Vibrador para lengua
Pulp Fiction
Interior. Motel (habitación seis) - De Noche - Butch y Fabienne
FABIENNE: ¿Me amas?
BUTCH: Oui.
FABIENNE: ¿Butch? ¿Me darás siempre placer oral?
Butch la besa en la boca.
BUTCH: ¿Quieres chupármela? ¿Me la besarás?
Ella asiente con la cabeza: «Sí».
FABIENNE: Pero tú antes.
La cabeza de Butch desaparece del encuadre para darle placer oral a Fabienne, cuyo rostro queda a solas en el encuadre.
Hmmm… no, no me imagino a Butch poniendose este artilugio en la lengua para dar placer oral a Fabienne. Butch es un machote, un boxeador duro y mentalmente fuerte capaz de aguantar ese esfuerzo y mucho mas.

Pero la realidad es que practicar sexo oral puede llegar a agotar tu lengua. El Tongue Dinger es un anillo vibrador para la lengua que ayuda a multiplicar el placer con el mínimo esfuerzo. Tiene baterías para durar hasta 40 minutos (no te parecerá poco, ¿no?) y cuesta 3,50 euros.
Ahora bien, con cuidado, porque ya sabemos que los vibradores los carga el diablo. Y si ir a un hospital de urgencias con un vibrador alojado en el intestino es bochornoso, no ha de serlo menos llegar con un anillo vibrador en el estómago.
Interior. Motel (habitación seis) - De Noche - Butch y Fabienne
FABIENNE: ¿Me amas?
BUTCH: Oui.
FABIENNE: ¿Butch? ¿Me darás siempre placer oral?
Butch la besa en la boca.
BUTCH: ¿Quieres chupármela? ¿Me la besarás?
Ella asiente con la cabeza: «Sí».
FABIENNE: Pero tú antes.
La cabeza de Butch desaparece del encuadre para darle placer oral a Fabienne, cuyo rostro queda a solas en el encuadre.
Hmmm… no, no me imagino a Butch poniendose este artilugio en la lengua para dar placer oral a Fabienne. Butch es un machote, un boxeador duro y mentalmente fuerte capaz de aguantar ese esfuerzo y mucho mas.

Pero la realidad es que practicar sexo oral puede llegar a agotar tu lengua. El Tongue Dinger es un anillo vibrador para la lengua que ayuda a multiplicar el placer con el mínimo esfuerzo. Tiene baterías para durar hasta 40 minutos (no te parecerá poco, ¿no?) y cuesta 3,50 euros.
Ahora bien, con cuidado, porque ya sabemos que los vibradores los carga el diablo. Y si ir a un hospital de urgencias con un vibrador alojado en el intestino es bochornoso, no ha de serlo menos llegar con un anillo vibrador en el estómago.





