Raton Paranoico
Me pongo melosito cuando estás a "veinteuñas" pidiendo que te perfore.
Acerca de
Yo era neurocirujano, fuí el primero en operarme el cerebro directamente, con la ayuda de un espejo, y habiendo practicado antes en una sandía. Ahora tengo un puerto USB detrás de lo oreja, y puedo consultar el email con mi mente. De hecho, escribo para vosotros telepáticamente, mediante un injerto diseñado por mí, que he conectado el cerebelo.
Sindicación
 
Igualdad anal


Hay algo común a los individuos, más allá del sexo, del género y del transgénero: el ano. Si los hombres disfrutan haciendo sexo anal con las mujeres, los homosexuales con hombres, las lesbianas con arnés tienen agujeros donde elegir… ¿por qué tanto tabú? Parece, a veces, que el sexo anal sólo sirve para las pelis porno y las fantasías sexuales. Gran error. Amigos, desprendeos de ideas puritanas, liberaros y sabed que, ya seas hombre o mujer, lo mejor es practicarlo.

La penetración rectal es un ejercicio de igualdad democrático que supera no sólo la orientación sexual, sino las etnias, clases sociales y religiones, porque culo tenemos todos y porque a los seres humanos nos une la búsqueda del placer, aunque muchos pringaos no lo reconozcan.

La verdadera igualdad, la justicia social, pasa por el sexo anal universal. Nuestra querida España ya tiene Ministerio de Igualdad, y entre sus objetivos prioritarios debería estar la valoración social y personal del culo porque esta parte de nuestra anatomía no se aprecia lo suficiente. Hacia los glúteos hay algo más respeto, pero hay que ir más allá y defender la entrada al placer que proporciona todo el pack.

Esto nos lleva como no al manido pensamiento, sexo anal ¿realidad o mito? : la práctica del coito a tergo, mayormente conocido como piculina, no es dolorosa en absoluto. Pero si el sexo anal se lo practican a uno... mamita querida... eso duele como la gran puta.El esfínter es un músculo elástico y con una adecuada estimulación puede dilatarse para facilitar las cosas lo recomendable es, previamente, masajear la zona con un dedo y luego con dos. Más tarde podríamos intentar con tres dedos a la vez, con un pie o lo que tengamos a mano.

Solo nos queda decir que si el dolor es insoportable tendremos que aplicar la conocida Ley Almada, la cual dice que cuando el dolor es insoportable, lo mejor es morder la almohada.


La idea no es novedosa, ya lo hizo a su manera Quevedo en “Gracias y Desgracias del ojo del culo”.

Clic Web

No