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Retales de Teresa
Bla, bla, bla...
Hay dos disciplinas de las que me siento totalmente adicta y presa. Éstas son la literatura y la música. La primera porque me aporta memoria histórica y experiencias; la segunda porque despierta todos mis sentidos. Ambas me divierten por igual... ambas me hacen sentir bien... Sin duda alguna... pequeños retales como estos son los que aportan color a mi vida
Sindicación
Literatura, música y cine en un viaje a través del tiempo
 
FRANCISCO DE QUEVEDO
Madrid 1580 - Villanueva de los Infantes (Ciudad Real) 1645

Amor constante más allá de la muerte

Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado




En el siglo XVII, junto con Lope de Vega, encontramos la figura de Quevedo, mucho más representativa de la época, no sólo por su estilo lingüístico sino también porque supo reflejar el pesimismo y el desengaño de una España sumida en la decadencia.

Culto e ingenioso, sus poemas, en su mayoría sonetos, abordan temas típicamente barrocos como la muerte, la brevedad de la vida, la fugacidad del tiempo, la censura de vicios diversos o el desengaño. Además, Quevedo cree que todo lo que vemos no es más que apariencia engañosa, empezando por el amor mismo. Y de ahí el desengaño típicamente barroco y la actitud desconfiada propia de quien no advierte seguridad alguna. Todos los valores que defiende (amor, honor, etc.) son los viejos ideales nobiliarios que a su alrededor se desmoronan.

Esta poesía creo que es un ejemplo de todas esas reflexiones quevedescas sobre la condición humana. Llena de antítesis, hipérboles e hipérbatos, resulta difícil de entender la primera vez que se lee. Dice algo así como que la muerte llegará (“cerrar podrá mis ojos la postrera sombra”) y se lo llevará todo con ella menos el amor que, por su naturaleza ilimitada, perdurará para siempre.

En sentido místico dice que la muerte será agradable para el alma (“lisonjera”) porque la liberará (“desatará”) de la cárcel del cuerpo. Se muestra aquí una idea de la filosofía platónica: la dicotomía alma/cuerpo, antivitalismo muy en consonancia con el pesimismo barroco.

Cuando en la segunda estrofa habla de la “ribera” se refiere al mitológico río Leteo por el que las almas cruzaban al morir; aquí viene a decir que su alma no olvidará el lugar donde estuvo plenamente enamorada, quebrantando así la ley de la muerte que impone el olvido de lo terrenal.

 
Comentario:
Bien, bien... no te dejas a ningún poeta, ¿eh?
Tus artículos están muy bien cuidados y estudiados. Disfruto leyendo.
No
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