“Controla el pasado y controlarás el presente” 1984. George Orwell
Advertencia a todos aquellos que se puedan sentir ofendidos, aclaro: la gran ventaja de la pensamiento postmoderno es, a mi modo de entender, la posibilidad que ofrece de situarse, a la hora de analizar un hecho hístorico como este, por encima de los sentimientos, por encima de los ideales, por encima de los rencores, por encima del bien y del mal (menudos palabros estos). Es pues, la absoluta falta de fe inherente a mi generación la única vía posible en la actualidad de urgar y aceptar determinadas verdades que, desde otra perspectiva escuecen y llevan a la confrontación.
Llega la mañana, amanece y ya se jodió el día. Hoy ni tan siquiera la luz del sol entra por la ventana y parece, a cada día que pasa, que más merece la pena vivir la vida dentro de un nórdico, calentito parapetado y a refugio de todo. Pero no, uno tiene la fea costumbre de leer la prensa por las mañanas, no se muy bien con que fin. Supongo que con el de pasar el rato antes de ir a recorrer las calles de Madrid dejando tristes informes sobre mi, más triste, vida laboral.
El café que he comprado en el chino (no muy bueno, por cierto) sobre la mesa, el cigarrillo consumiéndose ya más fuera que dentro del cenicero y este come horas al que algún gracioso puso el nombre de “ordenador” (ya me dirán lo que ordena) aquí, incitándome a cagarme en todo. Titulares ofensivos me llevan a ello.
Para empezar y terminar (y me da igual que me tachen de facho) una panda de rojeras fuera de sitio y sobre todo de época, claman histéricos al cielo por el abucheo a Carrillo durante su honoris causa. La primera en la frente. ¡Buenos días! Si bien a uno le da por pensar que, a buen seguro, estos son los mismos que aplaudieron la retirada de la ecuestre de Franco y abogaban por aquel proyecto de transformación del Valle de los Caidos en una cúpula celestial donde, por fin, se diera descanso al recuerdo latente de aquella guerra que a mi, ya, tan poco me importa. (Por cierto, mi abuelo y tantos otros no se dejaron media vida como esclavos para que ahora un gobierno populista les joda el chiringuito que construyeron con su sangre, sudor y lágrimas)
Parece ser pues que no solo los gringos son especialistas en institucionalizar la doble moral. Y digo los gringos por que últimamente parecen ser un blanco idóneo para las iras, más o menos razonables, de cualquiera. Señores un poco de sensatez ¿O es que no saben que en las guerras unos ganan y todos pierden? ¿O piensan que Carrillo, Lister, Durruti y “la Pasionaria” eran hermanitas de la caridad?¿les suena la matanza de Paracuellos? Seamos serios, eran tan hijos de puta como Mola, Paco y Millán Astray, solo que estos últimos no se traicionaron a si mismos por un puñado de rublos y unos uniformes.
Y es que es muy difícil, últimamente, hacer juicios justos (y si no que le pregunten a Sadam), es tan difícil separarse de los sentimientos y abrazar la razón que, cuando se intenta, esta última acaba subyugada a los mismos rencores por los que un día algunos gilipollas decidieron emprenderla a tiros. Allí están para demostrar esta tesis la “A.R.M.H” que parece empeñada en desenterrar los muertos de un solo lado. ¿Recuperación o transformación de la memoria histórica? (vuelvo a recomendar la equidistancia y la razón).
Así, la realidad actual es que la lucha sigue desde el bando republicano, ahora enmascarada en asociaciones y juegos mediáticos. La realidad que nos quieren hacer tragar es que las balas iban en una sola dirección, que el fanatismo era exclusivamente “nacional” y que el bando republicano era una asociación de hermanitas de la caridad que predicaba bondad, paz, amor y buenos alimentos (de haber sido los huibieran quemado en alguna iglesia). Luego extraña que nos matemos a hostias. En fin, como dijo Kato, aquel viejo poeta callejero: “España el país de la patraña”.
