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RboSS, desde 1986
tres veces destilado pero auténtico
Acerca de
Un gilipollas que intenta abarcar en un blog las filosofias profundas sobre la vida en general, y que con la ansiedad de descubrirlo todo rapidamente se le va la mano con las comas. (definición MªLaura)
Sindicación
 
Morir matando
Moriría matando. Salió a la calle en busca de algún mendigo dormido en oficinas de banco. No encontró el silenciador de la semiautomática así que optó por una manzana como sustitutivo ya que amortiguaba el sonido bastante bien.
Encontró a Jacinto, un cuarentón perdido por el alcohol y le dijo de invitarle a un trago. Según caminaban hacia una tasca cercana le disparó por la espalda a la altura del pulmón, muerte por encharcamiento del aparato respiratorio y sin demasiado dolor. Le montó en el coche y volvió a casa.

Le colgó en la cocina boca abajo, atado con la correa de la persiana de la terraza. Buscó su mejor cuchillo y puso un barreño debajo de su largo y asqueroso pelo. Le dio un tajo limpio justo por encima de la nuez y la carótida ya seccionada dejo que la sangre fluyera de manera relajada y fuese a caer al barreño. Se fue a duchar mientras Jacinto se secaba por dentro.

Tenía un hambre atroz, recordó unos profiteroles congelados y pensó en el manjar que serían al acompañarlos de esa sangre y un toque de chocolate amargo. Dispuso un cazo con algo de agua y leche, y varias onzas de chocolate, una vez se deshizo lo apartó del fuego y cogió dos vasos de sangre, era realmente oscura, prácticamente no se apreciaba la diferencia entre el liquído del cazo y el vaso. Lo mezcló y se dispuso a cenar. La docena de profiteroles desapareció en un visto y no visto. Le sobró mucho en el cazo y siguió mojando una barra de pan duro en el plato, era verdadera gula. Chocolate y sangre con la chapata como un peñasco. No podía parar. Mojaba el pan varios segundos de cada lado y lo masticaba con violencia. Acabó por empacharse, no sobró nada, rebañó hasta la última gota de su exquisita mezcla.

Finalmente untó con los restos del cazo la semiautomática, se lo metió en la boca, lo saboreó y apretó el gatillo. El destrozo de su cabeza proyectó la sangre sobre las cortinas del salón como el mejor de los artitas que practicaron el puntillismo. La silueta se dibujó como si el mismísimo Signac acabara de dibujarlo como el “palacio de los papas de Avignon”.
Murió matando y dibujando, sus dos grandes pasiones después de la principal, lo mucho que le gustaban las mujeres.
 
Noticias
A continuación y debido a su interés reproduzco la página de sucesos –o8- del Diario de Madrid de esta misma mañana.

Comisaría de Policía de Santa Engracia, 15 de septiembre de 2005. Distrito 6 Chamberí.
Comunicado oficial a autoridades y ciudadanía en general.

Desde hace poco menos de un mes los efectivos policiales de esta comisaría y la policía en general como cuerpo de seguridad andan a la busca y captura bajo recompensa de 1500 euros de un criminal infinitamente peligroso que ha sido visto estas últimas fechas por la zona de Cuatro Caminos y Universidad Autónoma de Madrid. Ya tiene tras de sí siete víctimas mortales con la pena añadida de premeditación y alevosía en el asesinato de éstas, y se le incriminan otros diez delitos más.

Responde al nombre de Doble R o “The Closet” (el armario).

Repetimos es tremendamente peligroso, si le avistan intenten retenerle pero pueden correr peligro de muerte, es conveniente que con la máxima celeridad avisen a los cuerpos de seguridad llamando al 112.
Descripción física: De complexión bastante corpulenta, 1´95 metros, pelo negro, ojos verdes, en la última fotografía que se conserva del individuo tenía barba y pelo encrestado pero su imagen ha podido cambiar en los días anteriores.

Según datos contrastados sufre una crisis psicológica y enajenación total. Posiblemente con episodios de violencia desmesurada característico del trastorno que padece.

Declaraciones del teniente Ramírez:
“Dos de nuestros miembros de la patrulla X-117 ya han sufrido su descomunal fuerza en estado de enajenación. Destrozó el coche patrulla a base de mamporrazos con un cubo de basura, después metió a ambos agentes en el cubo y los tiró por un terraplén, sufren contusiones varias pero no aparentan gravedad”.

