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“Es la primera vez que te veo así, con esa cara; estás rara, te pasa algo”. Y sí, claro que me pasaba. En mis ojos se podía leer, casi literal, ese “estoy hasta los huevos” del que os hablaba ayer. Hizo muchas preguntas, estaba preocupado (lo vi en su gesto), extrañado, a punto de romperse.... Tal vez se esperaba lo peor. Respiró cuanto le conté que no podía tratarme así, que no podía criticar cada uno de mis pasos, ni avasallarme con sus principios y su sentido del buen gusto. Respiró, sí, y me dijo que me quería y que no tenía importancia (me acordé entonces de aquella frase: “cochinos polvos sin importancia”, que utilizó una vez). Se fue pronto a casa porque no pudo aguantarme la mirada, porque él cuando hay un problema escapa, se marcha, y deja que la calma regrese. Y hoy... debería sonreír (antes sus te quieros eran suficientes) pero, la verdad, no me apetece...
Supongo que hay días...
Supongo que hay días...
Comentario:
Tú has hecho ya tu parte, esto es cosa de dos. Sí hay días... Cuídate mucho, vale? Un besito.
Comentario:
Al menos tuvistes el valor de decirselo y eso es lo importante, y vistes como se preocupa por ti, aunque eso de marcharse no es de muy buen gusto, pero sabes que te quiero.
Ánimo y adelante. Besoss
Ánimo y adelante. Besoss
Comentario:
pobrín la de remordimientos que tendrá