Y ya para terminar, lanzo lógica formal al viento y a vuestra inteligencia. Si el dinero dinero, los tanques, los aviones, los oficiales etc. del ejercito rojo venian de Moscú ¿Creen ustedes que el bando “republicano” hubiera restituido la democracia del 36 o, por el contrario, hubiera instaurado un régimen estalinista? ¡¡¡Piensen, piensen, que alguien razone por dios!!!
Llega la mañana, amanece y ya se jodió el día. Hoy ni tan siquiera la luz del sol entra por la ventana y parece, a cada día que pasa, que más merece la pena vivir la vida dentro de un nórdico, calentito parapetado y a refugio de todo. Pero no, uno tiene la fea costumbre de leer la prensa por las mañanas, no se muy bien con que fin. Supongo que con el de pasar el rato antes de ir a recorrer las calles de Madrid dejando tristes informes sobre mi, más triste, vida laboral.
El café que he comprado en el chino (no muy bueno, por cierto) sobre la mesa, el cigarrillo consumiéndose ya más fuera que dentro del cenicero y este come horas al que algún gracioso puso el nombre de “ordenador” (ya me dirán lo que ordena) aquí, incitándome a cagarme en todo. Titulares ofensivos me llevan a ello.
Para empezar y terminar (y me da igual que me tachen de facho) una panda de rojeras fuera de sitio y sobre todo de época, claman histéricos al cielo por el abucheo a Carrillo durante su honoris causa. La primera en la frente. ¡Buenos días! Si bien a uno le da por pensar que, a buen seguro, estos son los mismos que aplaudieron la retirada de la ecuestre de Franco y abogaban por aquel proyecto de transformación del Valle de los Caidos en una cúpula celestial donde, por fin, se diera descanso al recuerdo latente de aquella guerra que a mi, ya, tan poco me importa. (Por cierto, mi abuelo y tantos otros no se dejaron media vida como esclavos para que ahora un gobierno populista les joda el chiringuito que construyeron con su sangre, sudor y lágrimas)
Parece ser pues que no solo los gringos son especialistas en institucionalizar la doble moral. Y digo los gringos por que últimamente parecen ser un blanco idóneo para las iras, más o menos razonables, de cualquiera. Señores un poco de sensatez ¿O es que no saben que en las guerras unos ganan y todos pierden? ¿O piensan que Carrillo, Lister, Durruti y “la Pasionaria” eran hermanitas de la caridad?¿les suena la matanza de Paracuellos? Seamos serios, eran tan hijos de puta como Mola, Paco y Millán Astray, solo que estos últimos no se traicionaron a si mismos por un puñado de rublos y unos uniformes.
Y es que es muy difícil, últimamente, hacer juicios justos (y si no que le pregunten a Sadam), es tan difícil separarse de los sentimientos y abrazar la razón que, cuando se intenta, esta última acaba subyugada a los mismos rencores por los que un día algunos gilipollas decidieron emprenderla a tiros. Allí están para demostrar esta tesis la “A.R.M.H” que parece empeñada en desenterrar los muertos de un solo lado. ¿Recuperación o transformación de la memoria histórica? (vuelvo a recomendar la equidistancia y la razón).
Así, la realidad actual es que la lucha sigue desde el bando republicano, ahora enmascarada en asociaciones y juegos mediáticos. La realidad que nos quieren hacer tragar es que las balas iban en una sola dirección, que el fanatismo era exclusivamente “nacional” y que el bando republicano era una asociación de hermanitas de la caridad que predicaba bondad, paz, amor y buenos alimentos (de haber sido los huibieran quemado en alguna iglesia). Luego extraña que nos matemos a hostias. En fin, como dijo Kato, aquel viejo poeta callejero: “España el país de la patraña”.
Y ya para terminar, lanzo lógica formal al viento y a vuestra inteligencia. Si el dinero dinero, los tanques, los aviones, los oficiales etc. del ejercito rojo venian de Moscú ¿Creen ustedes que el bando “republicano” hubiera restituido la democracia del 36 o, por el contrario, hubiera instaurado un régimen estalinista? ¡¡¡Piensen, piensen, que alguien razone por dios!!!
