...
Me preguntó si le quería. Sí, le contesté, claro que te quiero. Y él, se quedó en silencio, me miró a los ojos y me dijo “Yo, lo que creo es que tú y yo, juntos, podemos crear algo muy bonito... en la vida”.
Y... esas son las otras punzadas de las que os hablaba y a las que no estoy dispuesta a renunciar.
Y... esas son las otras punzadas de las que os hablaba y a las que no estoy dispuesta a renunciar.
...
SENTÍ UNA PUNZADA AL MIRARLE....
DE CANSANCIO, DE INCOMODIDAD
Había tenido un día duro de trabajo. Estaba agotada. Preparé la cena, y sólo escuché un “demasiado vino”. Callé... Él hablaba de su trabajo, de sus compañeros, de sus jefes... Yo intenté hablarle del mío, pero me interrumpió con un “¿me haces un favor?”. Y yo le miré, con cierta desgana, con algo de incredulidad, y me acerqué a la cocina para traerle el vaso de agua (el favor) que me había pedido. Volví a callar... Y me fui a la cama con la sensación de ser una especie de “ama de casa” en apuros.
PERO... también tengo otras punzadas, otras sensaciones, y otros sentimientos, que logran convertir mi vida junto a él en lo mejor del mundo. Y eso sigue siendo lo más importante...
DE CANSANCIO, DE INCOMODIDAD
Había tenido un día duro de trabajo. Estaba agotada. Preparé la cena, y sólo escuché un “demasiado vino”. Callé... Él hablaba de su trabajo, de sus compañeros, de sus jefes... Yo intenté hablarle del mío, pero me interrumpió con un “¿me haces un favor?”. Y yo le miré, con cierta desgana, con algo de incredulidad, y me acerqué a la cocina para traerle el vaso de agua (el favor) que me había pedido. Volví a callar... Y me fui a la cama con la sensación de ser una especie de “ama de casa” en apuros.
PERO... también tengo otras punzadas, otras sensaciones, y otros sentimientos, que logran convertir mi vida junto a él en lo mejor del mundo. Y eso sigue siendo lo más importante...
...

Hay miradas que lo dicen todo. Hoy la mía sólo habla de él...
...
Y ayer llegó y volvimos a dormir juntos y volví a sentir su calor y su olor a mi lado. Y cuando he despertado y he visto su cara sobre ese almohada que ya se ha convertido en suya, me he creído la mujer más feliz y afortunada del mundo. Y sí, me jode todo esto, porque tengo la sensación de estar supeditada a un sentimiento que no controlo. Me jode sentir el miedo y la angustia y ese continúo temor a la pérdida que no me deja respirar. Me jode estar sola ante y frente a sus fantasmas y convertir mi vida y mis años en una lucha continúa. Me jode no saber que piensa, que hace o a quien busca cuando no está conmigo... , y...
Si él supiera cuanto le quiero...
Si él supiera cuanto le quiero...
...
No hay nada comparable a la sensación que me produce su olor al otro lado de mi cama cuando despierto. Nada como sentir sus pasos en mitad de la noche o el sonido de sus llaves detrás de mi puerta. O escuchar mi nombre para rogarme un beso y apretar sus labios como si fueran míos. Así ha sido esta mañana y estoy deseando que termine el día para que todo vuelva a repetirse.
...
Un fin de semana intenso; lloré por culpa de una mala borrachera que nos hizo decir cosas sin sentido, y sonreí cuando le vi volver a mi casa con ropa limpia, y un mi cielo, y un “esposa” que usó para llamarme. Y yo sigo cruzando los dedos, también luchando, porque cuando él aún me pregunta si me hartaré de él y de sus manías algún día, yo sé que la respuesta siempre será no.
.....
No sé que está pasando...
Está durmiendo todas las noches conmigo y me abraza y me llama “mi niña” y me cubre de besos bajo la almohada, mientras susurra algo de una casa en el campo. Parece como si él hubiera decidido también luchar por nosotros, como si mis palabras en forma de lágrimas le hubieran hecho comprender que yo también sufro y que sigo necesitándole a mi lado. Y hoy creo que está intentando demostrarme que a pesar de sus escapadas, de sus miedos, y de esos malditos recuerdos, yo sigo siendo “su niña”. Cruzo los dedos...
