Defendiendome con un Colador:
Disparos al viento, venenosos, intencionales, hirientes, esperando reacción, la intolerancia que nos caracteriza, adornada con tonos sarcásticos.
Mientras tanto yo sigo tratando de entender esa vida, esas decisiones, el por que de las palabras hirientes, el uso que puedo darles, o tal vez el uso que no tienen, pues no son mas que disparos al viento, cuando llegan a mi y en mi se quedan, para ser destruidos por mi entendimiento, pues mi idea es no tomar las ofensas textualmente.
Es más sano analizarlas y analizar la boca de las que salen, pensar que esa protesta no es más que frutos de esa vida de sometimientos que se vivió en la juventud.
Al final del día todos seremos iguales, gente con las mismas preocupaciones, algunos con mas metas sólidas que otros, algunos con el reflejo del sufrimiento en su cara, y ese auto-estrés que nos proporcionamos corriendo para llegar a la oficina a tiempo.
Entonces más que rabia por los disparos al viento, me da tristeza, por que la falta de coraje para hablar las cosas de frente es de ambos lados. Y yo que estoy mucho mas joven consideraría que los más viejos deberían de estar en control.
Pero el control de las situaciones no lo dan los años, lo da el entendimiento, la cultura, la educación.
Un día seremos victimas de nuestras propias predicciones, y el mundo, y el karma del que tanto ella habla, le devolverá sus maldiciones.
Yo prefiero no hablar mucho, ni hablar de karma, ni de religiones, yo prefiero la tranquilidad de mis pensamientos, la capacidad que tengo de crear mi propio mundo. El control de mis palabras sin lastimar a nadie. En el mundo de intolerancia en que vivimos prefiero yo se parte del lado tolerante, prefiero el silencio, hoy me quedo con el silencio.
Y mientras mi cerebro hace este análisis, escucho a la cuarentona más insegura del mundo. Esperando opiniones, para sentirse mejor consigo misma. Y le añade el ultimo párrafo a mi articulo blogosiano.
Es la opinión de la gente tan importante que nos obliga a tirar disparos al viento? Nos obliga a desahogarnos escribiendo? A maldecir y predecirle el futuro a la gente sin remordimientos? Que tan dañinas pueden ser un grupo e palabras bien organizadas, cuando el receptor solo se limita a un entendimiento textual de ellas?
Mientras tanto yo sigo tratando de entender esa vida, esas decisiones, el por que de las palabras hirientes, el uso que puedo darles, o tal vez el uso que no tienen, pues no son mas que disparos al viento, cuando llegan a mi y en mi se quedan, para ser destruidos por mi entendimiento, pues mi idea es no tomar las ofensas textualmente.
Es más sano analizarlas y analizar la boca de las que salen, pensar que esa protesta no es más que frutos de esa vida de sometimientos que se vivió en la juventud.
Al final del día todos seremos iguales, gente con las mismas preocupaciones, algunos con mas metas sólidas que otros, algunos con el reflejo del sufrimiento en su cara, y ese auto-estrés que nos proporcionamos corriendo para llegar a la oficina a tiempo.
Entonces más que rabia por los disparos al viento, me da tristeza, por que la falta de coraje para hablar las cosas de frente es de ambos lados. Y yo que estoy mucho mas joven consideraría que los más viejos deberían de estar en control.
Pero el control de las situaciones no lo dan los años, lo da el entendimiento, la cultura, la educación.
Un día seremos victimas de nuestras propias predicciones, y el mundo, y el karma del que tanto ella habla, le devolverá sus maldiciones.
Yo prefiero no hablar mucho, ni hablar de karma, ni de religiones, yo prefiero la tranquilidad de mis pensamientos, la capacidad que tengo de crear mi propio mundo. El control de mis palabras sin lastimar a nadie. En el mundo de intolerancia en que vivimos prefiero yo se parte del lado tolerante, prefiero el silencio, hoy me quedo con el silencio.
Y mientras mi cerebro hace este análisis, escucho a la cuarentona más insegura del mundo. Esperando opiniones, para sentirse mejor consigo misma. Y le añade el ultimo párrafo a mi articulo blogosiano.
Es la opinión de la gente tan importante que nos obliga a tirar disparos al viento? Nos obliga a desahogarnos escribiendo? A maldecir y predecirle el futuro a la gente sin remordimientos? Que tan dañinas pueden ser un grupo e palabras bien organizadas, cuando el receptor solo se limita a un entendimiento textual de ellas?





