logotipo

img_google
QUIZÁS... PENSABA EN TI
Mi vida, mis sueños, mi gente, mi mundo, yo y mis circunstancias...
Acerca de
Sindicación
 
Cualquier día de estos...
Anoche apareció en casa sin avisar. No le esperaba...
Nada más entrar observé cómo me miraba mientras hacía una mueca y señalaba mi pelo. “Tienes que hacer algo con eso”, me dijo... Hay algunas personas, entre ellas A., que deberían dejar de exigir tanto a los demás y centrarse en exigirse un poco a ellos mismos.
Cualquier día de estos me rapo la cabeza...

 
Loca
Ha venido a casa.... Pinta su cuadro. Yo me muero de amor, pero sigo sin verlo en sus ojos...
A lo mejor la culpa es mía, o de los dos, o a lo mejor la culpa no es de nadie y yo me estoy volviendo loca

Necesito algo y no sé que es...
 
¿Os cuento un secreto?
Hace algo más de 8 meses, cuando mis encuentros con A. empezaron a ser algo más que unas cervezas entre amigos, me dijo (aún lo recuerdo): “El día que saque las pinturas de mi casa para llevarlas a la tuya, ese día, sabrás que te quiero”. Y cada vez que aparecía con uno de sus cuadros, yo sonreía porque era como si me diera un poquito más de él, como si cada pincel nuevo que entraba por la puerta significase un mundo, mi mundo. Y, el otro día trajo nuevos lienzos, y nuevos botes, y nuevos colores, que hicieron por un segundo tambalear mi casa, mi cama y mi alma….

Aún no me ha llamado y sé que es probable que no lo haga. Necesita su espacio, sí, pero yo sólo le necesito a él… Formas de amar diferentes (supongo)

 
...


Me siento mal...
Por no ser esa mujer perfecta que él espera
Porque tengo un miedo atroz a perderle
Por intentar ser cada día mejor y no conseguirlo
Por creer tanto él y en el mundo imaginario que yo he construido para nosotros
Porque ya no sé que hacer para atraerlo
Y... por este amor, este maldito amor, que me consume


Dice que me quiere... ¿y sabéis qué? Cuando lo veo en sus ojos, me siento la mujer más afortunada del mundo.

 
¿Una mamá?
Volver a la rutina y a este trabajo se me hace más duro cada día, sobre todo ahora que mi amor no me deja pensar en nada que no lleve su nombre. Ayer estuvimos juntos, como siempre, y se marchó con un te quiero que sonaba a dos, pero aún con muchos “peros”. Al parecer, mi actitud no es la que debería porque le dejo demasiado libre o como él dice “no le pongo firme”. En realidad no sé que espera de mí, si pretende que sea una mamá que le regañe cuando no se comporta bien o una especie de policía sin pistola. Sinceramente, ya tiene una edad para saber lo que tiene o no que hacer sin que yo se lo diga, no?

A. es como un niño pequeño...
 
Como si fuera un pack
Sábado. Casi las 12 de la noche. Os escribo mientras A. pinta uno de sus cuadros. Sabe que tengo un blog, pero nunca lo ha leído. Tampoco lo hará; esto es mío, mi ventana al mundo, a vosotros. Un espejo cruel y poderoso donde escupir mis lágrimas y mis alegrías.
Esta mañana me he levantado pronto y he leído y he pensado y me he reencontrado por un segundo conmigo misma. Sólo ha sido un segundo, pero me he vuelto a sentir yo. No quiero confundiros; le quiero y cada día mi amor crece, casi a cada segundo, pero hacía mucho tiempo que no me encontraba fuera de sus manos…
Me cuesta entender algunas de sus manías y esas críticas que él cree constructivas, pero que a mí me molestan. “Mira, esa chica lleva el pelo mejor que tú” o lo que es lo mismo “el tuyo da asco”. Lo acepto como parte de su forma de ser, como otras muchas cosas, pero a veces me saca de “mis casillas”. Si yo empezará a lanzar ese tipo de críticas terminaría debajo de la cama, como un perillo asustado. Pero claro, yo soy yo y él es él, “pa to”. Me molesta que pite a las mujeres que pasean por la calle con el claxon de su coche, no sólo porque me haga sentir mal a mí, la que está en el asiento del copiloto, sino porque cuando algún despistao tiene la misma actitud conmigo lo único que pienso es que estoy ante un auténtico cerdo. Pero, bueno supongo que ahí reside justamente la grandeza del amor, en aprender a aceptar y a quererle con todo, como si fuera un pack de esos que compras en el supermercado y en el que te suelen meter algún objeto innecesario y molesto. Cosas que pasan….


