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Este blog recoge diversos articulos de mi primer blog. Disfrutalos o criticalos pero sin acritud.
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Un dia más…( Fecha: 18-10-2005 )

Mañana lluviosa. 6,53 am. Estación de Yokohama. Linea Tokaido-sen. Dirección Tokyo. Suben indiferentes y somnolientos los pasajeros. Entre ellos varias estudiantes de “koko”. La falda, subida aposta más de lo normal, a media pantorrilla, deja entrever futura carne de puterío yamamba. Tez oscura. Ruidosas hasta no más y enviándose entre ellas mensajes por el móvil. Se bajan pronto. En Kawasaki. Menos mal.

Varios salary-man, hablan de beisbol, comentan el partido del Bay Stars Yokohama y el Carpa de Hiroshima. Su fuerte olor les delata. Mismo traje durante semanas. No tienen otro. Ni ganas de comprarlo. El dinero se gasta en otras cosas. Golf o pesca en alta mar. Alguno lleva traje y deportivas. Otros, en plan escayolista, llevan traje negro con calcetines blancos. La moda no va con ellos.

Sentada, al fondo, una secretaria de extrema delgadez, saca su “caja de herramientas” particular y comienza su sesión de maquillaje. Es feucha pero según avanzan las estaciones va mejorando. Más allá, casi frente a ella, otra sentakuita esta acabando su transformación. Parece guapa, increiblemente guapa, ahora. Debe venir de lejos. Ambas, ajenas a las miradas, siguen en su mundo particular. La segunda comienza a teclear su móvil en busca de algun mensaje mientras bosteza . Dientes blancos, boca grande y profunda. Hasta la campanilla.

Varias cincuentonas miran disimuladamente a los dos extranjeros que viajamos. Un negro rasta con sus trenzas mugrientas y un servidor. A saberse que pasará por sus cabezas. Un directivo a punto de jubilarse nos lanza miradas furtivas de odio. No le gustan los extranjeros, según parece. Le sostengo la mirada, acaba cediendo y advierte mi mala hostia.

Llegamos a Shinagawa, mitad de trayecto. Bajan las señoras. Hace lo propio el ejecutivo agresivo, no sin antes lanzarnos a los “gaijines” su última mirada, al tiempo que le lanzo un exabrupto por lo bajinis según pasa. Baja el moreno también.

Comienza a entrar gente en tropel, a empujones. Entran 50 ó 60 personas por la puerta más cercana al lugar donde me ubico. Se mezcla el olor a sudor de los oficinistas con los desodorantes femeninos en una gama de olores indescriptible. Tan pronto huele a kiwi, como a cereza o a sudor acre. Se acercan, mejor dicho, las acercan a empujones hacia mi a dos secretarias solteras. La ausencia de cualquier tipo de anillo las delata.

Visten elegantes, pantalones ajustados y jerseys escotados. Zapatos Gucci, abiertos, con brillantitos y cuentas, ropa interior almohadillada, para aumentar lo que no tienen. Bolso de Vuitton en bandolera una y de Prada la otra, anudado en él, un pañuelo de Hermes.

Llegamos a Tokyo Central, cambio de tren. En el trayecto observo a los mendigos de siempre rebuscando entre las papeleras. Cada vez hay más. Inundados de shochu y cercanos al coma etílico siguen ajenos a la marabunta laboral que pasa junto a ellos.

Cojo la linea Keihin y dos estaciones más alla, en Akihabara, hago transbordo a la línea definitiva que me acercará a mi trabajo. Viene hasta los topes de estudiantes de instituto. Los chicos con su traje “meiji” negro, con el mismo olor que sus padres oficinistas. También tienen un solo traje para todo un año. Las chicas con su uniforme marinero. Parece una jaula de grillos en plena algarabía.

Cuatro estaciones más y salimos a empujones. Una riada humana se precipita al andén mientras afuera la lluvia nos espera ansiosa para empezar a jodernos la mañana.


