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Retales de Teresa
Bla, bla, bla...
Hay dos disciplinas de las que me siento totalmente adicta y presa. Éstas son la literatura y la música. La primera porque me aporta memoria histórica y experiencias; la segunda porque despierta todos mis sentidos. Ambas me divierten por igual... ambas me hacen sentir bien... Sin duda alguna... pequeños retales como estos son los que aportan color a mi vida
Sindicación
Literatura, música y cine en un viaje a través del tiempo
 
MI HISTORIA CON LA ESCRITURA
Recién me he dado cuenta de que la escritura es mi terapia particular. Uno a veces escribe para contar historias ficticias, para dejar volar la mente o para contar lo que ve. Mi caso es distinto. Yo escribo para plasmar en un papel aquello que pienso. Es una manera de constatar mis sentimientos y mi manera de entender el mundo. Y así, releyendo mis discursos, suelo encontrar soluciones a aquellas cosas que me preocupan. Los problemas se tornan más pequeños y, una vez focalizados, me resulta más sencillo encontrar sus múltiples soluciones.

Me gusta escribir. Es mi catarsis. A veces me ayuda a quitarme problemas y pesos de encima. Es como cuando viajas al exterior para darte cuenta de que los problemas cotidianos en tu realidad más cercana son sólo boludeces. Quizás sea que me cuesta mucho abrirme al resto de gente y conversando conmigo misma me relajo y llego a determinados acuerdos. Sin duda, las soluciones siempre surgen del propio interior.

Por otra parte, me parece que escribir es una excelente vía para conocerse personalmente. En mi caso es una actitud positiva. Me reporta mucho y me gusta. Con los años he aprendido a expresar mis emociones. Al menos soy sincera conmigo misma y soy capaz de hacerme cargo de ellas. Creedme, hay mucha gente que no puede. Esa madurez te la da el tiempo o la vida aunque, en muchos casos, no llega nunca. Fijaros en algunos grandes multimillonarios. Son personas capaces de asumir sus responsabilidades laborales pero incapaces de sentir, demostrarlo y luchar por aquello que aman y que les hace sentir bien. Les cuesta. En general, a muchos hombres les cuesta. Y ahí viene su desequilibrio. Siempre les falta algo y, por mucho dinero que tengan, siempre les quedará un vacío.

Estoy orgullosa de que ese no sea mi caso. Soy perfectamente capaz de llevar a cabo todo tipo de actividades. Seguramente cometa errores con frecuencia (soy humana) pero no dejo de apostar por todas ellas. No me asustan los desafíos. Encuentro interesantes las cosas difíciles. Y la verdad, la vida guardándose no tiene demasiado sentido.

Nunca publicaré mis archivos más privados pero recomiendo a todo el mundo que escriba. Nos ahorraríamos muchos problemas si en lugar de intentar cambiar el mundo empezáramos a conocernos un poquito más e intentáramos ser mejores personas. Yo descubrí que puedo hacerlo mediante la escritura. Pero, a veces, basta con pensar durante unos minutos al día. Es cierto aquello que dicen de que cada maestrillo tiene su librillo.

Saludos a todos! Espero no haberos aburrido! ........ :-)


 
OLIVERIO GIRONDO
Hola a todos!

He vuelto.. He estado ausente durante largo tiempo pero, al fin, encuentro un ratito para escribir. Me hallo muy lejos de mi casa y de mi país. Sin embargo y, aún alejada del espacio literario en el que me suelo ubicar, he encontrado un motivo para escribir.

Y es que estoy en la ciudad del tango, de las letras, del delivery y de las grandes arboledas..., es decir, en Buenos Aires.

Me acaban de leer unas palabras casi mágicas que me gustaría compartir con todos/as. Son de un escritor llamado Oliverio Girondo y componen un pequeño relato dentro de su libro "Espantapájaros". La culpable de mis ganas impulsivas de escribir se llama Laura... mi pequeña Lu, un tesoro que descubrí en Bs As.

Ahí van:

"No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! -y en esto soy irreductible- no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!
Esta fue -y no otra- la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba de comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! !María Luisa!"... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera..., aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando."


MUCHOS BESOS!!! Espero que os haya gustado!

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