EL ESTUPIDO ACONDICIONADO
Como jode levantarse por las mañanas empapado. Como joden esas noches de sabanas pegadas, de chorretones de sudor cosquilleando por tus sienes, por tu pecho, bajo la axila. Cuando el sopor te abraza, casi mortalmente, y no te deja levantar del sofá: Como jode este calor.
Sales a la calle y no cantan ni las cigarras. La gente utiliza lo que puede (paraguas, sombreritos de papel, cualquier cosa vale), desesperada, tratando de escapar de las garras de Lorenzo que, estos días, parece estar muy cabreado con nosotros (algo habremos hecho) Pero lo cierto es que lo que más putea, es la propia humanidad. Su fragilidad moral, su continuo hastío. ¿Cómo si la culpa de esto fuera del vecino?: Menudo día ¿eh?- saludas al vecino. Éste, tan solo devuelve una mirada en la que puedes leer: “Tu eres gilipollas, niño”. Y el hombre sale por la puerta del portal ya medio asfixiado.
No quiero con esto parecer un hipócrita, a mí también se me calientan las ideas y la sangre: el mal humor no es propiedad privada. Es solo que yo no lo voy predicando por ahí. Pero hay cosas que no se pueden soportar, hay comportamientos, razonamientos humanos que, por mucho calor que haga, solo se pueden achacar a la estupidez.
Me refiero con esto al pitote que se monta todos los veranos con el aire acondicionado. Es para descojonarse, en serio. A lo de cada año: listas de espera para la instalación, carencia de equipos, etc. se incrementa la estupidez humana derivada del acomodamiento ilimitado. Si bien, no es raro escuchar por ahí gente incapaz de vivir sin tan “vital artilugio”.
Sin ir más lejos, ayer (22-junio-05), en la cola de un céntrico almacén de ropa madrileño, el comentario más repetido era: “Yo no voy a comprar nada pero a ver quien es el listo que sale”. Pensamiento con el que yo hubiera estado de acuerdo si no hubiese necesitado ponerme la bufanda. Aquí estoy hoy, en casa, con la garganta destrozada. “En verano hay que pasar calor y frío en invierno” decía ayer, creo, el ministro de industria. A ver si va a tener razón.
Luego están aquellos que achacan al aire al condicionado cierta aura mágica, medicinal. Son aquellos que se agrupan bajo la expresión, recogida en el diario de la noche de A-3: “Es que fíjate tu, lo peligroso que puede ser esto para mis niños. Menos mal que hoy he ido a por el aire acondicionado y me lo ponen dentro de 21 días”. ¡Hay que joderse con lo humano y lo divino! Como si los niños se acunaran en un “LG”, como si fuera algo natural. Igual es el momento de apartar las incubadoras de los hospitales.
Para terminar, aún dejándome muchos inconscientes en el tintero, hablaré de otra expresión de la mediocridad humana: aquellos gilipollas que combinan periodos de aire acondicionado y ventanas abiertas. Estos que luego ladran porque les van a subir la factura de la luz; estos que, en plena sequía, quieren agua (para el baño, para el campo de golf, para el lava platos, para beber, para el caballo y, si sobra, para los incendios), quieren electricidad de sobra y una temperatura de 23º. Son los peores, sin duda y suelen conducir BMW y cosas por el estilo, lucir moreno todo el año y un engomado peinado para atrás ¿verdad que todos lo conocéis?
Me jode ser yo quien lo diga (pienso que debería ser alguien con más posibilidades de actuación), pero deberían exigir una licencia de uso de estos aparatos altamente nocivos para el globo. Una especie de carné de conducir, con su examen teórico y práctico y, por supuesto, su posibilidad de retirada. ¿Con qué fin? Pues con el de concienciar a la gente de los efectos negativos de tanto consumo inútil, de tantos voltios desperdiciados, de tanto dinero, de tanta agua, de tanta vida, por una temperatura “ideal”. Por corregir un abuso que se incrementa, año tras año, sin sentido.
Por que el aire acondicionado es otro problema evidente de la falta del progreso ético-moral frente al progreso tecnológico.
