Mi amor platónico de adolescencia.
Hola!!!
Hoy os hablaré del que fue mi gran amor en la adolescencia
(plátónico, por supuesto). Él es...............tachántachán.......Jesulín.
Sí, sí, el de Ubrique.
Podéis partiros de la risa si queréis, porque es algo de lo que no me siento muy orgullosa que digamos (sobre todo porque lo de las corridas de toros va en contra de mis ideales). Además, que conste que me lo he pensado muy mucho antes de contaroslo, poque hay gente que me ha aconsejado que no lo hiciera, que esto pone en peligro mi reputación. Pero en fin.........a lo hecho, pecho. Ea!
No entiendo cómo me podía gustar, qué digo gustar, estaba enamoradísima. Habría matado por él.
¡Qué capulla! ¿verdad? ¿Será eso lo que llaman "locuras de adolescencia"?.
El caso es que me gustaba muchísimo, me parecía el más guapo, me encantaba cómo hablaba (¿?), me gustaba su cuerpo, su pelo (¿?), todo.
En la feria de Fallas, venía a torear a Valencia y las entradas salían a la venta un sábado por la mañana. Así que ya me teníais a mí y a mi madre (que es una Santa) un sábado a las 8 de la mañana rumbo a la plaza de toros. Cuando llegamos, y pese a ser trempanísimo, ya había una cola que daba la vuelta a la plaza. En serio. Cuando abrieron las taquillas, la gente empezaba a comprar las entradas de cien en cien y la cola no avanzaba. Así que decidimos ir a un bar que vendían las mismas entradas un poco más caras (pero no teníamos que hacer cola ni arriesgarnos a no poder elegir el sitio que queríamos).
Al final compré tres entradas (una para mí, otra para Kkgüet y otra para mi prima Rosabel) en la segunda fila (segunda contrabarrera creo que se llama), ahí, bien cerca, para que no se nos escapara ningún detalle. El cartel era: Julio Aparicio, El Litri y "mi" Jesulín.
La corrida, fue penosa, la verdad.Yo no entiendo mucho, pero no quedó ni una almohadilla en el tendido, estaban todas en la arena (¡viva yo y mi dominio del léxico taurino!).
Pero a mí no me importó. Yo me lo pasé genial, ahí venga chillar: -¡Guapetón!, ¡Tío bueno!- (mi lema favorito por aquella época era "Jesús Janeiro Bazán es mi guapetón number one"; sí,sí, así de garrula era yo). Había un hombre delante fumándose un puro que no paraba de echarme unas miradas de mala ostia......
La anécdota es que, a la hora de entrar a matar, Jesulín falló y todo el mundo empezó a abuchearle, y en el segundo intento, lo teníamos justo delante de nosotras, así que cuando todo el mundo estaba callado y no se oía ni una mosca en la plaza ahí me levanté yo y lancé el grito de: -¡'Tranquilo Jesulín!.
Y tengo un VHS, con la corrida grabada y el momento ese histórico en que se me ve de pie lanzando el "chillito" de turno.
Pero aquí no acaban mis momentos para el recuerdo relacionados con Jesulín, no. Resulta que conseguí su dirección (bueno, mi madre me la cosiguió) y le mandé una carta (con mi mejor foto y todo). Y al cabo de unos meses, al llegar del instituto, mi madre me dice aquello de "Hay una carta para tí".
Cuando miro encima de la mesa, le doy la vuelta a la carta y veo que en el remitente pone "Jesús Janeiro Bazán matador de toros" casi me da algo.
Llamé a mi amiga Eva para contárselo y de la plorera que llevaba, aquella se pensaba que se había muerto mi abuela o algo peor poque no podía ni hablar. Oye, que era la primera vez que un ídolo mío contestaba a una de mis cartas.
En fin, ahora me parece patético todo (mi actitud, mis gustos de quella época, mis ataques de histeria, Jesulín); pero ¿y lo que nos reímos ahora recordando, eh, Kkgüet?
Bueno, espero que continueis leyéndome después de esto. Y a todos mis amigos y conocidos, por favor, no dejeis de saludarme, que un error lo tiene cualquiera. Por fa, dejad vuestros comentarios.
