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“CUANDO LA EXPERIENCIA SUPERA EL ARREPENTIMIENTO, DESAPARECE LA CULPA" Mohamed Chukri.
Sindicación
 
EL ESTUPIDO ACONDICIONADO
Como jode levantarse por las mañanas empapado. Como joden esas noches de sabanas pegadas, de chorretones de sudor cosquilleando por tus sienes, por tu pecho, bajo la axila. Cuando el sopor te abraza, casi mortalmente, y no te deja levantar del sofá: Como jode este calor.

Sales a la calle y no cantan ni las cigarras. La gente utiliza lo que puede (paraguas, sombreritos de papel, cualquier cosa vale), desesperada, tratando de escapar de las garras de Lorenzo que, estos días, parece estar muy cabreado con nosotros (algo habremos hecho) Pero lo cierto es que lo que más putea, es la propia humanidad. Su fragilidad moral, su continuo hastío. ¿Cómo si la culpa de esto fuera del vecino?: Menudo día ¿eh?- saludas al vecino. Éste, tan solo devuelve una mirada en la que puedes leer: “Tu eres gilipollas, niño”. Y el hombre sale por la puerta del portal ya medio asfixiado.

No quiero con esto parecer un hipócrita, a mí también se me calientan las ideas y la sangre: el mal humor no es propiedad privada. Es solo que yo no lo voy predicando por ahí. Pero hay cosas que no se pueden soportar, hay comportamientos, razonamientos humanos que, por mucho calor que haga, solo se pueden achacar a la estupidez.

Me refiero con esto al pitote que se monta todos los veranos con el aire acondicionado. Es para descojonarse, en serio. A lo de cada año: listas de espera para la instalación, carencia de equipos, etc. se incrementa la estupidez humana derivada del acomodamiento ilimitado. Si bien, no es raro escuchar por ahí gente incapaz de vivir sin tan “vital artilugio”.

Sin ir más lejos, ayer (22-junio-05), en la cola de un céntrico almacén de ropa madrileño, el comentario más repetido era: “Yo no voy a comprar nada pero a ver quien es el listo que sale”. Pensamiento con el que yo hubiera estado de acuerdo si no hubiese necesitado ponerme la bufanda. Aquí estoy hoy, en casa, con la garganta destrozada. “En verano hay que pasar calor y frío en invierno” decía ayer, creo, el ministro de industria. A ver si va a tener razón.

Luego están aquellos que achacan al aire al condicionado cierta aura mágica, medicinal. Son aquellos que se agrupan bajo la expresión, recogida en el diario de la noche de A-3: “Es que fíjate tu, lo peligroso que puede ser esto para mis niños. Menos mal que hoy he ido a por el aire acondicionado y me lo ponen dentro de 21 días”. ¡Hay que joderse con lo humano y lo divino! Como si los niños se acunaran en un “LG”, como si fuera algo natural. Igual es el momento de apartar las incubadoras de los hospitales.

Para terminar, aún dejándome muchos inconscientes en el tintero, hablaré de otra expresión de la mediocridad humana: aquellos gilipollas que combinan periodos de aire acondicionado y ventanas abiertas. Estos que luego ladran porque les van a subir la factura de la luz; estos que, en plena sequía, quieren agua (para el baño, para el campo de golf, para el lava platos, para beber, para el caballo y, si sobra, para los incendios), quieren electricidad de sobra y una temperatura de 23º. Son los peores, sin duda y suelen conducir BMW y cosas por el estilo, lucir moreno todo el año y un engomado peinado para atrás ¿verdad que todos lo conocéis?

Me jode ser yo quien lo diga (pienso que debería ser alguien con más posibilidades de actuación), pero deberían exigir una licencia de uso de estos aparatos altamente nocivos para el globo. Una especie de carné de conducir, con su examen teórico y práctico y, por supuesto, su posibilidad de retirada. ¿Con qué fin? Pues con el de concienciar a la gente de los efectos negativos de tanto consumo inútil, de tantos voltios desperdiciados, de tanto dinero, de tanta agua, de tanta vida, por una temperatura “ideal”. Por corregir un abuso que se incrementa, año tras año, sin sentido.

Por que el aire acondicionado es otro problema evidente de la falta del progreso ético-moral frente al progreso tecnológico.
 
A(PARR)CAMIENTO GLOBAL
El genial fotógrafo británico, Martin Parr, miembro de la agencia Mágnum, presenta en el Círulo de Bellas Artes de Madrid una colección inédita. La obra presenta un espacio, una situación corriente en todas las ciudades del globo: el último sitio para aparcar en el centro de ciudades como Ámsterdam, Tokio o Beirut.

De esta manera ácida e irónica Martin Parr reflexiona sobre problemas inherentes a la globalización, problemas como la densidad del tráfico mundial y todo lo que de esto se desprende (calentamiento global, contaminación acústica), la falta de espacio, la aglomeración urbana y, por encima de todo, la universal pereza humana: esa que te hace llevar el coche al centro aunque pierdas más tiempo y nervios aparcando.

