<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/rss20.xml"><title><![CDATA[A TRAVÉS DE LAS QUIMERAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Relatos sueltos de una historia, con sus verdades,  y todo aquello que lo parezca.]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_20.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_19.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_18.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_16.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_15.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_14.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_13.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_12.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_11.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_9.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_20.htm"><title><![CDATA[Sola.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_20.htm]]></link><description><![CDATA[Él acababa de marcharse. Ya no estaba a mi lado, y aunque sus palabras más recientes me habian invitdo a esperarle, mi corazón sólo tenía ya espacio para el dolor.<br/><br/>De manera inconsciente y algo enfermiza, comencé  a sentir sus presencia e todos lados, y la ciudad donde hasta ahora habíamos compartido nuestras vidas, se convirtió en mi pequeño infierno personal, un sitio donde todo me recordaba a Él, y como suele pasar con las ciudades pequeñas, en poco tiempo has recorrido (casi) todos los sitios. En este caso, habiamos estado juntos en todos.<br/><br/>Aprovechando mis dolorosamente iniciadas vacaciones, me autocastigué quedándome en casa, desconectandome del resto del mundo, y permitiendome honrar mi dolor, en la más absoluta soledad. Dejé salir a todas las lágrimas que quisieron hacerlo, me recocijé en lo momentos buenos, y pude notar como se colaba alguna sonrisa.<br/><br/>Mi ritual de sufrimiento cotidiano, sólo se interrumpía para hablar con Él, cada día a cualquier hora. Me gustaba, me acompañaba, me confortaba a través del hilo telefónico, y hasta ame hacía olvidar la distancia. Esos más de 12000 Km, que por quince días nos separaban , y aquí también sabía que no estaba hablando sólo de geografía. <br/><br/>Estaba con ella, y aunque seguía sin mencionarla, y resaltando lo que necesitaba estar con su hijo. Yo seguía imaginando el momento de la despedida definitiva, si es que el  reciente mar de besos en medio de un aeropuerto, no lo había sido.<br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_19.htm"><title><![CDATA[Celos.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_19.htm]]></link><description><![CDATA[Apenas habían pasado tres meses desde que nos conocimos, cuando por primera vez me sentí la otra, la jugadora suplente, aquella que sólo saltaba al campo cuando la titular, no podía hacerlo. No sólo me sentí la otra, sino que estaba muerta de celos.<br/><br/>Él compartiría con Ella, sus vacaciones de verano. Si, por primera vez, su tiempo no era sólo para mi, el volaría a su lado, estaría con Ella, y yo me despellejaría el alma, con sólo pensar que la abrazaba, que la besaba, que la podía hacer sentir la mitad de feliz, de lo que me hacia sentir a mi. <br/><br/>Sin querer imagine cada escena, cada latido, cada sonrisa que se profesarían, rodeados de ese amor que yo, sabía que se tenían. Temía  a la traición de la distancia, esa que lo había llevado a mis brazos ella que dicen hace el olvido, pero que puede unir mucho a quienes se separan, y entonces no pude más y se lo dije.<br/><br/>Lo abracé como nunca, y en medio de las miradas de todos, lo besé con desespero.<br/><br/>Esa noche y con muchas rosas como testigo, le pedí que me amara tanto como pudiera, que borarra con sus caricias mi angustia, y que dejara sus  marcas en mi piel, le pedía que me amara como si fuera la última vez, porque en el fondo sabia que sería así.<br/><br/>Me silenció con besos, y terminó de clavarse en mi pecho, en mi cuerpo, en mi vida, Me amó como cada día, pero se aferró a mi como nunca. Yo jugaría  a  ser feliz con ese recuerdo.<br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_18.htm"><title><![CDATA[paréntesis.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_18.htm]]></link><description><![CDATA[Más que un paréntesis en la historia , es una disculpa, por no anunciar mi temporal ausencia.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_16.htm"><title><![CDATA[Egoísmo.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_16.htm]]></link><description><![CDATA[Yo era feliz siendo su amante, sabía que era la otra, pero después de un tiempo, comencé a sentirme la Única, la de verdad.  