Blogs.ya.com Quitar publicidad
QUIZÁS... PENSABA EN TI
Mi vida, mis sueños, mi gente, mi mundo, yo y mis circunstancias...
Acerca de
Sindicación
 
Coños, sustos y joder!!!
Anoche vi una película con A. (era algo de 666); una mierda, la verdad. Estuvo cariñoso, me buscaba por la casa y me decía que no podía estar separado de mí ni un solo segundo (yo me reía, aunque también le miraba con esa cara que pones cuando quieres decirle a alguien: “mentiroso”). Esta tarde comienzan mis vacaciones (eso ya lo sabéis, claro) y la verdad es que aún no sé a donde vamos a ir ni que voy a hacer yo. Ayer me llamó mi hermano; está preocupado. Cree que me estoy metiendo en un círculo, en una especie de túnel del terror sin salida. Y tal vez tenga razón. Hablamos durante más de media hora; me fui a la habitación con el móvil. A. estaba en el salón jugando con el ordenador (menuda novedad!!!). Abrió un par de veces la puerta de mi cuarto para lanzarme unas miradas amenazadoras (¿Con quien estará hablando?-creo que es eso lo que pensaba-) y obligarme a colgar. Le ignoré. A lo mejor cree que ahora puede también controlar mi vida (se equivoca).
Nos fuimos a dormir, y como de costumbre, no hubo sexo (otra novedad más en la lista). De madrugada me despertaron unos gritos. Era él, que me llamaba para que hiciera callar al perro. Me desperté de un salto, y solté un joder, qué susto. Él alzó la voz y habló de coños, joder, sustos, mientras usaba un tono imperativo que no acabó de gustarme. Fui a la cocina e intenté calmar a mi perro (está acostumbrado a dormir conmigo; se enfada cuando otro ocupa su lugar). Estaba cabreada... Intenté tranquilizarme. Me senté en el sofá, me encendí un cigarro, y pensé durante un buen rato en lo que me estaba pasando. Regresé a la cama. “Coño, qué pasa ahora, joder”, me preguntó. Me mantuve en silencio, respiré y le dije: “No me vuelvas a hablar así en la vida”. Me pidió perdón. No lo acepté. Esta mañana me he levantado y me he marchado. Él dormía.....
 
EL SUEÑO
Estaba leyendo a Vicente Aleixandre y aquí os dejo algo de él (Te debía un poema, Extranjero)

EL SUEÑO

Hay momentos de soledad
en que el corazón reconoce, atónito, que no ama.
Acabamos de incorporarnos, cansados: el día oscuro.
Alguien duerme, inocente, todavía sobre el lecho.
Pero quizás nosotros dormimos... Ah, no: nos movemos.
Y estamos tristes, callados. La lluvia, allí insiste.
Mañana de bruma lenta, impiadosa. ¡Cuán solos!
Miramos por los cristales. Las ropas, caídas:
el aire, pesado; el agua, sonando. Y el cuarto,
helado en este duro invierno que, fuera, es distinto.

Así te quedas callado, tu rostro en tu palma.
Tu codo sobre la mesa. La silla, en silencio,
Y sólo suena el pausado respiro de alguien,
de aquella que allí, serena, bellísima, duerme
y sueña que no la quieres, y tú eres su sueño...
 
El barco se hunde...
Esa es la verdad. Por más que intente forzarme a mí misma para ver y encontrar otro A. en sus ojos, él no cambiará nunca (tampoco pretendo que lo haga). No se trata ya de amar o de querer sino de saber si se puede amar así. Ayer apareció en casa... No hubo besos, ni sexo, ni cielos lanzados al aire. Sólo horas interminables junto al ordenador y sus fotos; fotos de mujeres desnudas, con grandes pechos, “entrepiernas” abiertas y poses de zorra. Mujeres en las que yo no me encuentro y sobre las que mi reflejo pierde fuerza... y me vuelvo débil y me siento herida.
Tal vez él se sienta demasiado seguro. Yo le he permitido hacer muchas cosas, que en otras parejas tal vez hubieran sido imperdonables. Yo he aceptado sus manías y sus miserias con una sonrisa, y cuando el barco parecía hundirse un solo de sus cielos ha bastado para sacarlo a flote; como ayer, como hace unas semanas, como hace un mes...
Me pregunto si yo soy capaz de elegir esta vida a su lado sin más motivo que el del amor. El mayor de los motivos, es cierto, pero hoy creo que es y será insuficiente. Me siento incapaz de competir y ni siquiera tengo la certeza de poder hacerme un hueco entre ellas. Además, ¿por qué razón debería intentar hacerme un hueco?

El barco se hunde... y yo lo sé, y la culpa es mía, por volver una y otra vez, por no obligarle a estar lejos de mí, por no querer ver que su amor no es el mío....

 
El viaje...
Ayer me llamó varias veces por teléfono; quería hablar conmigo. Acepté escucharle. Pensé ¿por qué no?. Apareció en casa con la mejor de sus sonrisas, una botella de vino bajo el brazo y uno de esos quesos de mi tierra (él sabe que me gustan). Abrí la puerta, me senté y esperé. Me confesó que había tenido miedo, miedo a no volver a verme, miedo a que mis palabras se transformaran en hechos. Yo no dejaba de mirarle; él estaba allí para contarme. La última palabra la otra noche fue mía. Me habló de una presión psicológica (= tempestades) y de cómo todo eso me había afectado a mí y a nuestra relación. Lo he pensado mucho, me dijo, y creo que deberíamos irnos juntos de vacaciones, tal y como lo habíamos planeado. Ya sé que te estoy volviendo loca y que piensas que soy un cabrón (sólo asentí con la cabeza), pero creo que tenemos que hacerlo. No por ti, por mí, por los dos. Divertirnos, relajarnos, encontrarnos y volver y replantearnos lo que haya que replantearse, si es que hay que hacerlo. Yo te quiero, tanto o más que el primer día, eso no lo dudes. Yo agachaba la cabeza y escondía mis ojos (os juro que no sabía cómo reaccionar). Le he dicho que lo pensaré..., pero ya lo he pensado, claro, e imagino que vosotros sabéis lo que voy a hacer. ¿Qué otra cosa podría hacer una mujer enamorada?
Me iré con él, sí, aunque no sé a dónde nos llevará todo esto. No podría irme de su lado con el “Y si... me hubiera ido”, “Y si hubiésemos conseguido solucionar los problemas”... Haremos el viaje que será también el comienzo de un futuro, con él o sin él (eso ya no lo sé).

Os sigo contando....
Por cierto, Extranjero, gracias por ese poema... Lo llevaré en mi maleta por si lo necesito, y a ti, Carlos, por ofrecerme Lisboa y tu amistad.
 
Calvario 2
Hace tan sólo unos minutos tenía claro lo que iba a hacer con mi vida. Ya, ya sé que esto lo habéis escuchado miles de veces y que estáis hasta “los cojones” o/y “ovarios” de que os enumere una por una mis dudas. Pero con alguien tengo que hablar y en algo tengo que invertir el tiempo que paso en la oficina. Me han entrado unas ganas inmensas de verle (ahora me alegro de que no se haya llevado la cámara digital). Mi mente ha sucumbido al corazón, pero tranquilos, será cuestión de horas. Lo sé porque me ha pasado más veces. Sólo tengo que volver a cabrearme.
Hay algo que me está molestando muchísimo de Internet (estoy empezando a crisparme). Abres una página y zas! pantallazo de unas paradisíacas vacaciones en Cancún o en Móstoles, que me da lo mismo. Pero ¿estos señores no se han enterado todavía de que yo, en mi estado, no puedo ver este tipo de cosas? Que estoy muy sensible, coño, y este tipo de sugerencias me afectan. Como sabéis, a mí se me han jodido las vacaciones, y lo digo en el sentido más amplio de la palabra. El sábado cogeré un autobús rumbo a casa. ¡Menudas vacaciones! Mi padre, mi madre, mi perro y sus preguntas. ¿Qué ha pasado? ¿Ya no te quiere? ¿Lo habéis dejado para siempre? Buffff!!!! Y claro, tampoco les voy a contar que A. es un cerdo y que entre otras cosas he tenido que tragarme fotos de él y otras tías follando colgadas en el escritorio de mi ordenador. 2 semanitas de infarto, eso es lo que me espera. En fin, otro calvario a añadir a la lista.

¿Veis? Y ahora me entran ganas de llorar.


 
Un segundo
Tengo un nudo en el estómago, a pesar de que sé que estoy haciendo lo correcto si lo que pretendo es seguir viva. Es verdad Extranjero que nadie dijo que esto sería fácil. No, no lo es. Le recuerdo, tumbado en la cama, desnudo, abrazado a mi almohada, casi como un bebé desvalido. Las fotos, sus manías, sus gritos, su actitud y sus rechazos ya los he olvidado. Parece que mi corazón aún sigue luchando, mientras yo le miro curiosa y le pido que pare de latir al menos durante un segundo. Un segundo de tranquilidad, de no llorar, de no vomitar, de volver a ser yo. Un segundo tan sólo para recuperar mi risa...

