Cosas que conservaré
Antonio dejó las llaves encima del sobre en la mesa junto al comedor y marcho despacio hacia la puerta. Sabía que probablemente no volvería a estar en aquel apartamento, cerró suavemente y bajo por las escaleras encendiéndose un cigarrillo.
Sus días de pareja con Paloma habían tocado a su fin.
Después de tres años de noviazgo, decidieron que era el momento de compartir su vida juntos y dieron el paso de alquilar un apartamento muy mono en el centro que solo duró diez meses aún habiendo pagado de primeras los dos primeros años de alquiler (regalo de la abuela de Paloma a su queridísima nieta).
Antonio si por algo se caracterizaba era por valorar todo su mundo en escalas de importancia, en unas prioridades, en una significación siempre más personal que material. Al fin y al cabo uno mismo es dueño de su vida y de sus decisiones, lo externo nos viene dado por nuestros esfuerzos o por terceros y diversas situaciones, pero era mejor según lo que pensaba el guiarse y fiarse de los sentimientos y sensaciones primero de uno mismo y por debajo de ello atender al mundo que le rodeaba.
Es lo que le enseñó a Paloma (mucho más materialista) y quizás ese era uno de los nexos de la química entre ambos.
Todavía recordaba un día al poco de irse a vivir juntos yendo de compras, Paloma obtuvo infinidad de cosas para la casa y estaba radiante de felicidad con sus cojines, su lámpara de diseño, su tostadora… y él de esa tarde se quedó con el recuerdo de la mirada de la dependienta de la tienda, una mirada de envidia, en cierta manera infeliz, de ver como ante ella se encontraba una pareja ilusionada y enamorada. Cosa que ella no había encontrado desde la adolescencia.
El sobre escondía la última carta que le escribió un par de días atrás una vez sabido todo y viendo que no había vuelta atrás:
“Paloma si ya no es lo mismo o me sustituyes por otro o vete a saber que, yo no puedo hacer nada, solamente quiero que sepas las cosas que deseo conservar de nuestra historia.
Por ejemplo nuestro primer beso, mis camisetas cuando olían a ti al haberte tenido abrazada durante horas, tu melena recién levantada, besos tibios entre las sábanas, tu nariz respingona, tus bragas de corte brasileño, noches que soñé contigo, todas las horas pasadas besándonos, mirándonos, tocándonos, hablando, tus clavículas, tus hombros, tu ombligo (el hoyo 7 como lo llamábamos), tu mano sobre mi cara tras varios días sin afeitar, tu voz, tus ojos, tu temblar de frío, lágrimas de películas sensibles que te tocan ahí dentro, agarrar mi brazo, los silencios, el sabor amargo de tus insultos, Jorge y Ariadna nombres de bebé, tus interminables duchas, los suaves ronquidos, el ruido que hacías al sorber la sopa, tus labios, tus taconeos por el pasillo, tu piel, el sujetador colgado de la silla o tirado por el suelo, el no comer entre horas para guardar la línea, el rimel en la almohada, tu zumo de pomelo sin el que no serías tú, dos palabras –te quiero-, las pecas de tus pechos, ser dos y parecer solo uno. En fin simple y llanamente mis pequeños recuerdos de lo mejor que he tenido en mi vida, es decir tú, mi morena de flequillo.
Me llevo la foto que teníamos en el salón espero que no te importe los demás objetos y pertenencias te las dejo a ti que siempre les diste más importancia que yo. Un beso, Toni.”

Sus días de pareja con Paloma habían tocado a su fin.
Después de tres años de noviazgo, decidieron que era el momento de compartir su vida juntos y dieron el paso de alquilar un apartamento muy mono en el centro que solo duró diez meses aún habiendo pagado de primeras los dos primeros años de alquiler (regalo de la abuela de Paloma a su queridísima nieta).
Antonio si por algo se caracterizaba era por valorar todo su mundo en escalas de importancia, en unas prioridades, en una significación siempre más personal que material. Al fin y al cabo uno mismo es dueño de su vida y de sus decisiones, lo externo nos viene dado por nuestros esfuerzos o por terceros y diversas situaciones, pero era mejor según lo que pensaba el guiarse y fiarse de los sentimientos y sensaciones primero de uno mismo y por debajo de ello atender al mundo que le rodeaba.
Es lo que le enseñó a Paloma (mucho más materialista) y quizás ese era uno de los nexos de la química entre ambos.
Todavía recordaba un día al poco de irse a vivir juntos yendo de compras, Paloma obtuvo infinidad de cosas para la casa y estaba radiante de felicidad con sus cojines, su lámpara de diseño, su tostadora… y él de esa tarde se quedó con el recuerdo de la mirada de la dependienta de la tienda, una mirada de envidia, en cierta manera infeliz, de ver como ante ella se encontraba una pareja ilusionada y enamorada. Cosa que ella no había encontrado desde la adolescencia.
El sobre escondía la última carta que le escribió un par de días atrás una vez sabido todo y viendo que no había vuelta atrás:
“Paloma si ya no es lo mismo o me sustituyes por otro o vete a saber que, yo no puedo hacer nada, solamente quiero que sepas las cosas que deseo conservar de nuestra historia.
Por ejemplo nuestro primer beso, mis camisetas cuando olían a ti al haberte tenido abrazada durante horas, tu melena recién levantada, besos tibios entre las sábanas, tu nariz respingona, tus bragas de corte brasileño, noches que soñé contigo, todas las horas pasadas besándonos, mirándonos, tocándonos, hablando, tus clavículas, tus hombros, tu ombligo (el hoyo 7 como lo llamábamos), tu mano sobre mi cara tras varios días sin afeitar, tu voz, tus ojos, tu temblar de frío, lágrimas de películas sensibles que te tocan ahí dentro, agarrar mi brazo, los silencios, el sabor amargo de tus insultos, Jorge y Ariadna nombres de bebé, tus interminables duchas, los suaves ronquidos, el ruido que hacías al sorber la sopa, tus labios, tus taconeos por el pasillo, tu piel, el sujetador colgado de la silla o tirado por el suelo, el no comer entre horas para guardar la línea, el rimel en la almohada, tu zumo de pomelo sin el que no serías tú, dos palabras –te quiero-, las pecas de tus pechos, ser dos y parecer solo uno. En fin simple y llanamente mis pequeños recuerdos de lo mejor que he tenido en mi vida, es decir tú, mi morena de flequillo.
Me llevo la foto que teníamos en el salón espero que no te importe los demás objetos y pertenencias te las dejo a ti que siempre les diste más importancia que yo. Un beso, Toni.”