A pesar de eso, mi cuerpo se estremecía ante la sola posibilidad de que en sus largos minutos de mutismo, Él pensara en Ella, de que su corazón la extrañara, y que mientras me hablaba a mi, sus recuerdos estuvieran con…si, con su mujer, la que podía jactarse diciéndolo si así lo deseaba. Que bueno que yo nunca había sentido necesidad de decirlo, así de manera rimbombante, que bueno que me conformaba oyéndoselo decir, sintiéndoselo expresar.<br/><br/>Ya he dicho que no competía con Ella, tampoco le compartía, no físicamente;  pero sin querer, acabé sintiendo celos de Ella, no de su posición de Esposa, sino de todo el amor que el podía sentir por ella. Aunque eso no estaba en mis planes (ni  en los suyos) ser por siempre, sólo el uno para el otro; aunque no me atreviera a exteriorizarlo,  lo quería todo para mi en cuerpo y alma, por todo el tiempo que debiera  durar nuestra aventura.<br/><br/>Internamente comencé  a experimentar un egoísmo irracional. Un sentimiento que discutía diariamente con la sensatez, dejando agotada por segundos,  mi determinación de ser feliz, en medio de las circunstancias. <br/><br/>Si, soy demasiado egoísta para ser Amante, pero de eso me di cuenta después.<br/> <br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_15.htm"><title><![CDATA[Presentimientos.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_15.htm]]></link><description><![CDATA[Después de la escena del cuarto de baño, de sentir la temperatura subiendo en nuestras  pieles,  aún húmedas,   de  ese primer  Te Quiero, que precedió por muchos otros, pronunciados sobre distintas partes de mi cuerpo, en distintos tonos y en las posturas más variadas. Una tormenta de abrazos y besos, mientras hablaba de su amor, y mi alma no volvió  a ser la misma. Mis sentimientos estaban más claros y más firmes. Amaba a aquel hombre sin límites, y me sentía la mujer más amada del mundo, estoy convencida de que así era.<br/><br/>Yo estaba feliz de ser su amante, la mujer que despertaba a su lado en medio de caricias y Te Amos. La mujer con quien  deseaba estar todo el día, la destinataria de todos sus halagos, quien le inspiraba,   quien entendía cada una de sus miradas, y en  cuyo cuerpo quería perderse.<br/><br/>Él era el hombre que yo seducía, que abrazaba, que me llenaba física y espiritualmente. Era la persona que siempre había esperado, protector, apasionado, cariñoso, y por qué no habría de decirlo: me fascinaba su manera de hacer el amor, como me elevaba cuanto quería, como me hacía desear más de él, aunque segundos antes estuviera satisfecha, que solo deseaba tumbarme encima, y oírlo decir cosas maravillosas, mientras discretamente jugaba con mis pechos tan sensibles.<br/><br/>Él y yo, comenzamos cada uno a tomar mucho terreno en la vida del otro. Sin darnos cuenta, nos entregamos a  vivir nuestra pasión, mientras inevitablemente esta se hacía publica. Quiero decir más pública, porque nunca ocultamos nada  a nadie;  Yo dejé de lado todas y cada una de mis inhibiciones, y el ignoraba su reconocida timidez y mi desavenencias con el futuro, y se atrevía a hablar de mañana, de amaneceres lejanos, de historias maravillosas. Él ignoraba a su esposa, yo no era quien para tenerla presente.<br/><br/>Quiero que quede claro, que si bien es cierto que yo, imaginé durantes esas conversaciones, un futuro con él, nunca esperé que acabara con su matrimonio, y por supuesto, nunca exigí nada al respecto. Nunca le oí hablar mal de Ella, ni una palabra, nunca desee que lo hiciera.<br/><br/>No competía con Ella, porque no  era justo, no quería saber como era su personalidad, porque no me interesaba ser como ella. <br/><br/>Yo, anhelaba ser la mujer perfecta para Él, y llegué a creer que lo era. No estaba engañada, sabía la fuerza que existía entre ambos, el poder que ejercía su amor sobre Él. Además estaba segura de que si el prefería a su mujer, volaría a su lado, en cualquier momento…algo me decía que no sería  así.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_14.htm"><title><![CDATA[Te he dicho alguna vez?]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_14.htm]]></link><description><![CDATA[Esa mañana, después de contener mis deseos por besarlo, abrazarle, decirle cuanto le estaba amando, me levánte, recogí  con cuidado el maravillosos vestido, que la noche anterior había lucido para Él, y haciendo el menos ruido posible, salí de su habitación. Bajé con cuidado las escaleras, procurando que la madera se convirtiera en mi cómplice, y no hiciera tanto ruido en cada pisada.<br/><br/>Entré en el cuarto de baño de la parte inferior, me metí en la ducha, dejé correr el agua, quería  confundirlas con mis lágrimas. Lloraba de frustración, porque no podía hacer lo que quería. Lloraba de felicidad porque amaba y me sentía amada. Si, porque aunque no habíamos hablado del tema, sabía que estaba enamorado de mi todo, como yo, de cada una de sus partes, pero la mayoría de mis lágrimas tenían su origen en el dolor que me producía saber que mi felicidad tenía fecha de caducidad. <br/><br/>Entendía que Él volvería a los besos, a los brazos, a las caricias de su esposa, y  yo sufriría como una condenada. Comprendía que nuestras vidas volverían al punto de partida,  que de seguir por el camino que iba, necesitaría reiventarme para superar la frustración, la separación, la despedida, el dolor... Necesitaba tomar una decisión.