Halloween a la japonesa…

Estos días se celebran en Kawasaki las “productivas” fiestas de Halloween. Si en algo se caracteriza el comercio japonés es por intentar vender todo lo que se pueda y al precio más caro que se pueda con cualquier excusa posible. Todo se centra en vender y en vender. Aprovechan las festividades propias y, además, adoptan las ajenas con tal de incrementar sus ventas. Ahora toca el “jalogüin”, para lo cual llevan ya las tiendas, los restaurantes, los “convinis” ( tiendas de 24 horas ) más de un mes adornados con calabazas, y sus dependientes vestidos de brujas, esqueletos o similares. Esta costumbre la adoptaron hace 10 años y a los niños se la meten en la cabeza ya desde la cuna. Lo malo es que la próxima semana aparecerán en la basura cientos de disfraces de todo tipo. Para el año que viene ya no sirven. Consiste en ser diferente cada año pues en eso radica el nivel de vida social. Si repites eres un pobretón.
Y en breves fechas, a primeros de noviembre, nos pondrán por todos los lados gigantescos abetos de navidad, naturales o artificiales, guirnaldas, bombillas y todos a vestirse de Papa Noel, mejor dicho, de “Santa”, para incitar al consumismo navideño. Que además, para ellos, de Navidad no tiene nada de nada y sólo lo celebran el dia 24 de diciembre, con una cena de lo más normalito, es decir, como la de todos los días y con un minúsculo “ christmas cake” de postre, comprado a precio de oro mediante catálogo publicitario.

Y el dia 25 de diciembre por la mañana cambiarán la decoración y aparecerá como por encanto otra, la destinada al Año Nuevo que producirá un aluvión de compras hasta el dia 15 de enero en el que finalizan las celebraciones. Pinos y abetos a la basura y llegarán el bamboo, las agujas de pino y la paja de arroz trenzada alrededor de éste, los famosos “Kadomatsu” que despues seguirán el mismo camino que todo lo demás, es decir, a la puta calle. Eso sí, prepararán una comida pantagruélica el dia 1 de enero que les sobrará para tres días por lo menos comiendo lo mismo.
Y desde el 15 de enero nos acosarán con los regalos y el chocolate ( “guirichoco”, o chocolate de compromiso ) para el dia de “San Valentín”, a un mes vista, y a partir del 15 de febrero hasta el 14 de marzo a las ocho de la tarde, ni un minuto más, nos agobiarán con el chocolate para regalarle a las chicas en el “White Day”, como dia de devolución de los regalos recibidos el 14 de febrero. Como podeis ver no se les escapa una ocasión de poder incitarnos a comprar con cualquier tipo de excusa propia o ajena.
iii Mi casa… mi visado… !!!
Ultimamente he estado ocupado con el cambio de vivienda, asentando y sacando las últimas cosas, renovando mi visado en Japón y preparando un nuevo curso que ha comenzado ya este mes por lo que no he tenido tiempo prácticamente para nada. Bueno, he tenido tiempo para leer unos cuantos libros e irme un par de días de pesca o también montar un rato en la bicicleta, la “burra colorá”, como yo la llamo.
Si alguna vez decidís venir a vivir a Japón, pensároslo bien primero. Tened en cuenta que al alquilar una vivienda deberéis pagar tres meses de fianza ( el reikin ), el mes de entrada por adelantado, un mes de cortesía al dueño por hacer el “favor” de alquilarte la vivienda ( las cuales son minúsculas ) y un mes a la inmobiliaria que hace el contrato. Total 6 meses de un golpe, a 120,000 yenes por mes, ya podéeis iros imaginando el tema. Y dicen que en Japón no hay robos… iii Joder, de “guante blanco” diría yo !!!.
Aparte otras consideraciones, como que se necesita un fiador obligatorio que te avale y que el contrato se renueva cada dos años, debiendo pagar otra vez un mes de cortesia al dueño en cada renovación. Eso sí, cuando decidas marchar de la vivienda perderás la fianza obligatoriamente “para gastos de reparación y desgaste”, te dirá la inmobiliaria, porque el dueño ni aparecerá ni dará la cara, aunque no hayas roto nada y lo dejes todo tal como estaba.
En el tema del visado pasa tres cuartos de lo mismo. Aquí los extranjeros tenemos dos documentos que debemos llevar siempre obligatoriamente encima: el pasaporte (“el paspoto”) y el carnet de “alienígena”, ( es decir el “Certificate of Alien Registration”, gaijintoroku, en japonés ) o permiso de residencia para extranjeros.
Sin embargo hay una contradicción entre ellos. El visado ( que te lo plantan en el pasaporte ) ha de renovarse obligatoriamente cada tres años. El “gaijintoroku” se ha de renovar cada cinco años. Joder, si tienes un permiso de residencia por cinco años para qué has de renovar el visado cada tres años. O renuevas los dos a los 5 años o los dos a los tres años. Si tengo permiso de residencia legal para qué tengo que renovar el visado… Y en fechas distintas. No se entiende. Y si preguntas el porqué te dirán: “Son las normas”.