 
Como cada mañana…

Como cada mañana, ocupas tu esquina en el tren. Siempre la misma. Como cada día ocupo mi sitio, siempre el mismo, cercano a ti. Frente a frente. Nos vemos todos los dias pero nunca hemos hablado. Con una mirada, a modo de saludo, es suficiente. En el vagón numero seis, siempre las mismas caras. A nuestro lado, el cocinero chino que se baja en Yokohama, el lector impenitente de “mangas”, el dandy japonés que cada día cambia de traje y de perfume, el hablador solitario al que nadie escucha. Y los estudiantes ruidosos de siempre. Y las dos viejas chismosas de la esquina contraria. Y, por supuesto, la gordita del móvil. Siempre los mismos. Caras somnolientas y, despreocupadas a la vez de lo que pasa a su alrededor.

Inesperadamente, al llegar a la estación de Yokohama, se produce la avalancha. Una de las líneas ha sufrido un percance, seguramente otro suicidio, y los viajeros habituales suben a nuestro tren. Llegan como la marabunta. Entran y empujan. Y empujan y entran. A la fuerza me arrastran y me llevan hacia ti. Tu sigues en tu esquina y yo a un palmo tuyo. Apoyo un brazo en cada pared -- haciendo angulo de noventa grados--, y tu, estás entre ellos y yo. Hago fuerza, conteniendo el empuje, para evitar el aplastamiento. Donde siempre vamos cien hoy estamos doscientos. Pareces asustada, pero noto que te tranquilizas al saber que estás protegida entre mis brazos.

El tren prosigue su andadura. Y nuestras caras, frente a frente, a escasos quince centimetros. Cierras los ojos fingiendo dormir pero sabes que te miro. Cierro los mios pero creo que me miras. Los abro y me estás mirando. Y así varios minutos. Yo te miro y tu me miras. Abrir y cerrar de ojos. Un toma y daca inexplicable. Decido cambiar la perspectiva y deslizo la vista por tu nívea camisa, y de pronto noto que tu pecho en flor se yergue por la emoción. Destacan preciosas tus aureolas. Lo suficiente para que me encienda. Adivinas hacia donde se dirige mi mirada y te ruborizas. Y me ruborizo también porque impunemente descubrí tu secreto.

Y llegamos a tu destino, Kawasaki. Con la vista baja me pides paso y expresas un tibio “sumimasen” y un “domo arigatou”, casi imperceptible, motivo suficiente para devolverte el cabezazo de rigor y pensar qué pasará mañana cuando nos veamos de nuevo. Sigo hacia mi destino, y tu lo sabes, pero en esos momentos decido que un dia, no muy lejano, me bajaré contigo en la misma estación y te daré una sorpresa.
 
“Koizumi prohibira el onigiri…” ( Fecha: 18-10-2005 )

TOKYO.- El “premier” japonés Junichiro Koizumi va a proponer, si sale elegido en las próximas elecciones, la abolición paulatina del tradicional “onigiri” a partir de 2007. Justifica tal medida en la insuficiencia de calorias necesarias para trabajar en perfectas condiciones y en el poco desarrollo pectoral de la mujer japonesa. “La culpa es del onigiri”, aseveró con rotundidad.

“Si queremos ser competitivos a nivel mundial, debemos empezar por ésta medida”, explicó Koizumi en rueda de prensa informal a diversas agencias convocadas para el acto. “No podemos permitir que el país se mantenga con el esfuerzo de millones de “salary-man” que han comido un bocadito de arroz con mentaiko o un onigiri con ciruela encurtida y una botellita de te, en el caso de la mujer”.

“En mis viajes por el mundo he observado que mujeres como las americanas o europeas tienen pectoral abundante debido a su dieta equilibrada que incluye pan o pasta todos los dias. Si queremos ser competitivos, reitero, ése es el primer paso a tomar. Pan o pasta. El onigiri lo dejaremos para celebraciones especiales”.

Un representante del Gabinete de Presidencia dijo que están elaborando un estudio por el cual el onigiri llevara un impuesto de consumo de un 10%, “salvo el que lleve incluído mayonesa con atún o carne picada”, que estaran libres del impuesto. Asimismo dijo que el onigiri de “umeboshi” sera prohibido para evitar comparaciones estéticas con el pecho femenino.

