Despedida
Esta mañana madrugue para darme el que iba a ser mi ultimo baño matutino en la playa de Kannur. Amanecio el dia nublado aunque caluroso y el mar estaba bastante alborotado por lo que casi no me aleje de la orilla.
Una comitiva de unas treinta personas aprecio de repente en la playa caminando en direccion hacia la orilla justo hacia donde yo me encontraba. El grupo iba comandado por una persona que transportaba en sus brazos una vasija de barro que supuse, con esta capacidad logica deductiva que Dios me ha dado, contenia las cenizas de algun difunto.
El cortejo se detiene al llegar a la orilla. El portador de las cenizas se mete en el agua acompañado de otro hombre que parece indicarle que pasos seguir en el ritual. El cielo amenaza tormenta, el viento sopla con fuerza y un sacerdote recita unos mantras, la ceremonia se reviste de un halo sobrecogedor.
El hombre que porta las cenizas se dispone a desprenderse de ellas, y para ello vuelve la espalda al mar y arroja hacia atras la vasija con su contenido, con tan mala fortuna que golpea en la cabeza de la persona que le guiaba a traves de la ceremonia.
Momento de incertidumbre. Nadie reacciona hasta que el hombre que recibio el impacto se lleva la mano a la cabeza con cara de sorpresa e inmediatamente suelta una ruidosa carcajada. Todo el mundo se contagia de la risa, algunos me miran y yo tampoco puedo evitar reirme. El grupo abandona la playa comentando la jugada entre risas y guiños de complicidad.
Yo me quedo observando la vasija, ya liberada de su contenido, agitada por el vaiven de las olas. Algunos rayos de sol se abren hueco entre las nubes... ojala todas las despedidas fueran como ésta.
Adios Kannur adios


Una comitiva de unas treinta personas aprecio de repente en la playa caminando en direccion hacia la orilla justo hacia donde yo me encontraba. El grupo iba comandado por una persona que transportaba en sus brazos una vasija de barro que supuse, con esta capacidad logica deductiva que Dios me ha dado, contenia las cenizas de algun difunto.
El cortejo se detiene al llegar a la orilla. El portador de las cenizas se mete en el agua acompañado de otro hombre que parece indicarle que pasos seguir en el ritual. El cielo amenaza tormenta, el viento sopla con fuerza y un sacerdote recita unos mantras, la ceremonia se reviste de un halo sobrecogedor.
El hombre que porta las cenizas se dispone a desprenderse de ellas, y para ello vuelve la espalda al mar y arroja hacia atras la vasija con su contenido, con tan mala fortuna que golpea en la cabeza de la persona que le guiaba a traves de la ceremonia.
Momento de incertidumbre. Nadie reacciona hasta que el hombre que recibio el impacto se lleva la mano a la cabeza con cara de sorpresa e inmediatamente suelta una ruidosa carcajada. Todo el mundo se contagia de la risa, algunos me miran y yo tampoco puedo evitar reirme. El grupo abandona la playa comentando la jugada entre risas y guiños de complicidad.
Yo me quedo observando la vasija, ya liberada de su contenido, agitada por el vaiven de las olas. Algunos rayos de sol se abren hueco entre las nubes... ojala todas las despedidas fueran como ésta.
Adios Kannur adios


Comentario:
qué bonitooo...
Comentario:
La verdad es que es genial, tú despedida no fué la protagonista, sino que viste otro "adios" más autentico, estoy de acuerdo contigo en que es una buena manera de irse de este mundo.Gracias por hacerme pasar tan buenos ratos.Un besote muy fuerte.
Comentario:
irse de este mundo con una sonrisa
seria la mejor manera..
yo sigo aqui,sin sonreir,pero leyendote..que siempre es un gran destello de luz en la oscuridad
take care
seria la mejor manera..
yo sigo aqui,sin sonreir,pero leyendote..que siempre es un gran destello de luz en la oscuridad
take care
Comentario:
Qué bonito último párrafo has escrito Rafa, vas pa artista.
A la vuelta vas a tener q escribir un libro, seguro q triunfas ;)
A la vuelta vas a tener q escribir un libro, seguro q triunfas ;)
Comentario:
Tienes que sentirte afortunado por poder ser testigo de tantas vivencias hindúes 100%, además con notas de humor que siempre son necesarios para sentirnos mejor. La verdad es que es una anécdota preciosa, y el alma del difunto se sentirá orgullosa de haber sido partícipe de esa sonrisa contagiosa.
Besos,
Besos,