Pero la aventura de renovar alguno de los dos, no la supera ni el famoso McGiver, que tenia solución para todo, si no andas un poco al hilo. Este año me ha tocado renovar el visado y he tenido que ir a Inmigración tres veces o cuatro, que ya ni recuerdo.
La primera vez que fui, recogí los formularios correspondientes y pregunté si hacia falta algún papel más. Me dijeron que no. Luego pregunté que cuál era el plazo de presentación. Me contestaron que había plazo de presentación hasta treinta dias después del vencimiento, que en verdad son veintiocho porque mi visado vencia el 24 de agosto y me dijeron que el último día para presentar toda la documentación sería el 22 de septiembre inexcusablemente.
La segunda vez que voy ( el dia 2 de septiembre ) presento los formularios debidamente rellenados y me dicen – en japonés - que me faltan: certificado de matrimonio, certificado de la renta de mi mujer, certificado de la renta mío, fé de vida de mi mujer ( es decir, si esta viva ) y una carta mía – esto es nuevo – de por qué estoy en Japón y a qué vine. Le digo que me lo podían haber dicho antes, cuando vine la primera vez, que para eso pregunté. “Son las normas” dicen. A todo esto,los funcionarios de la ventanilla solo hablan japonés. En un lugar en el que han de atender solamente a extranjeros no hablan el inglés los “cagatintas” japos. Increíble…
Vuelvo el 12 de septiembre con todos los papeles que me piden y … ii Está todo correcto!!... pero me dice el funcionario: Falta una una cosa: una carta pidiendo excusas al Ministro de Justicia por tu tardanza en presentar el visado y los motivos de este hecho. Le digo, cortesmente – por dentro me hervía la sangre -, que el primer día me dijeron que había treinta dias de plazo despues del vencimiento para presentar toda la documentación. Su respuesta: Sí, está bien… pero son las normas. Total que me pongo a redactar la carta ( en inglés y español ) y la entrego ( menos mal que me habían respetado el orden en la cola de alienígenas ). “Ahora tienes que rellenar esta tarjeta postal con tus datos y el domicilio para avisarte cuando esté listo para recoger”. ii Olé sus cojones!!... si tienen los datos en todos los formularios y papeles exigidos… Por fin acabo.
Me citan para recoger el visado el 10 de octubre y me dirijo por cuarta vez a las Oficinas de Inmigración. Hago cola. Al llegar mi turno me dicen que tengo que rellenar otro formulario para pagar las tasas correspondientes y subir a la oficina de pagos, dos pisos más arriba, volver a bajar con el resguardo y al entregarlo me devolverán el “pasaporte” con el visado. Todo muy sencillo nó…?
Si alguna vez decidís venir a vivir a Japón, pensároslo bien primero. Tened en cuenta que al alquilar una vivienda deberéis pagar tres meses de fianza ( el reikin ), el mes de entrada por adelantado, un mes de cortesía al dueño por hacer el “favor” de alquilarte la vivienda ( las cuales son minúsculas ) y un mes a la inmobiliaria que hace el contrato. Total 6 meses de un golpe, a 120,000 yenes por mes, ya podéeis iros imaginando el tema. Y dicen que en Japón no hay robos… iii Joder, de “guante blanco” diría yo !!!.
Aparte otras consideraciones, como que se necesita un fiador obligatorio que te avale y que el contrato se renueva cada dos años, debiendo pagar otra vez un mes de cortesia al dueño en cada renovación. Eso sí, cuando decidas marchar de la vivienda perderás la fianza obligatoriamente “para gastos de reparación y desgaste”, te dirá la inmobiliaria, porque el dueño ni aparecerá ni dará la cara, aunque no hayas roto nada y lo dejes todo tal como estaba.
En el tema del visado pasa tres cuartos de lo mismo. Aquí los extranjeros tenemos dos documentos que debemos llevar siempre obligatoriamente encima: el pasaporte (“el paspoto”) y el carnet de “alienígena”, ( es decir el “Certificate of Alien Registration”, gaijintoroku, en japonés ) o permiso de residencia para extranjeros.
Sin embargo hay una contradicción entre ellos. El visado ( que te lo plantan en el pasaporte ) ha de renovarse obligatoriamente cada tres años. El “gaijintoroku” se ha de renovar cada cinco años. Joder, si tienes un permiso de residencia por cinco años para qué has de renovar el visado cada tres años. O renuevas los dos a los 5 años o los dos a los tres años. Si tengo permiso de residencia legal para qué tengo que renovar el visado… Y en fechas distintas. No se entiende. Y si preguntas el porqué te dirán: “Son las normas”.
Pero la aventura de renovar alguno de los dos, no la supera ni el famoso McGiver, que tenia solución para todo, si no andas un poco al hilo. Este año me ha tocado renovar el visado y he tenido que ir a Inmigración tres veces o cuatro, que ya ni recuerdo.