 
De resaca
Tengo una resaca espantosa. Deberían cerrar todos lo bares que sirven garrafón a la ligera. Aunque también es cierto que esta es una de las excusas más utilizadas: “No, sí es que me dieron garrafón”.Esa y la de me metieron whisky en mi fanta de naranja sin avisar (yo la utilizaba de pequeña).
 
Aclaración
Un lector anónimo me deja un link para que visite una página de mujeres maltratadas. Hay algo que quiero dejar claro y desde ya. Puede que A. no entienda mi amor o que él tenga una manera distinta de expresarlo. Puede que a A. le guste el porno y ver y observar a otras mujeres. Puede que A. simplemente sea el tío más sincero del mundo y a mí me cueste aceptarlo. Pero yo jamás en este blog, jamás, he hablado de maltrato. Yo puedo aceptar muchas cosas, pasar y olvidar infidelidades y malos modos porque me compensan los buenos momentos. pero nunca aceptaría vivir de la manera que insinúa mi visitante anónimo. Sólo quería aclararlo....

 
...
Anoche llegó a casa; yo dormía y apareció en mi cama regalándome un beso, un abrazo y un “que ganas tenía de verte”. Me sentí afortunada por tenerle y sobre todo por haberle o habernos conservado después de meses de dudas, mentiras y reproches. Ayer releía mi blog y encontré en muchas de mis palabras una mujer débil, herida y sometida a él y a su comportamiento. Y sí, es probable que siga siendo así (en el fondo yo estoy bien porque él está bien), pero tampoco voy a psicoanalizarme ni a buscar un motivo para dejar de vivir esta vida, la mía, la que yo he elegido, la que quiero tener...
Soy consciente. A. es un tipo complicado y a veces tengo que protegerme de él, de su actitud, de sus maneras, de su rabia, pero otras, las más, es él el que me protege del mundo.
 
Más cerca
Ayer apareció en casa con sus botes de pintura y con te quieros que cada día se hacen más cercanos. Hablaba en alto, imagino, cuando decía que hay personas que son capaces de cambiarte la vida, de hacerte feliz sólo con su presencia. Me miraba a los ojos... Confesó sentir un cierto desasosiego ahora que cree que soy yo esa persona “afín” que puede darle esa felicidad buscada durante estos 30 años. Desasosiego quizás por el miedo al compromiso del que hablaba hace unos días. Sigo creyendo y apostando por esta relación y A., a su manera, me demuestra que no estoy equivocada. Tendríais que haberle visto...

He dejado de sentirme pequeñita...


¿Habéis estado alguna vez ahí arriba?
 
Formas de verlo
Hablando hoy con mi amiga P. (la bien follá), que por cierto se va unos días a Ámsterdam con su amigo-novio-amante (terminator, según me cuentan) me dice que cree que he actuado mal en esta historia. Mal porque ahora, después de todo lo que ha pasado, no puede mirar con buenos ojos a A. y menos comprender cómo sigo apostando por una relación, que desde su punto de vista ( que no es único, por otra parte), no tiene futuro. Entiendo y comprendo su actitud, pero también me gustaría que fuera capaz de ponerse en mi piel, la piel de una mujer enamorada que no ve más allá de sus manos, las manos de A.
Es cierto que hemos pasado por malos momentos. Si lo pienso me dan hasta escalofríos. Pero también es verdad que él ha conseguido superarse y yo he aprendido a entenderle. Es probable que esto que yo llamo entendimiento sea a ojos de muchos un comportamiento sumiso. No lo critico. Tal vez si yo pudiera alejarme y ver la historia con cierta perspectiva, pensaría lo mismo. Pero como ya os he dicho en otra ocasión, es en él donde encuentro la felicidad absoluta, la risa, el nervio y el AMOR, con letras mayúsculas. ¿Por qué tendría que renunciar a eso?

