Fue en ese sueño en el que le pregunté por primera vez: «¿Quién es usted?». Y ella me dijo: «No lo recuerdo». Yo le dije: «Pero creo que nos hemos visto antes». Y ella dijo, indiferente: «Creo que alguna vez soñé con usted, con este mismo cuarto». Y yo le dije: «Eso es. Ya empiezo a recordarlo». Y ella dijo: «Qué curioso. Es cierto que nos hemos encontrado en otros sueños».
se estiran los tendones,
sujetan con fuerza los cables
de mi fortaleza,
que soy dueña de mi imperio,
que entra quien yo quiera
nadie que pueda hacer daño
a los que me viven dentro
y a los que me viven fuera.
Mis armas son las manos,
que escriben, rasgan, teclean,
pintan, friegan, y a veces se crispan
se hincan las uñas,
y luego acarician,
se cierran en torno a otras,
y dicen lo que mis palabras no pueden.
Mis pistolas son palabras, porque son mias,
mia es mi voz, al menos esta,
la que nunca oimos,
aunque le chiste más de la cuenta,
y yo elijo sus balas, porque soy su dueña,
faltaría más, es mi reino
para que digan que soy,
ni más ni menos, lo que soy.
Lo que odio, lo que amo ser
lo que no quiero ser y soy.
Lo que quiero seguir siendo.
Cada dia con 24 horas más,
De alegrias, tristezas, nervios y carcajadas
De miradas, de señales, de reflejos
Se me ponía cara de mala solo con mirarle. Se me colgaba una sonrisa traviesa debajo de las pecas, porque sabía que había llegado el momento de las gamberradas. Y él era el más gamberro de todos los gamberros, el alma de las fiestas y pandillas, el más alto de todos, el más simpático, el de la espalda enorme y morena que se miraban todas las demás. El me quería, y me sabía querer, y por eso sólo me lo dijo dos veces. Pero le escuché muchísimas más, en cada detalle que me encontraba andando por un camino que él adornaba para mí, mientras yo era la niña más mimada del mundo, e iba con mi cesta recogiendo flores, boleros, caricias, besos, risas. Por todo eso, y porque era bueno, yo le quería con una ternura tan viva que me quemaba el corazón. Por todo eso, y por todo lo demás, yo nunca hubiera permitido, jamás, a nadie que osara tocarle para hacerle el más mínimo rasguño. Eso me acabaría, tarde o temprano, incluyendo a mí. Ya lo estaba haciendo.
Mi futuro estaba ya pensado? Lo había pensado yo? Y eso qué es, inteligencia o cobardía? Sinceridad? Cuándo aprendí yo eso?<