He visto gente nueva por aquí.... A TODOS bienvenidos al barco.
Nos leemos!
 
Elijo mi vida
Ahí va lo de hoy... Ayer se presentó en casa (sabía que como mínimo volvería a por su maldita cámara digital). No me preguntéis porqué pero se quedó a dormir. Empezó a hablarme de las vacaciones. Le dije que yo el sábado me iba a casa de mis padres y que ya haría algo con mis 15 días. Él estaba preocupado; decía que tenía miedo a equivocarse, a cagarla de nuevo y esta vez conmigo, que sentía angustia al pensar que no iba a verme, y bla bla bla bla. Le dije que era el momento, que yo lo estaba pasando muy mal y que ya era una puta cuestión de supervivencia, y que aunque le quería mucho, demasiado, había elegido mi vida, seguir con ella, recuperarme y recomponer lo poco que ahora mismo queda de mí. A partir de mañana no nos veremos. Cuando te aclares o quieras verme, de verdad y en condiciones, me llamas. Lo llamó injusto, al parecer esta decisión, que tanta me ha costado tomar, es según él injusta. No lo entiendo. Injusto es lo mío; a él le estoy dando la opción de elegir y decidir. Decía que se estaba volviendo loco, pero esta vez no iba a permitir que él actuara como la víctima. Yo soy la víctima y él el puto verdugo.
Me gritó un par de veces; una anoche y otra esta mañana porque llegaba tarde a trabajar. No me ha gustado y no lo voy a aceptar.
Antes de irse me ha pedido un beso (le he dicho que no) y con una sonrisa me ha preguntado. Nos vemos esta tarde, no? Y yo con cara de, digámoslo suavemente, indeferencia le he respondido: Lo hablamos ayer, A. ¿No te ha quedado claro?.
No se ha llevado la cámara ni sus cosas. A mí me da igual, porque desde luego no tengo intención de volver a verle ni de abrirle las puertas de mi casa.

Os sigo contando....
Destrozada
 
Otros A.
Soy una "devoradora" de blogs. No sólo de los que aparecen en el mío, sino de muchos otros por los que paseo una y otra vez buscando tal vez un trozo de mí. Me gusta leeros, escucharos y ser partícipe de vuestras historias. Me asusta eso sí, encontrar otros A. en blogs ajenos. Mi mente entonces se bloquea y rastrea por los artículos buscando una semejanza, algo que me diga que ese A. no es mi A. Y cuando lo hago me quedo tranquila, respiro y ... puedo continuar. Absurdo, no?. Sí, pero todo en mí es absurdo desde que él no está. Joder!!! Y es el primer día.
Os veo esta noche...
 
Llorar en silencio
Volver a empezar; ese es el reto. Volver a sentirme yo, sin más ayuda que mi propio aliento. Y de verdad que lo intento, a cada segundo. Pero mi cuerpo ya no responde a ningún estímulo que no proceda de él. Le echo TANTO de menos...., Le AMO por encima de tantas cosas... que vivir así me resulta hasta absurdo. Todos pasamos por esto, eso ya lo sé, y no me creo ni mejor ni peor que nadie, ni más o menos desgraciada que cualquiera de vosotros. Pero esta es mi historia y así os la cuento. No pretendo dar lástima.... Sólo busco desahogarme en un lugar, este, que es mío, también vuestro, pero que nunca será de él. Estoy destrozada.... por dentro y por fuera. Estoy en la oficina; tengo que escaparme de vez en cuando al baño... para llorar en silencio.
 
Primer día sin A.
Mi primer día sin él. Son sólo las 10:30 de la mañana y tengo la sensación de haber perdido la batalla. Los amigos de A. se han marchado y con ellos la “esperanza” de volver a dormir a su lado. “Mis penas” se muestran hoy más visibles que nunca porque sé que es el comienzo de mi vida sin él. Joder! Me cuesta hasta decirlo. Sus cosas siguen aún en casa y no quiero ni preguntarle cuando se las va a llevar; es como si aún estuviera intentando quemar el último cartucho y forzar que el amor se quede de mi lado. El sábado comienzan mis vacaciones; me iré a casa, con mis padres. No tengo ganas de hacer nada que no sea dormir. Y no sé si volveré a verle y no me siento capaz de sobrevivir sin sus ojos, sin sus manos, sin su risa... Y no quiero seguir con este dolor en mis entrañas, y con este agujero en el estómago, y no quiero ni puedo seguir caminando. Me cuesta respirar y levantarme por las mañanas. A. ha estado a mi lado estos días. A partir de hoy tendré que hacerlo sin su cuerpo al otro lado de la cama. Bufffffffffff!!!!!! Creo que hoy empieza mi calvario.

Os cuento....
 
ES TAN DIFICIL
Esto está siendo muy difícil. Hoy he pasado el día sola en casa y le he echado tanto de menos… Volverá esta noche y me gustaría abrazarle y decirle y contarle que le he añorado, que tengo un ahogo en la garganta, una sensación de pérdida infinita, un dolor en el estómago indescriptible y una pena inmensa. Pero me callaré y no diré ni haré nada que muestre mi debilidad porque debo empezar a obligarme a mí misma, porque sobre todo debo creerme que quiero y puedo salir de este círculo. Un círculo de miserias al que él me ha arrastrado, un círculo de dolor que cada hora se hace más grande mientras yo me vuelvo más pequeña. Él me ha hecho pequeña, maldita sea! Con su actitud, con sus maneras, con sus revistas, con sus manías enfermizas, con su forma de quererme o de dejar de hacerlo (ni lo sé). Y sigo creyendo y sabiendo que esta es la decisión más sabia porque mi vida junto a él, en este último mes, ha sido un infierno y no podría darme el lujo de hipotecar el resto. Pero, joder, esto es duro, muy duro… y me siento tan sola, tan débil, tan frágil, tan miserable…….. No entiendo, os lo juro, cómo puedo seguir amándole.

 
Más fotos y una decisión
Hoy tengo un poco de tranquilidad en casa. He decidido escribiros para poneros al día y para desahogarme. “Hablar” con vosotros es mi mejor terapia. Anoche vi más fotos, aunque de lejos (no tengo intención de abrirlas de nuevo ni quiero verlas más de cerca- creo que no podría aguantarlo). Yo estaba sentada en el sillón y A. enseñaba a sus amigos (los que están en mi casa) unas fotos de unas tías (“las chicas de la Casa de Campo”). Distinguí un cuerpo desnudo dentro de su coche (aparté la vista; estoy cansada). Me fui a dormir. Me preguntó cómo estaba. Aburrida, A. estoy aburrida. ¿De qué? Aburrida de tus tempestades, de tus penas, de tu indeferencia, de tu porno…. ¿Ya no me quieres?, me dijo él. Estuve callada al menos durante un minuto, pero el seguía preguntando. Yo no dejo de querer a la gente en dos días, le contesté. Empezó a hablar de su cabeza, dijo que se estaba volviendo loco. Me levanté de la cama y me marché. No estaba dispuesta a volver a escuchar la misma historia de siempre, ya no. Volví al minuto. Él ya dormía. Yo me preguntaba cómo podía dormir, cómo podía conciliar el sueño. Yo estaba nerviosa; tardaría en dormirme al menos tres horas más.
Esta mañana me ha vuelto a preguntar: ¿Cómo estás?, ¿Aburrida?. He asentido con la cabeza. No te preocupes, yo no quiero que estés triste ni aburrida. Además yo estoy también hasta la polla. ¿De qué A.? De todo, hasta la polla de todo. Bien, esas han sido sus últimas palabras. Yo al menos usé un aburrida, lo de la polla me resulta soez e injusto, porque soy yo la que debería usar esa frase. No creo que él tenga ningún derecho.
Yo le sigo queriendo, y no sabéis cuanto… Pero hoy sé que esta es la mejor decisión que tal vez tome en mi vida.
 
EL SUBNORMAL CRECE POR MOMENTOS
Anoche salí a tomar unas copas con alguien que no veía desde hace mucho tiempo, alguien que fue y es una de las personas más importantes que han pasado por mi vida. Llegué tarde a casa (todos dormían). Esta mañana me he despertado al escuchar unos ruidos extraños en la habitación. A. movía sus pantalones y hacía sonidos raros con unas monedas. Le he mirado, me ha mirado. Bufff!! Estaba cabreado. Hemos hablado por teléfono hace un rato. Me ha preguntando si anoche estuve contando MIS PENAS. ¿Será subnormal? MIS PENAS. Le he dicho que no, pero sí las estuve contando. De hecho enseñé las fotitos que tengo en el bolso (ahora están hechas añicos, pero no os preocupéis siguen en la papelera de reciclaje; puedo sacar más copias)
La verdad es que cada día él me quita un pedacito de la venda que tapaba mis ojos porque cada día que me miro al espejo me pregunto que coño estoy haciendo y sobre todo cómo puedo “seguir” con un tío tan miserable que además me está haciendo la vida imposible y que llama a esto que nos está pasando MIS PENAS.