La primera vez que fui, recogí los formularios correspondientes y pregunté si hacia falta algún papel más. Me dijeron que no. Luego pregunté que cuál era el plazo de presentación. Me contestaron que había plazo de presentación hasta treinta dias después del vencimiento, que en verdad son veintiocho porque mi visado vencia el 24 de agosto y me dijeron que el último día para presentar toda la documentación sería el 22 de septiembre inexcusablemente.
La segunda vez que voy ( el dia 2 de septiembre ) presento los formularios debidamente rellenados y me dicen – en japonés - que me faltan: certificado de matrimonio, certificado de la renta de mi mujer, certificado de la renta mío, fé de vida de mi mujer ( es decir, si esta viva ) y una carta mía – esto es nuevo – de por qué estoy en Japón y a qué vine. Le digo que me lo podían haber dicho antes, cuando vine la primera vez, que para eso pregunté. “Son las normas” dicen. A todo esto,los funcionarios de la ventanilla solo hablan japonés. En un lugar en el que han de atender solamente a extranjeros no hablan el inglés los “cagatintas” japos. Increíble…
Vuelvo el 12 de septiembre con todos los papeles que me piden y … ii Está todo correcto!!... pero me dice el funcionario: Falta una una cosa: una carta pidiendo excusas al Ministro de Justicia por tu tardanza en presentar el visado y los motivos de este hecho. Le digo, cortesmente – por dentro me hervía la sangre -, que el primer día me dijeron que había treinta dias de plazo despues del vencimiento para presentar toda la documentación. Su respuesta: Sí, está bien… pero son las normas. Total que me pongo a redactar la carta ( en inglés y español ) y la entrego ( menos mal que me habían respetado el orden en la cola de alienígenas ). “Ahora tienes que rellenar esta tarjeta postal con tus datos y el domicilio para avisarte cuando esté listo para recoger”. ii Olé sus cojones!!... si tienen los datos en todos los formularios y papeles exigidos… Por fin acabo.
Me citan para recoger el visado el 10 de octubre y me dirijo por cuarta vez a las Oficinas de Inmigración. Hago cola. Al llegar mi turno me dicen que tengo que rellenar otro formulario para pagar las tasas correspondientes y subir a la oficina de pagos, dos pisos más arriba, volver a bajar con el resguardo y al entregarlo me devolverán el “pasaporte” con el visado. Todo muy sencillo nó…?
La avispa “kamikaze"...
Voy hacia el centro de Tokyo a la una del mediodía. El tren abarrotado de colegialas “lolicon” y sus homónimos de instituto pero en feo y desastrao. También viajan oficinistas con sus maletines, jubilados, amas de casa con sus bebes y algún que otro despistado como yo. Me dirijo a la “Spain Gourmet Fair” en uno de los Hoteles más prestigiosos de Tokyo, el “New Otani”, donde volveré a ver a varios de mis amigos que vienen con sus productos para intentar conquistar el mercado japonés.
El dia es muy apacible, soleado y de los mejores del año. De pronto, al cerrarse las puertas en una de las estaciones se introduce una avispa en el vagón. Grande, negra, con rayas amarillas que aparenta como un tigre y no parece tener buenas intenciones. Vuela de acá para allá y aquello se convierte en algo histérico. Las “lolicon” chillando, los cabrones de los colegiales azuzando a la avispa cada vez que pasaba por su zona, los oficinistas agachándose cuando se acercaba el “kamikaze”, las madres asustadas protegiendo a los niños, los jubilados sentados, impasibles. El resto acojonados o precavidos.
Son tres o cuatro minutos interminables. A su paso la gente se levanta, se agacha, grita, se arremolina… Llegando ya a la próxima estación, la avispa, cansada, se posa en la ventana que está a mi lado. Todos la observan, callados pero ni dios se mueve. Me decido y saco un pañuelo. Lo doblo varias veces y la cojo con cuidado. Cuando se abren las puertas, lanzo pañuelo y avispa fuera. La gente me mira con agradecimiento, envidia o respeto, pero… de verdad que no lo sé. Lo único que pienso: ii para que os habrá dado Buda esos cojonazos !!...
Después de pasar varias horas en la feria, degustando, catando y hablando sobre futuros proyectos me vuelvo hacia Yokohama, un poquito caliente por el vino y las viandas, donde tengo una cita para tomar unas cervezas con “Tetitas de chocolate”. Al bajar por las escaleras de la estación un japo me da un brusco empujón “sin queriendo” y largándose alevosamente, pero me da tiempo para plantarle una buena “hostia” entre los dos homoplatos que le debe “saber a peras”. No se revuelve, señal de que se ha dado cuenta de que si lo hace y “vuelve a por uvas”, se lleva un racimo con toda seguridad.

En la salida noroeste de la estación, en unos jardines donde la gente se reune al fresquito para beber, me espera mi alumna con unas cervezas. Mientras las tomamos vemos que a un gato asiduo, gordo, al que conocemos desde que era un cachorro y al que alimenta todo el mundo se le escapa, por velocidad, una rata tras una alcantarilla. ii Estás gordo y te estás haciendo cómodo, cabronazo !!