Vuelven los fantasmas
No nos hemos visto estos días. A. había quedado con sus amigos y ayer tenía uno de esos cumpleaños- compromisos que aparecen de vez en cuando (iba también una de sus ex, así que en el fondo creo que le encantaba la idea). Estuvimos juntos el viernes y el sábado por la mañana apareció en casa para contarme sus planes. Hablamos también de nosotros y volvieron a planear fantasmas. Es difícil, me confesó, sacudirse de un golpe tantos años, y empezar de cero. Yo le observaba con la mirada perdida y el corazón en un puño. Y él me abrazaba para decirme al oído que si estaba seguro de algo era de lo mucho que me quería. Intenté respirar, pero sus fantasmas se habían apoderado también de mis pensamientos, y sentí un nudo en la garganta, y una punzada en el estómago, cruel, fría, larga...
¿Por qué ahora? ¿Por qué hablar de nuevo de tormentas? Según él es su forma de expresar lo que siente, su manera de explicar sus pequeños silencios y su desgaste. No tengo dudas, terminó diciendo, e imagino “que es normal, que no es fácil, pero sé que pasará pronto y cada vez queda menos para volver a ser yo, libre, y estar contigo como tú te mereces. Yo sin ti me moriría de pena, y creo que me arrepentiría toda la vida.” Volví a intentar respirar, pero seguí y sigo sin hacerlo....
Podría entenderle, pero no puedo, tampoco quiero. No es justo que nadie juegue con lo que tenemos, ni siquiera unos fantasmas...
Y no, no es justo, que después de todo lo que hemos pasado regresen viejos recuerdos y se instalen en nuestra vida, que algo / alguien tenga la licencia de destruir un camino ya andado, que él sea capaz de dudar y que yo solo sepa y pueda quedarme sentada, así sin más, mirando como las agujas del reloj amenazan con quemar mi mundo.
Me muero de miedo......
¿Por qué ahora? ¿Por qué hablar de nuevo de tormentas? Según él es su forma de expresar lo que siente, su manera de explicar sus pequeños silencios y su desgaste. No tengo dudas, terminó diciendo, e imagino “que es normal, que no es fácil, pero sé que pasará pronto y cada vez queda menos para volver a ser yo, libre, y estar contigo como tú te mereces. Yo sin ti me moriría de pena, y creo que me arrepentiría toda la vida.” Volví a intentar respirar, pero seguí y sigo sin hacerlo....
Podría entenderle, pero no puedo, tampoco quiero. No es justo que nadie juegue con lo que tenemos, ni siquiera unos fantasmas...
Y no, no es justo, que después de todo lo que hemos pasado regresen viejos recuerdos y se instalen en nuestra vida, que algo / alguien tenga la licencia de destruir un camino ya andado, que él sea capaz de dudar y que yo solo sepa y pueda quedarme sentada, así sin más, mirando como las agujas del reloj amenazan con quemar mi mundo.
Me muero de miedo......
.....
A veces su forma de hablar me hiere, y me voy a la cama a dormir para evitar contestarle, y susurro y maldigo en silencio. Pero luego aparece junto a mi almohada y me pregunta si le quiero, si aún le amo, y si perdono ese tono imperativo y de mala leche que le sale de vez en cuando. Claro, le digo, y vuelvo a dormirme... porque todo lo demás sigue compensándome.
¿Te quiero? ¿Me quieres?
A. estaba ya en casa cuando llegué. Había entrado con unas llaves que tengo y que él ya ha hecho suyas. Cenábamos mientras observábamos de reojo el retrato que me está haciendo; es la primera vez que pinta a una mujer real. Y su mirada sobre mis hombros conseguía ponerme nerviosa porque vi ese brillo y porque sentí que más allá de las palabras hay algo entre nosotros inexplicable y único. En la televisión hablaban del amor... y él comentó. “Debe ser que yo estoy enamorado porque a mí no me preocupa eso del amor. ¿De quién me podría enamorar yo ya?”. Sonreí en silencio, porque cada día estoy más segura de él, de mí, y de aquel nosotros que decidí construir hace un año. Arriesgué (eso ya lo sabéis los que estáis conmigo desde el principio), y por fin, puedo deciros (aunque lo haga con los dedos cruzados) que no me equivoqué...