 
Opciones
Sí, ejecutar la decisión. Ahí está la clave porque en el fondo todos sabemos lo que tengo que hacer o mejor, lo que NO tengo que hacer. Creo de todas formas que no se trata de guardar las apariencias sino más bien de que él entre otras cosas y como hace siempre está volviendo a “recular”. Una persona que un día te deja porque resulta que no puede verte sufrir, pero que se va ese mismo día por la mañana diciéndote que te quiere mucho, y que es capaz de llamarte 5 veces para darte un beso, un beso muy fuerte y contarte que te echará de menos, no creo que esté guardando las apariencias. Hay eso sí otras opciones:
1. Es un capullo
2. Es un cerdo sin sentimientos
3. Está enfermo (la opción elegida por P.)
4. Está hecho un lío... Me quiere y no puede perderme (la que a mí me gustaría, claro, pero la que tampoco me creo)

 
14:44
Me sorprenden algunas de mis reacciones y sobre todo estos malditos estados de ánimo que me colocan a veces al borde de un precipicio. Entiendo y sé que tengo que pasar por ellos, que nada es tan fácil y que el amor no se borra de una pasada. Tengo que sacar fuerzas (aunque todavía no sé de donde). Pero ¿sabéis lo que daría ahora mismo por estar a su lado? TODO.

PD: Ademarista tienes un e-mail
 
13:06
Por cierto, Ademarista, me encantó eso que ponías en tu blog de que estoy pasando por un momento importante en mi vida. Creo que ni yo misma lo podría haber definido mejor. Importante porque del rumbo que tomen las cosas (no sé aún hacía donde van) dependerá el resto de mi vida. Aceptarle a él con todas sus consecuencias, si es que vuelve, ya sabemos que sería casi un suicidio moral. No creo que pudiera soportar por mucho más tiempo sus arrebatos, sus locuras pornográficas (es enfermizo, creedme) y sus escapaditas de “cochinos polvos sin importancia”, polvos por cierto que a mí no me echa (¿?). Alejarme de él, en todos los sentidos, sería también perder lo que más amo y he amado nunca, perderme a mí incluso, y hacer un esfuerzo sobrehumano por recomponer mi mundo (ahora no existe). Os diría que estoy volviendo a caer, que lo estoy sintiendo aquí dentro, en las entrañas, pero prefiero guardármelo para que las palabras, las mías, no me hagan más daño.
 
Seguimos aquí
Eso es lo mucho o lo poco que os puedo contar. Ayer tuve un día más bien aburrido. Llegué a casa, me metí en la cama, me desperté y me coloqué frente al ordenador. A. y sus amigos (los que están en mi casa) charlaban en el salón, justo detrás de mí, sobre toros, fútbol, y no sé que otras cosas más. A., cómo decirlo, creo que estaba un poco expectante. No sabía bien cómo actuar porque evidentemente mi cara, aunque intentara disimularlo, era un poema. Nos fuimos a dormir. Ni sexo, ni besos profundos, ni abrazos infinitos. Sólo pequeños roces dados con miedo. Le sentí durante la noche, sentí como cogía mi brazo para besarlo y entrelazaba sus piernas con las mías. Le ignoré. Volvió a regalarme cielos y mi vidas al oído..., pero ya me saben tanto a mentira y a compromiso que preferí no devolverle ni una sola palabra.
Yo sigo mal, jodida, triste y con una terrible sensación en el estómago de pérdida que me provoca algún que otro ataque de llanto (irremediable, supongo). Pero bueno, seguimos aquí, que es lo importante y más entera que ayer, eso sí, mucho más entera.
 
Acojonante
He hablado con él por teléfono. Os cuento porque esto no tiene desperdicio. La conversación ha empezado normal, con las típicas cosas de las que suele hablar A. (el calor, el trabajo, su cansancio...). Bueno, al grano:
¿Cómo estás?
Bien A. (miento)
¿Estás cansadita?
No, yo no (vuelvo a mentir)
¿Nos vemos luego en casa?
Pues no sé. He quedado con unos amigos (tercera mentira)
¿Qué amigos?
Unos....
¿Qué que amigos? ¿Ya te estás buscando un novio?
(Silencio)
¿Ya no me quieres? Dime, ¿has dejado de quererme?
(Silencio)
Anda, que la noche que me hiciste pasar ayer no te la perdono, eh?. Mira, yo no llamaba con ánimo de enfadarme. Sólo quería saber cómo estabas. Pero estoy enfadado porque ayer fuiste una ingrata conmigo y me dijiste cosas muy bordes.

ACLARACIÓN: Sólo le dije la verdad. Que me estaba tratando mal, que era un mentiroso y que no se podía jugar así con los sentimientos de las personas. Bueno también le hice algún comentario del tipo “estoy hasta los cojones de tu filosofía barata al estilo Paco Porras” o “no entiendo porque no follas conmigo, y no me vengas con el rollo de las tempestades y tu cabeza, porque el otro día vi unas fotos (LAS FOTOS) y tu cabeza estaba muy bien “asentá”) En definitiva, LA VERDAD.

¿Ingrata yo?
Si, joder, lo fuiste. Además a veces es mejor no decirte las cosas, pero claro hay que decir lo que hay que decir (¿?)
Vale, bueno, pues nada, he sido una ingrata, lo que tú digas
Qué borde eres, no?
Yo no soy borde, es que me estás diciendo gilipolleces (Silencio)
¿No dices nada?
Es que con lo de ingrata casi me da un shock
Bueno, luego te quito yo ese shock (¿?) Oye y si tú y yo vivimos juntos, tú crees que yo te trataría bien
(Además de pensar que es idiota, casi le cuelgo el teléfono)
Eso lo sabrás tú. Bueno que tengo que dejarte.
Nos vemos luego en casa, no? Después de lo de tus amigos
Yo ya llegaré
Bueno, que un beso
Vale
Que un beso muy fuerte y que te echaré de menos esta tarde
Vale. Chao

Vamos a ver, porque lo mismo yo no me entero. Este me deja ayer y ahora me viene con “te echaré de menos” y “¿qué pasa si vivimos juntos?”. P. dice que está enfermo, que necesita un psiquiatra, y yo la verdad estoy empezando a creérmelo.


 
13:05
Aquí ando.... con las fotos en el bolso. Las he sacado un par de veces. Me ayudan a recordar que es un Hijo de Puta (con la mente que tengo lo mismo se me olvida). Estoy intentando cabrearme. Estar enfadada es bueno para este tipo de cosas porque así no salen lágrimas. Me ha llamado ya dos veces...... Me pregunto que coño querrá.

Por cierto, Ademarista, Carlos, David, Iván, ANgelus... GRACIAS A TODOS. Me estáis ayudando muchísimo. Sólo saber que de alguna manera estáis ahí, conmigo, escuchándome... me llena de fortaleza.
 
Os cuento
Os cuento la historia..... ¿os parece?
Anoche le dije que creía que teníamos que dejarlo. Habíamos hablado antes de las vacaciones y él me había prometido que nos iríamos (tendremos que irnos, claro, me contestó). Pero él le dio la vuelta a la tortilla (no sé cómo) y fue él el que me dejó a mí (para algunas cosas es muy listo). Esto no puede seguir así, tú sufres y yo sufro viéndote. A lo mejor lo que necesito, me dice el desgracio, es echarte de menos porque yo te quiero mucho, mucho, mucho... Vaya forma de querer que tienen algunos, no?. Le hablé de los trenes (recurso obligado en estos casos). Se cabreó. No me amenaces con la historia de los trenes, con que no vas a estar o con que vas a hacer tu vida. ¡Cágate! Le dije que le odiaba porque no había sido justo ni claro, que no se le puede decir a una persona un día que quieres casarte con ella y al otro que quieres dejarla. Volvió a cabrearse y.. se ofendió. NO me digas que yo no he sido claro, porque yo te he hablado a ti siempre de la verdad (creo que se olvidaba de las fotos y las mamadas varias a pie de cama con otras mujeres y de las semanas de tempestades –nunca supe que coño eran-)

En fin..... que así están las cosas... MAL, jodidamente MAL
Y ahora lo que me queda o lo único que puedo hacer es recuperarme física (he adelgazado mucho con todo eso) y mentalmente.
 
10:57
NO habrá vacaciones. Tampoco más oportunidades. Ya no habrá nada. Y el subnormal se marcha diciéndome que me quiere mucho y que a lo mejor lo que necesita es echarme de menos. Hace dos segundos estaba llamándome al móvil; lo he apagado.
 
