la compañía y la conversación, otros al sentir presión por sus padres para hablar o salir del cuarto se ponen violentos o amenazan con el suicidio, otros hablan un poco con la familia. Los afectados por el hikikomori están entre 1 y 5 años en sus habitaciones.
Hay diferentes opiniones sobre el tratamiento que debe seguir un hikikomori, y las opiniones a menudo se dividen en un punto de vista japonés y otro occidental. Los expertos japoneses normalmente sugieren esperar hasta que el hikikomori se reincorpore a la sociedad por su propia voluntad, mientras que los médicos occidentales piensan que hay que forzarlo si es necesario. En cualquier caso es necesaria una ayuda psicológica, ya que muchos padres se ven abrumados por los problemas de un hikikomori.
Según diversos sociólogos, existen dos causas esenciales, el horario laboral de los padres, que impide cualquier normal comunicación con sus hijos, y la enorme competitividad escolar, (como en cualquier lugar y familia, los progenitores siempre pretenden que sus retoños les superen alcanzando un mejor nivel de vida).
Durante los últimos años Japón posee la mayor tasa de suicidios del mundo. El ritual del hara-kiri o seppuku se sigue usando, pero los métodos más frecuentes son saltar desde edificios o arrojarse a trenes en marcha. Los sociólogos atribuyen esta alta incidencia al paro creciente, a una cultura que glorifica el suicidio, y a niveles demasiado altos de competitividad en la sociedad. Hasta cuando…?
Todo ello es un buen caldo de cultivo para que la ligera línea de equilibrio de la mente humana se haya roto por uno de sus puntos más débiles, la comunicación, o mejor dicho su carencia.
Noche de tren...( 12-12-2005)
Noche de tren...
Ultimo tren de la noche y último vagón del tren. Viernes noche, estación de Akihabara, “Akiba” para los japos. Vengo del restaurante cansado de hacer “huevos rotos”, pizzas “onigiris” de jamón y “kushiages” para la gente que viene a última hora y tocando las pelotas, como todos los viernes.
Tengo suerte y me instalo en la zona de asientos para jubilados, embarazadas o accidentados. Previamente compro mi cerveza habitual para el camino. La Asahi grande, la de 300 yenes. Fuera, hacía frio pero aquí dentro la temperatura es muy agradable. Arranca el tren y a mi lado hay dos “salary-man” sentados. De mi edad, aproximadamente, jugando con su móvil. Llegamos a la estación Central de Tokyo y el vagón se va llenando de gente hasta completarse a empujones.
Hacia nuestro lado se dirige una “viejita”, no tan vieja, pero que debía por la edad, estar en la cama ya hace unas cuantas horas o al menos en casa. Por lo visto, dada su estrafalaria vestimenta, viene de fiesta, colocada y ganadora. Mientras se va acercando, observo que mis dos acompañantes de asiento toman precauciones con rapidez. Uno se hace el dormido. El otro se pone a leer y se coloca los cascos para escuchar música.
Yo, en principio, tenía pensado cederle el asiento. De mala gana, todo hay que decirlo. Pero la vieja suelta éste ladrido con toda la caradura del mundo: “Este asiento es para jubilados y estoy cansada. Deberían dejarme un asiento”. Lo repite tres veces, como si de una figura bíblica se tratara. Los dos japos sentados a mi lado, sin inmutarse, ajenos al tema, como si con ellos no fuera la película.
Y pienso: “Si estos dos no se levantan, el de la cerveza tampoco”. Lentamente, sin mirarla, tomo un trago y entorno los ojos. Me sale la vena poética y digo: “Tía puta, en el último tren no hay concesiones, de pie toda la ruta”…
Llegamos a Yokohama y entra una pareja hablando en voz alta. Claramente borrachos, él y ella, siguen discutiendo dos ó tres estaciones más. La gente de alrededor los mira. Nadie dice nada. Molestan. Me levanto del asiento me planto frente a ellos y poniendo el dedo índice en mis labios digo: "Chissssssstt...urusaiiiii"... Me vuelvo a sentar. Se callan y se cambian de vagón.
Los demás viajeros me miran como a un tío raro. Hay días que el tren se pone imposible con estos japos. Ni descansar se puede, no te jode...