Koala

-"Va a venir mi prima con unas amigas suyas"
Aquí comenzó la andadura noches inolvidables, anís, moda otoño invierno, viajes en metro cuando amanecía, fiestas, mayorías de edad, el actor, bautizo granjil... y un largo etcétera.
Va por vosotras Marta, Lus, Nilda y el grupo al completo
You waste your life : Turkey & Jordan II

Sahid, Petra
Two jumps in a week, I bet you think that's pretty clever don't you boy.
Flying on your motorcycle, watching all the ground beneath you drop.
You'd kill yourself for recognition; kill yourself to never ever stop.
You broke another mirror; you're turning into something you are not.
Don't leave me high, don't leave me dry
Don't leave me high, don't leave me dry
Drying up in conversation, you will be the one who cannot talk.
All your insides fall to pieces, you just sit there wishing you could still make love
They're the ones who'll hate you when you think you've got the world all sussed out
They're the ones who'll spit at you. You will be the one screaming out.
Don't leave me high, don't leave me dry
Don't leave me high, don't leave me dry

San Salvador de Chora (Carille) church, Estambul

Capadocia mounts
I felt for sure last night
That once we said goodbye
No one else will know these lonely dreams
No one else will know that part of me
Im still driving away
And I'm sorry every day
I wont always love these selfish things
I wont always live
Not stopping
It was my turn to decide
I knew this was our time
No one else will have me like you do
No one else will have me, only you
You'll sit alone forever
If you wait for the right time
What are you hoping for?
I'm here I'm now I'm ready
Holding on tight
Dont give away the end
The one thing that stays mine
Amazing still it seems
I´ll be 23
I wont always love what I'll never have
I wont always live in my regret

the family, dad

Street market, Bursa (Turkey)
Sometimes i wish i was brave
i wish i was stronger i wish i could feel no pain
i wish i was young i wish i was shy
i wish i was honest i wish i was you not i
'Cause I feel so mad
I feel so angry
I feel so callused
So lost, confused, again
I feel so cheap
So used, unfaithful
Let's start over
Let's start over
Sometimes
i wish i was smart i wish i made cures for
How people are
i wish i had power
i wish i could lead i wish i could change the world
For you and me

take a look at desert, Wadi Rum, Jordan

capadocia mounts
You waste your life : Turkey & Jordan

Uçhisar
You waste your life
Making film
Through the frames
You revealed
We watch the all the tapes
Push pause and wave
Over and over
At the screen

Capadocia mounts

Pamukkale
Walking down this hill tonight
I had a thought all to myself
As I contemplated the moonlight
We've got it all, we've got it made
I don't know how I got here
But I'm holding on for the crash
Pull myself out of the moon
I know I'll never go there but
It's shining down from up on high
We got it made, we got it made
I don't know what we gotta make
Sooner or later lay down
We're apart, go to pieces
Why not go to sleep
Look into my heart, oh baby
Don't become a part of the past
You can be a part of the keep

Suleymaniye Mosque, Estambul

Golden Horn, Estambul
overcome by your moving temple overcome by this holiest of altars
so pure so rare to witness such an earthly goddess that i've lost my self control beyond compelled to throw this dollar down
before your holiest of altars
i'd sell my soul my self esteem a dollar at a time for one chance one kiss one taste of you my magdalena

Wadi Rum desert, Jordan

Capadocia
The avalanche
we strode towards
is nothing too us at all
with all its force we know it cannot
ever concieve to stand in our way
condascending
chased it to well
we're the first ones
start our lives here
and changing patterns dont take a toll
we wont forget why we are here
with our hands held together,
the clouds part
as if they knew not to stand in our way

Petra at dusk