18:55
Bien... Tal vez he sido un poco dura antes... Y es probable que S. sólo intente ayudarme ( a su manera).
Vivo sola, lejos de mi familia, y esto hace que una situación así se haga mucho más dura. ¿Por qué? Bueno, porque cuando llegas a casa y miras a tu alrededor y él no está y tampoco nadie que te pregunté que tal has pasado el día, tu cabeza empieza a pensar..
Tengo pocos amigos; a muchos los he perdido por circunstancias (la vida tiene eso) y a otros por mi dejadez o por mis neuras o por haberme centrado demasiado en A. y ahora en mi dolor.
Sólo hablo de este tema con dos: P. y S. (con S. mucho menos) y la verdad es que están un poco hartas de mi película. Lo entiendo, os lo juro, pero sólo intento apoyarme en la poca gente que me queda para poder salir de todo esto, para escapar a lo mejor hasta de mi misma. Comprendo que haya enfados, insultos, indiferencia en ocasiones, apoyo en otras muchas (hay que decirlo todo); Insultos que a veces sólo buscan mi bien (lo tengo claro P.)
Tal vez yo no me esté comportando bien. Es probable que ni siquiera tenga el derecho a freír la cabeza a la gente con mis llantos, pero qué otro camino me queda. Muchos sí, pero joder, no sé hacerlo de otra manera o no quiero o no puedo (creo que esta última es la acertada). Coño, sólo estoy pidiendo ayuda a gritos!, porque yo ya no sé cómo seguir...

¿Es tan difícil entenderlo?

 
S.
Me ha llamado hace un rato...; se había quedado sin cobertura. Estaba serio, distante, así que imagino que la tarde será una “fotocopia” de lo que he podido escuchar por teléfono. He estado hablando con “una amiga” (nunca ha aparecido en el blog, pero ya es hora de darle un sitio), S. y además de llamarme gilipollas, subnormal, idiota... y de decirme que no acuda a ella para llorarle mis penas si sigo con él, ha tenido el placer de lanzarme algunas frasecitas irónicas sobre mi dolor, mi relación y sobre A. Entiendo que hay veces que es mejor esto que una palmadita en la espalda, pero os aseguro que no era el momento. No necesito escuchar lo gilipollas que soy porque bastantes veces me lo digo yo a lo largo del día. Y no necesito que me digan un “no cuentes conmigo” porque ni siquiera puedo contar conmigo misma. En el trabajo alguno de los jefes ya ha lanzado la voz de alarma: una depresión dicen que tengo. Y tal vez sea verdad. ¿Y cómo voy a salir de esta si “mi gente” (que es muy poca) sólo es capaz de tratarme a patadas?
 
14:55
Esto es una Mierda. Pienso en él y se me agrietan las paredes del estómago. Es como si tuviera un gusano cabrón trepando por mis tripas. Pienso en él y en todo lo que hemos compartido y mi corazón se castiga y me castiga. Y pienso en mí y me doy cuenta de que no soy nada sin él. A veces me hago la fuerte en un intento casi asesino por recuperarme, pero siempre acabo anclada al pasado y atrapada en sus redes. Y cada vez que lo intento el regreso a A. es más doloroso porque llego sin fuerzas, con la derrota escrita en mis ojos (una y otra vez). Vosotros y la gente que me quiere me dice constantemente que es lo que tengo que hacer (lo agradezco, de verdad, porque yo estoy medio ciega o cegata del “to”- aún no he ido al oculista-), pero los toros desde la barrera se ven bien... Yo tengo a un Miura justo encima de mi alma. Al mínimo movimiento, zas! cornada. Y a este paso me parece a mi que me van a tener que coser entera en algún tugurio de mala muerte porque lo mismo ni llego al hospital.
Le he llamado hace un ratito.... Estaba dispuesta a hablarle del temita vacacional.... Móvil apagado.... Lo mismo hasta he tenido suerte
 
Reglas matemáticas
Sentada frente a este ordenador y casi ante vosotros, no hago más que preguntarme por el rumbo que están tomando las cosas. Es cierto, ANgelus que A. ejerce sobre mí un poder inaudito, un poder que ni yo misma comprendo pero del que te aseguro no puedo librarme. P. dice que mi mente reacciona ante sus estímulos y sus estados de ánimo como si fuera un volcán. Si él está contento, yo lo estoy al cuadrado y si él está triste, enfadado o molesto soy capaz de hundirme (reglas matemáticas absurdas pero que en mi caso funcionan como exactas).
 
Como una cerilla
No hubo ninguna conversación seria. Llego a casa pidiéndome un beso y diciéndome al oído que se había acordado mucho de mí y que tenía ganas de verme. Volvió a pronunciar “cielos” y “mi vidas” como si nada o muy poco hubiera sucedido entre nosotros, como si ni siquiera hubiéramos hablado por teléfono de lo que nos pasaba o mejor dicho de lo que le pasaba. Y no supe cómo reaccionar; no pedí explicaciones y tampoco busqué sentido a sus palabras. Simplemente me dejé llevar y abrazar. Tumbados en la cama me abrazaba con fuerza, como si no quisiera o no pudiera dejarme marchar. Esta mañana se ha ido regalando besos al aire y “mi vidas” al lado de la puerta del dormitorio. Yo sigo hecha polvo porque esta situación, maldita situación, me está consumiendo, como si todo mi cuerpo fuera tan sólo una frágil cerilla a punto de extinguirse.
Quedan 10 días para las vacaciones, y aún no sé si yo entro en las suyas o si haremos ese viaje planeado por el Norte de España. Me da miedo preguntar....
Hoy tal vez se lo pregunte y no aceptaré un ya veremos o lo hablamos por respuesta (joder, qué ilusa soy- claro que lo aceptaré-). 10 días y aún no sé dónde o cómo estaré.
Quizás en ese viaje (si es que lo hacemos) esté la solución a muchas de las cosas que nos suceden (para bien o para mal).
 
Una conversación seria
Me acaba de llamar. Esta es la cuarta llamada que me hace a lo largo del día. Me ha vuelto a preguntar por mi seriedad. Sabe que estoy sufriendo y eso al parecer “le está matando por dentro”. Hemos quedado esta tarde; hablaremos en serio, me ha dicho. Ha sido incapaz de pronunciar un te quiero o un no te vayas. Sólo me ha asegurado que sin mí se muere de pena, pero que tampoco puede verme así, imbuida en esta situación... P. dice que va a dejarme. Yo casi le he suplicado con mi voz a él que no lo haga, a pesar de que ayer fui yo quien tomó esa determinación. Y ahora vuelvo a estar débil porque no podría soportar escuchar un “te dejo” o un “ya no te quiero” de sus labios, porque no podría vivir con eso. Entiendo y sé que esto son bajones (cualquiera en mi situación los tendría) y que a las dos horas vuelvo a ser fuerte. Pero se trata de una fortaleza imaginaria porque en el fondo, y creo que esto ya os lo he dicho en algún post anterior, no sabría cómo caminar si no es de su mano. Sé que parezco idiota y que en ocasiones, al leerme, pensáis que estoy llena de contradicciones. Pero quizás esto también es parte del proceso. Ahora pido a Dios, y al diablo, y a cualquier que sea capaz de escuchar mis súplicas que seamos capaces de darnos una segunda oportunidad. Mañana os cuento... Cruzad los dedos por favor, por él, por mí, por los dos. Le amo tanto que la vida sin él perdería todo el sentido. Le quiero tanto..... que prefiero no estar a estar sin él.


Me relaja escribiros (he dejado de llorar).
 
Me vuelvo a caer.......

Me caigo... de verdad
.... me caigo.....
 
Me gustaría deciros...
Me gustaría deciros que voy a ser valiente, que voy a hacer caso a cada uno de vuestros mensajes, a Iván, a Carlos, a Ademarista, a ANgelus, a P., y a todos los que de alguna manera, aunque sólo me leáis, me estáis ayudando. Me gustaría deciros que ahora, hoy y aquí, me siento fuerte y que esta es la decisión más sabia que he tomado en mi vida (ya era y es una cuestión de supervivencia). Pero de momento lo único que puedo prometer, a vosotros y a mí misma, es que buscaré ese pedacito de cordura y orgullo que queda en mí para salir a flote de todo esto.

 
CABRÓN
Estoy en la oficina y no dejo de llorar. Me ha llamado hace un rato para preguntarme cómo estaba, si estaba triste y seria (no, estoy bailando la sardana, cabrón), y para decirme que era un problema que C. y J. estuvieran en casa porque yo estaba medio jodida (medio jodida, no cabrón, jodida) y él también. Le he dicho que las cosas están claras, que yo lo tengo claro, pero que él evidentemente no y que además disfruta jugando. Es que a lo mejor, me dice, yo tampoco lo tengo claro (pues cállate cabrón, y no me hables de niños y de casas con jardín como si me hablarás de piruletas, que no tenemos 20 años). Las cosas son más fáciles de lo que parecen y sólo se trata de llegar a un acuerdo (acuerdo, cabrón, ¿qué acuerdo?) y hablar, pero con J. y C. en tu casa es complicado. Y en mi mente sólo había una palabra (cabrón).
 
UN HOMBRE...
Bien, aquí estoy de nuevo para contaros la historia de siempre. Yo ya estoy harta, así que imagino que vosotros, los que me leéis, debéis estar ya un pelín saturados. Pero con alguien tengo que hablar de todo esto. A todos GRACIAS por “ESCUCHAR”, ACONSEJAR Y ESTAR.