WELLCOME HOME: CRÓNICA DE UN DOLOR DE CABEZA
Los meses de julio y agosto se consumieron como el tabaco de una pipa: lentos, dulzones y a grandes bocanadas; y septiembre, al menor descuido se nos cierra de un portazo. ¡Joder como pasan los veranos! Parece que fue ayer el día de mi último post y ya toca, por devoción, volver a echar un vistazo al mundo que me rodea.
Entre tanto, hemos tenido tiempo a ver como a nuestro alrededor se distribuyen las tragedias y las alegrías de tantos y tan pocos. Pero ¿A quién le interesa mientras el sol siga cayendo por poniente, aquí, tumbado en mi toalla a la vera del mediterráneo, sentado a la mesa (¡por fin fabada!) ,en la casa de mi madre o rascándome los huevos placidamente al ritmo del son cubano y la barra libre de pulserita en Punta Cana? El mundo en verano, puede esperar. A mí que no me agobien.
Sin embargo a la vuelta de todo esto encontramos, los pocos afortunados que vivimos en Madrid , que todo sigue igual o peor. Entras con el coche por una de las rutas de acceso a esta sucia metrópoli y lo único que encuentras es un maremagnum de grúas, camiones, taladros y una especie indefinida de pinzas gigantescas que asustarían al mismo Julio Verne. Es el nuevo parque temático: El Jurásico de Gallardón y compañía. La gran apuesta en infraestructuras para unas olimpiadas que, gracias a dios (y sí, lo pongo con minúscula), nunca llegarán. También es el lavado de cara de la señora Espe que, cómo no y así cualquiera, ya se ha quitado, a pico y pala, los 200.000 puestos de trabajo prometidos. (entre los cuales no está el mío. (Sigue jugando, “insert coin”)
Mientras tanto, en el sur de Madrid (Latina, Carabanchel, Vallecas y otros tantos) donde, según las estadísticas oficiales viven 27 de cada 100 habitantes de Madrid, seguimos a merced del paro, la inmigración (sin ofender), la delincuencia (no necesariamente relaccionada con lo anterior) y la falta de tan dichosas infraestructuras. ¿Cómo se vivirá entonces por el norte? Por si esto fuera poco, resulta que la sanidad, la gran cuenta pendiente para con todos los ciudadanos de esta región, en propias palabras de Super Espe, ya no es problema. Y mientras, todas las comunidades gobernadas por el P.P. piden a gritos, con la abstención y con muy mala educación un incremento en las ayudas del estado para sanidad (1.700 mill. de Eu) Todo está resuelto, aquí en Madrid, salvo el diagnóstico en mamografía.
Otra realidad indisoluble en la época estibal es la estupidez, la cual no es exclusiva de la derecha en este país y, que yo sepa, en ningún otro. Así, los bocazas del puño y la rosa, no dejan de intentar sacar tajada para ellos. Y ahí los tenemos posando, sonrientes como el payaso de McDonalds, para esa foto con un fondo de nuevos/viejos pisos de alquiler que, hasta hace bien poco, pertenecían a la seguridad social. Como si hubieran solucionado algo. Y me jode recordar esto, pero creo que el mayor número de V.P.Os de España ,mi casa por ejemplo, aún llevan clavada la chapita del yugo y las flechas. Y si no lo llevan es por que algún desalmado o coleccionista se ha dedicado a arrancarlos. ( ¿estarán con la ecuestre de franco?)
Luego hay realidades a nivel de estado, circunstancias de esas que diríamos atenuantes, que dan pie al cabreo multitudinario y a que la razón se nos obstruya con jodiendas y malas hostias. Séase sequías, incendios, trasnvases, estatutos de autonomía, negociaciones y desnegociacoines con bandas terroristas que, ahora, solo son ya arma arrojadiza en la batalla del porcentaje de voto. Amén de Carotines, Ibarretxes, Zapateros, Roucos, Acebes y, por descontado, la selección, problemas endémicos de este país que no hacen más que reforzar aquella vieja idea de las dos Españas que a nuestro ex-presidente, “el repelente niño vicente”, le gusta propagar por todo el “mundo libre”. Sin duda, problemas que no tienen solución ¿o sí?