 
Tan pequeñita...
Ayer cenamos con un amigo suyo. El mismo amigo con el que A. se fue a Mallorca y la persona que hace un par de días me dijo, en un arranque de sinceridad, que A. me quería. Fue el viernes. El mismo viernes que A. me agarró con fuerza en mitad de una discoteca para recordarme con la borrachera, pero desde el corazón, que quería estar conmigo. Ahora pienso que tal vez después de todo (fotos, escarceos varios, cabreos sin sentido…) hemos conseguido sacar algo positivo. Nuestra relación ha crecido, se ha hecho más fuerte porque hemos conseguido superarlo y superarnos.
Ahora no sé donde está ni si vendrá esta noche a casa. Sinceramente prefiero no preguntármelo. Y sí ARADALION, eso mismo es lo que me digo todas las noches, todos los días, cada vez que me despierto…. Si él está y sigue a mi lado ¿Por qué preocuparme? Y sobre todo ¿Para qué castigarme? Pero el amor tiene eso; el miedo a la pérdida puede ser brutal, cegarte incluso… La inseguridad es una de nuestras peores enemigas...

Yo a su lado me siento tan, tan, tan pequeñita
 
Lunes...
El tic tac del teclado de los ordenadores, el aire acondicionado, la música de fondo, la sensación de estar sin estar, de pasar por el lunes sin más, intentando que se haga cortito y que en la radio el tío de los informativos te diga que son las 7. Cuesta volver a la rutina, sobre todo cuando medio país está de vacaciones y los andenes y las calles de esta ciudad, siempre repleta de coches y prisas, aparecen desiertas.
A. y yo hemos estado casi todo el fin de semana juntos.... Creo que en el fondo todos (él, sus amigos...) tienen claro que él y yo formamos una pareja. La que duda, la que tiembla ante cualquier revés, soy yo...


 
Miedo al compromiso
“Te quiero, te quiero... mucho más de lo que tú te crees” Lo decía con una sonrisa, pero también con ese temor propio de las personas que se consideran libres. A. nunca ha asumido ninguna responsabilidad, ni con él ni con las mujeres, y han sido muchas, que han pasado por su vida. Le asusta el compromiso, la obligación de mantenerse atado a cualquier cosa: hipotecas, trabajos, pareja... Ayer me decía que ojalá no tuviéramos que separarnos nunca. Nos miramos y nos abrazamos... ; podía sentir los latidos de su corazón.
Esta “conversación” la hemos mantenido ya muchas veces: sus miedos, sus incertidumbres, sus agobios... todo eso ha formado parte de nuestra relación casi desde el principio. Los años pasan, y él ve como sus amigos se casan o incluso ya tienen hijos... y creo que él se pregunta: ¿qué coño voy a hacer yo con mi vida? ¿cómo afrontar el reto? ¿cómo aprender a responsabilizarme de alguien?
Yo sé lo que quiero: mi futuro lleva su nombre porque es en él donde encuentro esa felicidad absoluta que sólo da el amor. Y seguiré ahí, a su lado, SIEMPRE... con o sin compromisos. Él me quiere, yo lo sé, y con eso de momento, me basta.
 
Él


Hoy me he despertado con el olor y el sabor de su cuerpo a mi lado. He abierto los ojos y he esculpido con mis manos su espalda; él dormía.
Anoche volvió a hablar de proyectos compartidos, de niños... Y en sus palabras se adivinaba un futuro, nuestro futuro... Yo sólo callaba y me dejaba mecer por el sonido de su voz (hacía tanto que no escuchaba nada de eso...)
Nunca imaginé que el amor pudiera ser así, tan poderoso, tan cruel a veces, tan real, tan grande, tan ÉL... Uno solo de sus besos es capaz de levantar miles de mariposas sobre mi ombligo, me tiembla el cuerpo cada vez que sus manos me rozan, y mi garganta se agrieta cuando le imagino dormido sobre mi vida. No creo que exista nada parecido en el mundo...
 