Sales a la calle y no cantan ni las cigarras. La gente utiliza lo que puede (paraguas, sombreritos de papel, cualquier cosa vale), desesperada, tratando de escapar de las garras de Lorenzo que, estos días, parece estar muy cabreado con nosotros (algo habremos hecho) Pero lo cierto es que lo que más putea, es la propia humanidad. Su fragilidad moral, su continuo hastío. ¿Cómo si la culpa de esto fuera del vecino?: Menudo día ¿eh?- saludas al vecino. Éste, tan solo devuelve una mirada en la que puedes leer: “Tu eres gilipollas, niño”. Y el hombre sale por la puerta del portal ya medio asfixiado.
No quiero con esto parecer un hipócrita, a mí también se me calientan las ideas y la sangre: el mal humor no es propiedad privada. Es solo que yo no lo voy predicando por ahí. Pero hay cosas que no se pueden soportar, hay comportamientos, razonamientos humanos que, por mucho calor que haga, solo se pueden achacar a la estupidez.
Me refiero con esto al pitote que se monta todos los veranos con el aire acondicionado. Es para descojonarse, en serio. A lo de cada año: listas de espera para la instalación, carencia de equipos, etc. se incrementa la estupidez humana derivada del acomodamiento ilimitado. Si bien, no es raro escuchar por ahí gente incapaz de vivir sin tan “vital artilugio”.
Sin ir más lejos, ayer (22-junio-05), en la cola de un céntrico almacén de ropa madrileño, el comentario más repetido era: “Yo no voy a comprar nada pero a ver quien es el listo que sale”. Pensamiento con el que yo hubiera estado de acuerdo si no hubiese necesitado ponerme la bufanda. Aquí estoy hoy, en casa, con la garganta destrozada. “En verano hay que pasar calor y frío en invierno” decía ayer, creo, el ministro de industria. A ver si va a tener razón.
Luego están aquellos que achacan al aire al condicionado cierta aura mágica, medicinal. Son aquellos que se agrupan bajo la expresión, recogida en el diario de la noche de A-3: “Es que fíjate tu, lo peligroso que puede ser esto para mis niños. Menos mal que hoy he ido a por el aire acondicionado y me lo ponen dentro de 21 días”. ¡Hay que joderse con lo humano y lo divino! Como si los niños se acunaran en un “LG”, como si fuera algo natural. Igual es el momento de apartar las incubadoras de los hospitales.
Para terminar, aún dejándome muchos inconscientes en el tintero, hablaré de otra expresión de la mediocridad humana: aquellos gilipollas que combinan periodos de aire acondicionado y ventanas abiertas. Estos que luego ladran porque les van a subir la factura de la luz; estos que, en plena sequía, quieren agua (para el baño, para el campo de golf, para el lava platos, para beber, para el caballo y, si sobra, para los incendios), quieren electricidad de sobra y una temperatura de 23º. Son los peores, sin duda y suelen conducir BMW y cosas por el estilo, lucir moreno todo el año y un engomado peinado para atrás ¿verdad que todos lo conocéis?
Me jode ser yo quien lo diga (pienso que debería ser alguien con más posibilidades de actuación), pero deberían exigir una licencia de uso de estos aparatos altamente nocivos para el globo. Una especie de carné de conducir, con su examen teórico y práctico y, por supuesto, su posibilidad de retirada. ¿Con qué fin? Pues con el de concienciar a la gente de los efectos negativos de tanto consumo inútil, de tantos voltios desperdiciados, de tanto dinero, de tanta agua, de tanta vida, por una temperatura “ideal”. Por corregir un abuso que se incrementa, año tras año, sin sentido.
Por que el aire acondicionado es otro problema evidente de la falta del progreso ético-moral frente al progreso tecnológico.
Comentario:
Que razón tienes guaje, si ye que hay mucho refálfie, ya lo decia mi güela.