y es que Sr@s, quizás librarnos de todas estas comeduras de olla no pasa por un billete de avión a la desconexión, tampoco por una semana en Torrevieja, ni tan siquiera por un polvo matador con una brasileña de Botafogo. Porque la gente descansa pero los problemas no, o eso he pretendido demostrar en estas líneas, la racionalidad política del ciudadano debe seguir apretando, así como el político no debe permitirse el abuso del descanso ¿o les parece normal que nuestra clase dirigente, con sus sueldos e innumerables quehaceres tenga las vacaciones de un niño de primaria?
Feliz vuelta a casa señores…
Entre tanto, hemos tenido tiempo a ver como a nuestro alrededor se distribuyen las tragedias y las alegrías de tantos y tan pocos. Pero ¿A quién le interesa mientras el sol siga cayendo por poniente, aquí, tumbado en mi toalla a la vera del mediterráneo, sentado a la mesa (¡por fin fabada!) ,en la casa de mi madre o rascándome los huevos placidamente al ritmo del son cubano y la barra libre de pulserita en Punta Cana? El mundo en verano, puede esperar. A mí que no me agobien.
Sin embargo a la vuelta de todo esto encontramos, los pocos afortunados que vivimos en Madrid , que todo sigue igual o peor. Entras con el coche por una de las rutas de acceso a esta sucia metrópoli y lo único que encuentras es un maremagnum de grúas, camiones, taladros y una especie indefinida de pinzas gigantescas que asustarían al mismo Julio Verne. Es el nuevo parque temático: El Jurásico de Gallardón y compañía. La gran apuesta en infraestructuras para unas olimpiadas que, gracias a dios (y sí, lo pongo con minúscula), nunca llegarán. También es el lavado de cara de la señora Espe que, cómo no y así cualquiera, ya se ha quitado, a pico y pala, los 200.000 puestos de trabajo prometidos. (entre los cuales no está el mío. (Sigue jugando, “insert coin”)
Mientras tanto, en el sur de Madrid (Latina, Carabanchel, Vallecas y otros tantos) donde, según las estadísticas oficiales viven 27 de cada 100 habitantes de Madrid, seguimos a merced del paro, la inmigración (sin ofender), la delincuencia (no necesariamente relaccionada con lo anterior) y la falta de tan dichosas infraestructuras. ¿Cómo se vivirá entonces por el norte? Por si esto fuera poco, resulta que la sanidad, la gran cuenta pendiente para con todos los ciudadanos de esta región, en propias palabras de Super Espe, ya no es problema. Y mientras, todas las comunidades gobernadas por el P.P. piden a gritos, con la abstención y con muy mala educación un incremento en las ayudas del estado para sanidad (1.700 mill. de Eu) Todo está resuelto, aquí en Madrid, salvo el diagnóstico en mamografía.
Otra realidad indisoluble en la época estibal es la estupidez, la cual no es exclusiva de la derecha en este país y, que yo sepa, en ningún otro. Así, los bocazas del puño y la rosa, no dejan de intentar sacar tajada para ellos. Y ahí los tenemos posando, sonrientes como el payaso de McDonalds, para esa foto con un fondo de nuevos/viejos pisos de alquiler que, hasta hace bien poco, pertenecían a la seguridad social. Como si hubieran solucionado algo. Y me jode recordar esto, pero creo que el mayor número de V.P.Os de España ,mi casa por ejemplo, aún llevan clavada la chapita del yugo y las flechas. Y si no lo llevan es por que algún desalmado o coleccionista se ha dedicado a arrancarlos. ( ¿estarán con la ecuestre de franco?)
