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Un fin de semana intenso; lloré por culpa de una mala borrachera que nos hizo decir cosas sin sentido, y sonreí cuando le vi volver a mi casa con ropa limpia, y un mi cielo, y un “esposa” que usó para llamarme. Y yo sigo cruzando los dedos, también luchando, porque cuando él aún me pregunta si me hartaré de él y de sus manías algún día, yo sé que la respuesta siempre será no.