La verdad ye que a veces pienso yo que no vendría mal una temporadina de hambruna(que a este paso llegará por si sola ya que el dinero no se come y todo lo demás lo estamos destruyendo) pa que la xente aprendiera que es lo vital y que no lo es. Vital, vital... comer, dormir, beber, defecar, miccionar, insultar y poco más... to lo demás preciscindible.
Aunque no niego que quien más y quien menos tenemos nuestras comodidades y nos cuesta mucho renunciar a ellas, pero cuando lo haces, cuando por determinadas circunstacias te ves viviendo con justo lo imprescindible y apenas nada accesorio, te das cuenta de que esas supuestas comodidades en realidad son nuestra condena, para ellas trabajamos 11 meses al año, 5 dias a la semana, durante practicamente toda nuestra vida (cuando la vida es vida, porque a partir de los 65 ya no es lo mismo...)
Para obtener todas esas putas "comodidades" la gente hipoteca su vida, la vende, la entrega a la causa. Por eso ese tipo ese al que te encuentraste en el ascensor te miró con esa cara de mal humor, está amargado y no es para menos, el pringao de él seguramente se pasó toda su vida currando como un perro en un sin vivir continuo, para pagar ese estilo de vida de mierda en el que se ha metido, y claro, a sus cincuienta y tantos el hombre echa la vista atrás y ve que ha desperdiciado todo su tiempo, que lo ha invertido en lo que le aconsejó carrefour, nike, audi, etc... y piensa; joder soy un idiota integro¡¡ PUES SI TIO ERES UN IDIOTA, PERO MUY MUY IDIOTA, JAJAJA. y a ti, joven y con pinta de libre te envidia de tal manera que no puede dejar de mirarte mal, por que le recuerdas todo aquello que ha perdido, la libertad, sus mejores años, decenas de mujeres a las que se quedo con ganas de amar, para acabar ahora con la sobrealimentada de su mujer, que hace veinte años que no ama,jaja. Hay que ver que parajoda; muerto en vida y sin haber vivido.
joder esta marihuana es brutal, vaya enchote me pillé aqui escribiendo...
La verdad ye que a veces pienso yo que no vendría mal una temporadina de hambruna(que a este paso llegará por si sola ya que el dinero no se come y todo lo demás lo estamos destruyendo) pa que la xente aprendiera que es lo vital y que no lo es. Vital, vital... comer, dormir, beber, defecar, miccionar, insultar y poco más... to lo demás preciscindible.
Aunque no niego que quien más y quien menos tenemos nuestras comodidades y nos cuesta mucho renunciar a ellas, pero cuando lo haces, cuando por determinadas circunstacias te ves viviendo con justo lo imprescindible y apenas nada accesorio, te das cuenta de que esas supuestas comodidades en realidad son nuestra condena, para ellas trabajamos 11 meses al año, 5 dias a la semana, durante practicamente toda nuestra vida (cuando la vida es vida, porque a partir de los 65 ya no es lo mismo...)
Para obtener todas esas putas "comodidades" la gente hipoteca su vida, la vende, la entrega a la causa. Por eso ese tipo ese al que te encuentraste en el ascensor te miró con esa cara de mal humor, está amargado y no es para menos, el pringao de él seguramente se pasó toda su vida currando como un perro en un sin vivir continuo, para pagar ese estilo de vida de mierda en el que se ha metido, y claro, a sus cincuienta y tantos el hombre echa la vista atrás y ve que ha desperdiciado todo su tiempo, que lo ha invertido en lo que le aconsejó carrefour, nike, audi, etc... y piensa; joder soy un idiota integro¡¡ PUES SI TIO ERES UN IDIOTA, PERO MUY MUY IDIOTA, JAJAJA. y a ti, joven y con pinta de libre te envidia de tal manera que no puede dejar de mirarte mal, por que le recuerdas todo aquello que ha perdido, la libertad, sus mejores años, decenas de mujeres a las que se quedo con ganas de amar, para acabar ahora con la sobrealimentada de su mujer, que hace veinte años que no ama,jaja. Hay que ver que parajoda; muerto en vida y sin haber vivido.
joder esta marihuana es brutal, vaya enchote me pillé aqui escribiendo...





