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RboSS, desde 1986
tres veces destilado pero auténtico
Acerca de
Un gilipollas que intenta abarcar en un blog las filosofias profundas sobre la vida en general, y que con la ansiedad de descubrirlo todo rapidamente se le va la mano con las comas. (definición MªLaura)
Sindicación
 
Valquiria
Mi hermano tenía barba bonita, como de unos cuantos días, de peinado dejado pero cuidado y sus pantalones se sujetaban por gracia divina (los llevaba demasiado bajos, cuando digo demasiado digo culo desprotegido, no caídos, no no, sino por debajo del pompis).
Ya estaba en la universidad, siempre me había gustado que el fuera por delante, la voz de la experiencia y los consejos eran algo característico, y yo evidentemente le hacía caso porque nunca me había dicho nada en balde.
Me sacaba casi dos años y medio. Antes no me daba cuenta, cuando éramos más pequeños yo estaba a lo mío, con mis chorradas haciéndole chinchar, mamá siempre le acusaba a él y yo feliz de ello, al fin y al cabo es la base de la adolescencia entre hermano y hermana.
Pero a partir de los dieciséis la cosa cambió. Yo me hice “mayor” (se que suena ridículo, pero empecé a salir, amigas, chicos, colegio) fue entonces cuando descubrí en él a mi segundo padre, a mi mejor amigo, a mi confesor, mi apoyo, en definitiva a la persona que más quiero o quería.

La concepción del amor y los sentimientos es lo que más me ha influido de muchas de las cosas que siempre me ha dicho.

Decía de las mujeres que las había “pegadoras” (te abofeteaban el corazón pero se curaba con el tiempo), “pesopluma” (pasaban de puntillas y de manera rápida por tu vida) a estas últimas también las conocíamos como estrellas fugaces, término de mi propia cosecha; y después estaban las “valquirias”, las más complicadas, las que te tocaban en lo más dentro, las que no se olvidaban, las que realmente merecían la pena.

Rubén que así se llamaba mi hermano, me hizo comprender desde un punto de vista distinto al que creía, esos tipos de mujeres. Es más, las del último tipo.

Cada una de ciertas divinidades de la mitología escandinava que en los combates designaban los héroes que habían de morir, y en el cielo les servían de escanciadoras, esas eran las valquirias, él decía que los héroes eran sus elegidos, y que la muerte llegaba después del final.

Me hacía gracia cuando yo le preguntaba que de que tipo las había tenido, a lo que respondía:
“me han dado dos guantazos mientras veía pasar tres estrellas fugaces, hoy he vuelto a soñar que me servía vino en el cielo”.
Últimamente estaba triste, siempre andaba diciendo “la valquiria acechaba tras la puerta”, yo no lo entendía pero supuse que sería una metáfora como si le asaltara en sueños a modo de pesadilla o pensamientos continuos.

Cuando llamaron el jueves de noche, creí que era Rafa o Jaime, sus dos colegas inseparables, pero no, era una secretaria judicial con voz refinada. Acababan de proceder al levantamiento del cadáver de Rubén del Olmo, de mi hermano. A la mañana siguiente debíamos ir al anatómico forense para su identificación ocular y la posterior autopsia, aunque ya nos dijo la secretaria judicial que había sido atropellado, al parecer por temeridad suya, por cruzar en verde para los vehículos (testigos de por medio).

Allí estaba amoratado, sobre una mesa de metal, cubierto por una sábana. Si ya hacía frío fuera, dentro me encontraba entumecida. Era el sin duda, su triskell en el omóplato derecho le delataba.

Volví a casa aún en estado de shock, al llegar me tumbé en su cama a llorar puede que durante dos o tres horas fácilmente. Me senté en su mesa, cos sus cds desperdigados, sus notas, su paquete de marlboro, bajo unas hojas del banco había otro sobre en el que ponía mi nombre “Sara” bueno exactamente, “Sara mi dulce valquiria”

No supe como enfocarlo. Pero era evidente que el atropello lo tenía premeditado y era su despedida.
Cogí el tabaco y salí a la terraza.

Releí ya no sé las veces la carta. No daba crédito a lo que Rubén escribió. Estaba perdidamente enamorado de mí desde hacía más de un año, hasta el punto de pedir a algún “pesopluma” que llevó a casa a que se pusieran ropa mía. Que su verdadera valquiria era yo, y que el resto del tiempo lo gastaba con pegadoras o pesopluma para hacerse ver que no era el camino correcto, que no era esa la solución que debía encontrar a otra, pero que la perdición la tenía en su propia casa.

Fue entonces cuando entendí que la valquiria acechaba tras la puerta.
No sé que hubiera preferido, saberlo o no saberlo, el caso es que con el tercer cigarrillo la quemé, no lo olvidaría jamás… en el recuerdo quedaría.

Eran cosas de hermanos.




 
Comentario:
Valquiria ee??buen nombre..ademas me gusta como describes a los 3 tipos de tias que pueden cruzar por tu vida!!
La historia rara, pero ya es algo normal en ti Rodro.
Muy guay de verdad, aunque siempre me vuelvo loca porque pienso que son historias autobiográficas, vaya que te han pasado a ti, entonces ya cuando voy viendo, que jmmmm...es un poquito raro el tema, pues me descuadra, pero esta muy bien de verdad.
Por cierto buen nombre el de valquiria!!!
 
Comentario:
vaya historia y vaya cara de malicia bye
 
Comentario:
he andao superdesconectada del pc ultimamente, pero veo q tus historias raras siguen vigentes

Valquiria, suena genial, bien elegido

q mona la chica de la foto
bss
 
Comentario:
imaginatelo al revés tu eres el hermano pequeño y por ahí anda tu hermana mayor
me gustan las historias asi raras que la gente se queda como :o de sobra se sabe q lo haces a posta y asi gusta mas, un beso
 
Comentario:
siempre has tenido mono de hermano mayor....

casi mejor que no lo hayas sido ;)
 
Comentario:
¿cosas de hermanos?

El mio debe ser adoptado entonces.
 
Comentario:
¿cosas de hermanos?

él mio debe ser adoptado entonces.
 
Comentario:
una perversión auténtica. Olvi en la foto.. curioso al menos. Valquirias del mundo. amor de hermanos. siendo el boss me extraña no haber leido un pasaje sexual al respecto. supongo q esa es la historia de ruben y no la de su hermana.
No