...
Odio estos días grises, y estos lunes, y la rutina...
Y sólo me apetece llegar a casa, y un vasito de vino y encender una vela mientras preparo la cena y escuchar sus llaves detrás de mi puerta... Sólo entonces este lunes dejará de ser un día normal.
Y sólo me apetece llegar a casa, y un vasito de vino y encender una vela mientras preparo la cena y escuchar sus llaves detrás de mi puerta... Sólo entonces este lunes dejará de ser un día normal.
......
Y llegó con su mejor sonrisa y con un guiño en los ojos, y habló del amor y de su resistencia. “Me falta dar un paso, y me resisto, pero cada día estoy más convencido. El día que de ese paso seremos mucho más que una pareja; seremos como hermanos”. Yo le miraba con complicidad y con esa ternura que nace de la inocencia. Estábamos tan cerca... Estamos tan cerca...
Yo, la verdad, me decía mientras notaba sus manos agarrando mi brazo, fui siempre muy escéptico. Siempre creí en el amor, pero pensé que nunca podría encontrar a esa media naranja, y... (joder) ya la he encontrado. Resopló, entonces, como si sólo haber pronunciado aquellas palabras le hubiera costado años, tal vez siglos... Y hoy pienso que es lo más hermoso que me han dicho nunca, que él es lo más hermoso que tengo.
Yo, la verdad, me decía mientras notaba sus manos agarrando mi brazo, fui siempre muy escéptico. Siempre creí en el amor, pero pensé que nunca podría encontrar a esa media naranja, y... (joder) ya la he encontrado. Resopló, entonces, como si sólo haber pronunciado aquellas palabras le hubiera costado años, tal vez siglos... Y hoy pienso que es lo más hermoso que me han dicho nunca, que él es lo más hermoso que tengo.
...
Y ayer no apareció, pero tampoco me importó; me gusta tener algunas horas para mí y además estoy aprendiendo a confiar en él y a dejar que el tiempo transcurra, como debe hacerlo, sin presiones, sin ahogos... porque esa es la única manera de sobrevivir y de matar la incertidumbre. Cuando el miércoles, me dijo entre risas, que me fuera preparando porque lo mismo desaparecía 15 días, no le creí. Y sólo ha pasado uno, y yo ya estoy mirando el calendario.... Es como lo de memorizar la parrilla de televisión (costumbres suicidas que tiene una)
.....
Algunos días (demasiados) sin escribir por culpa de unos virus que han invadido mi ordenador me han tenido algo alejado de vosotros (empezaba a sentir el mono). Con A. todo va bien, mejor que nunca; escucho sus te quieros y sus cielos con tanta asiduidad que a veces creo vivir en un sueño inventado. Pero sí, esta vez, es real, y soy/estoy feliz. Mi amor se hace más fuerte y él empieza a comprender que es el momento de implicarse. Habla de “cargar baterías”, de comprar una casa, del bebé, y de un futuro. Yo intento mirarle de reojo, pero sus palabras son tan reales... Ahora ya nada suena a mentira.
PD: En cuanto me cargue a esos bichitos.... os cuento el resto
PD: En cuanto me cargue a esos bichitos.... os cuento el resto
.....
Anoche casi no hablamos; veíamos la tele y cenábamos casi sin mirarnos. Estaba cansado, tal vez preocupado por algo. Pero fue a buscarme, sin yo pedírselo, a un rincón de la casa, para abrazarme y decirme: “Te quiero mucho, mi cielo”. Sé que a veces eso no es suficiente, pero... eso es lo que me da a mi la vida.
...