A partir de la fecha propuesta, el 2007, “todo trabajador que lleve en su bentoo, hamburguesas ( mínimo dos diarias ), pasta con pomodoro, risotto o paella” tendrá derecho a consumir un bote de cerveza de 200 ml o un vaso de vino indistintamente”.

“Las mujeres que lleven a su trabajo, hamburguesas, baguette de york con pimiento rojo y mayonesa o sandwich de atún con lechuga y huevo cocido tendrán derecho a tomar de postre, gratuitamente, un flan y una copa de sherry dulce”. Este coste “sera soportado por las empresas, con las cuales ya estamos dialogando y han mostrado una favorable disposición”.

Por su parte Koizumi dijo encarecidamente que “la culpa de la baja efectividad laboral se debe al onigiri”. Es posible que “cuando nuestros ciudadanos tengan que hacer un esfuerzo laboral suplementario desfallezcan por su alimentacion minimalista”. Con respecto al sexo débil, explicó nuevamente, que “cuando voy de viaje aotros paises, y, veo a sus mujeres con un pecho poderoso, mis homónimos siempre me confirman que se debe a la ingesta de pan diaria. Debemos, por esta causa, ir cambiando el arroz por el pan o la pasta para ser competitivos también en ese aspecto”.

“Si tomamos esa medida las mujeres serán admiradas por sus colegas masculinos y la condiciones de trabajo y compañerismo se volverán más agradables. Debemos acostumbrarnos al cambio y modernizarnos como América o la Unión Europea”, acabó diciendo el jefe del gabinete japonés.

Se ha comprobado fehacientemente, durante siglos, que el consumo diario de pan aumenta el volumen pectoral en un 45% si se toma desde la infancia o de un 18% si se toma desde la edad adulta.
 
Hoy te vi dos veces... ( Fecha: 19-10-2005 )

Subo al tren. Dirección Yokohama. Son las 6,53 de la mañana, para no variar. Los mismos tipos y las mismas caras de siempre. Cada uno en su sitio dispuestos cual tablero de ajedrez. Nadie usurpa el terreno de nadie. Territorio conquistado tras dias de árdua lucha y empujones con otros viajeros. El tren se despereza lentamente y toma rumbo hacia la próxima estacion. La mañana es diafana y soleada, inusual, para esta época de lluvias.

Nos acercamos a la siguiente estación y por un momento, a través de los cristales, te vislumbro claramente. Como una diosa, inmaculada y pétrea. Mientras, los rayos del sol, iluminan tu bella cara y ofrecen la visión de tu perfecta y estilizada silueta. Me olvido de todo, doy rienda suelta a mi imaginación y… comienzo a enamorarme. No consigo olvidarte durante el resto del día. Aunque seas un amor imposible y nunca me pertenezcas, continúo pensando en ti.

De regreso, por la tarde, sigo teniendo el mismo pensamiento. Tu imagen de vestal no me abandona. Llegamos a la estación donde te vi y, para sorpresa mía, apareces nuevamente. Los rayos del atardecer consiguen que tu belleza sea más real todavía. Tu perfil ahora se me antoja inolvidable. Cientos de atractivas chicas pululan por el andén pero no es lo mismo. Sin ti, desde hoy no sabría que hacer. Te quiero.
 
"Maridos-basura"... ( "Los sodaigomi". ).- ( Fecha: 24-10-2005 )

Según una encuesta reciente el 60% de las mujeres japonesas con esposos jubilados sufre enormes transtornos personales por el estrés acumulado. Es el llamado Síndrome del Marido Jubilado (SMJ).

Generalmente despues de varias décadas de matrimonio y escasa o nula convivencia donde la mujer ha hecho de esposa y madre o criada, y… esclava a partir de la jubilación de marido, llega un momento en el que se llegan a plantear seriamente el tema del divorcio. Y si no lo hacen, es por mantener la seguridad económica. Ese es el principal motivo, según declara la mayoría de ellas

Toda la vida recibiendo críticas por parte del marido ausente y egoista, en lo referente a la forma de llevar el hogar, la educación de los hijos, aparte de otras “menudencias” diarias como la exigencia de la cena a tiempo, el ofuro caliente etc…, las borracheras con los colegas etc… son mínimas con lo que puede ocurrir al llegar la jubilación.