Luego hay realidades a nivel de estado, circunstancias de esas que diríamos atenuantes, que dan pie al cabreo multitudinario y a que la razón se nos obstruya con jodiendas y malas hostias. Séase sequías, incendios, trasnvases, estatutos de autonomía, negociaciones y desnegociacoines con bandas terroristas que, ahora, solo son ya arma arrojadiza en la batalla del porcentaje de voto. Amén de Carotines, Ibarretxes, Zapateros, Roucos, Acebes y, por descontado, la selección, problemas endémicos de este país que no hacen más que reforzar aquella vieja idea de las dos Españas que a nuestro ex-presidente, “el repelente niño vicente”, le gusta propagar por todo el “mundo libre”. Sin duda, problemas que no tienen solución ¿o sí?
y es que Sr@s, quizás librarnos de todas estas comeduras de olla no pasa por un billete de avión a la desconexión, tampoco por una semana en Torrevieja, ni tan siquiera por un polvo matador con una brasileña de Botafogo. Porque la gente descansa pero los problemas no, o eso he pretendido demostrar en estas líneas, la racionalidad política del ciudadano debe seguir apretando, así como el político no debe permitirse el abuso del descanso ¿o les parece normal que nuestra clase dirigente, con sus sueldos e innumerables quehaceres tenga las vacaciones de un niño de primaria?
Feliz vuelta a casa señores…
EL ESTUPIDO ACONDICIONADO
Como jode levantarse por las mañanas empapado. Como joden esas noches de sabanas pegadas, de chorretones de sudor cosquilleando por tus sienes, por tu pecho, bajo la axila. Cuando el sopor te abraza, casi mortalmente, y no te deja levantar del sofá: Como jode este calor.
Sales a la calle y no cantan ni las cigarras. La gente utiliza lo que puede (paraguas, sombreritos de papel, cualquier cosa vale), desesperada, tratando de escapar de las garras de Lorenzo que, estos días, parece estar muy cabreado con nosotros (algo habremos hecho) Pero lo cierto es que lo que más putea, es la propia humanidad. Su fragilidad moral, su continuo hastío. ¿Cómo si la culpa de esto fuera del vecino?: Menudo día ¿eh?- saludas al vecino. Éste, tan solo devuelve una mirada en la que puedes leer: “Tu eres gilipollas, niño”. Y el hombre sale por la puerta del portal ya medio asfixiado.
No quiero con esto parecer un hipócrita, a mí también se me calientan las ideas y la sangre: el mal humor no es propiedad privada. Es solo que yo no lo voy predicando por ahí. Pero hay cosas que no se pueden soportar, hay comportamientos, razonamientos humanos que, por mucho calor que haga, solo se pueden achacar a la estupidez.
Me refiero con esto al pitote que se monta todos los veranos con el aire acondicionado. Es para descojonarse, en serio. A lo de cada año: listas de espera para la instalación, carencia de equipos, etc. se incrementa la estupidez humana derivada del acomodamiento ilimitado. Si bien, no es raro escuchar por ahí gente incapaz de vivir sin tan “vital artilugio”.
Sin ir más lejos, ayer (22-junio-05), en la cola de un céntrico almacén de ropa madrileño, el comentario más repetido era: “Yo no voy a comprar nada pero a ver quien es el listo que sale”. Pensamiento con el que yo hubiera estado de acuerdo si no hubiese necesitado ponerme la bufanda. Aquí estoy hoy, en casa, con la garganta destrozada. “En verano hay que pasar calor y frío en invierno” decía ayer, creo, el ministro de industria. A ver si va a tener razón.
Luego están aquellos que achacan al aire al condicionado cierta aura mágica, medicinal. Son aquellos que se agrupan bajo la expresión, recogida en el diario de la noche de A-3: “Es que fíjate tu, lo peligroso que puede ser esto para mis niños. Menos mal que hoy he ido a por el aire acondicionado y me lo ponen dentro de 21 días”. ¡Hay que joderse con lo humano y lo divino! Como si los niños se acunaran en un “LG”, como si fuera algo natural. Igual es el momento de apartar las incubadoras de los hospitales.