Os cuento... Ayer nos fuimos a un pueblecito a las afueras de Madrid porque habíamos quedado con un amigo de A. que tenía que arreglar unos papeles en la ciudad. A. se ofreció a ir a buscarle y yo le ofrecí mi casa. Él nos llama marido y mujer. Habíamos fijado un lugar de encuentro: un pequeño hostal que hay en la plaza del pueblo (muy buena gente, la verdad). Cuando llegamos, J. (el amigo de A.) aún no había llegado así que decidimos tomar unas cañitas y esperarle en la barra. A. empezó a contarme que era un hombre muy independiente, y que siempre las mujeres se habían enamorado de él y que él un poco se había visto inmerso en esas situaciones. ¿Hablas de mí?, le pregunté. No, no, hablo en general. Es sólo para que me comprendas mejor. Tú eres especial.
El caso es que yo acepto en silencio muchas de sus cosas, pero si os soy sincera no comprendo ni una.
La conversación fue larga: hablaba de su libertad, de su necesidad de sentirse un hombre y de tener una parcela privada, de su creencia a que jamás renunciaría a las cosas que le hacen ser él (yo jamás se lo hubiera pedido). Tomé un sorbo de cerveza, respiré, y le dije casi temblando: Vamos a dejarlo. Él empezó a reírse (jejjejej – se me metía en el estómago). Yo no te estoy diciendo que lo dejemos. Ya, pero yo sí te lo estoy diciendo, le contesté. Su risa cambió y dio paso a una cara inexpresiva ( no observé ni un mínimo poso de dolor en sus ojos). ¿Por qué?, me preguntó. Porque no me quieres, A. por eso, y porque estoy cansada. Creo que esto deberíamos hablarlo. Esas fueron sus últimas palabras sobre el tema. J. acababa de entrar por la puerta.

Estos días se quedará en casa, porque J. está allí y porque hoy también vendrá C., y yo les prometí que les acogería en mi casa cuando lo necesitaran. Soy una mujer de palabra y no voy a dejar a dos personas en la calle. Pero no creo que haya nada más de que hablar. Hay otros hombres, seguro, que pueden hacerme feliz, que tal vez cuando vayamos a una piscina no se dediquen a mirar y a hacer fotos a todas las mujeres de manera lasciva, un hombre que aunque vea páginas porno en Internet sea capaz de tocarme y de amarme a mí también, un HOMBRE...

A mí ahora me cuesta respirar y levantar la cabeza sin soltar una lágrima, pero debo ser fuerte y continuar. Quedarme con él y con sus condiciones sería sólo un suicidio.

Por cierto, de la conversación del otro día que incluía un te quiero, otro te quiero como nunca he querido a nadie, etc... , no se acordaba.



 
Dice que me quiere
El jueves apareció en casa. Estaba más contento de lo normal y volvió a llamarme “mi vida”, “mi cielo” y “mi amor” con una ternura que no veía desde hacía al menos un mes. Volvimos a hablar del tema (creo que ya es inevitable): de las fotos, de M., de sus tempestades y de mi dolor. Yo había vuelto del trabajo con una idea en la cabeza. Iba a dejarle, aunque aún no sabía cómo. Pero… su actitud y sus palabras me hicieron retroceder. Te quiero, me dijo, te quiero como nunca he querido a nadie en la vida, quiero tener contigo un niño, y una casa, y un jardín, y un futuro. M. no me importa, no quiero volver con ella porque no puedo estar sin ti. Nos abrazamos… Yo lloré. Sólo necesito aclarar las cosas, me explicó, para estar contigo como tú te mereces, como antes, como siempre. Y yo ya no sé si creerle, si confiar en sus palabras. Algunos me han dicho que no importa lo que diga sino lo que haga. El viernes estuvimos juntos, pero él estaba algo resfriado y de mal humor (siempre está así cuando no se encuentra bien). Me fui a dormir. Él se quedó en Internet. Hoy me he levantado y he rastreado: más páginas porno. Y me pregunto a mí misma si todo esto merece la pena, si a pesar de mi amor y de mi lucha y de sus palabras (son sólo palabras, pienso a veces) aún tendré la fuerza de seguir construyendo un nosotros.
 
No puedo...
Alguno de vosotros tenía razón; me he vuelto a venir abajo. He conseguido mantener la fortaleza tan sólo un par de horas. He salido a la calle y me he derrumbado. He llorado, y he sentido que el corazón se me encogía, que las piernas empezaban a fallarme y ... un terrible dolor en el pecho. Me he sentado en un banco. Necesitaba respirar, coger fuerzas, ponerme alguna armadura invisible en los ojos. No puedo vivir sin él aunque la vida con él sea un calvario. No puedo... Ni siquiera soy capaz de engañarme a mí misma durante más de dos horas.
 
Si fuera Beckham....
Si fuera Beckham, ÁNgelus, lo mismo hasta lo tendríamos “solucionao”. Un par de paseitos por la tele y al menos me entretenía con tanto follón. Lo peor es que es un pobrecito, al que no soy ni capaz de sacarle un poco de sinceridad. Ayer me preguntaba porqué llevaba las fotos (las fotos, esas fotos) en el bolso. Pues porque a veces necesito recordar lo hijo de puta que eres, le espeté. Y es la verdad. Le dije que no me merecía, que yo me había comportado con él como una señora, casi como una geisha, como jamás me había comportado en mi vida con nadie. No me digas eso, me dijo, que entonces.... si que me pongo triste. ¿Triste tú?. Jjajajajja. No me hagas reír (eso es lo que tendría que haberle dicho, pero claro, como imagino ya sabéis volví a callarme)
Y ahora, aquí, mientras os escribo, me siento fuerte... pero cierro los ojos, le veo, y se me cae el mundo encima.


 
Esto es una enfermedad
Yo ya no sé como calificar esto y tampoco a él: su actitud, su manera de comportarse, sus infinitas rarezas... Ayer apareció en casa (me había llamado para preguntarme si quería verle. Joder! Claro que quería) y cruzamos pocas palabras, esa es la verdad. Hablábamos casi como dos extraños. Nuestra conversación se reducía a hablar de su trabajo, de su cansancio y de sus dolores de cabeza (no puede dormir; que se joda!). Y aquí viene lo realmente interesante: empieza a decirme que le he dejado de querer, que ya no le quiero como antes. ¿Qué yo no le quiero? ¿De verdad, que puede pasar eso por su cabeza? ¿Cómo iba yo a aguantar la mierda que me está dando si hubiera dejado de quererle? Yo me reía... por no llorar, porque en el fondo lo que pensaba es: Este es un gilipollas, un imbécil integral. Porque es eso o me quiere hacer aún más daño. ¿Será tan jodidamente retorcido?

En medio de todo esto.... me empieza a contar que está “liao” con una chavala de su barrio (19 añitos) y que está embarazada y que lo mismo él es el padre. Me faltó el canto de un duro para echarle de casa porque eso ya era demasiado. Pues resulta que era una bromita de las suyas (suele hacerlas a menudo). ¿Cómo coño puede hacerme este tipo de bromas con todo lo que estoy pasando? No lo entiendo, os lo prometo. Y yo soy tan subnormal.... que le sigo queriendo. Esto es como una puta enfermedad.
 
16:43
No sé que hacer con mi vida. Alguno de vosotros me decía que debería literalmente mandarle al infierno. Y seguramente tenga razón, pero no sé de donde sacar las fuerzas para hacerlo. Tal vez lo mejor sería no verle durante un tiempo, tomarme unos días para recuperarme, coger distancias en definitiva.

Mi compañera de trabajo me ha gritado esta mañana. Sólo intentaba hacerme reaccionar, abrirme los ojos y la garganta. P. la “bienfollá” también ha sido dura; “Húndete en la mierda si quieres; pero si entras, y estás a punto de hacerlo, no vas a poder salir”. Y yo sigo pensando que me quiere, que en el fondo podemos superarlo y que entonces, cuando suceda, todo esto habrá merecido la pena. Pero tal vez sólo esté engañándome a mí misma, sólo esté intentando sobrevivir de alguna manera que ni yo entiendo.

Sé lo que debo hacer. Mi cabeza sabe que debo andar sola el camino, y que debo empezar a recomponer mi mundo (ya no el nuestro). Pero mi corazón, este maldito corazón que se ve medio muerto cuando le recuerda, no me deja esa libertad que ahora mismo necesito.

Tengo las fotos... metidas en la cabeza
 
Las fotos
No sabía nada. Apareció en casa como cualquier otro día, incluso había ido a hacer la compra y había traído una botella de champán. Me notaba rara, eso sí. Me llamo muchas veces a lo largo del día y no había conseguido hablar conmigo. Qué extraño, pensaría. Había decidido no contar nada, pero empezó a hablar de cosas que yo hacía o dejaba de hacer, y me cargó, me cargó tanto, que tuve que decírselo.