En el momento que los maridos pierden su estatus social y acaban las relaciones con sus compañeros, se crea un vacio que los vuelve huraños y exigentes durante todo el dia. Y la mujer que durante años estuvo sola conduciendo el hogar, organizándolo a su modo, ahora se encuentra con un invasor intolerante y estricto. Ello le produce diversos malestares físicos y psíquicos de difícil curación y, sólo se superan con el alejamiento.

Aunque este tipo de tensión es un problema habitual en los países desarrollados, los expertos dicen que Japón se ha convertido en un caso especial: una quinta parte de los japoneses tiene más de 65 años, el mayor porcentaje del mundo. Y el número de divorcios a estas edades aumenta vertiginosamente, duplicándose cada año. Pero el auténtico problema radica en que en los próximos tres años se van a jubilar 7
millones de japoneses.

Pero el SMJ puede dispararse. Los japoneses presumen de ser los más longevos de la tierra, pero los jubilados se aferran a la idea de que sus mujeres son criadas a su servicio, por lo que muchas mujeres consideran esa longevidad más una maldición que una fortuna. Deben intentar salir adelante con unos maridos convertidos en “sodaigomi”, o lo que es lo mismo: basura que estorba.

¿ Cómo solucionar éste problema…?


 
ii Estoy de naranjas hasta los coj…..!! ( Fecha: 31-10-2005 ).

Como todos los años, a finales de octubre llegan las naranjas. Es la temporada. Te las envía tu suegra, tu primo, la amiga, Maroto y el de la moto.

En tres dias, cinco cajas de naranjas, que no sabes que hacer con ellas. Regalito barato. Las compran a la orilla de la carretera al propio agricultor y él mismo se encarga de enviártelas. Al final se te salen por las orejas. Y ellos quedan como unos señores.

Es lo que tiene este país. Cuando es la temporada de una fruta te inundan la casa de ella. Acabas aborreciéndola. Así, a saber, tenemos: El mes de las fresas, el mes de las manzanas, el mes de los kakis, el mes de las cerezas, el mes del maiz para asar, el mes de la sandía, el mes del melón, el mes de los nashi, el de las castañas, el de las naranjas…

ii Podían regalarlas cuando estan caras, no te jode…!!... Fuera de temporada. O enviar tickets de cerveza o, latas de cerveza directamente, que siempre es la temporada. Pero no, …siempre la puta fruta. ii La madre que los parió!!... se la pueden meter por donde estoy pensando.


 
Claro, es lógico, como no es japonés...!! ( Fecha: 07-11-2005 )

Después de largos contactos con el mundo nipón me di cuenta, hace varios años, que muchos de ellos se creen los seres más inteligentes y perfectos de la tierra. Todo lo que no es japonés, para ellos, es imperfecto. Y si de personas se tratase, retrasados mentales, sin duda alguna. Visto el panorama, lo único que queda es intentar reirse de ellos para compensar las mermas.

Si tienes la oportunidad de venir a Japón verás desde el primer día que disfrazarán su cortesía con preguntas falaces y no exentas de su “pequeña mala hostia”. Las preguntas siempre son las mismas, así que ojo al dato.

La primera que te van a hacer es, ésta:

¿…Te gusta la comida japonesa…?... Por cortesía, o por no dañarles su ego, contestas: Sí, por supuesto, cómo no !! (* Importante: mientras debes hacer ligeros aspavientos con las manos para que resulte más creíble ).

Y ahora viene su mala hostia encubierta: ¿…Te gusta “shiokara” …?
( El shiokara son calamares encurtidos con el contenido de su estómago, en el momento de ser pescados, y mezclado con miso, o pasta de soja ).

A la mayoría de ellos no les gusta shiokara por su olor y sabor desagradable, entonces tu, con tu fuerte personalidad, contestas con una de estas dos posibilidades:

a.- Sí, me gusta, a ser posible con un chorrito de limón y perejil picado de adorno.
Su respuesta: Ahhhhhh soooooo!! (¿… ah, sí…? ). Se acabó el comentario.

b.- Nó, no me gusta, que asco !!...
Su respuesta: Claro, es lógico, como no es japonés…

La segunda pregunta, igual de puta que la primera, es: ¿…Te gusta “natoou”…?
( El natoou o “nató”, son semillas de soja fermentadas con miso entre haces de paja, moho incluído, con fuerte sabor entre amargo y mohoso ).