(Se adjunta fotografía)


Busca y captura. Se premiará económicamente cualquier información acreditada. Teléfono de contacto 913470908 (Comisaría) o bien 112 (centro de emergencias)
 
Crisis y reflexión acerca de uno mismo


Creo que para cuando alguien lea esto yo ya estaré fiambre o a lo mejor me lo pienso y vuelvo de mis cenizas como el ave fénix. No puedo más. He dejado de divertirme, de pasármelo bien los últimos sábados, de saber o no saber si le importo a la gente, un sentimiento de culpabilidad me invade, un asqueo conmigo mismo que ha llegado a su ultimo nivel.
Por supuesto no pido que nadie se compadezca, simplemente dejar una nota para los que la quieran leer. No busco ser el ejemplo a seguir, pero de algún modo hay que explotar y las palabras ayudan. Ni siquiera pretendo dar pena, únicamente el adiós a la crisis para siempre o hasta la próxima.
Una amiga decía que en ocasiones, la península de los sentimientos es atacada por numerosos ejércitos por tierra, mar y aire. Un ataque contra uno mismo, una búsqueda de respuestas a que hay después de la adolescencia, a que cojones hacer con tu vida, a tener unas prioridades, a amueblarte esa cabeza que papá y mamá te han dado. Es como dibujar mapas sobre tu pequeño mundo, tener una pequeña planificación para los períodos venideros, saber como aguantar el temporal, una vista a vuelo de pájaro sobre tu vida y de repente te estampas contra un Boeing 747, así esto yo.
Te asaltan dudas acerca de que valorar y en que medida, de recordar rincones melancólicos de mi ciudad, de recordar momentos pasados que fueron mejores y buscar hacia donde vas, porque desde luego hoy yo he perdido el rumbo, se ha roto el timón de mi catamarán particular.
Llueven piedras de vez en cuando, llueven sobre mi hombro impertérritamente negro y hoy han hecho pum, han llegado hasta lo mas hondo. Lo correcto sería adivinar como atacan esos ejércitos antes citados para saber protegerse, generalmente se resiste pero en ocasiones como esta se cae el mito del chico duro. Normalmente me escuchan, pero hoy necesitaría lo contrario escuchar palabras de apoyo.
Me veo como un árbol que asienta la tierra por la que los demás pisan y se sienten seguros porque ahí está ese roble fornido aguantando el tipo, lo malo es cuando llega una tormenta, un huracán que se lo lleva todo, que manda todo al traste. El árbol cae
Salir el fin de semana ¿para qué? No hay nada que celebrar.
 
Chasquidos y desgarros desde la pecera de la radio

Fotografía cedida por Al Sa Ronikads (2oo3)


Le senté y le até las manos y las piernas a la silla. El muy hijo de puta sudaba como un cerdo, yo creo que incluso se meo encima poco después de que le sentara. No hacia más que decirme que me pagaría lo que quisiera pero que le soltase.
Iba listo el cabrón. No harían ni dos horas desde que le pillé pegando a una puta y dejarla malherida después de habérsela follado. Y a mí no hay cosa que mas me joda que se aprovechen de la gente, y mucho más si son empresarios de medio pelo gordos, corruptos y maleantes. No sé si viviría o moriría pero estaríamos en aquel garaje por largo tiempo aunque gritase como un cochino antes de degollarle. De primeras le di un rodillazo en los cojones y le di unas cuantas docenas de tortazos con la mano abierta en forma de revés. Me sentía Pete Sampras dando un revés a una gran pelota Wilson en el open Usa. Me descojonaba, incluso iba citando la puntuación hasta que empezó a sangrar por la boca y le salté un incisivo, había llegado al “match ball”. Le arranqué la camisa y cogí unas tenazas. Eran perfectas, rodeé la clavícula izquierda con la herramienta y las cerré como si me fuera la vida en ello. Las dos hojas se cerraron uniéndose por dentro del tendón y la carne, que chasquido más sobrecogedor. El gordo me escupió y yo a cambió le mordí un carrillo llevándome un pedacito de su sebosa piel y a continuación hice la misma operación en la clavícula derecha.
Después le hice unas cuantas preguntas, a cada respuesta, según que dijese, le seguía un martillazo en cada dedo de la mano, la primera fue ¿Te consideras cristiano? y el hipopótamo respondió que sí. Uña y primera falange del dedo índice a tomar por el culo, hay que joderse, cristiano, y ya veía yo la piedad y compasión que había mostrado con la débil mujer medio anoréxica de aquella noche. Sólo le quedaron tres dedos sin machacar así que encima de un hijo de puta era medio subnormal el cabrón. El tío seguía con la puta cancioncilla a la voz de “cuanto quieres”, el bastardo ya iba por doscientos mil euros, puto mafioso que asco me daba.
Por usurpador no iba a poder volver a andar de manera correcta, eso por listillo. Me fui a la mesa un momento a ver que cogía encontré unas tijeras de podar medio oxidadas, realmente bellas, unos 30 centímetros con una hoja bien definida y afilada donde brotaban los primeros atisbos de óxido. Era una estampa preciosa, el metal , el ocre sobre la punta y el pantalón de ralla diplomática del maricón seboso. Con un alicate rompí la tuerca que unía las dos hojas y me las llevé. Pensé en si había visto alguna película donde hicieran lo que yo estaba dispuesto a hacer, y recordaba vagamente una de finales de los 80 donde lo hacían con un cuchillo. Pero yo evolucionaba la perversión, una hoja en cada mano, dos piernas anchísimas en las que hincar el metal y girar una vez dentro, rompiendo el cuadriceps y tendones de la parte superior, sería cojo para toda su puta vida.
Me puse ante él y crucé los brazos agarrando por la empuñadura cada hoja de la tijera. Una X preparada para descender sobre sus muslos. Fue un movimiento rápido como pasar de cuarta a quinta en un coche, un 1, 2, 3 efectivo cien por cien. 1, clavar a velocidad de vértigo. 2, sujetar fuerte la empuñadura. 3, girar y desgarrar hasta chocar con el codo de mi otro brazo.
Ahí si que chilló el cerdo, era como oír a una piara de gorrinos, agudos lamentos entre los que esputaba “cabrón ya te enterarás”. Le metí un gancho en el vientre que le hizo parar de chillar y maldecir.
Al instante dieron las doce en un reloj de alguna iglesia cercana. Tenía que irme, mi curro en la radio de técnico en la pecera me esperaba. Me encantaba mi trabajo, un ordenador y cientos de miles de personas oían su programa gracias a mí, aunque no se por cuanto tiempo.
 
