Hmm… pues eso… Navidad.
El frío ya casi se ha pasado de moda en mi ciudad. Hace unos días yo andaba con abrigos muy grandes, bufandas y guantes –de los de banquero, mis preferidos-, ahora con una simple chaqueta y una camiseta voy bien. Para asombro de nuestros ojos anoche decidió llover, menos mal que yo estaba resguardada y con la mejor compañía que cabía imaginar.
La Navidad aquí es rara, hace unos años, en mi casa, poníamos el maravilloso árbol y un belén más grande que la mesa del comedor. Desde hace unos años, justo desde hace un fatídico 22 de diciembre, la cosa ha cambiado, la dulce navidad pasó a ser una época de cambios inesperados, de tristeza y de decadencia familiar. Ya no hay árbol y un triste belencillo adorna mi salón en su lado más escondido.
Pero como dicen que estas fechas son alegres, parece que la tormenta amaina, no pasará nunca, y creo que este año será mejor que otros, todas las expectativas son buenas… quien sepa rezar que rece. Sí, es época para recordar.
La Navidad aquí es rara, hace unos años, en mi casa, poníamos el maravilloso árbol y un belén más grande que la mesa del comedor. Desde hace unos años, justo desde hace un fatídico 22 de diciembre, la cosa ha cambiado, la dulce navidad pasó a ser una época de cambios inesperados, de tristeza y de decadencia familiar. Ya no hay árbol y un triste belencillo adorna mi salón en su lado más escondido.
Pero como dicen que estas fechas son alegres, parece que la tormenta amaina, no pasará nunca, y creo que este año será mejor que otros, todas las expectativas son buenas… quien sepa rezar que rece. Sí, es época para recordar.
¿Dónde vendían la tinta de luz?.
Hoy me siento tranquila, quizás calma. Muchos años han pasado para encontrarme así, las comparaciones, antes totalmente necesarias, hoy me parecen absurdas. Los aplausos, soñados en tantas ocasiones, hoy son meros resquicios de una vida –ni mejor, ni peor, simplemente otra vida-, Mis amigos, antes harpías de lengua trífida, hoy son hadas sin alas que vuelan en su mundo impropio, pero de enormes dimensiones. Mis anhelos, ansias, sueños y cavilaciones, antes sin sentido hoy cobran forma, inexacta forma, gracias a palabras que ya conocía y sensaciones mejoradas que engrandecen mi simple y vacía alma. Mis despertares ya no se tiñen de púrpura tinta, ni me falta la respiración, ni la consciencia. Mis buenos –o malos- consejos, para mí misma, ya no caen en el saco roto de un olvido permanente, y lo que antaño fueron lágrimas hoy son sonoras carcajadas.
Sufro una grave enfermedad que sólo se cura con abrazos, besos y mimos, últimamente recibo menos de los que quisiera “pero esas cosas no se piden. –Dije con un guiño de ojos a la figura luminosa que hoy comparte el camino de mi vida”.
Sufro una grave enfermedad que sólo se cura con abrazos, besos y mimos, últimamente recibo menos de los que quisiera “pero esas cosas no se piden. –Dije con un guiño de ojos a la figura luminosa que hoy comparte el camino de mi vida”.