Por supuesto, muchos de ellos pasan del susodicho “nató”. Tú vuelves a la carga y sabiendo que hay dos posibilidades de contestar, dices:

a.- Sí, me gusta. Mezclado a ser posible con un huevo crudo y aceite de oliva, todo bien batido. Con dos cojones, vás de gourmet, para que se den cuenta.
Su respuesta: Ahhhhhh soooooo!! (¿… ah, sí…? ). Se acabó el comentario.

b.- Buafff, que asco, noooooooooó !!...
Su respuesta: Claro, es lógico, como no es japonés…

Y entonces, inasequibles al desaliento te lanzan la tercera pregunta, que no tiene desperdicio, por su gran dificultad para hacerla: ¿…Sabes usar los palillos…?

Aquí también hay dos posibilidades:

a.- Sí, por supuesto. Claro que siiiií !!...
Su respuesta: Ahhhhhh soooooo!! (¿… ah, sí…? ). Se acabó el comentario.

b.- Nooó . Siempre, recomiendo ir de tonto en esta pregunta. Debes decir que no, para pasar al contraataque y quedar de listo, como veremos más abajo ).
Su respuesta: Claro, es lógico, como no es japonés…

Aunque manejo los palillos desde hace 20 años, siempre me hago el tonto y, le digo al preguntón de turno, que me enseñe como se cogen, que yo no se, y me haga una demostración.

Tenemos el as en la manga. Por una parte nos ganamos su confianza por “permitir” que nos muestre su arte. Y por otra parte, como ya sabemos manejarlos de antemano tenemos todo a favor para no fallar. El “maestro” está esperando que el alumno intente coger algo y se le caiga, para emitir un sonido gutural de triunfo al contestar:
“Claro, es lógico, como no es japonés”…

Pero tú, con dos cojones, hundes los palillos en el shiokara, coges un buen montón y directo a la boca, sin problema. ( … Jódete cabrón !! )

Su respuesta, absorto: ¡¡ Qué listo…,Qué pronto aprende !!... Ya eres superior… ( como ellos ) y serás bien considerado.

Resultado final: Si contestas a todo que sí, de medalla. Si contestas a todo que no viene la cuarta e interesante pregunta: ¿…Por qué viniste entonces a Japón…?

La respuesta puede ser doble:

a.- … Para verte a tí la cara, “Hijo de puta”…!
b.- … Para regaros la huerta, que la tenéis medio desatendida, cabrones…!!
( En otras palabras: pa` follar japonesas ).

En cualquiera de los dos casos, no saldrá de su asombro…. Ahhhhhh soooooo!!


 
“Y Fujimori movió ficha…” ( 15-11-2005 ).

No he visto un gobierno que haya hecho tanto el ridículo como el japonés en el caso del sátrapa Fujimori. Ha sido y es, el hazmerreir internacional en éste tema. Hace cuatro años cuando “Fuji” salió del Perú por la puerta de atrás, despidiéndose a la francesa, nos mostró toda su mezquindaz y falta de verguenza.

Llegó semiclandestinamente a Japón utilizando el arma de su ciudadanía japonesa para no tener problemas de entrada ni estancia a pesar de que el gobierno japonés debiera haberle quitado la nacionalidad “ipso facto” pues la ley expresamente prohibe que cualquier ciudadano japonés sea presidente en otro pais. Fujimori lo fué de Perú. Y además renunció a su presidencia, por fax, desde Japón.

La ley japonesa igualmente obliga a los japoneses nacidos en otro pais a que, a los 20 años, elijan entre la nacionalidad de origen o la japonesa. Si aceptan la japonesa pierden la otra y viceversa. Fujimori ha mantenido, y mantiene las dos al mismo tiempo. El gobierno japonés debería haberle obligado durante su estancia a cumplir con la ley o, en cualquier caso, actuar “de oficio” y anularle una de las dos. Por lo visto, la ley debe ser para el resto de los mortales.