Música como alimento

ritmo y compás, invierno de 2oo4



En estos días de asqueo de exámenes de septiembre, donde el verano va tocando a su fin (que alegría ahí viene mi querido otoño) me veo obligado a decir o por lo menos intentar hacer ver y desahogarme sobre lo que ayuda la música.


Puedes estar jodido por amor, por familia, por estudios, por salud pero la música ha de ser como la mejor de las pastillas, para sobrellevar tu vida de la mejor de las maneras, ha de servir como método de escape, de evasión en uno mismo y en lo que sientes al escuchar este o aquel cd. O al revés, estar en una buena época y aún así necesitar como el comer escuchar álbumes y artistas por doquier. Un poder refugiarse en uno mismo cuando no estés al 100% y saber que tus grupos te están esperando, que jamás se irán, que tu colección estará ahí para el resto de los días en los que por H o por B necesitas volver a escuchar aquella canción que un día te hizo sentir feliz durante cinco minutos.

Que pasen horas y horas de tu vida, en tu casa, yendo al instituto o a la universidad, noches en vela que no duermes ni de coña, noches de farra, momentos con tu chica o con tu chico y tener tú, ya sea sólo o acompañado de colegas o pareja, la satisfacción de escuchar música que te llene, que te llegue por los cinco sentidos, la melodía que se te mete en la cabeza y la tarareas hasta en la ducha, el libreto con sus fotos y las pintas de los músicos, tu colección ordenada por orden alfabético, sentarte a escuchar totalmente absorto, que se te queme la comida porque se te ha pirado la pinza por escuchar cualquier canción… tantas cosas que en cada uno serán unas u otras.
Poder llegar a sentir empatía con cientos de temas, hacerlos tuyos, como si los acordes salieran de tu mente y las letras salieran de tu puño. Es uno de los objetivos, y los que la hayan compuesto de verdad, tan contentos de que así sea porque en sí mismo lo hicieron por la misma razón, expresar, desahogar, plasmar algo que ellos sentían y que generalmente sentimos un gran número de personas alrededor del globo.
Conformar tu propia banda sonora, siempre dentro de estereotipos (que le vamos a hacer) pero que más da, si es Mahler o Beatles, lo importante es que forman parte de ti. Tumbarte en la cama una noche de invierno tapado hasta los ojos e ir quedándote dormido con los cuatro locos que con guitarra, bajo, batería, y voz te transportan a otra dimensión, sentir los pelos de punta al escuchar cualquier canción que significa o significó algo especial para ti, hacer cola para pillar una entrada o esperar cinco horas para ver a uno de tantos grupos que querrías ver sobre el escenario…

Das un paso más cuando eres tú el que tocas, el que se expresa, alcanzas una autorrealización y un bienestar que no muchos aprecian. Subirte a un escenario, ya por el mero hecho de subir, las sensaciones, el sentir que tu estás arriba y los demás abajo, y que tu has estado ahí abajo mil veces. No se puede explicar del todo lo que sientes, es algo demasiado fuerte decir que piensas, o en quién y que sientes cuando versioneas a Nirvana en tu instituto por poner un ejemplo. Evidentemente no se puede pedir eso a todo el mundo. Igual de feliz es el que escucha U2 con su novia en la cama que los cuatro colegas que se suben a tocar. Todos tienen un denominador común, hay algo que les une, la música.

Podéis decir este tío es un flipado y un gilipollas, puede que si no lo niego, pero un gilipollas o un flipado feliz con uno de los siete artes, la Música.

He dicho.

P.D. La culpa de este post la tiene At the drive-in y el Relationship of command.