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RboSS, desde 1986
tres veces destilado pero auténtico
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Un gilipollas que intenta abarcar en un blog las filosofias profundas sobre la vida en general, y que con la ansiedad de descubrirlo todo rapidamente se le va la mano con las comas. (definición MªLaura)
Sindicación
 
Restaurantes, bares, una rubia y un puño americano

La primera vez le recordó a la última pelvis que botó sobre él y su cama, la italiana del apartamento H. Ya iba a hacer un año y no salía de su asombro.

Buba no estaba acostumbrado a que su sex appeal de tipo duro, grande y regordete y su apariencia en general algo sucia, le reportara a aquella rubia hija del infierno (así se llamaba el bar donde la conoció) tanta atracción y tensión sexual.

Probablemente se derivaba por el mero hecho de que era la segunda vez que le salvaba la vida (ya fuera el cañón de una pistola o un bravucón violador), con lo que Carla parca en palabras, agradecía en el mejor modo que pudiera apreciar Buba, su sentimiento de cariño hacia su único ángel.
Además era de los poquitos hombres que conocía desde que llegó a la gran ciudad que le trataba bien. La acariciaba, le daba besos, y la decía cosas bonitas. Ya era un paso ante los generales empujones broncas y “sal de mi cama puta” con los que muchos otros daban fin a su compañía.

Desde que dejó aquel antro de moteros de la avenida 77 Carla había encontrado sustento en Buba para intentar crear un hogar e incluso una familia si se daba tal evolución.
En sus ratos libres de camarera en el Jeffrey´s, su nuevo empleo, le gustaba salir a fumar a la calle y buscar casas en el periódico. Rodear con el bolígrafo un “tres dormitorios baño alicatado, cocina nueva y terraza de 27 metros” le hacía volar hacia un futuro próximo y prometedor. Dejar atrás el viejo almacén de cereales del puente Meridiana donde un casero sin escrúpulos alquilaba cajas de cerillas a riñón.

(**********)

Buba era un “visitador de parte del alcohol”.
Trabajaba (es un decir, porque verdaderamente estaba más cerca de la ilegalidad, amenazas, coacciones y trifulcas) como recaudador de los pagos de partidas de alcohol de la zona en la que mandaba Barkley -el fiera-.
En cada antro, bar, o restaurante de postín se sacaba un 10 o 15% de comisión de la bebida por sistema. Estos últimos, los de clientela fina que bajaban cada noche desde Cotton´s hill a la zona del río, eran los primeros en pagar.

Buba los primeros día de mes hasta se ponía chaqueta y se peinaba, entraba, hablaba con el encargado, se le entregaba un sobre y salía, hasta se le invitaba a un café o un bourbon de vez en cuando.
A partir del día quince cambiaba la situación. Se guardaba el puño americano en el bolsillo (nunca estaba de más para ir a las tres esquinas de Bellushis), el peine quedaba en el mueble y la chaqueta aguardaba en el armario hasta la misa del domingo. Sus puños y el resto de su conocida mala leche harían el resto.
Una noche cuando salía del “infierno”con su comisión bajo el brazo vio movimiento en un callejón. Alguien intentaba violar a una esbelta rubia de maquillaje barato y desgastado. Buba pidió con respeto, como siempre hacía antes de emplear la fuerza, que la soltara. No hubo respuesta.
- Entonces vas a tener que conocer a mis dos muñecas.
- ¿Me vas a traer a otras dos putitas? –a continuación le dio un bofetón- Al menos que sean más guapas y la chupen mejor que esta reprimida, que parece una de esas secretarias de broker que solo se agachan detrás de la mesa.
- Me refería a mis muñecas, gilipollas – Buba se remangó el sweater y aparecieron sus terribles brazos.


No le hizo falta el puño americano, le tumbó al segundo gancho.
Agarró de la mano a la rubia y marchó hacia el coche.
-Entro contigo a por tus cosas y me haces el favor de irte de este antro de cuarta fila. Es más, te vienes esta noche a mi apartamento y mañana puedes irte donde quieras, pero no te quiero volver a ver aquí cuando vuelva el próximo mes.
- Gracias –a Buba le sonó ese gracias como el que le daba el maitre del Queen´s of Boston de la avenida Crochester- . Me llamo Carla.

Buba dejo el rastro de sangre de sus nudillos en el volante y antes de ir a casa recogió una pizza de su amigo Hesh (su antiguo compañero en las recaudaciones difíciles, hasta que le dispararon y quedó cojitranco).

Casi había cumplido el récord, día 27 y todos los pagos al día. A Barkley este mes le tocaba dar un extra a sus muñecas preferidas. Barkley había sido preparador de boxeadores y siempre decía que sin un buen juego de muñecas, flexibles, fuertes y con el escafoide sano, no se podía tener la base de cualquier éxito en un buen derechazo.

Durante una semana Buba descansaba. Los restaurantes finos se recaudaban en solo dos días. Aprovechaba para ir a algún museo, o alguna exposición. Era la única influencia que le quedaba de su hermana y casi el único recuerdo. Aunque no lo reconociera ante tipos de su oficio, le encantaba. Era un homenaje a su querida Lisa y a sí mismo como recompensa por el trabajo bien hecho.



Carla le envolvió demasiado y a Buba esa semana no se le vio por ninguna sala de arte. Bastante tenía en casa. Del apartamento K solo salían para comprar algo de comida o alquilar alguna película. Buba se había vuelto un ser dulce, besucón, y usaba sus brazos para algo más que para dar guantazos o destrozar una barra o mesa de bar.

El lunes siguiente después de la primera ronda por la nouvelle cuisine, Buba volvió a casa y encontró una nota bajo la puerta.
“He cogido dinero del sobre. Te he comprado cosas sanas para la nevera y un traje nuevo y camisas. Para que en la próxima recaudación te inviten a comer en los restaurantes caros. Tarde o temprano tendrás noticias mías, te lo prometo. Besos de tu pequeño colibrí.”

Una puerta se cerró en el mismo pasillo. Daniela dio dos vueltas a la llave del apartamento H y caminó hacia Buba. Mientras se encendía un cigarrillo esputó - Va a volver, tranquilo. Tú te lo mereces - .



 
Comentario:
uhms bellushi´s k recuerdosss..... jajajajaja mu bien grandullón m ha gustao xo el final m ha dejado algo frio no pas na emocionante xo molaba imaginarte a ti en balnco y negro con una rubia espectacular y la vecinta morenita muchachita....... jajajajajaja enga bss
 
Comentario:
me ha encantado, aunque a mi me a traido a la memoria la peli sin city (con perdon). esta vez te has cortado un poquitin con las comas, lo cual ha hecho mas facil la lectura, mas interesante el relato, y mas fluida la historia.
sigue asi y dejate ver algun dia...
 
Comentario:
Iniciativas Mallone es un gran personaje, un clásico dentro de la novela negra: hombre con caparazón de hierro forjado e interior frágil. me ha gustado mucho. A mi me pasa igual, pero intenta´ría hacer frases más cortas y menos subordinadas. es que Raymond es complicao de esimilar. leete el libro ya puta, y asi te culturizas y me lo das.
 
Comentario:
bien bien, algo con que despejar la mente :)

me gusta. tipo peli. me recuerda un poco a L.A. confidential aunq no muxo q ver, jeje.

escribe MASSSS
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