Ultimo tren de la noche y último vagón del tren. Viernes noche, estación de Akihabara, “Akiba” para los japos. Vengo del restaurante cansado de hacer “huevos rotos”, pizzas “onigiris” de jamón y “kushiages” para la gente que viene a última hora y tocando las pelotas, como todos los viernes.
Tengo suerte y me instalo en la zona de asientos para jubilados, embarazadas o accidentados. Previamente compro mi cerveza habitual para el camino. La Asahi grande, la de 300 yenes. Fuera, hacía frio pero aquí dentro la temperatura es muy agradable. Arranca el tren y a mi lado hay dos “salary-man” sentados. De mi edad, aproximadamente, jugando con su móvil. Llegamos a la estación Central de Tokyo y el vagón se va llenando de gente hasta completarse a empujones.
Hacia nuestro lado se dirige una “viejita”, no tan vieja, pero que debía por la edad, estar en la cama ya hace unas cuantas horas o al menos en casa. Por lo visto, dada su estrafalaria vestimenta, viene de fiesta, colocada y ganadora. Mientras se va acercando, observo que mis dos acompañantes de asiento toman precauciones con rapidez. Uno se hace el dormido. El otro se pone a leer y se coloca los cascos para escuchar música.
Yo, en principio, tenía pensado cederle el asiento. De mala gana, todo hay que decirlo. Pero la vieja suelta éste ladrido con toda la caradura del mundo: “Este asiento es para jubilados y estoy cansada. Deberían dejarme un asiento”. Lo repite tres veces, como si de una figura bíblica se tratara. Los dos japos sentados a mi lado, sin inmutarse, ajenos al tema, como si con ellos no fuera la película.
Y pienso: “Si estos dos no se levantan, el de la cerveza tampoco”. Lentamente, sin mirarla, tomo un trago y entorno los ojos. Me sale la vena poética y digo: “Tía puta, en el último tren no hay concesiones, de pie toda la ruta”…
Llegamos a Yokohama y entra una pareja hablando en voz alta. Claramente borrachos, él y ella, siguen discutiendo dos ó tres estaciones más. La gente de alrededor los mira. Nadie dice nada. Molestan. Me levanto del asiento me planto frente a ellos y poniendo el dedo índice en mis labios digo: "Chissssssstt...urusaiiiii"... Me vuelvo a sentar. Se callan y se cambian de vagón.
Los demás viajeros me miran como a un tío raro. Hay días que el tren se pone imposible con estos japos. Ni descansar se puede, no te jode...
Perlas cultivadas"... ( Parte I ) Fecha: 20.12.2005.-
Aprovechando que llegan estas fechas de celebración y en aras de enterrar temporalmente el hacha, despintarme los colores de guerra y quitarme las plumas, voy a contar una serie de anécdotas idiomáticas que me han ocurrido con estudiantes “japos”.Cada una, es independiente de las demás y tiene vida por sí misma. Disfrutadlas.
"Perlas cultivadas" ( I )
*Ni contigo ni “sinmigo” tienen mis penas remedio…
Una estudiante japonesa en España,que era “medio novia” ( ella pensaba que novia, yo decía que amiga ) del que esto suscribe, salía conmigo entre semana, de lunes a jueves y los domingos. Los viernes y sábados me iba de farra hasta altas horas de la madrugada con mis amigos. Siempre me preguntaba “porqué unos dias me llevas contigo y otros te vas sinmigo”… Aprendió a decir: “Hoy te vas sinmigo” y jamás dijo bien la dichosa palabreja.
*Scotex, “el papel ingeniero” es mucho papel…
La misma estudiante, en sus primeros días de estancia en Salamanca, me pidió que la acompañase en sus primeras compras para aprender las costumbres españolas y conocer los supermercados más céntricos. En una de estas incursiones me dice: “Ahora vamos a comprar papel ingeniero para el baño”. Yo, no le dije nada pues ella quería aprender por sí misma dónde estaban las diferentes secciones del supermercado. Entramos y le lanzó a la cajera: …Dónde puedo encontrar el “papel ingeniero”…?. La cajera partiéndose de risa, le dijo: Al fondo a la derecha está el papel higiénico. Esta vez aprendió correctamente el término adecuado… pero la verguenza que pasé ante todas las “marujas” que estaban en la cola fue de aupa.