Una tarde más...
El aire de Madrid atraviesa las ventanas de mi oficina y me susurra “Eh, chica, que la vida está ahí fuera!” Y miro y sólo consigo verle a él, con su amplia sonrisa y sus brazos de hombre curtido por el paso del tiempo. Y escuchó y sólo llego a entender sus palabras y sus historias de media noche que cuenta una y otra vez con la misma ilusión de siempre. Y huelo, y sólo percibo el olor de sus puros, de su ropa, y de su cuerpo entremezclado con mis sabanas. E intento encontrar otras manos, otros barcos, otros viajes... pero me doy cuenta de que sólo existe él, de que más allá de sus ojos no hay nada más que silencio.
Alguien me dijo una vez que el amor cuando llega se nota porque es capaz de rasgarte las entrañas en tan sólo un segundo y despertarte al día siguiente con una rosa bajo tu almohada. Y hoy creo que a pesar de TODO y de todos yo ya lo he encontrado. Se llama A. y está esperándome en casa....
 
Olor a infinito
Estaba más guapo que nunca. Le dije que le había echado de menos y me colgué a su cuello con la intención de no despegarme nunca. Él sonreía, con esa sonrisa que da la seguridad de tener al otro. Sabe que le quiero; yo también sé que él me quiere, aunque sea a su manera y no se parezca demasiado a la mía. Imagino que todos amamos de formas diferentes. Le confesé mi nerviosismo, los “gusanos” que habían correteado por mi barriga durante todo el día y que aún, teniéndole en frente, se negaban a marcharse. El me miró, y me dijo que también había estado nervioso. Yo dormía cuando el se marchó de casa. Vino a mi cama para darme un beso de buenas noches. Horas antes, abrazados en aquella misma cama y sobre un suspiro, me dijo que me quería. Ya lo sabes, me explicó, te quiero y no sólo mucho, sino mucho, mucho, mucho........ Sus palabras olían a infinito.
 
17:16
La verdad es que esto de trabajar en Madrid en pleno agosto y sin jornada intensiva es como tragarte una zarzuela a las 12 de la noche sin una cerveza en la mano (mortal, vamos). A mí se me agotan las ideas, porque además de pasearme por los blogs amigos y enemigos no encuentro otro entretenimiento. He probado a abrir el messenger, pero en fin... aquí todo el mundo está de vacaciones. Benditas vacaciones! Yo he vuelto de las mías con un morenazo (de piel, claro, aunque lo suyo hubiese sido haber vuelto con un morenazo de verdad) y un pie jodido por culpa de unos zapatos de tacón demasiados altos que me empeñé en usar una noche de juerga que duró hasta las 11 de la mañana. La noche, aunque acabara andando como Lina Morgan, fue interesante porque entre otras cosas asalté la piscina del pueblo a altas horas de la madrugada para darme un bañito, acompañada eso sí de unos cuantos hombres en bolas (mis primos, vale, pero hombres al fin y al cabo). Además me encontré con un antiguo noviete mío de esos de la infancia. Joder!! pensé al verlo: “cómo se estropean los cuerpos con la edad”. El mío al menos sigue en su sitio (pequeño, pero en su sitio, que es lo importante). De todas formas, no me hubiese importada nada tener un acercamiento, pero creo que los dos íbamos demasiado pedos (aún después del baño) como para intentarlo. Bueno, al menos me fui a casa con esa sensación que tiene una cuando consigue que más de un individuo le regale un guapa. Parece que no, pero este tipo de cosas ayudan, aunque sea de noche y no se vea más allá de la baldosa que tienes que pisar para no perder el equilibrio.
Debería ejercitar más esto de salir por la noche, ponerme el taconazo y el minivestido de turno!!! Parece que me sienta bien...