Estoy llena de contradicciones… Caminaba por la calle hoy pensando en lo mucho que he entregado para que el nosotros se convirtiera en una realidad palpable y en las veces que he deseado que él me correspondiera con un gesto certero e inamovible. Y me decía a mí misma que era el momento; que ahora era él y no yo quien tenía que ganar la partida. Pero al minuto, cuando me he mirado, casi desnuda, el corazón he vuelto a pensar que soy yo y no él quien debe seguir luchando.
...
Y sí, es verdad, le quiero demasiado… Es como si mi cuerpo se negará a estar sin él, como si este maldito corazón (un día pido a los médicos que le provoquen un infarto) se rebelará contra mi mente y como si yo, en medio de mis nervios (¿vendrá?, ¿no vendrá?) buscara la manera y la forma de excusar lo inexcusable. Pero, que le voy a hacer, si cada vez que me acuerdo de su nombre soy capaz de subir a la montaña más alta del mundo…
...
Mantuve en la mente unas cuantas frases para soltarlas de un golpe cuando cruzara la puerta, pero cuando le vi, sólo pude y supe abrazarle y “regañarle” por lo mucho que le había echado de menos. Sigo sin tener fuerzas a su lado, pero la verdad es que hoy estoy bien, feliz, ilusionada...; él ha conseguido volver a llenar mis manos y sólo con una sonrisa. “Te quiero tanto...” me decía mientras yo pensaba “Y yo, cabrón, y yo”...
...
Mañana no tengo que trabajar, y me han llamado unos amigos para tomar unas copas. Y yo… me he peguntado ¿por qué no vas a ir?, ¿vas a esperarle toda la noche?, ¿vas a dejar que siga manejando tu vida? No, me he dicho a mí misma. Hay mucha gente esperándote ahí fuera… Sólo hay que abrir los ojos.
Las relaciones empiezan a deteriorarse cuando uno se olvida de cuidar al otro y A. hace mucho tiempo que dejó de hacerlo.
Estoy enfadada, estoy dolida… y no pienso quedarme en casa. No sé como fueron sus otras mujeres, pero yo me he cansado de ser una estúpida.
Las relaciones empiezan a deteriorarse cuando uno se olvida de cuidar al otro y A. hace mucho tiempo que dejó de hacerlo.
Estoy enfadada, estoy dolida… y no pienso quedarme en casa. No sé como fueron sus otras mujeres, pero yo me he cansado de ser una estúpida.
...
A. no vino ayer. No me importó. La verdad es que lo esperaba; tal vez le esté empezando a conocer demasiado. Tampoco ha llamado hoy, y sigue sin importarme. Es extraño, pero me siento diferente. Parece como si esa parte de mi que ha redescubierto y disfrutado de la soledad me pidiera más tiempo. No quiero hacer nada fuera de lo común; sólo estar en casa, con mis viejas zapatillas, el pelo alborotado, y aquel pantalón que heredé de mi madre y que me hace parecer un saco de patatas. Y estar así, sin preocuparme de si gusto o dejo de gustar, y abrirme una cerveza y retomar mi libro, casi desde el primer capítulo, y quizás hacer alguna llamada a los amigos de siempre, y olvidarme del reloj, y del paso de las horas… y de este amor, y de mí, sí, de mí también.
Y me siento idiota… cada vez que le espero, cada vez que busco en mi móvil una llamada, cada vez que encuentro la excusa perfecta para justificar sus desplantes y su actitud, y cuando me miro al espejo para ver a esa mujer perdida que tan sólo necesita un te quiero para ser feliz. Me conformo con tan poco, que a veces creo que me estoy equivocando.
Las contradicciones del amor, dicen…
Y me siento idiota… cada vez que le espero, cada vez que busco en mi móvil una llamada, cada vez que encuentro la excusa perfecta para justificar sus desplantes y su actitud, y cuando me miro al espejo para ver a esa mujer perdida que tan sólo necesita un te quiero para ser feliz. Me conformo con tan poco, que a veces creo que me estoy equivocando.