A. sabes qué me pasa
Qué?
He visto las fotos
Qué fotos?
Las fotos que eliminaste, mal claro, porque además de cerdo y cabrón eres un torpe.
Pero qué fotos son?
Las fotos A. Las fotos de las mamadas a pie de cama. Esas fotos.

Ni se inmutaba. Es más, parecía que le hacía hasta gracia que le contará los detalles de mi sufrimiento. Lo que sentí al verlas, lo que pensé, lo que... Asco, sentí asco, y que me moría.... (no se lo dije)

Me dijo que eran cochinos polvos sin importancia, y que no debería armar tanto jaleo por unas fotos, que el verdadero problema era otro. El problema M. claro, el puto problema M. Al parecer sigue sin saber como cojones organizar su vida. “Ella está sufriendo tanto...”. A lo mejor es que yo tengo este careto porque por las noches me dedicó a dar vueltas a la manzana. De verdad que no me lo podía creer. Me quiere, me adora, se muere de pena sin mí, pero no sabe si volver porque ella está sufriendo muchísimo. ME DERRUMBÉ. Me caí, me vine abajo y empecé a llorar. Mírame, le dije, mírame, y dime que yo no estoy sufriendo. Acabé harta, esa es la verdad, de tanto llanto, de tanto sufrimiento, de ver tanta ironía en su rostro... que le grité: Vuelve con ella, joder, vuelve, y déjame en paz. No se trata de eso, yo no quiero volver, me resisto a dejarte. Joder! ¿Entonces de que coño estamos hablando? Eso es lo que pensé y lo que pienso ahora. Pero os juro que me estoy muriendo de pena porque le quiero pero también porque sé que debería ser mucho más fuerte, tener la valentía de mandarle a la mierda de una vez por todas, el coraje de empezar de nuevo.
Esto me está matando poco a poco.

Por cierto, Carlos, de nuevo GRACIAS!


 
13:10
No sé que hacer. Estaba pensando en colocar un power point en el ordenador para que cuando lo encendiera viera la mierda, su mierda. Pero creo que no voy a ser tan cruel, porque aún tengo la esperanza de que me diga que me quiere. Cruel esperanza, lo sé, pero yo le amo demasiado para permitirme esto, para otorgarme el poder y la licencia de dejarle, así sin más, sin luchar por nosotros. Y sé que parece idiota (soy idiota), pero os juro que no sé cómo afrontarlo, cómo superarlo, cómo hacer para encontrarme a mí misma, sin Él.
 
La traca final
Son las 23:27 y hoy creo que no podré dormir en toda la noche. Aún tengo el corazón casi en la comisura de los labios, intentando salir de mi cuerpo. Hoy he llegado a casa y he encendido el ordenador. Había una foto en el escritorio que llevaba mi nombre y la he abierto, pero no he sido capaz de reconocerme en ella. Sus ojos se parecían, incluso su boca, pero no, no era yo. Me he mirado varias veces en el espejo intentando dibujar los contornos de mi rostro para verme, para ¡joder! obligarme a verme en esa puta imagen. He estado este fin de semana fuera y A. ha estado en casa jugando con el ordenador y su cámara. Lo sé porque me llamó más de seis veces para que le explicara cómo podía grabar las fotos en un CD. Pensé que las fotos eran mías; de nuevo me equivoqué.
A. no tiene mucha idea de ordenadores, así que tampoco sabe cómo borrar las cosas o cómo eliminarlas por completo del equipo. La papelera de reciclaje ha sido mis ojos y también mi estómago durante un rato, y mis lágrimas, y mi pesadilla, y mi dolor, y mi angustia y porqué no decirlo MI MIERDA.
He encontrado fotos de él y un par de sus ex novias follando, chupándole la polla… Miles de fotos. A. compro la cámara hace apenas 3 semanas, por lo que las mamadas varias y las posturitas de zorra son recientes. Mi corazón ha dado un vuelco; pensé que me daba un paro cardíaco. Y creedme, he estado muy cerca.
He calculado las fechas y he visto el día y la hora registradas por la cámara digital; creo que son del fin de semana pasado (sábado y domingo), los días que me dijo que teníamos que dejar de vernos, los días que yo estaba más muerta que viva, los días en los que creí vivir en un auténtico infierno.
Y lo que más me JODE de todo esto es que me haya mentido, que haya sido capaz de descargar las fotos en mi ordenador y que encima me llamara por teléfono para que le diera instrucciones sobre cómo manejarlas, guardarlas y grabarlas. Y me JODE su silencio y su indiferencia y su falta de ética y de respeto. Y me JODE quererle tanto porque sé que su amor, si es que existe, sólo me está pudriendo por dentro. Y me JODE que encima no folle conmigo y que sí se folle a otras. Y me JODE tener que haber visto esas putas fotos y esos besos y esas lenguas entremezcladas como si se tratara de una barata película porno.
Las he vuelto a eliminar (ahora están en la Papelera de Reciclaje) porque no sé si mañana tendré fuerzas para enseñárselas ni si tendré coraje para gritar sin llorar. No sé si dejarlo pasar como si nada de esto hubiera ocurrido, como si nunca las hubiera visto, como si ellas no existieran. ACLARACIÓN: No se trata de un trío, son dos en dos días distintos. Y os juro que no sé que hacer, que no sé cómo afrontar esta mierda, esta traca final que me ha invadido por dentro. 2ª ACLARACIÓN: Hoy no nos hemos visto porque tenía que arreglar unas cosas. Esas cosas, claro (ahora ya sé que son esas cosas).

MIERDA porque me estoy muriendo
MIERDA por estas lágrimas
MIERDA por esas fotos
MIERDA por él y sus malditas tempestades
MIERDA por su falso amor, lleno de MIERDA
Y MIERDA por mí, porque soy gilipollas


 
... Y tal vez debería preguntarle
Y tal vez debería preguntarle si me sigue queriendo..., si sigue pensando en un nosotros y en un futuro... Si sigue anhelando mis manos cuando no está conmigo... Si aún se despierta con mi voz como último recuerdo.... Si sigue soñando... Si sigue ahí... si está. Pero me asusta tanto preguntar y que mis preguntas duelan o maten o no obtengan respuesta que de momento me mantendré callada, esperando ese CIELO que hace tanto que no escucho.
 
14:39
Ya no sé si se trata de mí o de él. Si yo con mi actitud he provocado este alejamiento y he hecho que las distancias se vuelvan cada vez más visibles. No sé si ha sido él o si aún sus tempestades sobrevuelan su mundo. Sólo sé que la frialdad está atravesando las paredes de mi casa y de mi cama, y que los “cielos” han desaparecido para dar paso a un simple “hola” y que las risas espontáneas suenan cada vez más a mentira. Y yo en medio de todo esto, sólo intento luchar por una relación que amo y adoro, por una persona que deseo tener a mi lado el resto de mi vida. Y por eso, es sólo por eso, que hoy, delante de este ordenador, que es mi cómplice, me he prometido a mí misma que voy a reir aunque no haga falta, aunque no haya ganas, y que voy a hacer ese último esfuerzo por recuperarnos.
 
Lunes, 12 de Julio
He estado unos días fuera...
Mi madre, mi padre, mi perro, mi jardín... todo en uno durante un fin de semana que se me ha hecho eterno. Pensaba en él y en ella. Me preguntaba si estarían juntos, si habrían quedado para tener una de esas charlas serias que comienzan con un “Hola, ¿Cómo estás?” o si entre los dos habrían optado por continuar sus vidas (su vida) sin mí. Regresé ayer.. ; él me esperaba en la estación con una sonrisa. Tuve que preguntarle si me había echado de menos (a veces hay que sacarle las palabras con cuchara). Fuimos a casa a descansar un rato (no hubo sexo, pero claro eso tampoco es ninguna novedad). Noté que había pasado mucho tiempo allí, sentado frente al ordenador, porque me encontré en la cocina litros de cerveza, envoltorios vacíos de comida preparada y... muchas colillas. Me gustó y me tranquilizó.
El jueves teníamos la segunda charla, ¿os acordáis? Prometí contaros los detalles, pero la verdad es que aquel día quedamos con un amigo suyo que había hecho un viaje fulminante a Madrid (charla cancelada). A cambio, y entiendo que un poco como recompensa, tuvimos nuestra primera noche de sexo desde hacía ya más de tres semanas. Creo que intentaba así justificar sus “ausencias” y evitar que al menos durante un tiempo le volviera a hacer la misma pregunta.
Yo sigo pensando que las cosas no están bien o al menos no todo lo bien que deberían. Hace mucho que no escucho un “mi vida” o un “mi cielo” de sus labios y demasiado ya que no veo la chispa que aparecía antes en sus ojos. Tal vez sólo estoy exagerando... No lo sé... Tal vez lo único que necesitamos (los dos) es tiempo para volver a acoplarnos, para volver a sonreír sin más motivo que el de mirarnos.
 