Durante su estancia en Japón ha vivido a cuerpo de rey, protegido por la derecha recalcitrante del pais, y ha conseguido que el gobierno amparándose en que es “ciudadano japonés” no lo haya extraditado a Perú, ( pais al que el gobierno nipón no se ha dignado contestar sobre sus peticiones ) donde tiene 23 causas pendientes y orden de búsqueda y captura internacional por parte del F.B.I.

Ahora Fujimori, ha dado nuevas pruebas de lo ruín que es, saliendo otra vez por la puerta de servicio y entrando en Chile, ésta vez como ciudadano peruano y, utilizando pasaporte del mismo pais, dando incluso prueba de su irresponsabilidad al llegar en un momento en el que Chile y Perú mantienen relaciones tensas por conflictos territoriales de índole pesquero.

Y a todo esto el gobierno japonés que sigue sin enterarse de como es el susodicho Fujimori, pide encarecidamente a las autoridades chilenas respeto procesal para el detenido como “ciudadano japonés que es”, en una clara injerencia sobre la peticiones peruanas. Si se ha declarado peruano, expresa y voluntariamente al llegar a Chile, Japón debería optar por una retirada silenciosa.

Pero es el pago encubierto por el asalto de la embajada nipona en Lima hace unos años, según parece… Sólo falta en esta obra de teatro que el gobierno nipón pida la extradicción de la chilena más famosa: Anita Alvarado...


 
“ Decálogo del Fatalismo Japonés… ( I )” Fecha 22-11-2005.

Cuando viajé a Japón como turista, en varias ocasiones, siempre me pareció un pais encantador. Los japoneses que conocí en España me parecieron educados y amables. Sin embargo, al venir a vivir a Yokohama, como a todos los extranjeros que conocí posteriormente, se me rompieron los esquemas. Ni Japón era tan encantador ni los nipones eran tan agradecidos o educados como parecían. Pero no me arrepiento ni de la experiencia ni del aprendizaje de sus formas, que respeto pero no comparto ni entiendo. Todo este decálogo lo he elaborado a través de la experiencia.

Una de las cualidades o defectos, vaya Ud. a saber, del pueblo japonés, es el de pensar como una cámara fotográfica: Todo en negativo. Si a un “japo” le ayudas cien veces nunca lo recordará ni te lo agradecerá, pero si una vez le fallas te lo ha de recordar cien veces como mínimo. Es el primer mandamiento que debes aprender en Japón. No tienes derecho a fallar aunque ellos no cumplan cuando deban cumplir. Fallaste una vez, fallaste para siempre.

El segundo mandamiento dice que no debes aceptar ningún regalo mecánico o voluminoso que te ofrezcan ( ordenadores, estufas, frigoríficos, aspiradoras, sofás, mesas etc…). Aunque te haga falta y te pueda venir bien, no lo cojas. Si lo aceptas pueden suceder dos cosas, o que el aparato funcione defectuosamente ( o no funcione ) y, entonces tengas que pagar al ayuntamiento la tasa de basura correspondiente por desembarazarte del “regalito” o, que su ofrecimiento por parte del “japo”, se deba a que le estorba porque quiere comprarse un modelo más nuevo, en cuyo caso le estás haciendo el favor tú a él y no al contrario.

El tercer mandamiento te enseñará que no debes entablar amistad con ningún vecino a quinientos metros alrededor de tu casa. Si el vecino tiene una tienda, y la mayoría de ellos la tienen, cada vez que pases por delante de ella intentará que le compres algo, te haga falta o no. Son insoportables vendiendo. Mis vecinos tenderos los tengo catalogados en tres escalafones: ratas de alcantarilla, gusanos de la fruta y moscas cojoneras. A cada cual peor.

El cuarto mandamiento dice que la discreción no va con ellos. En cada japonés hay un espía fiscalizador qué, en cualquier momento, puede denunciarte a la policía si sospecha algo de tí, aunque no haya pruebas. La ley lo permite. Cada extranjero es un delincuente en potencia al que hay que vigilar y cada “japo” es un confidente autorizado por la ley para nuestro control. Bien mirado, el japonés no mira, sospecha.