Para terminar, aún dejándome muchos inconscientes en el tintero, hablaré de otra expresión de la mediocridad humana: aquellos gilipollas que combinan periodos de aire acondicionado y ventanas abiertas. Estos que luego ladran porque les van a subir la factura de la luz; estos que, en plena sequía, quieren agua (para el baño, para el campo de golf, para el lava platos, para beber, para el caballo y, si sobra, para los incendios), quieren electricidad de sobra y una temperatura de 23º. Son los peores, sin duda y suelen conducir BMW y cosas por el estilo, lucir moreno todo el año y un engomado peinado para atrás ¿verdad que todos lo conocéis?
Me jode ser yo quien lo diga (pienso que debería ser alguien con más posibilidades de actuación), pero deberían exigir una licencia de uso de estos aparatos altamente nocivos para el globo. Una especie de carné de conducir, con su examen teórico y práctico y, por supuesto, su posibilidad de retirada. ¿Con qué fin? Pues con el de concienciar a la gente de los efectos negativos de tanto consumo inútil, de tantos voltios desperdiciados, de tanto dinero, de tanta agua, de tanta vida, por una temperatura “ideal”. Por corregir un abuso que se incrementa, año tras año, sin sentido.
Por que el aire acondicionado es otro problema evidente de la falta del progreso ético-moral frente al progreso tecnológico.
Sales a la calle y no cantan ni las cigarras. La gente utiliza lo que puede (paraguas, sombreritos de papel, cualquier cosa vale), desesperada, tratando de escapar de las garras de Lorenzo que, estos días, parece estar muy cabreado con nosotros (algo habremos hecho) Pero lo cierto es que lo que más putea, es la propia humanidad. Su fragilidad moral, su continuo hastío. ¿Cómo si la culpa de esto fuera del vecino?: Menudo día ¿eh?- saludas al vecino. Éste, tan solo devuelve una mirada en la que puedes leer: “Tu eres gilipollas, niño”. Y el hombre sale por la puerta del portal ya medio asfixiado.
No quiero con esto parecer un hipócrita, a mí también se me calientan las ideas y la sangre: el mal humor no es propiedad privada. Es solo que yo no lo voy predicando por ahí. Pero hay cosas que no se pueden soportar, hay comportamientos, razonamientos humanos que, por mucho calor que haga, solo se pueden achacar a la estupidez.
Me refiero con esto al pitote que se monta todos los veranos con el aire acondicionado. Es para descojonarse, en serio. A lo de cada año: listas de espera para la instalación, carencia de equipos, etc. se incrementa la estupidez humana derivada del acomodamiento ilimitado. Si bien, no es raro escuchar por ahí gente incapaz de vivir sin tan “vital artilugio”.
Sin ir más lejos, ayer (22-junio-05), en la cola de un céntrico almacén de ropa madrileño, el comentario más repetido era: “Yo no voy a comprar nada pero a ver quien es el listo que sale”. Pensamiento con el que yo hubiera estado de acuerdo si no hubiese necesitado ponerme la bufanda. Aquí estoy hoy, en casa, con la garganta destrozada. “En verano hay que pasar calor y frío en invierno” decía ayer, creo, el ministro de industria. A ver si va a tener razón.
Luego están aquellos que achacan al aire al condicionado cierta aura mágica, medicinal. Son aquellos que se agrupan bajo la expresión, recogida en el diario de la noche de A-3: “Es que fíjate tu, lo peligroso que puede ser esto para mis niños. Menos mal que hoy he ido a por el aire acondicionado y me lo ponen dentro de 21 días”. ¡Hay que joderse con lo humano y lo divino! Como si los niños se acunaran en un “LG”, como si fuera algo natural. Igual es el momento de apartar las incubadoras de los hospitales.
Para terminar, aún dejándome muchos inconscientes en el tintero, hablaré de otra expresión de la mediocridad humana: aquellos gilipollas que combinan periodos de aire acondicionado y ventanas abiertas. Estos que luego ladran porque les van a subir la factura de la luz; estos que, en plena sequía, quieren agua (para el baño, para el campo de golf, para el lava platos, para beber, para el caballo y, si sobra, para los incendios), quieren electricidad de sobra y una temperatura de 23º. Son los peores, sin duda y suelen conducir BMW y cosas por el estilo, lucir moreno todo el año y un engomado peinado para atrás ¿verdad que todos lo conocéis?
