A
A. es como un niño pequeño, un bebé revoltoso con arrebatos de ira (sobre todo cuando se despierta), encerrado en un cuerpo de hombre. Me encanta su risa (y hacerle reír); sus ojos se iluminan, su cara se hace aún más redonda y en su mirada se refleja una felicidad casi inocente, que yo reconozco mía. A él le gusta picarme y hacer el papel del papá que regaña. Yo le dejo hacer y sonrío mientras susurro algún “hay que joderse”, que siempre termina haciéndole gracia. Me gusta llegar a casa y verle en el salón con sus pinturas, y que me persiga por el pasillo mientras me cuenta todo lo que le ha pasado durante el día (las discusiones con sus compañeros de trabajo, la visión de unos grandes pechos, el perro que se ha encontrado en mitad de la carretera...), y sentir como me abraza en medio de la cocina para recordarme que yo soy la mujer que estaba esperando. Suele quedarse dormido antes de las 11, abrazado a mí, siempre después de la cena. Intentar mantenerle despierto es complicado y poco recomendable; el mal humor es su peor defecto. No suele estar enfadado, pero de vez en cuando alza la voz para protestar por algo. Lo mejor es estar lejos, aunque yo prefiero quedarme y hacerle reír. Dormir con él tampoco es fácil, pero yo disfruto de sus ronquidos, de sus movimientos, de su manera de quitarme la almohada... y de cada uno de esos detalles que le hacen único. Le encanta hablar y que le escuchen, también que le mimen, y sentirse querido, y mirarse al espejo (se observa en todos y se coloca el pelo y pone caras y sentencia: “tengo que adelgazar”). Y ayer sentenció: mañana verdura, pasado verdura, al otro verdura... Ah! Y nada de carne!
Comentario:
Me alegra leer ésto...
Un abrazo.
Un abrazo.
Comentario:
Jo, qué bonito, qué envidia (sana)
Un abrazo!
Un abrazo!
Comentario:
Eso es estar enamorada, es bonita la expresión: para recordarme que yo soy la mujer que estaba esperando , pero nunca olvides que el hombre también tiene que ser el que tú esperas. Un beso wapa.
Comentario:
Los momentos de auténticas sensaciones mágicas mezclados con la rutina son los que nos hacen amarla.
Un beso
Un beso