Segunda charla...
Hoy tendremos la segunda charla... Parece que necesitamos más de una para arreglar la situación. El problema: el sexo. Hace semanas que no follamos (o que no hacemos el amor o que no echamos un quiqui o como coño lo queráis llamar...). El caso es que A. es uno de esos tipos que se pasan las horas colgado de Internet viendo páginas porno (conmigo o sin mí). Uno de esos que paran el coche ante la visión de una falda corta o de un escote, y que encima te da golpecitos en la pierna para que compartas con él el momento (tremendo momento).
Yo pensaba que su problema de erección (¿lo podemos llamar así?) estaba relacionado con M., con él y conmigo, o lo que es lo mismo, con los momentos de confusión y dudas que estaba atravesando. Pero ahora que parece que todo está solucionado o que al menos su comportamiento vuelve a ser el de siempre, yo pregunto: ¿Y que hay del sexo?. Claro, porque una tiene sus necesidades y está hasta los cojones de sus cojones y de tener que arreglárselas sola. P., una de esas amigas que gozan de una vida sexual plena y que te dan por culo cada vez que te hablan de lo bien “follas” que están, me comentó que era el momento de pasar a la acción. “Tú acaríciale, tócale suavemente y ataca, con la manos, con la boca, con las tetas, con lo que sea”. Bueno, pues allí estaba yo anoche, con el plan de P. metido en la cabeza y decidida a hacer malabares si era necesario. Pues nada, oye, ni se inmutaba. Era como intentar hacer reaccionar a un muerto.
Llegamos a casa y le pedí que me acompañara (me decía a mí misma; última oportunidad del día). Fuimos a la cama, me desnude, me tumbe, se tumbó y ... joder, bostezó (mala señal; tenía sueño o hacía con que lo tenía que es aún peor). Pobre de mí, pensé, y se lo solté.

Oye A. ¿tú y yo por qué no follamos?.
Hablamos mañana (cara de pez, sonrisa de pícaro...)
Sí, sí hablamos porque esto a mí me parece un poquito raro, pero claro que si no se folla no se folla, tampoco pasa nada (evidentemente, estaba mintiendo). Yo la verdad me considero una tía bastante follable (no mentía), pero claro, tal vez tú...
Claro que te considero una tía follable
Bueno, entonces, cual es el problema
Hablamos mañana, vale?

Así que hoy tenemos pendiente la segunda charla (mucho más interesante que la anterior, claro). ¿Por dónde saldrá este ahora? Lo mismo me cuenta que además de M. hay también una C. y una R. y que de vez en cuando coincide con S. Y entonces me cagaré en P. (mi amiga, la que está bien follá) por meterme en la cabeza su puto plan de ataque.

 
11:23 horas
Vino a pintar a casa, a terminar ese dichoso cuadro del que os hablaba y el mismo que estuve a punto de quemar en una ataque de ira y ayudada por el chinchón. Estaba raro, triste, extraño... pero en cinco minutos volvió a ser el de siempre. Correteaba por la casa como un niño pequeño y aparecía de repente sobre mis hombros para darme un beso. Tal vez, las cosas estén cambiando...Volvió a hablar de niños, de nombres y cosas compartidas, como si nada de lo que yo he vivido estos días hubiese sucedido, como si el tiempo para él sólo hubiera sido una pesadilla. Aún así, no tengo claro que es lo que está pasando, porque al menos a mí me cuesta reconocerme tras estos días, donde he estado más muerta que viva, y reconocerle a él, al hombre sabio y maravilloso que conseguía hacerme reír.
 
La charla
Ayer, salí antes del trabajo. Quería ducharme y tapar los síntomas de dolor que reflejaba mi cara. Él tenía que verme fuerte, eso lo sabía, tal vez más fuerte que nunca. Pero yo tengo uno de esos defectos que llaman virtudes: mis ojos son como un espejo; me delatan.
Escuché el timbre desde el otro lado de la casa, y corrí hacía la puerta. Entró, me dio un beso en la frente y sacó de la bolsa los dos litros de cerveza que habíamos acordado que compraría. Necesitábamos mucha cerveza para hablar de lo nuestro.
Empezó hablándome de ella, de sus manías persecutorias y de su empeño por volver. Yo callaba (prefería escuchar de un golpe todo lo que me tenía que contar). “No tengo intención de solucionar nada con ella”, me dijo, “sólo quiero dejarlo pasar y que se tranquilice”. Bien, pensé, eso es que se queda conmigo. Pero la verdad es que en ningún momento, hubo palabras de amor, un te quiero mi vida o un te necesito a mi lado (joder, es lo que necesitaba escuchar). Sólo me cogió de la mano, me miró a los ojos, y dijo: Mi cielo. Bueno, tal vez, en estos momentos de incertidumbre o malestar (ya no sé que coño son) es lo único que puede decirme y lo único que yo puedo pedirle. Sigue necesitando tiempo... para aclararse, centrarse y confiar. Tiempo, maldito tiempo...
Pensaba en alto y decía que teníamos que arreglar la casa o que la próxima semana me llevaría a un bar de la Plaza para tomar unas cervezas (las mejores tapas de Madrid!). A mí las tapas y la cerveza (ya estaba saturada) me importaban un comino en esos momentos, pero lo tomé como un quiero estar contigo, que al menos me ha dejado dormir toda la noche.
No hemos hablado de las vacaciones ni de “grandes” proyectos... Tampoco yo le he preguntado, porque ahora lo mejor es no presionarle y dejarle decidir. Aunque según A. “no es cuestión de tomar decisiones sino de solucionar un problema”. El problema M., claro.
¿Solucionado? Bufff, no sé, porque no sé que pasa por su cabeza cada vez que me mira o cada vez que la mira a ella. A mí lo único que me queda es seguir queriéndole, recuperar nuestro día y a día y recordarle, a mi manera (también la nuestra) que somos y podemos ser aún más felices.

Se aceptan consejos...





 
Me ha llamado
Me ha llamado esta mañana para que quedar, tomar una cerveza y hablar. Yo la cerveza ya me la estoy tomando por eso de coger valentía, fuerzas y algo de ganas.
Hablábamos por teléfono y me preguntaba por mi voz, que después de los días que he pasado se ha vuelto (evidentemente) más débil. No sé, a lo mejor esperaba escuchar cohetes! Hay que joderse! Él estaba bien; se reía e intentaba hacerme alguna que otra broma, sin mucho éxito la verdad, al tiempo que me animaba a estar tranquila, menos seria y a relajarme. A lo mejor él piensa que todo esto es una memez, pero yo he pasado el fin de semana más horroroso de mi vida. Si os soy sincera no sé lo que me voy encontrar... Entiendo que no un NO porque cuando le he dicho que pensaba que me iba a decir "encantado de conocerte" (creo que todos entendemos lo que significa eso) él me ha contestado (el chaval es gracioso) que se partía la polla. Pues cortátela, mejor, me han entrado ganas de decirle... Pero claro, como siempre, lo he dejado pasar. Aunque estoy yo hoy para pocos pases...
Total, que lo mismo me dice que vuelve con M. (espero que no sea tan cabrón-no encuentro otra palabra-después del comentario de la polla) o que vivamos los tres juntos, que nunca se sabe, o que nos vayamos de vacaciones o que quiere compartirnos. Bueno, ya sabéis, yo lunes, miércoles y sábados. Y M. el resto de la semana. Como un Umberto Janeiro pero a la cutre. Y yo no sabré como reaccionar, claro, porque yo soy una mujer liberal pero no idiota. Y de momento no pienso ser el segundo plato de nadie, por mucho que ese segundo sea un buen cordero. Aunque mañana o esta noche cuando vuelva de la "charla" lo mismo os cuento que he dicho a todo que sí. Pero entonces me gustaría que alguno de vosotros me diera la bofetada que tanto necesito. Estoy enamorada y no veo más allá de sus cuadros ni de su aroma, como diría IVÁN.

Por cierto, gracias Iván, y gracias Carlos por esa amistad que estoy segura que comienza.

Os cuento. Un beso a todos. Ah!! y si os da tiempo cruzar los dedos!
 
Sé que me echará de menos...
Sé que me echará de menos. Cuando llegue a casa y le falte mi sonrisa, cuando vea la tele y no tenga a nadie con quien reír o a alguien que se ría como lo hace él, cuando pinte y busque una opinión y no la encuentre, cuando necesite contar sus historias una y otra vez y no haya nadie que le escuche, cuando no vea mis ojos, transparentes y repletos de amor, cuando piense en lo que pudo ser y no fue por su egoísmo. Cada vez que cruce una puerta pensará en la mía, cada vez que vea unos brazos pensará en los míos, y cada vez que me recuerde, me echará de menos, aunque sea en silencio. Y lo habrá perdido todo entonces y tal vez se lamente por no haber sido lo suficientemente valiente para aceptar lo que le dictaba su corazón, y cuando le duela el alma, pensará en mí y en lo que vivimos, y llorará como estoy llorando yo. Y quizás, sólo quizás, no tenga a nadie para consolarle.
 