Está durmiendo todas las noches conmigo y me abraza y me llama “mi niña” y me cubre de besos bajo la almohada, mientras susurra algo de una casa en el campo. Parece como si él hubiera decidido también luchar por nosotros, como si mis palabras en forma de lágrimas le hubieran hecho comprender que yo también sufro y que sigo necesitándole a mi lado. Y hoy creo que está intentando demostrarme que a pesar de sus escapadas, de sus miedos, y de esos malditos recuerdos, yo sigo siendo “su niña”. Cruzo los dedos...
...
Los fantasmas ya tienen nombre. Ella ha vuelto, y el regresa a sus dudas, a sus miedos, y a esas inseguridades que a punto estuvieron de acabar conmigo hace tan solo unos meses. Y yo de nuevo me siento como una mujer secuestrada entre cuatro paredes, con las manos atadas y la boca repleta de algodones; cagada de miedo, casi en el sentido literal del término.
....
A veces me vengo abajo, a veces dejo de ser fuerte, a veces siento que esta lucha ha dejado de merecer la pena, que sus dudas son mis miedos, que su angustia son mis nervios y que su alejamiento (forzado o no) me convierte (siempre lo ha hecho) en un ser frágil. Y entonces la tristeza toma mi rostro y el dolor se apodera de mi estómago. Y lloro hasta quedarme rendida...
Y me jode, me jode mucho, que el amor (este maldito amor) me haga tan vulnerable
Y me jode, me jode mucho, que el amor (este maldito amor) me haga tan vulnerable
...
Las relaciones son complicadas, las personas somos complicadas y ayer me fui a la cama deseando que la calma volviera a nuestras vidas porque me cuesta mirarle a los ojos y encontrar ese poso de tristeza que no entiendo, que no comprendo y que, sobre todo, me cuesta aceptar. Sé que está pasando por una mala época: el trabajo, los recuerdos, las dudas...; todo se amontona en su cabeza y todo se trasforma en silencios, en besos callados, y en abrazos dormidos. La garra ha desaparecido y es como si yo tuviera de nuevo que esforzarme en dar fuerza a unas cenizas, sus cenizas. Y estoy cansada de luchar y de avanzar siempre con el viento en contra, pero sé que a estas alturas de esto que yo llamo nosotros “tirar la toalla” no sólo sería una estupidez; sería una decisión casi suicida.
Seguiré enfrentándome a sus fantasmas (también a los míos) y le demostraré que sigo siendo, que sigo estando, y que puedo y quiero ser lo que él está buscando.
No lo hago por él. Lo hago por mí.
Seguiré enfrentándome a sus fantasmas (también a los míos) y le demostraré que sigo siendo, que sigo estando, y que puedo y quiero ser lo que él está buscando.
No lo hago por él. Lo hago por mí.
.....
Y hoy me gustaría cerrar los ojos y volver a mi cama y alargar mi brazo y sentir su espalda..., casi en un suspiro. Y dormir de nuevo... con la tranquilidad de saber que él seguirá allí cuando despierte.
Sí, necesito saber
Le siento extraño, raro, tal vez distante... P. dice que estoy más susceptible de lo normal y que ahora soy yo la que busca fantasmas. Es probable..., pero hace días que no escucho cielos ni te quieros. No es tampoco la primera vez que pasa; ha intentado alejarse y tomar distancias en otras ocasiones (quizás en un intento de demostrarse a sí mismo que puede y quiere vivir sin mí), pero siempre termina cediendo ante sus sentimientos. Sigo sin respirar porque, sí, necesito que me recuerde que estamos juntos en este barco y que su futuro lleva mi nombre, y mis manos, y mis ojos. Necesito saber que él apuesta tanto o más que yo...
PD: Prometo contar como nos conocimos en cuanto desaparezca este nudo de mi garganta
PD: Prometo contar como nos conocimos en cuanto desaparezca este nudo de mi garganta


