no hay mensajes nuevos en el servidor
Enviar y recibir. Cada vez que cierro la pantalla del mailing que estoy preparando lo veo, y no puedo evitar pulsarlo con nostalgia, con un repentino morbo dañiño, porque se lo que voy a encontrar, sé que me va a hacer daño, sé que tengo que dejarme estar de historias, pero no puedo dejar.
"No hay mensajes nuevos en el servidor".
Llevo todo el dia observando la misma frase, buscando entre los mensajes de todos los que no son tu. Los del movil, los del correo, los del hotmail. Ahora todo se dice con un mensaje, o eso parece. Bienvenidos a la era multimedia.
Ojala me quedaran fuerzas, y ganas, para envolverme con todos y cada uno de los reproches que mastico con rabia cada noche, coger mi culpa, lavada y planchada, enguajarme el corazón con las dos manos, limpiarlo de sangre y que por mis venas pasara un liquido rosa, aséptico y amable, y me convirtiera en una de las tantas mujeres que veo por la calle, tranquilas y satisfechas, y no pura y dura sangre, y no puro y duro cuerpo, y pies y manos, y ojos, y sangre, y esta piel, mi pobre extensión de poros que ya no sienten, que han dejado de sentir, que desde hace demasiado tiempo han sido solo tu ausencia, solo tu ausencia.
Pero yo no puedo matar
a mi propia esperanza.
Y esta vez, casi lo habia conseguido. Casi no me acordaba de tí. Casi no te echaba de menos. ´
Ya no te confundía con todos entre la gente. Había dejado de darme vuelcos el corazón cada vez que creia verte aparecer en todas y cada una de las esquinas de mis dias. Habia dejado de buscarte entre todas las posibilidades, a tí, que una vez fuiste la más deseada de todas, mi igual y mi contrario, como un reflejo mio en un espejo.
Y ahora que has vuelto, no sé qué hacer contigo

"No hay mensajes nuevos en el servidor".
Llevo todo el dia observando la misma frase, buscando entre los mensajes de todos los que no son tu. Los del movil, los del correo, los del hotmail. Ahora todo se dice con un mensaje, o eso parece. Bienvenidos a la era multimedia.
Ojala me quedaran fuerzas, y ganas, para envolverme con todos y cada uno de los reproches que mastico con rabia cada noche, coger mi culpa, lavada y planchada, enguajarme el corazón con las dos manos, limpiarlo de sangre y que por mis venas pasara un liquido rosa, aséptico y amable, y me convirtiera en una de las tantas mujeres que veo por la calle, tranquilas y satisfechas, y no pura y dura sangre, y no puro y duro cuerpo, y pies y manos, y ojos, y sangre, y esta piel, mi pobre extensión de poros que ya no sienten, que han dejado de sentir, que desde hace demasiado tiempo han sido solo tu ausencia, solo tu ausencia.
Pero yo no puedo matar
a mi propia esperanza.
Y esta vez, casi lo habia conseguido. Casi no me acordaba de tí. Casi no te echaba de menos. ´
Ya no te confundía con todos entre la gente. Había dejado de darme vuelcos el corazón cada vez que creia verte aparecer en todas y cada una de las esquinas de mis dias. Habia dejado de buscarte entre todas las posibilidades, a tí, que una vez fuiste la más deseada de todas, mi igual y mi contrario, como un reflejo mio en un espejo.
Y ahora que has vuelto, no sé qué hacer contigo