*Sin “conservativos” Durex, ná de ná…
Otra estudiante a la que por lo visto le encantaba “hacer amistades” a todas horas, ( no quiero decir otra cosa más fuerte ), me comentó “que a ella le habían dicho en Japón que a los españoles les gustaba mucho hacer el amor pero que, como había tantas enfermedades raras, ella siempre hacía el amor con conservativos”… Creo que fue una indirecta bien lanzada.
*“La almejilla”, …el Marisco del Cantábrico…
Una chica japonesa fue a estudiar a Salamanca y me explica en plena charla “que era raro eso de darse dos besos en la cara al presentarte a una persona nueva, que en Japón no había esa costumbre ni tampoco darse la mano, pero que a ella le gustaba, cada vez que conocía a una persona nueva, que ésta, le diese un par de besos en la ‘almejilla’, sobre todo si eran chicos”. Bonita manera de presentarse, no creeis..?. Creo que tenía más hambre que el perro de un ciego.
*Penenillos “La Española”, una marca como ninguna…
Aquí en Japón, en mi oficina-academia de Kawasaki, una de mis estudiantes, hablando de viajes y de cocina española durante la clase, explicaba encantada su reciente viaje por España… “a mí la comida española me encanta, pero realmente lo que más me gusta… son los ‘penenillos en vinagre’… tengo vicio por ellos”.
Digo yo que en qué estaría pensando para confundir “penenillos” con pepinillos en vinagre. Creo que ésta tenía más hambre que la anterior.
CONTINUARA...
"Perlas cultivadas"... ( Parte II ) .Fecha: 26-12-2005
Otra serie de perlas japonesas recogidas durante las clases de idioma. Espero que os gusten. Habrá una tercera parte,
"Perlas cultivadas ( II )
*El nunca te abandonaría…
La chica japonesa de la “almejilla” era pródiga en crear su propio diccionario. Hasta nos salió zoofílica. Un dia, me dijo seriamente que la acompañase… “que quería comprarse una serpiente para cepillarse”… (en nuestro argot “cepillarse” era hacer el sexo con alguien, un polvete rápido ).Yo me quedé extrañado pensando en qué gustos tan raros. La llevé a una tienda de mascotas de un amigo y empezamos a ver las serpientes. Mi amigo, poniendo cara de circunstancias, le explicaba cuáles eran las más cariñosas e inofensivas etc… pues yo le había explicado discretamente con anterioridad, al llegar, lo que ella andaba buscando. Al final, salimos de la tienda sin comprar nada porque después de muchas explicaciones y, alguna lágrima, conseguimos saber que lo que ella quería era “un cepillo de dientes” y no “una serpiente”. Apuesto que ella salió con la impresión de que eramos unos degenerados.
*Para Legumbres las de mi tierra…
La misma chica volvió a pedirme que la acompañara a algun sitio donde vendieran lentejas “que fueran blandas y baratas, ya que las de Japón eran más duras y además muy caras”. Fuimos a un “super” a comprar las lentejas, mientras, por el camino, le explico que las lentejas de Salamanca tienen fama en todo el mundo por ser las de mejor calidad y con un precio realmente bueno. Llegamos a la tienda y vamos a la estantería donde estaban las legumbres, pero me dice: “Yo no las quiero de éstas, las quiero para los ojos”... ii Lo que andaba buscando eran lentillas!!.
Para matarla, vamos.
*Antes de cruzar, debes mirar:
En plena clase aquí en Tokyo, hablando de los viajes y las diferencias culturales comentamos la diferencia de comportamiento ante los semáforos. Los “japos” aquí esperan pacientemente a que se ponga en verde, mientras que les extrañaba enormemente que en España a todas horas crucemos en rojo, rápidamente, entre los coches que circulan. La que llevaba la voz cantante y pretendía ser la más experta va y suelta: … “Cuando estoy en España y ‘me voy corriendo por la calle entre los coches’, me pongo muy nerviosa”… Las hay artistas.
*Los latinos son muy sementales.
Hablando en otra clase sobre la diferencia de comportamiento sentimental entre los hombres japoneses y los latinos, los alumnos llegan a la conclusión de que los hombres japoneses son frios y poco cariñosos, solo se preocupan de sí mismos y nunca de la novia o la mujer con la que están, el famoso “yattá”, mientras que ( según la más experta de ellas ) los latinos “son muy sementales” en todos los aspectos…
Sin comentarios.
