El Otro Yo usaba cierta poesía en la mirada, se enamoraba de las actrices, mentía cautelosamente , se emocionaba en los atardeceres. Al muchacho le preocupaba mucho su Otro Yo y le hacía sentirse imcómodo frente a sus amigos. Por otra parte el Otro Yo era melancólico, y debido a ello, Armando no podía ser tan vulgar como era su deseo.
Una tarde Armando llegó cansado del trabajo, se quitó los zapatos, movió lentamente los dedos de los pies y encendió la radio. En la radio estaba Mozart, pero el muchacho se durmió. Cuando despertó el Otro Yo lloraba con desconsuelo. En el primer momento, el muchacho no supo que hacer, pero después se rehizo e insultó concienzudamente al Otro Yo. Este no dijo nada, pero a la mañama siguiente se habia suicidado.
Al principio la muerte del Otro Yo fue un rudo golpe para el pobre Armando, pero enseguida pensó que ahora sí podría ser enteramente vulgar. Ese pensamiento lo reconfortó.
Sólo llevaba cinco días de luto, cuando salió la calle con el proposito de lucir su nueva y completa vulgaridad. Desde lejos vio que se acercaban sus amigos. Eso le lleno de felicidad e inmediatamente estalló en risotadas . Sin embargo, cuando pasaron junto a él, ellos no notaron su presencia. Para peor de males, el muchacho alcanzó a escuchar que comentaban: «Pobre Armando.Y pensar que parecía tan fuerte y saludable».
El muchacho no tuvo más remedio que dejar de reír y, al mismo tiempo, sintió a la altura del esternón un ahogo que se parecía bastante a la nostalgia. Pero no pudo sentir auténtica melancolía, porque toda la melancolía se la había llevado el Otro Yo.

Tu fantasma me pone la mano en el hombro y activa los resortes de mi memoria, de mi una ensoñación, de aquella realidad luminosa (hasta que llegaste tú, y me hiciste creer que la luz no había existido durante años) que se abrió ante mis ojos como quien desmorona una inmensa cortina, dejándome ver una realidad que de repente existía, oculta, tras una espesa coraza de barro y piedra fósil, pero que existía, la realidad que yo había inventado, y estaba ahí, porque yo la estaba viendo,ante mi, cegándome los ojos, como la más brillante de las evidencias.Tu fantasma en vida y yo, siempre andando por las calles mojadas, siempre la lluvia, y los arcoiris colgándose del cielo como una señal funesta, mal momento, mala suerte, siempre el frío y siempre tus brazos, siempre invierno en esta primavera. Tu fantasma en vida y yo siempre caminando, sin saber ni adonde ir ni qué hacer el uno con el otro. Todavía hoy, cuando ya nada tiene remedio,todavía hoy no he sido capaz de discernir qué parte de mis actos, de todos sus lógicos, perfectos engranajes de palabras y argumentos, qué parte de ese escenario se empezó a desmoronar antes, qué pieza del puzzle cayó primero, qué ficha exacta flaqueó para que todo lo demás se derrumbara con la elegancia de un laberinto de fichas de domino, para dejarme ver, apenas en un parpadeo, el momento en el que mis deseos se hacen realidad, y viceversa, y yo simplemente asistia, muda de asombro, incapaz de razonar, de dormir, de comer, de hacer otra cosa que no fuera echarte desesperadamente de menos.
Pero le gano la partida; suena Souvenir, de OMD, que es mi contra canción para el momento y todo este rifi rafe queda en agua de borraja. El sol que se filtra a través de las persianas en penumbra me lame los dedos, como un perro mimoso, y yo me dejo hacer, desperezándome. Tu fantasma se desvanece por unos segundos. Sabe que las decisiones se toman así, a solas, y yo ya tengo que irme de tu nostalgia. Me encierro un cigarro y suspiro. El muy traidor, que se ha escondido detrás de la puerta para espiarme a hurtadillas, asoma su triste apariencia por el quicio de la puerta al oírme suspirar, y se acerca a la mesa, me mira, interrogándome con sus tristes ojos transparentes, me pregunta sabiendo mi respuesta. Que no quiero dejar de creer, que me resisto a perder la batalla. Como enterrar una historia que nunca ha tenido tiempo siquiera de empezar.
Tu fantasma cabecea y me mira con el afecto de un viejo contrincante. En algún momento tendré que rendirme. Que tiene de malo esteA pesar de todo, tu fantasma me da aliento y en dias como este, me hace compañía. Pero sabe que a partir de ahora no podrá disfrazarse de bañista, ni conducir más opel negros ni trucar las radios para ponerme Radiohead. Que la vida real es otra cosa. Que no hay respuesta más rotunda que el silencio. Asi que, en silencio, me levanto y empiezo a transportar platos a la cocina. Mientras los dejo en la mesa me pregunta, como quien no quiere la cosa, cuanto tiempo queda. Por supuesto, eso no puedo decírselo. Y él lo sabe. Cuando vuelvo al comedor, está junto al equipo de música. Suenan los primeros acordes y reconozco We Might As Well Be Strangers, de Keane. Será mamón. Sentándose en mi parte del sofá, mi fantasme me mira y me pregunta con indiferencia Quieres un café?
"No hay mensajes nuevos en el servidor".
Llevo todo el dia observando la misma frase, buscando entre los mensajes de todos los que no son tu. Los del movil, los del correo, los del hotmail. Ahora todo se dice con un mensaje, o eso parece. Bienvenidos a la era multimedia.
Ojala me quedaran fuerzas, y ganas, para envolverme con todos y cada uno de los reproches que mastico con rabia cada noche, coger mi culpa, lavada y planchada, enguajarme el corazón con las dos manos, limpiarlo de sangre y que por mis venas pasara un liquido rosa, aséptico y amable, y me convirtiera en una de las tantas mujeres que veo por la calle, tranquilas y satisfechas, y no pura y dura sangre, y no puro y duro cuerpo, y pies y manos, y ojos, y sangre, y esta piel, mi pobre extensión de poros que ya no sienten, que han dejado de sentir, que desde hace demasiado tiempo han sido solo tu ausencia, solo tu ausencia.
Pero yo no puedo matar
a mi propia esperanza.
Y esta vez, casi lo habia conseguido. Casi no me acordaba de tí. Casi no te echaba de menos. ´
Ya no te confundía con todos entre la gente. Había dejado de darme vuelcos el corazón cada vez que creia verte aparecer en todas y cada una de las esquinas de mis dias. Habia dejado de buscarte entre todas las posibilidades, a tí, que una vez fuiste la más deseada de todas, mi igual y mi contrario, como un reflejo mio en un espejo.
Y ahora que has vuelto, no sé qué hacer contigo.

necesidad de verte
esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea
resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también
viceversa