<br/><br/>Minutos después, junto con el agua, cesarón mis lágrimas y mis sollozos. A la vez que retiraba el cabello mojado de mi cara, sentí desaparecer las telarañas que cubrían mis perspectivas, me sentí segura, y supe exactamente lo que debía (quería e iba) a hacer.<br/><br/>Salí a toda prisa de la ducha, y mientras peinaba mi cabello, miraba mi cara en el espejo e imaginaba lo maravilloso que sería todo el tiempo que pasaríamos juntos, no importa cuanto fuera. Sonreía al recordar sus últimos besos y sus últimas caricias. Me llené de su cuerpo, de su olor y de sus abrazos, y entendí que sufriría más, privándome de algo por lo que me moría de ganas.<br/><br/>Mi reflejo y mis pensamientos, se vieron interrumpidos por su imagen, y sus manos que me rodeaban. Lo vi tan guapo, que dije:<br/><br/>-Rubio, te he dicho alguna vez, que en lo primero que me fijé cuanto te conocí, fue en tu cabello, y en lo sexy que te ves recien duchado?<br/><br/>-no...-girandome hacia ÉL.-y yo te he dicho alguna vez, que no me gusta que me dejes sólo en la cama, y que Te Quiero?<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_13.htm"><title><![CDATA[Paréntesis.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_13.htm]]></link><description><![CDATA[Antes de continuar, he creído oportuno aclarar, que el relato anterior, en ningún sentido, ha sido una justificación, porque si bien es cierto que, en mi cabeza se engrendraban muchas interrogantes, y en varias ocasiones, la situación no me resultaba muy cómoda, yo sabía perfectamente lo que había, a que me exponía, lo que ambos buscábamos, lo disfrutaba siempre que podía. Tambien conocía de antemano, el desenlace de la historia. Creo haber hablado de mi mala relación con el Destino.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_12.htm"><title><![CDATA[Si, Amantes.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_12.htm]]></link><description><![CDATA[<br/><b><tt></tt>"El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece."  <i>Jacinto Benavente</i></b><br/><br/><br/>Si, yo era su amante, en el mejor y más amplio sentido de la palabra. Él  también era mi amante, a pesar de que no le gustaba utilizar ese término en nuestra relación,  por la connotación despectiva, que muchos suelen darle. <br/><br/>Él, afirmaba que en todo caso,  yo no estaba con el marido de nadie, pero estaba casado, casadísimo, y aunque alguien muy cercano, me insistió en lo mal llevado de ese matrimonio, en principio,  no me había aclarado nada al respecto, yo tampoco le pregunté y  preferí pensar que no era así, y que por el contrario, era un hombre enamorado,a quien la distancia lo había obligado a ser infiel.<br/><br/>No sé que tanto la quería, nunca hablamos de eso; pero si puedo asegurar que ella le hablaba mucho por teléfono, y que por sus respuestas iniciales, los temas eran siempre dinero, y algún problema con el niño. Siempre eché mano de mi discreción, y con cualquier excusa, lo dejaba terminar  a solas sus conversaciones, por demás breves. Yo no quería que hiciera ningun esfuerzo, por aparentar frialdad, si estaba deseando decirle que la amaba.<br/><br/>Su esposa estaba lejos, a muchos kilómetros de distancia, demasiado como para  que la afirmación "están separados" tuviera mucha validez,  pero no se trataba sólo de geografía.  <br/><br/>Ya he dicho que, mi amor era directamente proporcional al transcurrir del tiempo?  si, como nos pasa a casi todos en los inicios. Era así, y con cada amanecer, yo me daba cuenta que sería muy dificil cumplir con los parámetros de duración e intensidad establecidos ( de manera absurda) por mí, al iniciar la relación.<br/><br/>Cuando no estábamos juntos(muy pocas oportunidades),  yo me dedicaba a extrañarle, y entre líneas pensaba en el momento de la despedida. En esos momentos sentía que me quebraba en pedazos, y deseaba como una loca, tener el valor suficiente para echarlo de mi vida, para hacer que mi corazón entendiera las razones que mi cerebro procesaba;  pero no,  mis ganas de tenerlo conmigo todo el tiempo que fuera posible, aniquilaban la posibilidad de pedirle que me dejara. <br/><br/>Era dificil debatir conmigo misma algunos temas. Una mañana mientras lo observaba dormir, y  me disponía a inundarlo de besos, me puse por enésima vez (al cuadrado) en el lugar de su esposa, y fue la primera vez que no pude controlar mis ganas de huir.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_11.htm"><title><![CDATA[Sólo su amante.