Las contradicciones del amor, dicen…
Algunos cambios
A veces me aburro de las cosas... del trabajo, de la monotonía de mi oficina, de los colores con que me visto, de la gente, de algunas conversaciones, de mi forma de mirar... Y ya veis, también del aspecto de mi blog. Los cambios no sólo son buenos; en mi vida empiezan a ser necesarios.
...
Me gustaría poder explicar con palabras el sentimiento, el amor, la sensación esta tan brutal que lleva conmigo desde aquel día que tropecé con sus ojos. Me gustaría hacerme entender (creo que a veces no lo consigo) porque, entre otras cosas, os considero partícipes de esta historia, la mejor que he escrito y escribiré nunca…
Me ha llamado para decirme que ya estaba en Madrid. Iba a comer, a descansar un rato y me ha prometido que vendría… Aún le espero, vestida con mi mejor sonrisa, con las uñas pintadas de un rojo sensual (eso lo pone en el bote), y con unas ganas tremendas de abrazarle. Pero lo mismo ya no viene… o sí, quién sabe. Con él nunca se sabe…
Me ha llamado para decirme que ya estaba en Madrid. Iba a comer, a descansar un rato y me ha prometido que vendría… Aún le espero, vestida con mi mejor sonrisa, con las uñas pintadas de un rojo sensual (eso lo pone en el bote), y con unas ganas tremendas de abrazarle. Pero lo mismo ya no viene… o sí, quién sabe. Con él nunca se sabe…
Por fin
Me ha gustado estar sola…, disfrutar de mi soledad, de mis amigos, de la noche de Madrid. Ha sido como recuperar parte de un “yo” perdido, también olvidado, que me ha recordado muchas cosas.
He descubierto que yo también necesito mi espacio para crecer, para crecerme, porque a su lado no dejo de ser una sombra que hace y deshace en función de sus deseos. No es que reniegue de mi "papel"; me gusta estar con él y observar su risa y acariciar sus manos como si fueran mías. Quiero hacerlo toda la vida, pero…, al fin, después de tanto llanto, tanto dolor y tanto miedo, he sido capaz de reencontrarme sin él, en la noche, en el tiempo, en otros cuerpos. Y hoy creo que he ganado una batalla, la más difícil, la que inicié hace un año contra mí misma…
A. sigue siendo mi amor, mi vida y la razón por la que existo. Aún agradezco (a quien tenga que hacerlo) que nos hayamos encontrado (sin él todo perdería sentido), pero... hoy sé que puedo y que quiero ser, aunque sea a ratos, una persona independiente.
He descubierto que yo también necesito mi espacio para crecer, para crecerme, porque a su lado no dejo de ser una sombra que hace y deshace en función de sus deseos. No es que reniegue de mi "papel"; me gusta estar con él y observar su risa y acariciar sus manos como si fueran mías. Quiero hacerlo toda la vida, pero…, al fin, después de tanto llanto, tanto dolor y tanto miedo, he sido capaz de reencontrarme sin él, en la noche, en el tiempo, en otros cuerpos. Y hoy creo que he ganado una batalla, la más difícil, la que inicié hace un año contra mí misma…
A. sigue siendo mi amor, mi vida y la razón por la que existo. Aún agradezco (a quien tenga que hacerlo) que nos hayamos encontrado (sin él todo perdería sentido), pero... hoy sé que puedo y que quiero ser, aunque sea a ratos, una persona independiente.
Unos días...
Vino ayer a verme... Sonreía, pero observé un leve gesto de tristeza en sus ojos. Pregunté, pero él sólo me abrazó. Se marcha el fin de semana... y yo ya hago planes porque, entre otras cosas, me apetece tener unos días sólo para mí.
Los fantasmas, de momento, se mantienen en silencio...
Los fantasmas, de momento, se mantienen en silencio...
