EL ENCUENTRO
Hoy me apetece hablar del encuentro así que voy a lanzar unas reflexiones...
El encuentro o reencuentro se podría definir por la experiencia de un momento natural, sin reproches, improvisado, aleatorio, casi trivial y, por supuesto, imprevisto. Experimentar las emociones de ese encuentro al tiempo que se producen en otra persona es ya algo superior. Digamos que de ahí nacen las relaciones.
El amor es eso. Es el fruto de un encuentro que no sólo se produce una vez en la vida; el amor es encontrarse y reencontrarse cada día; es decidir; es tener siempre clara esa elección... sencillamente, es ver cómo ninguno de los dos se choca cuando hay un encuentro en el reencuentro.
Existe un dúo de películas que abordan, con suma inteligencia y mejor maestría, esta dicotomía del encuentro y el desencuentro: Antes del amanecer y Antes del atardecer. No sé cuál de las dos me gusta más pero, quizás, la segunda pueda englobar a la primera y ser por ello más completa. Los efectos del encuentro digamos que son más claros.
Es así: París, nueve años después, una librería y una última parada en el tour literario de Jesse gracias a la cual se da el segundo encuentro con Celine, con todo lo que ello implica. Un encuentro, esperado por nosotros los espectadores y por la parejita a pesar de los esfuerzos del director del film por hacernos creer que para ellos es inesperado. Claro, como si decidir escribir un libro que habla de un encuentro con una francesita fuera algo aleatorio, como si realizar un tour por Europa para presentarlo también lo fuera, como si Celine no intuyera que el autor de ese libro fuera Jesse, como si, como si...
En cualquier caso, suman 9 el total de años que Jesse y Celine han estado separados desde su primera charla, su primera cita, su primera noche y su primera relación sexual. Nueve años en los que cada uno ha seguido con su vida pero siempre con el implacable recuerdo de aquel día; un recuerdo que les empuja a dudar de casi todo y que les plantea la cuestión de... ¿qué habría pasado si hubiesen estirado esa relación? ¿estarían juntos ahora?
Sin duda, ese momento marcó sus vidas y, cada uno por su parte, trató de ser feliz buscando otras alternativas. Sin embargo y desafortunadamente, no lo consiguieron. Jesse se casó con una mujer buena a la que no amaba y Celine se dedicó a ennoviarse con hombres que siempre estaban viajando para no tener que aferrarse a ninguno de ellos. Es la infelicidad llevada a su punto más álgido.
Pero tras nueve años se reencuentran. No voy a desvelar el final pero digamos que la película nos da una lección magistral: la felicidad es una opción y la moralidad un concepto. Saber a ciencia cierta si actuar de una manera u otra es correcto o no, cuando conoces a alguien, no depende de las normas de la sociedad sino del sentir de uno mismo, de las características especiales de una situación y de la convicción/intuición innatas. Como dice mi madre: "haz caso al corazón y no hagas caso a la razón". Qué gran verdad, ¿no creéis?
En fin, que hay que arriesgarse para conseguir cosas interesantes. Como decía Lau, "la vida guardándose de situaciones riesgosas por miedo a sufrir no tiene demasiado sentido".
Bueno, gente, creo que por hoy ya es suficiente. Mi cabecita va a tres mil y tengo trabajo. Me encantaría saber vuestras opiniones.
Besitos... muaks!
El encuentro o reencuentro se podría definir por la experiencia de un momento natural, sin reproches, improvisado, aleatorio, casi trivial y, por supuesto, imprevisto. Experimentar las emociones de ese encuentro al tiempo que se producen en otra persona es ya algo superior. Digamos que de ahí nacen las relaciones.
El amor es eso. Es el fruto de un encuentro que no sólo se produce una vez en la vida; el amor es encontrarse y reencontrarse cada día; es decidir; es tener siempre clara esa elección... sencillamente, es ver cómo ninguno de los dos se choca cuando hay un encuentro en el reencuentro.
Existe un dúo de películas que abordan, con suma inteligencia y mejor maestría, esta dicotomía del encuentro y el desencuentro: Antes del amanecer y Antes del atardecer. No sé cuál de las dos me gusta más pero, quizás, la segunda pueda englobar a la primera y ser por ello más completa. Los efectos del encuentro digamos que son más claros.
Es así: París, nueve años después, una librería y una última parada en el tour literario de Jesse gracias a la cual se da el segundo encuentro con Celine, con todo lo que ello implica. Un encuentro, esperado por nosotros los espectadores y por la parejita a pesar de los esfuerzos del director del film por hacernos creer que para ellos es inesperado. Claro, como si decidir escribir un libro que habla de un encuentro con una francesita fuera algo aleatorio, como si realizar un tour por Europa para presentarlo también lo fuera, como si Celine no intuyera que el autor de ese libro fuera Jesse, como si, como si...
En cualquier caso, suman 9 el total de años que Jesse y Celine han estado separados desde su primera charla, su primera cita, su primera noche y su primera relación sexual. Nueve años en los que cada uno ha seguido con su vida pero siempre con el implacable recuerdo de aquel día; un recuerdo que les empuja a dudar de casi todo y que les plantea la cuestión de... ¿qué habría pasado si hubiesen estirado esa relación? ¿estarían juntos ahora?
Sin duda, ese momento marcó sus vidas y, cada uno por su parte, trató de ser feliz buscando otras alternativas. Sin embargo y desafortunadamente, no lo consiguieron. Jesse se casó con una mujer buena a la que no amaba y Celine se dedicó a ennoviarse con hombres que siempre estaban viajando para no tener que aferrarse a ninguno de ellos. Es la infelicidad llevada a su punto más álgido.
Pero tras nueve años se reencuentran. No voy a desvelar el final pero digamos que la película nos da una lección magistral: la felicidad es una opción y la moralidad un concepto. Saber a ciencia cierta si actuar de una manera u otra es correcto o no, cuando conoces a alguien, no depende de las normas de la sociedad sino del sentir de uno mismo, de las características especiales de una situación y de la convicción/intuición innatas. Como dice mi madre: "haz caso al corazón y no hagas caso a la razón". Qué gran verdad, ¿no creéis?
En fin, que hay que arriesgarse para conseguir cosas interesantes. Como decía Lau, "la vida guardándose de situaciones riesgosas por miedo a sufrir no tiene demasiado sentido".
Bueno, gente, creo que por hoy ya es suficiente. Mi cabecita va a tres mil y tengo trabajo. Me encantaría saber vuestras opiniones.
Besitos... muaks!
Comentario:
A agradecerte vengo las huellas de tus palabras en el espejo. Espero que tu cabecita haya bajado de revoluciones este fin de semana.
Besos
Besos