Me jode ser yo quien lo diga (pienso que debería ser alguien con más posibilidades de actuación), pero deberían exigir una licencia de uso de estos aparatos altamente nocivos para el globo. Una especie de carné de conducir, con su examen teórico y práctico y, por supuesto, su posibilidad de retirada. ¿Con qué fin? Pues con el de concienciar a la gente de los efectos negativos de tanto consumo inútil, de tantos voltios desperdiciados, de tanto dinero, de tanta agua, de tanta vida, por una temperatura “ideal”. Por corregir un abuso que se incrementa, año tras año, sin sentido.
Por que el aire acondicionado es otro problema evidente de la falta del progreso ético-moral frente al progreso tecnológico.
A(PARR)CAMIENTO GLOBAL
El genial fotógrafo británico, Martin Parr, miembro de la agencia Mágnum, presenta en el Círulo de Bellas Artes de Madrid una colección inédita. La obra presenta un espacio, una situación corriente en todas las ciudades del globo: el último sitio para aparcar en el centro de ciudades como Ámsterdam, Tokio o Beirut.
De esta manera ácida e irónica Martin Parr reflexiona sobre problemas inherentes a la globalización, problemas como la densidad del tráfico mundial y todo lo que de esto se desprende (calentamiento global, contaminación acústica), la falta de espacio, la aglomeración urbana y, por encima de todo, la universal pereza humana: esa que te hace llevar el coche al centro aunque pierdas más tiempo y nervios aparcando.
En cuanto a la técnica y la forma, nada que objetar (a ver quién es el guapo), todo en su sitio (luces y color) y, si bien el tema no es muy dinámico, hay que decir que el contexto de estas imágenes esta lleno de matices (no casuales) que hacen, en muchos casos, obra de arte de una plaza de aparcamiento. Fotografías llave que invitan a abrir la puerta de lecturas soterradas, nostalgias y dobles sentidos.

Copyright /Martin Parr /Magnum Photo
Ireland 2002
De esta manera ácida e irónica Martin Parr reflexiona sobre problemas inherentes a la globalización, problemas como la densidad del tráfico mundial y todo lo que de esto se desprende (calentamiento global, contaminación acústica), la falta de espacio, la aglomeración urbana y, por encima de todo, la universal pereza humana: esa que te hace llevar el coche al centro aunque pierdas más tiempo y nervios aparcando.
En cuanto a la técnica y la forma, nada que objetar (a ver quién es el guapo), todo en su sitio (luces y color) y, si bien el tema no es muy dinámico, hay que decir que el contexto de estas imágenes esta lleno de matices (no casuales) que hacen, en muchos casos, obra de arte de una plaza de aparcamiento. Fotografías llave que invitan a abrir la puerta de lecturas soterradas, nostalgias y dobles sentidos.
Copyright /Martin Parr /Magnum Photo
Ireland 2002
WILLIAM KLEIN:¿MÁS ALLÁ DE NEW YORK?
Cruzas la puerta y te das de narices con una enorme copia en papel varitado: enormes masas de negros, alto contraste, grano estirado hasta el extremo, primeros planos sin aires y composiciones casuales en la que se diluye la (supuesta) representación tridimensional de la fotografía. Es la obra de William Klein y cuelga desde el pasado jueves en las paredes de la sala “Pedro Rivera”, en el C. Cultural Conde Duque.

W. KLEIN: New York 1955.
La exposición reúne la obra del autor en torno al tema del festival (yo añadiría que también el propio del autor): “la ciudad”. En este caso, New York, Madrid, Paris, Roma y Tokio. Recorrido que también puede hacerse de forma cronológica destapando así, su evolución en la estética visual. Siendo esta forma la más interesante a mi juicio y la que me ayude a acercaros su obra.
Cuando Klein regresa de Europa a Nueva York en 1954 era un artista, pintor, enormemente influido por la abstracción (Como el mismo dice. “…me encontraba en Paris realizando contundentes obras geométricas”), apenas había utilizado una cámara de fotos y su forma de entender la ciudad había cambiado. Tres factores indispensables para que la obra temprana de Klein marcara una ruptura con la “fotografía de calidad e informativa”. Séase Bresson, Smith o compañía.