ELLA
SABÍA QUE NO HOY NO VENDRÍA, QUE NO LLAMARÍA... AYER ESTABA RARO, DEMASIADO CARIÑOSO, SONABA A DESPEDIDA...
ELLA (MALDITA) HA VUELTO, SEGURO.......
Os cuento.. porque a lo mejor me estoy precipitando..., pero necesitaba compartirlo con alguien
ELLA (MALDITA) HA VUELTO, SEGURO.......
Os cuento.. porque a lo mejor me estoy precipitando..., pero necesitaba compartirlo con alguien
....
Bush gana las elecciones ante el estupor de medio mundo que aún no se explica como los ciudadanos americanos han vuelto a legitimar en el poder a un individuo copia de un "Pit Bull" en plena crisis de rabia.
Las hamburguesas esas que devoran a todas horas deben atrofiar el cerebro, SIN DUDA. Me reconforta saber que aquí seguimos prefiriendo la tortilla de patatas. Eso y que no nacimos con una bandera bajo el brazo.
Las hamburguesas esas que devoran a todas horas deben atrofiar el cerebro, SIN DUDA. Me reconforta saber que aquí seguimos prefiriendo la tortilla de patatas. Eso y que no nacimos con una bandera bajo el brazo.
Y la mía.......
Porque en su pena, encuentro yo la mía. Porque en su dolor, está el mío y porque, cada vez que surgen tristezas ocultas alrededor de nuestra relación, mi pequeño mundo se tambalea y reaparecen las viejas heridas. Y sí, es verdad, la imaginación es a veces mucho más cruel que la realidad.... Silencio!!!; les grito desde aquí, a mis demonios... ¿no veis que él me quiere?

Estoy deseando abrazarle.....
Arrancarle una sonrisa
Ver sus ojos y un guiño
... y observarle despacio para quedármelo dentro
y callar a los fantasmas

Estoy deseando abrazarle.....
Arrancarle una sonrisa
Ver sus ojos y un guiño
... y observarle despacio para quedármelo dentro
y callar a los fantasmas
Su tristeza
Le noté extraño, con la mirada perdida, mitad triste, mitad enfadado... Le había pasado algo, que por supuesto no tenía intención de contarme. Imaginé tempestades, llamadas de alguna ex... Imaginé y sigo pensando en miles de posibilidades que revolotean sobre mi cabeza como fantasmas en celo, dispuestos a engullirme. Se marchó..., pero antes vino a mi cama para abrazarme y contarme lo muchísimo que me quería, para regalarme cielos y mi vidas que no escuchaba desde hacía tiempo y que lejos de tranquilizarme sólo me provocaron incertidumbre. Rozaba su cabeza sobre mi cuerpo, como un niño pequeño buscando refugio, y agarraba con fuerza mi mano, como si intentara retenerme. “Mi cielo, cuanto te quiero”. Fue lo último que escuché tras la puerta y lo primero que he recordado hoy. Pero sigo notando esa tristeza sobre mi espalda, como un peso maldito del que no conseguiré librarme hasta que no vuelva a “escuchar” su sonrisa.....
EMPEZAMOS
Tumbados en el sofá, él acariciaba y besaba mi cuello, mientras “susurraba” con rotundidad un te quiero mucho que hice mío en un segundo y que sólo se evaporó cuando escuché “Un día tenemos que hablar en serio”. ¿Sobre qué?, pregunté nerviosa (odio este tipo de frases inacabadas que sólo sirven para sembrar dudas). “Nada importante: sobre esas zapatillas que sabes que detesto, sobre ese bolso”, y .... sobre mi pelo, terminé diciendo yo. Porque A. es uno de esos tipos que le dan una importancia excesiva e inexplicable a esos detalles. Yo sé que él me adora, que cuando habla de niños o de comprarnos una casa, no imagina... ; piensa en alto, porque en el fondo necesita que mis labios confirmen que estamos en el mismo barco y que podemos y queremos compartir un proyecto y un futuro. Y .... la verdad, tampoco creo que me cueste tanto... tirar unas viejas zapatillas, comprarme un bolso nuevo o manejar un pelo rebelde.... EMPEZAMOS ...
