GARCILASO DE LA VEGA (ESPAÑA, S. XVI)
Toledo 1501- Niza1536
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SONETO XXIII
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre;
marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
Este es uno de esos sonetos de rima perfecta que nuestra mejor literatura tiene guardado en el baúl de los recuerdos. Constituye un canto al canon de belleza femenino imperante durante el siglo XVI (Renacimiento) y, a su vez, una invitación al carpe diem, al "vive el momento y sé feliz".
Considero a Garcilaso uno de los grandes porque, en su momento, fue el verdadero adaptador de las nuevas formas de expresión italianas a la poesía autóctona.
Hace muchos años que sé de la existencia de este soneto y le tengo especial cariño. Me gusta por la perfección métrica y el domino de la musicalidad y porque todo esto queda expuesto de un modo natural, tranquilo y elegante. Simplemente, Garcilaso dice lo que piensa y, además, lo dice bien.
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende al corazón y lo refrena;
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto,
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto, antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre;
marchitará la rosa el viento helado.
Todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
Considero a Garcilaso uno de los grandes porque, en su momento, fue el verdadero adaptador de las nuevas formas de expresión italianas a la poesía autóctona.
Hace muchos años que sé de la existencia de este soneto y le tengo especial cariño. Me gusta por la perfección métrica y el domino de la musicalidad y porque todo esto queda expuesto de un modo natural, tranquilo y elegante. Simplemente, Garcilaso dice lo que piensa y, además, lo dice bien.
Comentario:
Entiendo perfectamente que guste este tipo de poesía, aunque reconozco que no suelo leerla yo. Un grande de su tiempo, como tu dices.