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_11.htm]]></link><description><![CDATA[A raíz de nuestra conversación, me sentía mucho más unida a Él, yo acababa de descubrir su lado tierno, y si bien es cierto que lo había notado “protector”, ahora me parecía que excedía sus cuidados. Muchas veces su cariño, me hizo sentir demasiado seca, demasiado fría, y poco a poco me daba la impresión que estaba frente a  mi mejor amigo, porque nadie hasta ese momento conocía tanto de mi vida como Él.<br/><br/>Físicamente también nos unimos mucho, nuestras salidas se hicieron mucho más frecuentes, y nuestras conversaciones más extensas. Se puede decir que sólo nos separábamos para ir a trabajar y a dormir. <br/><br/>Aquí debería relatar lo maravilloso que fue, estar entre sus brazos y hacer el amor. Si, porque aunque yo quería acostarme y ya, tener infinidad de polvos exquisitos con Él,   no puedo negar que me limité  a hacer el amor,  y lo que hasta entonces me parecía una quimera, se convirtió en una deliciosa realidad, porque mis cinco sentidos se colaron en   la cama, y en cada probada yo sentía cosas muy distintas a las anteriores, en cada olor, en cada gesto, cada caricia y cada gemido, me decían que no estaba sola en la aventura y que Él estaba a mi lado, escalando el mismo pico, o cayendo por el mismo despeñadero. Y en lugar de saciar mis ganas de él, cada vez sentía más hambre de su cuerpo, tanto que a veces esa necesidad, superaba mi cordura.<br/><br/>Si tuviera que sintetizar, diría que me acosté excitada, y me levanté, además enamorada. Si me detengo  analizarlo, no estoy exagerando en absoluto.<br/><br/>Después de eso, nuestras  interminables charlas, se mudaron a la cama, junto con las risas, los grandes abrazos, los mantos de besos, y para que negarlo, también se acostaban de vez en cuando la incertidumbre, mirándome de soslayo, y las dudas, con su sonrisa irónica de siempre.<br/><br/>Porque yo me sentía feliz, estaba dispuesta a disfrutar cada instante, cada segundo y cada respiro de mi historia, pero no por eso podía olvidar, que después de todo, y a pesar de su extraña relación con su esposa,  yo sólo era su amante.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_9.htm"><title><![CDATA[Preludio de un Te Quiero.]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/relatosueltos/c_9.htm]]></link><description><![CDATA[Había pasado una semana desde que tomé la decisión de hablar con Él, necesitaba liberarme de ese peso, que entendiera que el rechazo involuntario de mi cuerpo, me acababa de declarar la guerra, y  el tenía que saber por qué.<br/><br/> Y si, era una carga de la cual me quería librar, pero no me parecía justo echarla a sus espaldas,  porque así como yo me debatía entre el deseo, y el temor  a las respuestas de mi cuerpo, también  evaluaba la  situación, y dudaba  entre darme la oportunidad o dejarla pasar. Quedamos en mi casa, ahi tendría lugar nuestra conversación. Una conversación que aseguró, había estado esperando.<br/><br/>¿He dicho que él tenía mucha habilidad para decir  las cosas tal y como las pensaba?, bueno, eso era así, su postura diplomática solía durar poco. En ese momento imaginé que le gustaría oír las  cosas con la misma claridad, y yo iba a  hacerlo, después de todo no era tan larga la historia.<br/><br/>En la improvisada terraza, con vista a la bahía, hablé de mis miedos y de mis dudas, de mis experiencias, mi rabia, mis sentimientos, de mis decepciones, y hasta de mis desavenencias con la vida. <br/><br/>Ese fue el fin de su siempre saber que decir, y de sus labios, solo brotó, de forma apenas audible:<br/>"<i>lo siento, siento no tener nada correcto que decir</i>”, seguido de un beso, apenas perceptible al tacto, pero que tocó todas mis fibras internas. Nuevamente me derretí  en sus brazos, esta vez más suaves que nunca, y bajo la mirada de unos ojos que me presentaban un nuevo brillo.<br/><br/>Me sentía tan segura, tan protegida, que en un intento inexplicable de escaparme de su manto de besos, le solté mi filosofía (barata) y aprendida a las malas, y por supuesto, mi enemistad con el futuro. Por eso le pedí que nunca nos relacionara a ambos, al futuro y a mí. Y es que cuando has estado tanto tiempo tan cerca de morir, ya no le temes a la muerte, y los verbos conjugados en tiempos con mañanas, no te saben  a nada.<br/><br/>Dos besos, y un dedo que recorrían mis facciones, fueron la antesala, a reconocer internamente que  decir eso, había sido quizás, la tontería más grande de mi vida, y un: <br/><br/>-<i>No me mires con esa cara,  que la sangre no me fluirá a todos lados;</i> el preludio del querer quedarme así, sintiendo mi piel  y ni corazón, encendidos  de deseo, con sus manos en mi cara,  sus labios en los míos, por toda la eternidad.<br/>]]></description></item></rdf:RDF>