*Marejadilla del nordeste:
Un sábado, celebrando una cena y fiesta entre alumnos de español en la Academia de Kawasaki, esperábamos la llegada de una de las chicas que había anunciado su presencia en la misma. Como estaba lloviendo, pensamos que la causa del retraso sería la lluvia a mares de ese momento. Cuando hizo su aparición, cortesmente, le pregunté que qué tal estaba. Su respuesta fue : “Estoy bien, pero vengo muy…muy humeda”. Las risas creo que se oyeron hasta en Afganistán.
"Perlas cultivadas"... ( Parte III ) .Fecha: 01-01-2006
Tertulianos, os dejo otra serie de lindezas recogidas en diversas clases con los alumnos japoneses. A disfrutarlas. Gracias a todos por vuestros comentarios.
"Perlas cultivadas ( III )
*Caldo Maggi. El de toda la vida:
Una japonesa que ha vivido mucho tiempo en España, aficionada a la gastronomía, y que domina el idioma regularmente, tiene la costumbre de “bautizar” a sus amigos y clientes japoneses del restaurante que regenta con un sobrenombre en castellano, lo que conocemos cariñosamente por “apodo”.
LLevada por su instinto culinario no encontró mejor solución que ésta para explicar su costumbre: …Es que siempre yo a los amigos les pongo un “adobo”. Menos mal que después no los cocinará al horno, digo yo…
*El casamiento, turrón de pobres:
Hace unos años, estuvo de moda como postre de Navidad el llamado “casamiento” o “turrón de pobre”, ya que no proliferaban tantas marcas de turrón como hoy en dia ni la gente disponía del dinero suficiente como para poder comprarlo. Consistía el mencionado casamiento en abrir un higo seco, tambien llamado higo paso, al medio y rellenarlo con nueces.
Haciendo una degustación de productos navideños españoles entre los alumnos japoneses no faltó un comentario de la listilla de turno, tan extraño como éste: De todos los postres que hemos probado, el que más me ha gustado es el de los “higados secos” con nueces, esta “exsiquito”… ¿ Extraño y "exsiquito" postre no…?
*El Quijote, obra universal.
Todos conocemos que “El Quijote” es la obra literaria por excelencia y a su vez la más traducida a otros idiomas. Y como bien sabéis, comienza con la frase “… En un lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme…” Hasta aquí, todo correcto, pero lo que no suceda en Japón en una conferencia literaria, no ocurre en ninguna parte, dada la curiosidad detectivesca de los asistentes. Algunas de las preguntas de los “japos” fueron éstas:
¿Por qué no quería acordarse que se había manchado…?
¿De qué era la mancha…?
¿Dónde se manchó..?
¿Por qué le daba verguenza recordar que se manchó, no tenía otros pantalones...?
Verídicas todas, no ha lugar a comentario alguno. Se comentan por sí mismas.
*Sinónimos y antónimos especiales:
Una alumna, a la que le gusta presumir de su buen conocimiento idiomático y de memorizar todas las palabras que aprende con sus diferentes acepciones suele cometer por ello errores imprevistos e imperdonables. Al igual que la de “la almejilla”, tiene su propio diccionario. Un dia en plena clase, sin ruborizarse, soltó esta frase:
… “Es que yo he comprado un diccionario muy bueno de ‘homónimos y autónomos’ que ha salido últimamente en las librerias”… - Yo quiero otro igual…je..je…-
*¿Qué es “modismo”…?
En Kawasaki, doy clases de modismos españoles a algunos alumnos aventajados que pueden permitirse el hacer algunas florituras idiomáticas. Siempre les digo que el lenguaje es la tarta, y el modismo, es la guinda de la tarta. Si no tenemos tarta la guinda no vale para nada. En otras palabras, el modismo se ha de utilizar en el momento adecuado, espontáneamente, y no a destiempo ni prefabricarlo artificialmente.
Sin embargo, hay una alumna que cuando aprende un modismo nuevo, prepara la situación aposta para meterlo con calzador en cualquier conversación y que los demás se den cuenta de su “sabiduria. Ya un poco cansado, le dije “…hay que adaptar el modismo a la situación y no la situación al modismo…”. Entonces le puse un ejemplo y le dije que aprendiese mi definición de modismo: “Modismo es un huevo colgando y otro lo mismo”.