 
Un beso
Me llamó ayer desde el aeropuerto. Me preguntó por mis vacaciones; yo por las suyas. Le noté extraño, raro, distante, serio... , pero tal vez sólo estaba dormido; acababa de levantarse de una siesta en mitad de esos asientos de hospital que colocan en las salas de espera. Creí que no lo escucharía, pero antes de colgar me dijo que tenía ganas de verme y que se había acordado mucho de mí. No me dio tiempo a decirle que yo también le había echado mucho de menos; el maldito pitido del teléfono acabó con nuestra conversación. Yo he vuelto al trabajo y a la rutina de esta oficina vacía y fría, mucho más fría ahora en agosto que el calor y la vida se agolpan tras las ventanas. Ahora estoy nerviosa porque sé que hoy nos veremos, que al fin tras una semana de añoranzas y dolores de “pecho” volveré a cruzarme con sus ojos, con su abrazo... El pánico permanece, aunque su llamada ha logrado paliar al menos su reflejo en mi rostro. Un beso..., me muero por darle un beso....


 
Con él o sin él
Ya he vuelto de mis vacaciones; comienza la rutina. Como sabéis estuve unos días en el Norte con A. 4 días maravillosos donde creo que de alguna manera milagrosa volvimos a encontrarnos. Nos despedimos con miles de te quieros y un brillo en los ojos que hacía tiempo no veía. Él se marchó después a Mallorca (aquel billete de avión sin vuelta). Prometió que volvería, que esta vez tenía más motivos que nunca para hacerlo, sobre todo ahora que se había dado cuenta de lo “poco” que me quería. Lo tomé como una declaración de amor… Aún no ha vuelto. Tampoco sé cuando lo hará porque sólo me ha llamado una vez desde allí y no pudimos hablar; mi móvil ha pasado unos días “dormido”, por eso de descansar y obligarme a alejarme de todo. Yo me marché unos días con mis padres y luego me acerqué a mi pueblo. Eran las fiestas y sabía que era el mejor lugar para desconectar. La noche, las copas, los viejos amigos, los novietes de la infancia… Bufff!!! Ha sido una auténtica medicina para mí. Le he echado de menos, le sigo echando muchísimo de menos. He llorado en silencio y por las noches ante el dolor que me provocaba su ausencia. Le he imaginado con otras mujeres, en otras camas y he sentido como mi alma se partía en dos. Pero ahora estoy bien o al menos mejor que antes. He decidido reconstruir mi vida, con él o sin él, vuelva o no. He entendido que sólo yo puedo recuperarme, que sólo mis ganas y mi lucha serán capaces de sacarme del abismo. Tengo miedo a no volver a verle, a que estos días en Mallorca hayan sido para él no un escape sino una forma de vida, que no se haya acordado de mí y que no haya sentido como yo nuestro alejamiento. Tengo pánico, sí, pero alguien me dijo ayer que si no regresaba es que simplemente no era para mí, y creo que tiene razón. ¿De que me sirve llorar y lamentarme si él opta por alejarse de mi vida? ¿Para qué empeñarse en algo si ya está muerto? ¿Por qué sufrir por un recuerdo?
Si vuelve, si me llama y si cruza mi puerta con un te amo bajo el brazo, volveré a darle mi corazón y mi mundo, tal y como hice la primera vez. Si sólo hay silencio, seguiré con mi vida, con la cabeza alta y la fuerza y el coraje de antaño porque hoy sé que puedo y que quiero ser feliz, jodidamente feliz, con él o sin él…, pero eso ya es otra historia.

Bienvenidos a todos al nuevo barco!!!!
 