Rostro de Vos
Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.
sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición
Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van,
no queda nada.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.
Y es una soledad
tan desolada
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.
Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto y por sabor.
sin un temblor de más,
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.
Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna maldición
Mis huéspedes concurren,
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor.
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.
Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan a su hambre
miran y miran
y apagan la jornada.
Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van,
no queda nada.
Ya mi rostro de vos
cierra los ojos.
Y es una soledad
tan desolada
Tiempo paralelo
Ayer por la tarde me dio por repasar todos los escritos que guardo en el ordenador de casa. Tenia registrados desde Octubre del 2003, mes en el que volví a coger la costumbre de escribir, esta vez en un ordenador, por pura necesidad de expresarme, de entenderme, de intentar buscar algun fleco, algún hilo del que pudiera tirar para desenredarme.
Cuando lo encontré, tiré tan fuerte que acabé deshaciendo todo lo que habia tejido durante los cinco años anteriores. Y eché a correr, huyendo hacia adelante, hasta donde estoy ahora.
Lástima que mi hermana, otra escritora empedernida viera mis archivos y en un intento vil de pirateria los borrara, inconscientemente, al intentar abrirlos.
Una lástima. No recuerdo lo que escribí durante aquellos meses, y no sé hasta qué punto es mejor. Sin embargo, ahora, ya en el piso nuevo, ya sola, ya con ordenador nuevo y buscando copias de seguridad, encontré mi propio rastro hasta Enero del año pasado.
Estuve hasta las tantas leyendo y fumando, a veces encontrándome en esas letras, otras tantas ya no. Lo increible es que todavía sea tan ingenua. Que poco cambiamos, en realidad.
He hecho todo lo posible por matar a tu fantasma.
Una vez escribí que la inocencia no muere; a la inocencia se la mata, y yo hice todo lo posible por matarla, asesinarla, de todas las maneras, mientras dormia, a cuchilladas, a puñetazos, me he arañado cada rincón de piel y de memoria para provocar la muerte de tu esperanza, de que pudieras existir, de que no me habia equivocado.
Pero tu fantasma siempre se escondia en las esquinas de mis retinas, desapareciendo siempre cuando intentaba mirarlo,como nuestra historia, que solo ha existido en una pantalla de ordenador, en miles de letras azules, todas y cada una de las veces que he escrito que yo lo hubiera dado todo, absolutamente todo por ti, que eso nunca pasa, no a mujeres como yo, no a personas como yo.
Que puedo decir que no haya escrito ya. Que vamos a decirnos que no se hayan dicho ya nuestros cuerpos.
Que vamos a hacer con tantos miedos, con tanta cobardia.
No me sirve tan mansa la esperanza.
Y solo me viene a la cabeza Rostro de Vos, de Benedetti.

Cuando lo encontré, tiré tan fuerte que acabé deshaciendo todo lo que habia tejido durante los cinco años anteriores. Y eché a correr, huyendo hacia adelante, hasta donde estoy ahora.
Lástima que mi hermana, otra escritora empedernida viera mis archivos y en un intento vil de pirateria los borrara, inconscientemente, al intentar abrirlos.
Una lástima. No recuerdo lo que escribí durante aquellos meses, y no sé hasta qué punto es mejor. Sin embargo, ahora, ya en el piso nuevo, ya sola, ya con ordenador nuevo y buscando copias de seguridad, encontré mi propio rastro hasta Enero del año pasado.
Estuve hasta las tantas leyendo y fumando, a veces encontrándome en esas letras, otras tantas ya no. Lo increible es que todavía sea tan ingenua. Que poco cambiamos, en realidad.
He hecho todo lo posible por matar a tu fantasma.
Una vez escribí que la inocencia no muere; a la inocencia se la mata, y yo hice todo lo posible por matarla, asesinarla, de todas las maneras, mientras dormia, a cuchilladas, a puñetazos, me he arañado cada rincón de piel y de memoria para provocar la muerte de tu esperanza, de que pudieras existir, de que no me habia equivocado.
Pero tu fantasma siempre se escondia en las esquinas de mis retinas, desapareciendo siempre cuando intentaba mirarlo,como nuestra historia, que solo ha existido en una pantalla de ordenador, en miles de letras azules, todas y cada una de las veces que he escrito que yo lo hubiera dado todo, absolutamente todo por ti, que eso nunca pasa, no a mujeres como yo, no a personas como yo.
Que puedo decir que no haya escrito ya. Que vamos a decirnos que no se hayan dicho ya nuestros cuerpos.
Que vamos a hacer con tantos miedos, con tanta cobardia.
No me sirve tan mansa la esperanza.
Y solo me viene a la cabeza Rostro de Vos, de Benedetti.
