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Quizás no es el momento.
Acerca de
La estupidez es infinitamente mas fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites, la estupidez no.
Sindicación
 
Colores abstractos.
Esta mañana he visto como un risa se escapaba por tu boca, literalmente, algún que otro color con forma abstracta salía -gracias a mi imaginación- de tu risa, siempre tan especial, siempre tan sonora, siempre tan sincera, siempre tuya. Imperturbablemente tuya. Como yo.
 
Primer día.
Fecha: Primer día de año nuevo.
Objetivo: Conseguir, construir, robar, inventar, comprar o actos que me permitan obtener una máquina del tiempo.
Mejor momento del día: Llegar a casa y ver que mi cama también me echaba mucho de menos.
Peor momento del día: Cuando un hombrecillo divertido cualquiera dijo “examen oral, el departamento lo tiene por norma”.
Posibles soluciones para que el día mejore: Diluvio universal.
Bostezos: Alrededor de 689, más o menos.
Ganas de salir corriendo hecha una histérica y olvidar que no puedo parar el tiempo: 26.
Historia:
“Hmmmmmmmmmm. Despertador, ¡coño! Las siete y media, no, no, no, no, no, no, no, no me levanto. ¡Mierda! Si me levanto.” Primer día de clase, horror, la noche antes me acosté a las 4 y pico de la madrugada, pues el sueño no venía y yo tampoco lo llamaba, me moría de sueño.
Al entrar a clase no veo caras realmente conocidas, no tengo amigos en clase. Pero como aún no soy totalmente una marginada me siento con compañeros del año pasado y la cosa no va tan mal. Pero todo lo que va mal, puede ir peor. Aparece por la puerta un hombrecillo divertido cualquiera que empieza a decir bla bla bla bla bla, yo no soy el catedrático, porque esta malico, pero como es así de majete, yo os doy clase, o cualquier otro, pero os examina él. (Horror, pánico, el examen es oral). Y nos dice con voz muy cordial: “a segunda hora tenéis clase conmigo, pero sólo daré 20 minutos simbólicos”. ¿Por qué no los da seguidos y nos deja una hora para desayunar?.
Salgo de clase y hablo con un compañero, esperando a mis amigas, que están en otro curso, o arriba, o abajo del mío, pero ninguna en el mío. Llegan y les pido que esperen unos veinte minutos simbólicos en la puerta de mi clase, ya que ellas no entraban a ninguna más.
Los veinte minutos simbólicos pasaron a 37 minutos que serían 20 minutos supuestos, no simbólicos. Bien, se va, al menos el hombrecillo divertido cualquiera no explica del todo mal y me estoy enterando de las dos chorradas que nos ha dicho.
En el desayuno paso uno de los ridículos mas espantosos de hace tiempo, son mi especialidad, voy a saludar a una amiga, resulta que no era ella, ni tan siquiera se parecía, y mi amiga estaba en la misma mesa, descojonada, mientras se escucha una voz que dice “como si se parecieran” y muchas risas bajitas y miradas cómplices riéndose de lo ridículo de mi postura, intentando salir corriendo con mis amigas, para olvidar lo ocurrido.
Tercera clase del día… Espe, una profesora muy feminista, muy anti-Bush, muy anti-americanos, muy maja, pero muy jodida de aprobar como lo hagas oral… para mi suerte es tan sólo un examen oral de 100.000 páginas a escribir en una hora. Nada, total “es una carrera difícil”, nos rezan por las esquinas.
Cansada, abatida, sola, me dirijo a mi casa para encontrarme con el panorama de siempre. Cuando consigo sentarme, llamar a mil médicos, a ver si me curo ya, viene mi madre con visibles intenciones de llevarme a comprar unos zapatos con gran parecido a unos andamios.¡Dios mío! ¿No se da cuenta que una puede matarse a esas alturas?. Al final se compra unos ella, y cuando creía que estaba todo ganado, que me iba a mi casa a dormir…divisa otra zapatería y me compro los zapatos con más tacón de toda la ciudad, horror, moriré debajo de unos zapatos con un tacón interminable.
A la una y media solo pensaba “Casa, casa, casa, casa… ¡sofá!”. Pero no… la pescadería estaba cerca y comprar pescado es primordial si hoy queríamos comer. Tras mil conversaciones totalmente intrascendentes, y treinta minutos de pie… ¡un mensaje!. ¡Mi señor novio ha aprobado una que tenía atragantadísima!. Uff que contentisisisima estoy… y cuanto le echo de menos…
Al llegar a casa… no puedo dormir… tengo que probarme ropa para una boda… esto es peor que un culebrón, cuando acabe de comer me voy a esconder en mi cama hasta mañana.