15:34 horas

No puedo dejar de escribir… seguramente es porque estoy sola, porque no puedo hablar con nadie y porque mis lágrimas sólo se detienen cuando expulso la mierda, esta mierda que os estoy contando.

El viernes se quedó a dormir. Yo se lo pedí. No hubo sexo, ni caricias… pero yo le observé toda la noche mientras dormía y rocé su espalda con mis dedos, como si fuera la última vez. Olí su cuerpo envuelto en sudor para quedármelo dentro, para que no se escapara ni de mi vida ni de mis recuerdos. Escarbé entre sus dedos e intenté averiguar sus sueños. Él sólo dormía, pero de alguna manera cruel y miserable, que aún no entiendo, yo estaba despidiéndome de él. Cómo le echo de menos…
Estoy débil… no salgo de esta casa ni de este ordenador. Tengo el móvil justo sobre mis rodillas… espero una llamada que sé que no llegará, no cómo yo quiero al menos, no para volver…Y se me cae el mundo encima, y me desmayo si me levanto de este sofá que era suyo, y me muero, me estoy muriendo sin él.
Me tiembla todo el cuerpo, ni si quiera tengo fuerzas para aguantar los golpes del ventilador (he decidido apagarlo), no tengo hambre, ni frío, ni calor, ni ganas, ni alma. A. se lo ha llevado todo…
 
Domingo, 4 de julio



Hoy me he despertado con el cuerpo dolorido, con la mente en otra parte y con el corazón casi en la garganta. ¿Habéis tenido alguna vez esa sensación? Es como si intentara salir de tu cuerpo, como si de un solo golpe pudieras vomitarlo. También tengo ganas de vomitar… estoy muy nerviosa.
Sigo llorando, pero imagino que es inevitable. Aquí, en el salón, veo uno de sus cuadros y un bote con pinceles, sus pinturas, sus puros, una de sus camisetas… Me dijo que volvería para terminar ese dichoso cuadro, un día de estos, como si aún tuviera licencia y poder sobre esta casa y mi mundo. Haz lo que quieras, le dije. Pero ahora creo que no debería dejarle entrar hasta que tome una decisión. No sé…
Ayer, cuando me marché por la mañana con la excusa de acercarme al banco (parece que han pasado días…), se despidió de mí con más de 10 “te quieros”, y con un te llamo, hablamos o nos vemos (no lo recuerdo). Va a tomarse unos días para reflexionar; no me verá a mí, pero tampoco a ella, aunque esto último, sinceramente, no me lo creo. IVAN sé que tienes razón, que ella es sólo cómplice de una historia donde A. es el protagonista y el que decide, pero no puedo evitar pensar que si M. no hubiese aparecido, con sus súplicas y sus llantos, todo habría seguido su curso. Teníamos tantos planes de futuro, yo había apostado tanto por construir un “nosotros”…Se lo di todo, lo acepté todo, me convertí en una persona casi a su imagen y semejanza, la mujer que el quería y veía en sus sueños…, me vendí tanto a él que ahora no sé cómo encontrarme de nuevo. ¿Qué estará haciendo él ahora?. Tal vez lo único que necesita para volver es echarme de menos, recordarme con una sonrisa, levantarse un día y querer escuchar mi voz… Tiene que reflexionar, sí, pero cuanto tiempo dura eso: ¿una semana, dos, un mes, tres años…? Mi hermano dice que en 15 días me sentiré mejor, que no debo llamarle, y que si no vuelve él se lo pierde. Claro, es mi hermano, qué va a decir! Me merezco algo mejor, eso dicen todos, pero yo no quiero nada mejor, sólo le quiero a él, con todos sus defectos…
Sé que no va a volver…, sé que se quedará con M., y que yo sólo seré una más de una larga lista de amantes. Alguien me decía ayer que no me confunda, que el no me quiere, ni a mí ni a ella, que sólo se quiere a él. Y tal vez tenga razón.
Soy una mujer fuerte, eso lo sé. Pero ahora mismo, soy incapaz de ver más allá de este salón, con sus pinturas, sus cuadros, y todos sus recuerdos.

PD: Iván, no quiero que dejes de escribirme…, aunque seas duro. Saber que alguien me lee, me escucha y que incluso puede pegarme una “bofetada”, me está ayudando. Gracias!
 
Sábado, 3 de julio
A. estaba en casa cuando llegué, jugaba con el ordenador y tenía un libro para mí, “La conjura de los necios”. Pero A. no estaba como siempre. Intenté olvidarlo todo, la conversación del otro día, sus malditas tempestades…, todo. Sólo necesitaba sentir que me quería. Fue él quien preguntó:¿cómo estás después del berrinche de ayer?. Lo de berrinche me sonó a pataleta de niña pequeña, y lo mío no era una pataleta sino la reacción de una persona que necesita saber. Lo dejé pasar, como muchas otras cosas.
Por fin a las dos de la mañana sus palabras empezaron a tomar forma. Al parecer su ex novia, a la que llamaremos M., y con la que estuvo cerca de 15 años quiere volver con él. Va a buscarle al trabajo, le espera en el portal de casa, y le llama por teléfono, casi de manera obsesiva, para pedirle una 5º oportunidad. Digo 5º porque A. y M. lo han dejado ya miles de veces; no se entienden, no se comprenden y lo peor, no se aman. A. me explicaba así su mal humor, sus alejamientos, su indeferencia, su falta de sexo… Y de nuevo tuve ganas de llorar y de mandar a la mierda a M. y a A. mientras me decía a mi misma que yo era suficientemente fuerte, suficientemente valiente para continuar. Lo peor llegó después. A. me dijo que me quería y que ella sólo le daba pena pero que no sabía que hacer, que lo mejor, una vez más, es que no nos viéramos durante un tiempo, hasta que él aclarará su mente y recompusiera su corazón. En agosto nos íbamos de vacaciones… Ahora no sé a donde ir, ni con quien…

No lo entiendo, os lo prometo. ¿Cómo dudar si estás con la persona que quieres?. A ella la mataría, por zorra, por mala… ¿Por qué tiene que volver después de un año y medio si sabe que ahora él es feliz? Si pudiera hablar con ella la diría que es injusto, que ella ha tenido muchas oportunidades, pero que a mí me la está quitando de un golpe y casi a traición. Y os juro que no sé que hacer porque ahora yo debo mantenerme callada, en silencio, esperando que él elija entre las dos. Y me muero, me duele.. esta mierda me está matando, y ni siquiera sé cómo evitarlo…

Gracias a Onthedot y a Iván por vuestros mensajes de ánimo.

 
15:35 horas
Estoy tan asustada...
Tengo miedo a perderle para siempre; que estos 7 meses no hayan significado nada, que sólo hayamos pasado por la vida y el amor sin ni siquiera detenernos a mirarnos. Tengo la absurda esperanza de llegar a casa y encontrármelo allí, sentado junto a la puerta, con los brazos abiertos y con un te quiero en los labios. Estará en casa, sí (me acaba de llamar para decírmelo), pero probablemente no habrá abrazos ni besos... sólo silencio.
Estaba frío por el teléfono... No he escuchado ni un guapa, ni un cariño, ni un mi vida... Sólo mi nombre. No he llorado, porque no pienso volver a llorar delante de él. No quiero que me vea ni que me sienta débil...
 
Un mal día. Viernes, 2 de Julio
Anoche A. decidió que no estaba preparado para afrontar una relación que ya se estaba empezando a convertir en algo serio. Tiene miedo a sufrir, me dijo. Joder! A lo mejor es que los demás somos de piedra y no nos enteramos. Lloré durante horas, luego en el autobús, en el metro, en la oficina y ahora aquí, mientras os escribo.
Y hoy que sé que todo se ha acabado, no sé por donde empezar ni cómo reconstruir mi vida, ni siquiera sé como pasear sino es de su mano. La vida es una mierda, pero eso imagino que ya lo sabíais... Pienso en él y se me nublan los ojos, me duele el estómago, la cabeza, y el corazón, claro, el puto corazón este que amenaza con pararse.
La verdad es que estoy destrozada (también por fuera) y me miro al espejo y me encuentro y me digo: es gilipollas; ¿por qué donde va a encontrar a una mujer mejor que yo? Sí, sí, probablemente tropiece con una con más tetas, más alta, más guapa, pero nunca mejor que yo. Creo que estoy desvariando......
 
Jueves, 1 de Julio
He leído miles de bloqs antes de empezar el mío, tal vez con la esperanza de encontrarme en alguno de ellos o simplemente con la intención de observar en silencio la vida de los demás (la mía a veces es muy aburrida). El lunes comencé uno, es cierto, pero al abrirlo descubrí a una persona pesimista, dolida, triste... y decidí empezar de nuevo, con otro nombre y con otros ojos.

No sé ni siquiera por qué me he aventurado a iniciar este “diario”;bueno me gusta escribir sí, pero esto es algo más, mucho más. Es una especie de ventana, enorme, transparente, y siempre abierta para todo aquel que quiera escuchar. Quizás, pensaba en ti.