Las reflexiones de Nacho y Lidia; que no eran los novios
Pinturas y cansancio
Lidia me decía que buscara en el cielo, que preguntara en cada estrella, que en alguna estaría él, haciendo lo mismo, mirándola desde la ventana, buscando una tenue luz que alumbrara su amor insomne.
Las últimas flores en el portal, aún marchitas en el jarrón de la mesa. Porque como ella decía era una cuestión más de orgullo que de sentimiento, dejar crecer nueva hierba, dar una capa de blanco sobre el lienzo ya pitado, acrílicos mezclados con lágrimas, temperas que dejan su rastro sobre manos, cuerpos manchados de azul, romper los espejos para evadirse de la soledad.
También le dimos nombre entre las dos de “cansancio”, un día fue pero ya no, demasiado fuerte el estar “enamorado”, cansarse ya del mismo hombro, el mismo pelo, los mismos susurros. Encontrar la salida del laberinto de sus labios.
Cafés de máquina en cafetines del centro, mi amiga como una función de mi yo interior, poder hablar conmigo misma, respuestas coherentes y algo de cordura, ante la normal irracionalidad. Se pone a llover y pensar que antes bajo el paraguas que él llevaba, yo bailaba absorta, protegida.
Tormentas durante la noche
Nacho siempre me daba la razón, se rompió el amor, se partió el papel, se arrugó, se mojo, podría secar o recomponerse, pero el vaso se había llenado demasiado como para intentar cualquier movimiento brusco. Una tempestad imprevista, ventolera que levantó todo de cuajo, tormenta, empapado en el portal, y el cielo de nuevo en calma, negro y raso, incitando a recordar.
Lo que decía Nacho, el salir por olvidar.
Beber porque sí, descuidar el tiempo, si total no puedo pasarlo con ella, al menos de noche en las caras no se reconoce la tristeza, se resguarda bajo combinados, humo y estupefacientes. Incluso la música me hace llevar a sus movimientos rítmicos, como si de lanzamiento de martillo fuera, lo hecho lejos, pero es que hay veces que voy yo detrás a caer en el mismo sitio.
Tantas tardes de teléfono (lo más divertido era cuando descolgaba su madre, preguntar por Ignacio) – lo mal que suena esa G antes de otra consonante - . Las teorías de autoconvencimiento, muchas estupideces, pero de vez en cuando algo clarividentes.
No poder sacar de la cabeza su sonrisa, que repiquetea en la mirada como la lluvia al golpear el alféizar. Multiplicidad de planes, la imposibilidad de no estar solo para evitar pensar en el ayer, vista atrás en el adiós: una opción prohibida.
Listas de la compra
Espuma de afeitar
Pavo, jamón
Pasta rellena
Su piel
Su pelo
Sus labios
Queso fresco
Crema hidratante
fruta
Sus ojos
Sus brazos rodeándome
Sus caricias

Lidia me decía que buscara en el cielo, que preguntara en cada estrella, que en alguna estaría él, haciendo lo mismo, mirándola desde la ventana, buscando una tenue luz que alumbrara su amor insomne.
Las últimas flores en el portal, aún marchitas en el jarrón de la mesa. Porque como ella decía era una cuestión más de orgullo que de sentimiento, dejar crecer nueva hierba, dar una capa de blanco sobre el lienzo ya pitado, acrílicos mezclados con lágrimas, temperas que dejan su rastro sobre manos, cuerpos manchados de azul, romper los espejos para evadirse de la soledad.
También le dimos nombre entre las dos de “cansancio”, un día fue pero ya no, demasiado fuerte el estar “enamorado”, cansarse ya del mismo hombro, el mismo pelo, los mismos susurros. Encontrar la salida del laberinto de sus labios.
Cafés de máquina en cafetines del centro, mi amiga como una función de mi yo interior, poder hablar conmigo misma, respuestas coherentes y algo de cordura, ante la normal irracionalidad. Se pone a llover y pensar que antes bajo el paraguas que él llevaba, yo bailaba absorta, protegida.
Tormentas durante la noche
Nacho siempre me daba la razón, se rompió el amor, se partió el papel, se arrugó, se mojo, podría secar o recomponerse, pero el vaso se había llenado demasiado como para intentar cualquier movimiento brusco. Una tempestad imprevista, ventolera que levantó todo de cuajo, tormenta, empapado en el portal, y el cielo de nuevo en calma, negro y raso, incitando a recordar.
Lo que decía Nacho, el salir por olvidar.
Beber porque sí, descuidar el tiempo, si total no puedo pasarlo con ella, al menos de noche en las caras no se reconoce la tristeza, se resguarda bajo combinados, humo y estupefacientes. Incluso la música me hace llevar a sus movimientos rítmicos, como si de lanzamiento de martillo fuera, lo hecho lejos, pero es que hay veces que voy yo detrás a caer en el mismo sitio.
Tantas tardes de teléfono (lo más divertido era cuando descolgaba su madre, preguntar por Ignacio) – lo mal que suena esa G antes de otra consonante - . Las teorías de autoconvencimiento, muchas estupideces, pero de vez en cuando algo clarividentes.
No poder sacar de la cabeza su sonrisa, que repiquetea en la mirada como la lluvia al golpear el alféizar. Multiplicidad de planes, la imposibilidad de no estar solo para evitar pensar en el ayer, vista atrás en el adiós: una opción prohibida.
Listas de la compra
Espuma de afeitar
Pavo, jamón
Pasta rellena
Su piel
Su pelo
Sus labios
Queso fresco
Crema hidratante
fruta
Sus ojos
Sus brazos rodeándome
Sus caricias

Comentario:
rodrigo escribeee vaaaaagoooooo
Comentario:
Ains hijo...no se ni que decirte...voy a hacer una lista de la compra igual, a ver si tienen de eso en el supermercado...pq a otros se les agota las existencias...
Mu bonito de verdad...mas dejado aqui pensativa...seguiré reflexionando mientras tiendo la ropa...
Mu bonito de verdad...mas dejado aqui pensativa...seguiré reflexionando mientras tiendo la ropa...
Comentario:
jo rodrix eres un arista... has sabido describir lo q probablemente muchos hemos sentido alguna vez, aunq no puedo hablar en general..jeje.xo t aseguro q yo si lo he sentido... eres un genio
Comentario:
este si que me ha dejado... :o
pero, creo q sin precedentes...una falta de ortografia puede ser???? tienes que escribir mas ;)
pero, creo q sin precedentes...una falta de ortografia puede ser???? tienes que escribir mas ;)
Comentario:
surrealista, pero bonito :)