Aú! Un besico!!!
Hoy os hablaré del que fue mi gran amor en la adolescencia
(plátónico, por supuesto). Él es...............tachántachán.......Jesulín.
Sí, sí, el de Ubrique.
Podéis partiros de la risa si queréis, porque es algo de lo que no me siento muy orgullosa que digamos (sobre todo porque lo de las corridas de toros va en contra de mis ideales). Además, que conste que me lo he pensado muy mucho antes de contaroslo, poque hay gente que me ha aconsejado que no lo hiciera, que esto pone en peligro mi reputación. Pero en fin.........a lo hecho, pecho. Ea!
No entiendo cómo me podía gustar, qué digo gustar, estaba enamoradísima. Habría matado por él.
¡Qué capulla! ¿verdad? ¿Será eso lo que llaman "locuras de adolescencia"?.
El caso es que me gustaba muchísimo, me parecía el más guapo, me encantaba cómo hablaba (¿?), me gustaba su cuerpo, su pelo (¿?), todo.
En la feria de Fallas, venía a torear a Valencia y las entradas salían a la venta un sábado por la mañana. Así que ya me teníais a mí y a mi madre (que es una Santa) un sábado a las 8 de la mañana rumbo a la plaza de toros. Cuando llegamos, y pese a ser trempanísimo, ya había una cola que daba la vuelta a la plaza. En serio. Cuando abrieron las taquillas, la gente empezaba a comprar las entradas de cien en cien y la cola no avanzaba. Así que decidimos ir a un bar que vendían las mismas entradas un poco más caras (pero no teníamos que hacer cola ni arriesgarnos a no poder elegir el sitio que queríamos).
Al final compré tres entradas (una para mí, otra para Kkgüet y otra para mi prima Rosabel) en la segunda fila (segunda contrabarrera creo que se llama), ahí, bien cerca, para que no se nos escapara ningún detalle. El cartel era: Julio Aparicio, El Litri y "mi" Jesulín.
La corrida, fue penosa, la verdad.Yo no entiendo mucho, pero no quedó ni una almohadilla en el tendido, estaban todas en la arena (¡viva yo y mi dominio del léxico taurino!).
Pero a mí no me importó. Yo me lo pasé genial, ahí venga chillar: -¡Guapetón!, ¡Tío bueno!- (mi lema favorito por aquella época era "Jesús Janeiro Bazán es mi guapetón number one"; sí,sí, así de garrula era yo). Había un hombre delante fumándose un puro que no paraba de echarme unas miradas de mala ostia......
La anécdota es que, a la hora de entrar a matar, Jesulín falló y todo el mundo empezó a abuchearle, y en el segundo intento, lo teníamos justo delante de nosotras, así que cuando todo el mundo estaba callado y no se oía ni una mosca en la plaza ahí me levanté yo y lancé el grito de: -¡'Tranquilo Jesulín!.
Y tengo un VHS, con la corrida grabada y el momento ese histórico en que se me ve de pie lanzando el "chillito" de turno.
Pero aquí no acaban mis momentos para el recuerdo relacionados con Jesulín, no. Resulta que conseguí su dirección (bueno, mi madre me la cosiguió) y le mandé una carta (con mi mejor foto y todo). Y al cabo de unos meses, al llegar del instituto, mi madre me dice aquello de "Hay una carta para tí".
Cuando miro encima de la mesa, le doy la vuelta a la carta y veo que en el remitente pone "Jesús Janeiro Bazán matador de toros" casi me da algo.
Llamé a mi amiga Eva para contárselo y de la plorera que llevaba, aquella se pensaba que se había muerto mi abuela o algo peor poque no podía ni hablar. Oye, que era la primera vez que un ídolo mío contestaba a una de mis cartas.
En fin, ahora me parece patético todo (mi actitud, mis gustos de quella época, mis ataques de histeria, Jesulín); pero ¿y lo que nos reímos ahora recordando, eh, Kkgüet?
Bueno, espero que continueis leyéndome después de esto. Y a todos mis amigos y conocidos, por favor, no dejeis de saludarme, que un error lo tiene cualquiera. Por fa, dejad vuestros comentarios.
Aú! Un besico!!!