El quinto mandamiento ordena que no debes aprender el japonés. Si lo aprendes estás perdido. Al menos si lo sabes o lo entiendes, no lo demuestres. En caso contrario te darán la brasa a todas horas porque es el único que manejan. Si no hablas japonés estás de enhorabuena. Como ellos no dominan otro idioma, no podran molestarte.

En Japón saben que existe el inglés pero ninguno sabe a ciencia cierta para qué sirve. Si la policía te detiene y pregunta o si un vendedor va a tu casa e igualmente te habla en japonés tu pasas directamente al inglés. Infalible. Como no entienden te dejarán en paz rápidamente. Y si les hablas en español no te digo nada… para ellos es un idioma cósmico, de otra galaxia.

( CONTINUARA)...
 
“ Decálogo del Fatalismo japonés… ( II )” Fecha: 28-11-2005.

Vamos con la segunda parte del decálogo fatalista. Espero que a más de uno le sirva de ayuda por si quiere venirse a dar una vueltita por aquí.

( Continuación…)

El sexto mandamiento reza así: “Un extranjero no tiene derecho a criticar”. El japo no está acostumbrado a la crítica, sólo conoce el asentimiento o, el “puede que sí”, debido al aborregamiento social imperante, por lo que el “NO” está desterrado en este país. El don de la asertividad en Japón brilla por su ausencia. Si tú criticas o estás en desacuerdo con algo, te van a contestar rápidamente que estás lleno de prejuicios o con la famosa cuarta pregunta… Y porqué viníste…? Si no te gusta, puedes irte !!. Incluso, cualquier opinión que puedas darles para mejorar algo, la entenderán como crítica, así que abstente de decir nada.

El séptimo mandamiento dice que hay un doble comportamiento social cuando una determinada acción sea hecha por un japonés o por un extranjero. Yo siempre pongo el ejemplo de la bicicleta. Si tú tienes la bicicleta a la puerta de tu casa y viene un japonés y te la lleva, la policía dirá qué, seguramente, la ha tomado “prestada” porque le hacía falta. Pero si tú te llevas la bici de un japo, porque te hace falta, la policia dirá con toda seguridad “que la has robado”. Te esperan quince dias incomunicado a arroz y agua para purgar tu pena.

El octavo mandamiento estipúla que la educación en el tren brilla por su ausencia. Lo que veas en un tren japonés no lo verás en ningún otro sitio del mundo. Con toda seguridad. Verás a tres jovenes sentados jugando con el móvil en los asientos destinados para los jubilados y, al lado, una viejecita artrítica que apenas se mantiene en pie y ellos sin inmutarse. O a un marido sentado dormitando y a su mujer de pie cargada de bolsas. O a ocho leyendo un periódico al mismo tiempo: el que lo ha comprado, otros cuatro detrás leyendo por encima del hombro y los otros tres que tiene delante sentados en el asiento del vagón. O verás como luchan denodadamente y a empujones para coger un asiento libre y luego bajarse a los tres minutos en la estación siguiente. Muy curioso comportamiento.

El noveno mandamiento: Guardar las formas. Y eso que és…?. Este es gracioso. Si vas a hacer tus necesidades a un servicio público para hombres, aléjate lo mas posible de los japos. Si estás cerca puedes llevarte desde un eructo a ramen picante en toda la cara hasta una fétida ventosidad sonora procedente de allí donde la espalda pierde su augusto nombre. Para ellos, el “meadero” sirve para descargar todo tipo de molestias ( incluídas las vomitonas en el lavabo ) que les afecten en ese momento, independientemente de quién este a su lado. Avisado quedas.

El décimo mandamiento te enseñará que si intercambias un e-mail con un japo y le envías un mensaje de agradecimiento, en un 99,99% de los casos no recibirás respuesta alguna. Generalmente, cuando nos presentan a una persona e intercambiamos nuestros e-mails, lo lógico, es enviarle un mensaje de cortesía alegrándonos de haberle conocido y que nos gustaría seguir en contacto en el futuro. Es de lo más normal. Aquí no funciona. Ellos piensan que al ser extranjeros nuestros e-mails contienen todo tipo de virus informáticos, además del virus del sida y de la gripe aviar. Por lo tanto no os molestéis en escribir que no os contestarán. Tenedlo en cuenta.