Incapaz de decir adiós
Ayer llegó a casa... Yo estaba nerviosa, más nerviosa que nunca, con las bolsas de basura apiladas en la puerta de casa. Le dije que me había enterado y que no quería volver a verle. ¿Quién te ha contado eso?, me preguntó. No importa... sólo quiero que te vayas. Sabía que si le escuchaba caería de nuevo. Y le escuché. Nos abrazamos, lloramos, y no fuimos capaces (ni fui capaz) de decirnos adiós. Sé que muchos de vosotros estáis pensando ahora mismo que ya no merece la pena, ni leerme, ni aconsejarme, ni consolarme... y tal vez tengáis razón. Lo dejo en vuestras manos. Sé que tendría que haber sido valiente y consecuente, pero no pude hacerlo, no pude... Nos iremos juntos de vacaciones (tan sólo unos días) para quizás reencontrarnos o para volver a reirnos de las mismas cosas, juntos... Y sé que final tiene todo esto; sé que la historia está muerta y que el barco está demasiado agujerado para volver a salir a flote. Lo sé... pero soy incapaz de dejarle. Lo siento, pero soy incapaz...
Os veo a la vuelta.
Besos a todos los que habéis estado a mi lado
 
Bolsas de basura
Teníais que verme... con una bolsa de basura en la mano, correteando por toda la casa y buscando cualquier pequeño detalle que le pertenezca, incluido los libros que me ha regalado. Ya llevo cinco; están en la puerta, esperando a que él aparezca. Tengo algunos bajones pero la mayor parte del tiempo, desde que he recibido la noticia esta mañana, estoy cabreada. Ahora sé porqué el otro día me llamaba por su nombre, ahora entiendo sus continuas salidas y sus explicaciones. Ahora comprendo sus contradiciones; me cuenta cosas que cree que me ha dicho o ha hecho conmigo. Antes, al principio, creí que era por su mala cabeza, pero ya sabemos que lo que realmente pasaba era que llevaba una doble vida. Qué hijo de puta! De verdad, que no encuentro otra palabra.
Pensé que me quería. Coño, el me decía que me quería, que siempre me había contado la verdad... Por cierto, la chica esta (zorra) es una de las que aparecían en las fotos. Él lo llamó un cochino polvo sin importancia.... Está claro que es mucho más que eso. Tengo ganas de llamarla, a ella, y decirla que le diga a A. de mi parte que puede venir a buscar sus cosas. No lo voy a hacer; voy a esperar a que él me llame (esta tarde o mañana, no sé) y le diré que tengo muchas ganas de verle y que le he echado mucho de menos estos días.... Quiero que venga contento. Y le abriré la puerta de mi casa con una sonrisa y el mejor de mis vestidos, y le diré: ahí tienes tus cosas. Ahora puedes marcharte. Tal vez le grite, tal vez le diga lo miserable que es, lo poco sincero que ha sido conmigo, la mierda de hombre que es, y el daño que me ha hecho. O tal vez me quede callada viendo como se marcha....Lo único que tengo claro es que no le voy a dar el placer de verme llorar.
Me pregunto ahora, después de todo, cómo puedo seguir amándole, cómo puedo seguir preguntándome a ratos si no me estoy precipitando, cómo puedo tener momentos de dudas y cómo me he permitido a mí misma llegar hasta aquí.
Le quiero con toda alma, os lo prometo, pero creo y sé que no puedo machacarme más, que no puedo estar con alguien que no comprende, que no entiende de respeto ni de lealtad... Y no hablo de sexo, hablo del corazón
 
Está con otra
Me acabo de enterar que A. está con otra mujer y que ha comprado un billete de ida a Mallorca. Al parecer no tiene fecha de vuelta. He llorado, he vomitado, me he retorcido en el suelo... He ido a la cocina para coger unas bolsas de basura y meter sus cosas. Aún están vacías; el nudo que tengo en el estómago no me deja actuar. Creo que debo tomar la maldita decisión que he estado tanto tiempo posponiendo. No puedo seguir así; mi cuerpo ya no responde y mi corazón ha dejado de bombear sangre; sólo escupe dolor.
Voy a borrar las fotos que tiene en el ordenador. Todas; no quiero que quede nada de él en esta casa ni en mi vida. Me ha mentido, me está mintiendo ahora que está con ella y si no lo freno ahora seguirá haciéndolo. Y yo seguiré matándome en vida....