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Quizás no es el momento.
Acerca de
La estupidez es infinitamente mas fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus límites, la estupidez no.
Sindicación
 
A las seis y veinte de la mañana.
Las cuatro menos cuarto, me tengo que acostar, sólo se escuchan coches a lo lejos, y alguna que otra ambulancia.


Son las cinco y diez de la madrugada, no consigo conciliar el sueño ¿Qué me pasa?, si a las cinco y veinte no me he dormido me levanto.


¡Dios mío! ¿Cómo he mirado el reloj a las cinco y veinte exactas? ¿Qué hago? Me lo prometí a mi misma, me tengo que levantar. Voy a limpiar mi escritorio, así no hay quien estudie. ¿Qué hago con el móvil? Yo tenia una sillita de esas…


Las seis menos cuarto, todo limpio, no tengo sueño. Estudio. No, primero me fumo un cigarro, me lo he merecido. Internet, sí, miraré el correo mientras acabo el cigarro y luego a estudiar, sí.


Las seis menos cuatro minutos. Esta vez si estudio. Me digo de cabeza lo que me estudié antes. Subrayo. En definitiva, por fin, estudio.


Las seis y veinte de la mañana. Sigo estudiando… ¿cascabeles? ¿campanillas? ¿Quién a estas horas decide pasearse con diez docenas de cascabeles y campanillas? Que pase ya… ¿Y sino pasa? ¿Y si se para justo en mi ventana? Esta llegando, lo escucho cada vez más cerca. ¿Por qué tengo miedo? Se ha parado cerca. Aún escucho el tintineo. No pasa, no pasa, no pasa, no pasa. ¿Qué demonios hace? ¡Una moto! Asustará al hombre de los cascabeles… No se escuchan. ¿Se ha ido?.
 
Manías, manías, manías…
Como el Blog ha estado en letargo, hace tiempo me pasaron una cadena, sobre mis horrorosas manías, manías, manías. Como buena cadena decía que alguien la debía continuar, pero teniendo en cuenta que ya casi nadie se pasará por aquí… que la continúe quien quiera, y sino pues nada.



Cinco manías maniáticas:



Primera: no puedo estudiar si no está la cama hecha. He intentado hacerlo, pero me parece imposible.



Segunda: cuando estoy nerviosa me toco mucho los ojos.



Tercera: si estoy hablando con alguien, normalmente un conocido o alguien que conozco poco, odio que me toquen, no entiendo que necesiten eso para que yo les preste más atención, ya que, desde luego, la pierden, ya que yo me voy para atrás todo el rato.



Cuarta: suelo llevar las gafas de ver como si fueran gafas de sol en la cabeza, y solo me las pongo cuando es necesario.



Quinta: odio que la gente me hable muy cerca de la cara, me pone nerviosa y salgo corriendo, cuando puedo.