P
Os contaría la historia de P., pero ella no me deja (quizás por temor, por miedo a sentirse ridícula o porque simplemente no quiere ver reflejada su imagen en mis palabras). Y yo lo voy a respetar, pero no podía dejar de lanzar un mensaje desde aquí a una de las personas que más me han ayudado cuando mi mundo empezó a tambalearse.
Querida Amiga:
Me gustaría darte un abrazo y limpiar tus lágrimas. Me gustaría darte un beso de madrugada como tú hacías conmigo para calmar ese dolor profundo que sé que sientes, pero que no me dejas ver. Somos diferentes…. Tú nunca me llamarás para llorar al otro lado del teléfono, aunque la pena te consuma y la rabia no te deje respirar. No suplicarás un abrazo, ni una sonrisa, porque crees que puedes y sobre todo, quieres hacerlo sola. Pero quiero que sepas, necesito que sepas, que puedes contar conmigo, que espero esa llamada cuando te encuentres mal y el insomnio no deje dormir, que puedo escucharte y que quiero darte esa mano que un día tú me diste a mí. Y no se trata de ser justos, ni de corresponder con mi ayuda a tu ayuda. Es sólo que quiero hacerlo…; lo sabes, ¿verdad?
Desde esta ventana, mi ventana al mundo, un abrazo para P. ¿me ayudáis en esto?
Querida Amiga:
Me gustaría darte un abrazo y limpiar tus lágrimas. Me gustaría darte un beso de madrugada como tú hacías conmigo para calmar ese dolor profundo que sé que sientes, pero que no me dejas ver. Somos diferentes…. Tú nunca me llamarás para llorar al otro lado del teléfono, aunque la pena te consuma y la rabia no te deje respirar. No suplicarás un abrazo, ni una sonrisa, porque crees que puedes y sobre todo, quieres hacerlo sola. Pero quiero que sepas, necesito que sepas, que puedes contar conmigo, que espero esa llamada cuando te encuentres mal y el insomnio no deje dormir, que puedo escucharte y que quiero darte esa mano que un día tú me diste a mí. Y no se trata de ser justos, ni de corresponder con mi ayuda a tu ayuda. Es sólo que quiero hacerlo…; lo sabes, ¿verdad?
Desde esta ventana, mi ventana al mundo, un abrazo para P. ¿me ayudáis en esto?
....
Hemos ido a recoger setas, nos hemos reído juntos, durante horas, ha hablado del bebé, nos hemos abrazado, he sentido sus ojos mirándome con dulzura, con amor… y me ha dicho, sobre el silencio de la noche, “si supieras todo lo que hago por ti comprenderías lo mucho que te quiero”. Y he pensado… porque la verdad es que no sé realmente a qué o a quién está renunciando por estar conmigo. Imagino que una de las cosas de las que prescinde es su libertad… ; libertad para hacer y deshacer, libertad para desaparecer cualquier día sin tener que dar explicaciones, libertad de otras mujeres y de otros cuerpos, libertad de estar y vivir sin mí. Y algunas de sus frases empiezan a cobrar sentido: “Ojalá no te hubiera conocido”; “Lo que más me ha afectado en la vida ha sido encontrarte” o “¿Qué tienes que crea tanta adicción?”. En el fondo, creo que a él le gustaría no albergar ese sentimiento que le empuja a verme cada día; levantarse una mañana y no pensar que existo, que estoy ahí, y que desea escuchar mi voz o arrancarme una sonrisa. Pero el amor tiene eso…, al menos sí mi amor.
Anoche le observé durante horas, mientras pintaba, y creo que hoy estoy más enamorada de él que nunca….
Anoche le observé durante horas, mientras pintaba, y creo que hoy estoy más enamorada de él que nunca….