En cuanto a la técnica y la forma, nada que objetar (a ver quién es el guapo), todo en su sitio (luces y color) y, si bien el tema no es muy dinámico, hay que decir que el contexto de estas imágenes esta lleno de matices (no casuales) que hacen, en muchos casos, obra de arte de una plaza de aparcamiento. Fotografías llave que invitan a abrir la puerta de lecturas soterradas, nostalgias y dobles sentidos.

Copyright /Martin Parr /Magnum Photo
Ireland 2002


 
WILLIAM KLEIN:¿MÁS ALLÁ DE NEW YORK?
Cruzas la puerta y te das de narices con una enorme copia en papel varitado: enormes masas de negros, alto contraste, grano estirado hasta el extremo, primeros planos sin aires y composiciones casuales en la que se diluye la (supuesta) representación tridimensional de la fotografía. Es la obra de William Klein y cuelga desde el pasado jueves en las paredes de la sala “Pedro Rivera”, en el C. Cultural Conde Duque.


W. KLEIN: New York 1955.

La exposición reúne la obra del autor en torno al tema del festival (yo añadiría que también el propio del autor): “la ciudad”. En este caso, New York, Madrid, Paris, Roma y Tokio. Recorrido que también puede hacerse de forma cronológica destapando así, su evolución en la estética visual. Siendo esta forma la más interesante a mi juicio y la que me ayude a acercaros su obra.

Cuando Klein regresa de Europa a Nueva York en 1954 era un artista, pintor, enormemente influido por la abstracción (Como el mismo dice. “…me encontraba en Paris realizando contundentes obras geométricas”), apenas había utilizado una cámara de fotos y su forma de entender la ciudad había cambiado. Tres factores indispensables para que la obra temprana de Klein marcara una ruptura con la “fotografía de calidad e informativa”. Séase Bresson, Smith o compañía.

Sin duda, son fotos que rebosan inocencia, y con esto no quiero decir una falta de crítica, de humor negro, de acidez. Quiero referirlo más bien a lo técnico y a la forma. Es el resultado de una experimentación, de una búsqueda. Está probando los límites. Si se quiere, las primeras fotografías de Klein (dejando a un lado su evolución hasta “obra de culto”) gozan de un aura de ritual iniciático, parodia y etnografía descarnada que las hace, desde mi punto de vista, lo mejor de su obra fotográfica.

A partir de ahí, con la llegada de los 60, la obra de Klein abandona poco a poco la abstracción y comienza transpirar influencias pop. Si la búsqueda del cartel dentro de la metrópoli es tema recurrente en sus primeras fotografías, ya en el 58 se convertirá en una obsesión como se puede apreciar en su film “Broadway by Light”. También se puede apreciar como, en esta década, Klein se deja seducir por la fotografía documental representando, cada vez más a menudo, encuadres y planos mucho más formalistas dominados, en muchos casos, por la nitidez.

Sin abandonar determinadas características específicas que hacen su obra inconfundible: grandes masas de sombra, contrate, grano en su máxima expresión, un humor ácido, etc. Nos encontramos, en la última obra de Klein, un fotógrafo aburrido de su trabajo, sin motivaciones nuevas, cansado de su juguete. Solo en su obra final en color(y voy a finalizar jugándomela con los puristas) se nota un Klein extrovertido, juguetón, pillo y, de nuevo enamorado de la fotografía.
 
COMIENZA PHOTOESPAÑA 05 : LA PRIMERA EN LA FRENTE.

Hoy era el comienzo, hoy era el día del lavado de cara. Hoy en mi blog (también en Madrid) comenzaba PHE/05. Y digo comenzaba: a/ por que es pasado y b/ por que a mi, y por usar la jerga al uso, “me la han metido doblada”, hoy no hay "chance" para la crítica fotográfica. Con esto quiero decir que el único (creo) gilipollas que no tenía su pase de prensa era un servidor. No se muy bien el motivo (seguro despiste), pero tengo la certeza de que esto no les pasaría con el enviado de “Foto Visión”, “SuperFoto” o “El País”.

Está bien, de acuerdo. Yo no tengo meritos ni medallas al honor, tampoco tengo un medio que me cubra las espaldas, es más, tampoco tengo (demasiados) lectores. Pero a los grandes y a los pequeños me enseñaron a tratarlos con respeto. ¿Qué hubiera pasado si me hubiera presentado a las 9 en ese touring con guía y micro que llaman “bus de prensa”? La respuesta: en ved de perder 4 preciosas horas de mi tiempo hubiera perdido 7.

En fin, solucionado el pequeño percance (¡Gracias Bigotes! Desde aquí mi guiño) a eso de las cuatro de la tarde, he de decir que el festival en sí promete mucho. Hoy, para abrir boca, se han abierto las exposiciones de Stephen Gill y Stan Douglas en el Real Jardín Botánico y mañana una para devotos: Las ciudades de William Klein, sobre la que haremos un minucioso repaso.

Señoras y señores. Niños y niñas. Nos queda poco más de un mes y 52 exposiciones por visitar :
¡¡¡BIENVENIDOS A LA FOTOGRAFÍA!!!


Una hora frente al mostrador ¿Alguien sabe algo de mi pase?
FOTO: Manu Brabo