Anónima Lara
Por unas horas se enfundo en unos vaqueros olvidados, sus manoletinas verde lima-aquellas que compro en el mercadillo hace años-, y el bolso con lo imprescindible: su cámara, baterías, euros para coger el bus de vuelta y pañuelos. No había nada decidido, solo que se pondría a caminar, y se escucharía...
Termino parando en la puerta de la casa, la casa de él, hasta su subconsciente le traicionaba, ¿donde se había perdido en el camino?¿Cuando? Respiro fuerte para retomar el control de sus actos, lo tenia decidido, nada iba a estar decidido, ¡Si! Y justo al abrir los ojos él a lo lejos, y como si de supervivencia se tratara corrió, corrió hasta quedarse sin aliento y tropezar con una mujer que le decía algo… oscuridad. Cuando despertó estaba tumbada en el suelo y le hacían aire con una revista a modo de abanico –Estas bien? Ella solo podía asentir. –Me llamo Lara, xiqueta de verdad estas bien? Ella seguía sin hablar. –Bueno, tienes que tener cuidado, la cámara se podía a ver roto. ¡La cámara! Si lo comprobó, estaba bien, y hablo: -Perdona, es que ha sido un día…. extraño, bueno difícil, Gracias. – No hay de que. Y se fue, ella cogio la cámara e hizo una foto. Lara se giro y sonrió y siguió alejándose. Durante unos minutos, es difícil precisar cuantos, quedo como hipnotizada contemplando la foto hasta que el frenazo de un coche le despertó.
Era muy temprano, aunque hacia 27 horas que no dormía, no había podido dejar de hacer fotos, una farola, tejados, pasos de cebra, era tarde, el cuerpo no respondía y la tercera batería de la cámara empezaba a fallar; entonces se desvistió , allí estaba, era ella, realmente ella y su cámara.
Todo había comenzado con la foto de la anónima Lara, gracias a ella se había encontrado.
Besotes Navegantes
Termino parando en la puerta de la casa, la casa de él, hasta su subconsciente le traicionaba, ¿donde se había perdido en el camino?¿Cuando? Respiro fuerte para retomar el control de sus actos, lo tenia decidido, nada iba a estar decidido, ¡Si! Y justo al abrir los ojos él a lo lejos, y como si de supervivencia se tratara corrió, corrió hasta quedarse sin aliento y tropezar con una mujer que le decía algo… oscuridad. Cuando despertó estaba tumbada en el suelo y le hacían aire con una revista a modo de abanico –Estas bien? Ella solo podía asentir. –Me llamo Lara, xiqueta de verdad estas bien? Ella seguía sin hablar. –Bueno, tienes que tener cuidado, la cámara se podía a ver roto. ¡La cámara! Si lo comprobó, estaba bien, y hablo: -Perdona, es que ha sido un día…. extraño, bueno difícil, Gracias. – No hay de que. Y se fue, ella cogio la cámara e hizo una foto. Lara se giro y sonrió y siguió alejándose. Durante unos minutos, es difícil precisar cuantos, quedo como hipnotizada contemplando la foto hasta que el frenazo de un coche le despertó.
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Comentario:
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