Los narcotraficantes mexicanos que operan en la frontera con Estados Unidos son conscientes de que su vida pende un hilo. Los ajustes de cuentas, los enfrentamientos entre bandas rivales o los tiroteos con la policía forman parte del día a día de aquellos que se dedican al crimen organizado. Como los matones y guardaespaldas no siempre son suficientes para garantizar su seguridad, a los narcos no les queda más remedio que buscar protección a través de la intercesión divina. Y si hay un santa acorde a sus actividades, en las que la vida y la muerte están estrechamente ligadas, y con la que se identifican plenamente, esa es la Santa Muerte. Pero, ¿quién es la Santa Muerte?
La Santa Muerte (también conocida como la Niña Blanca, la Señora o la Santísima) es una santa no reconocida por la Iglesia católica a la que se venera en México, sobre todo en el norte del país. Normalmente se la representa como un esqueleto ataviado con un manto y, en ocasiones, con los ropajes de la Virgen de Guadalupe. Pese a su aspecto, la Señora no tiene nada que ver con la santería ni con la magia negra y sus devotos son católicos que se encomiendan a ella para pedirle favores. Popularmente se le considera la patrona de aquellos que viven en peligro: presos, narcotraficantes, prostitutas, niños de la calle o, incluso, policías.
Aunque su festividad se celebra el 1 de noviembre, la devoción a la Santa Muerte no está directamente relacionada con el Día de Difuntos. Sus raíces se remontan a la época prehispánica, concretamente al Imperio Azteca, donde el culto a la muerte estaba profundamente arraigado. Después de la llegada de los conquistadores españoles, la tradición indígena se mantuvo, aunque siempre como una práctica más o menos oculta, debido a la condena de la Iglesia católica. A mediados de los 90, y coincidiendo con la crisis económica y la ola de delincuencia que la siguió, el culto a la Santa Muerte comenzó a salir a la luz.
En los últimos años la devoción a la Santísima ha crecido de manera espectacular. Se han construido multitud de capillas en su honor y, además, algunas iglesias cercanas a las rutas utilizadas por los narcos han sufrido ataques para sustituir las imágenes de la Virgen de Guadalupe por otras de la Niña Blanca.
La condena del Vaticano es rotunda. Los funcionarios eclesiásticos consideran que los promotores de la devoción a la Santa Muerte son charlatanes que buscan establecer nuevos cultos para colocar a los fieles todo el merchandaising posible, y además, acusan a los delincuentes de justificar sus acciones a través de la veneración a la Señora. Pero, quizá, lo más molesto de todo es que, en la iglesias de la Santa Muerte, los sacerdotes se pueden casar, se apoya el uso del preservativo, el divorcio está permitido y los homosexuales son bienvenidos. Y, claro, eso no se puede tolerar.
¿Quiere usted hacerse devoto de la Santa Muerte?:
En esta web encontrará todo la información que necesita sobre la Santísima: oraciones, rituales, testimonios reales de favores concedidos e, incluso, un foro de opinión. También podrá adquirir en la tienda el merchandaising necesario para montar su propio altar en honor de la Santa Muerte.
equisy para
R.*_*: ¡No me provoques a Mª Dolores Segarra porque hay que ver el mal genio que gasta!
Cuando hago "blog" ya no hay stop...
Besos húmedos...
R.*_*

Mª Dolores Segarra: Desde que nos abandonaste las pasadas vacaciones y permitiste que nos ocurriesen un montón de desgracias, nos hemos tenido que buscar otras santas a las que venerar. Ay, no, si tú todavía no eres santa...
Los blogs son un invento de Satanás ¡cuando te haces un blog se lleva un trozo de tu alma!

Y no te atrevas a negarlo!!!!!
Trufa: ¡Hala! ¡Y tú secundándole la propuesta! ¡Herejes! ¡Que sois todos unos herejes! ;-P
www.apostasia.es
Ale, seamos apóstatas, ahora ke sé lo ke significa...jajajajaja...ser ateo ya no es suficiente...¡hay ke ser apóstata!