Pero en una conferencia que dimos sobre “la Historia y origen de los modismos”, le dije a mi apreciado amigo Nairbic que le preguntase que qué era modismo. Así lo hizo y, la alumna, satisfecha de utilizar correctamente la ocasión soltó: “Un huevo colgando y otro lo mismo”. Lección aprendida y carcajada general.
"Fauna ferroviaria japonesa".Fecha: 09-01-2006
La vida en Japón, se desarrolla prácticamente en los trenes puesto que todo el mundo hace uso de ellos durante varias horas al día ( en mi caso, 3 horas diarias ). Por ello, como setas, han aparecido diversas especies de fauna y flora barriobajera que aprovechan las posibilidades que el tren facilita para llevar a cabo su morbosa tarea.
Entre estos especímenes podemos destacar:
* El CHIKAN (o “tocaculos” ), suele ser el clásico trabajador asalariado, trajeado adecuadamente, que viaja en compañía de un periódico o maletín portátil que le servirá de herramienta necesaria para el “cumplimiento” de su función. Se suele colocar en el centro de las aglomeraciones, dentro de los vagones, y usa el periódico o el maletín para tantear, pasando posteriormente al puño, utilizando el periódico o maletín como mampara de apoyo para acariciar las retaguardias femeninas. En caso de aprobación o “no reaccion” enemiga, pasa a emplear la palma de la mano (ayudado siempre por el periódico o maletín) dándose incesantes paseos por toda la extensión de la retaguardia, haciendo hincapié en lo más redondo de la misma. En caso de peligro, cierra el puño como si nada hubiera pasado y se apea en la siguiente estación para evitar problemas.
* El EROJIJI (o “frotador erótico” ), suele ser un asalariado adulto que viaja sentado leyendo la típica revista erótica calentándose el “nanocerebro” con el contenido de la misma. Al salir o al cambiar de tren, ya de pie, aprovechando las aglomeraciones del momento, arrima su “documentación” masculina a las retaguardias femeninas aprovechando los vaivenes del tren, al llegar a las estaciones, para cumplir su delicada misión. Una vez seleccionada la víctima, pasa su “armamento” por la retaguardia de la elegida, de un lado para otro, hasta conseguir el orgasmo. Este fenómeno de la naturaleza no suele utilizar las manos ya que son necesarias para agarrarse a los asideros del tren. En caso de problemas, insulta pero nunca cambia de tren.
*El SUKEBE (o “metemanos”) es el auténtico mago de los railes. También se suele colocar en las aglomeraciones dentro de los vagones, pero que no se conforma con tocar superficialmente sino que acomoda la palma de la mano, en toda su extension, en la redonded de la retaguardia femenina con suaves y prolongadas caricias. Despues de este saludo, introduce la palma de la mano en la entrepierna de la víctima e incluso en el busto, con gran profesionalidad. No suele ser peligroso, tampoco se preocupa de si mismo, su función es la de proporcionar alegría y felicidad.
En ocasiones, algunos sukebes han obtenido citas posteriores por parte de sus víctimas para continuar su trabajo en algun hotelito cercano (después de cumplir ambos con su jornada laboral). En revistas femeninas pueden encontrarse relatos anónimos de historias y situaciones después del primer “contacto” ferroviario, entre sukebes y sus “elegidas”. Se conocen arrestos “in fraganti” de chikanes o erojijis por parte de la policía, pero nunca de sukebes. Algo tendrán cuando, hasta sus víctimas, los protegen.
* SUBESPECIES DE SUKEBE: Hay varios tipos de sukebe “aficionado”.
Existe la versión del “sukebe pasivo” que suele estar muy ocupado con las aperturas de piernas en las pasajeras sentadas (si viaja sentado) o con las aperturas de los escotes en las pasajeras sentadas (si él viaja de pie). Este tipo nunca toca, sólo se deleita con la vista. El “sukebe fotógrafo”, que aprovecha para tomar instantáneas con su móvil en las escaleras mecánicas. O el “sukebe chocón” que suele hacer unos suaves toques aprovechando vaivenes y aglomeraciones, frenadas y/o acelerones de los trenes.
Por esta causa, no es extraño que muchas compañías de tren hayan instaurado el vagon “Cenicienta” en el último tren de la noche los dias de fiesta y vísperas de las mismos, debido a las grandes aglomeraciones y la impunidad en las mismas.
( Gracias a la inestimable ayuda de NAIRBIC para elaborarlo ).