Pd: Hay días que es mejor no levantarse, pero una no sabe cuando son.
Pd: Hoy he plantado mis pensamientos amarillos.
 
Hace un año.
Hace un año exactamente, seguramente yo estaría en este mismo ordenador, en esta misma silla, naufragando en Internet.

Hace un año me levantaba tarde… encendía mi ordenador, y hablaba con tu compañero de piso, que me decía que lo mismo venías esa noche, además te escuchaba de fondo diciéndole lo que me querías decir.

Hace un año a la hora de la comida estaba algo nerviosa, quedaba con una amiga para hacer algo y salir a cenar, con vagas esperanzas de que vinieses esa noche.

Hace un año por la tarde, ya estaba nerviosa del todo, no sabía que hacer si venías, ni sabía si nada… nerviosa… tan sólo nerviosa. Y ansiosa por que vinieses a verme.

Hace un año por la noche, a las nueve y media entraba a cenar ensalada de pasta, de allí mi afición por ella, con el móvil en primera línea de mesa, esperando una llamada tuya, por si podías quedar. Además quería llegar a casa para ver Embrujadas pues Pipper daba a luz, y nunca mejor dicho. ¿Mi estado? Cercano a la locura, no llamabas.

Hace un año después de cenar, y sin poder andar casi. Llegaba a mi casa, veía la televisión y… llamabas… Histeria.

Hace un año a las once y poco, llamabas al timbre de la puerta. Pipper ya había parido, ¿quién quería ver el segundo capítulo?. Yo no. Al bajar las escaleras el corazón decidió, por unos segundos, salirse de mi pecho. Pero al verte se tranquilizó mucho y quiso dejarme más años a tu lado.

Después de esa noche ha pasado un año… un año juntos, un año de pareja, un año nuestro. No hemos pasado ningún mal momento, a no ser que fueses externo, nos llevamos genial, y nuestra relación viene de largo, un año se nos queda corto con todos los años que deberíamos contar, realmente.

Gracias por ser mi compañero. Te quiero.
Murcia, 23 de septiembre de 2004
 
Decisiones.
Siempre le parecía que estar sola era signo de debilidad, de que no eras aceptada, de poco comprendida, de ser un bicho raro, de ser una amargada… El primer día que fue a desayunar sola fue una experiencia en toda regla. Tomó su periódico, pidió su café –siempre descafeinado—sus tostadas y estuvo alrededor de un cuarto de hora allí, tomándose su café, leyendo su periódico… cuando lo acabó sintió que todos los ojos de la sala la miraban a ella, sólo a ella, pero aún así lentamente sacó unos apuntes de la carpeta y se dispuso a leerlos. Tras salir del bar, dejando la barra atrás, el mundo era suyo.
Hoy en día, no importa si vas sólo o acompañado, el mundo es tuyo. No importa si te aceptan o no, el mundo es tuyo. Da igual si eres un bicho raro, el mundo es tuyo. ¿A quien le importa sino eres aceptada? ¿Sabes qué? El mundo es tuyo.
 
Nuevas sensaciones.
Una vez hubo acostado a todos sus temores, acurrucándolos junto a sus reproches. Se sentó tranquila, con una taza caliente de alguna hierba aromática y de buen sabor. La vida parecía pasar lenta, mientras miraba por la ventana como llovía.
"Tener un curso avanzado de no acabar lo que empiezo, comienza a ser desesperante". Pensó mientras bebía otra vez más. Después dejó su taza en la mesa, se frotó sus ojos en sus manos y comenzó a escribir despacio en su ordenador:

"Nunca se sintió tan calmada como aquella noche..."

Nuevas sensaciones, nueva vida. Algo que continuar y no dejar a medio. Empieza el viaje.