Sin duda, son fotos que rebosan inocencia, y con esto no quiero decir una falta de crítica, de humor negro, de acidez. Quiero referirlo más bien a lo técnico y a la forma. Es el resultado de una experimentación, de una búsqueda. Está probando los límites. Si se quiere, las primeras fotografías de Klein (dejando a un lado su evolución hasta “obra de culto”) gozan de un aura de ritual iniciático, parodia y etnografía descarnada que las hace, desde mi punto de vista, lo mejor de su obra fotográfica.
A partir de ahí, con la llegada de los 60, la obra de Klein abandona poco a poco la abstracción y comienza transpirar influencias pop. Si la búsqueda del cartel dentro de la metrópoli es tema recurrente en sus primeras fotografías, ya en el 58 se convertirá en una obsesión como se puede apreciar en su film “Broadway by Light”. También se puede apreciar como, en esta década, Klein se deja seducir por la fotografía documental representando, cada vez más a menudo, encuadres y planos mucho más formalistas dominados, en muchos casos, por la nitidez.
Sin abandonar determinadas características específicas que hacen su obra inconfundible: grandes masas de sombra, contrate, grano en su máxima expresión, un humor ácido, etc. Nos encontramos, en la última obra de Klein, un fotógrafo aburrido de su trabajo, sin motivaciones nuevas, cansado de su juguete. Solo en su obra final en color(y voy a finalizar jugándomela con los puristas) se nota un Klein extrovertido, juguetón, pillo y, de nuevo enamorado de la fotografía.

W. KLEIN: New York 1955.
La exposición reúne la obra del autor en torno al tema del festival (yo añadiría que también el propio del autor): “la ciudad”. En este caso, New York, Madrid, Paris, Roma y Tokio. Recorrido que también puede hacerse de forma cronológica destapando así, su evolución en la estética visual. Siendo esta forma la más interesante a mi juicio y la que me ayude a acercaros su obra.
Cuando Klein regresa de Europa a Nueva York en 1954 era un artista, pintor, enormemente influido por la abstracción (Como el mismo dice. “…me encontraba en Paris realizando contundentes obras geométricas”), apenas había utilizado una cámara de fotos y su forma de entender la ciudad había cambiado. Tres factores indispensables para que la obra temprana de Klein marcara una ruptura con la “fotografía de calidad e informativa”. Séase Bresson, Smith o compañía.
Sin duda, son fotos que rebosan inocencia, y con esto no quiero decir una falta de crítica, de humor negro, de acidez. Quiero referirlo más bien a lo técnico y a la forma. Es el resultado de una experimentación, de una búsqueda. Está probando los límites. Si se quiere, las primeras fotografías de Klein (dejando a un lado su evolución hasta “obra de culto”) gozan de un aura de ritual iniciático, parodia y etnografía descarnada que las hace, desde mi punto de vista, lo mejor de su obra fotográfica.
A partir de ahí, con la llegada de los 60, la obra de Klein abandona poco a poco la abstracción y comienza transpirar influencias pop. Si la búsqueda del cartel dentro de la metrópoli es tema recurrente en sus primeras fotografías, ya en el 58 se convertirá en una obsesión como se puede apreciar en su film “Broadway by Light”. También se puede apreciar como, en esta década, Klein se deja seducir por la fotografía documental representando, cada vez más a menudo, encuadres y planos mucho más formalistas dominados, en muchos casos, por la nitidez.
Sin abandonar determinadas características específicas que hacen su obra inconfundible: grandes masas de sombra, contrate, grano en su máxima expresión, un humor ácido, etc. Nos encontramos, en la última obra de Klein, un fotógrafo aburrido de su trabajo, sin motivaciones nuevas, cansado de su juguete. Solo en su obra final en color(y voy a finalizar jugándomela con los puristas) se nota un Klein extrovertido, juguetón, pillo y, de nuevo enamorado de la fotografía.





