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retinorama
reunión de parpadeos y cuatro paredes
Acerca de
Curiosidad: impulso que oscila entre lo grosero y lo sublime. Lleva a escuchar detrás de las puertas o a descubrir América.
Sindicación
 
con lluvia detrás de las ventanas
todavia no es gris del todo, ese gris negro de tormenta, pero el cielo apunta maneras y yo me he plantado detrás de la ventana con un café y dos de azúcar por si acaso. Con dos borrascas encima, tabaco suficiente, la cafetera llena y una manta, tengo todo lo que necesito para pasar la tarde gris de domingo que me hace falta. Ultimamente me cuesta trabajo encontrar un rato para mi silencio. Asi que levanto las persianas hasta arriba porque me da igual ensuciar los cristales y porque, aunque le haga ese desdén a la lluvia y no la deje entrar por ser demasiado fria, quiero verla desde dentro. La echaba de menos. Me echaba de menos.
 
un paisaje, escuchando una canción.

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Será que hoy me he sentido indefensa y sola cuando pensaba que mis banderilleros me habian atontado el toro, o que como me acaban de decir, hago demasiado mio lo que hago, que no puedo dejar que las cosas me afecten tanto, pero hacia tiempo que no me costaba tanto aguantar las lágrimas y acabar la función con una sonrisa en la cara. La he cagado y cuando me he dado cuenta era demasiado tarde para reconducir la situación. La he cagado y me jode profundamente. Porque las cosas por normal general me afectan, quizá demasiado, quizá si. Quizá deba aprender a sobrevivir a los contrastes porque sé que nunca podré prescidir de ellos, aunque a veces me tiren de la grupa. Por eso he llegado a la oficina, y me he puesto a llorar mientras javi me miraba asustado por encima de una montaña de facturas. Yo pensaba que mi dia habia sido una mierda, y era la noche del estreno, era la primera función y a mi me habian levantado la falda y descubierto pantorrillas, pero eso no ha sido el colmo.

El colmo de los colmos ha venido después, y no tenia que ver con el típico yo llevo veinte años en distribución y tú eres una niñata , ni con que un par de comentarios hayan tirado por tierra el trabajo de todas las horas extras desde hace tres meses que nadie me paga ni nadie cuenta, ni siquiera yo, porque a fin de cuentas, no puedo dejar que una opinión tire por tierra lo que me dicen las personas y lo que arrojan los números, que puedo darme el indulto porque nunca nadie esperó que yo supiera hacer lo que hago y sin embargo yo lo supe, sin saberlo, por pura y dura voluntad, y todo eso ya lo sé y duele, porque estoy cansada, porque he perdido más de tres kilos en un mes, por no tener ni ganas de comer, y se me haya olvidado tan rápido que yo ayer estaba escuchando el silencio en la montaña sin un coche, casa, ordenador, teléfono a la vista, y nadie, nadie me pague por eso, y hoy me sienta más incapaz de tirar del carro que nunca y eso de igual, que la ronda me espera igual de llena, a las ocho de la mañana, para llegar a mercabarna y intentar recomponer la postura de que creo en lo que hago, porque tiene que valer la pena, y porque no puedo evitar que la gente a veces no entienda lo que dices, y porque hay cosas que uno no puede cambiar y hay cosas que se aprenden con la experiencia.

El colmo de los colmos ha venido después y no venia conmigo. No tenia nada que ver conmigo. Cuando he escuchado algo increible, por tristeza familiar de puro sabido, lo peor, laura, son los detalles..., todas esas historias que quedan muy bien en las pelis y tan mal cuando te las pruebas en la vida real, y yo cabeceaba porque de repente todo lo mio ha resultado ser algo tan poco importante y por eso murmuro casi sin darme cuenta que si, que ya imagino... morbosos, como todos los detalles, no quiero saber nada más, porque va a dolerme, y va a enfurecerme, algo tan gilipollas como el trabajo, mientras yo me enteraba de antemano de cómo a una persona que no tiene ni treinta y a partir de ahora contará los meses que tiene su hijo se le puede marcar de por vida, quizá incluso condenarla, del peor del tipo de los dolores, el que genera el odio, y el que genera la ira, el peor, y el más peligroso de los dolores, el más potente y el más te engancha, el que viene del sentimiento de la traición, la traición con mayúsculas. Y para eso no me hace falta escuchar los detalles, que son morbosos, como todos los detalles, y mis problemas son irrelevantes, y mierda de trabajo, y mierda de vida, vamos a mandarlo todo a la mierda, eso no es importante, lo importante es la vida que yo estoy perdiendo pensando que eso es importante, por no saber montar a caballo, por creer de alguna manera que hay cosas que se pueden conseguir y deba aprender que hay cosas que no. Que uno no puede cambiar.

Me gustaria decirle a esa persona que lo siento. Que lo siento muchísimo por ella, y que ella todavia no lo sabe, pero que es verdad, que lo siento, que lo siento mucho. Y yo solo puedo mirarla a la cara esperando el momento en el que ese dolor le explote en la cara. Me gustaria decirle todo eso pero no puedo.

Me gustaria decirte que todo se arreglará, y que quizá lo olvides, pero a final de todo podrás volver a mirar el mundo y sentir que sigues teniendo ganas de formar parte de él, que tardará más o menos, pero que en ese momento, te darás cuenta de que tienes lo que realmente necesitas. Un paisaje, escuchando una canción.





 
vivir debe ser como sobrevivir a los contrastes

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Cuando el movil suena a las siete y media de la mañana, lo primero que hago es cabrearme, suelto pero qué haces con idioma de perro, y una voz de llanto me responde a duras penas que le han roto el corazón. Y eso, a las siete de la mañana de un viernes, después de dejarlo con tu novio, pocas de sueño, nada en la nevera y ni un puto euro en la cuenta, es la peor de las maneras de empezar el fin de semana. Si no fuera porque ese llanto se dispara como una flecha al recuerdo del mio propio, ese tipo de llanto de los impotentes, del que no entiende porqué alguien a quien uno quiere tanto acaba de clavarte un puñal en el centro del corazón, si no fuera por eso no me hubiera despertado de golpe para sentir indignada como me subia mucha pena, pena y rabia, y ese llanto me haya tenido todo el dia suspirando de impotencia, rabiosa por asimilar que ese dolor tan negro estuviera ahora en el corazón de alguien a quien yo aprecido de veras. Por eso mismo sé que hay amores dignos y amores dignos de lástima. Porque no pueden ser, porque no funcionan en la realidad, porque por cobardes no saben soñarse, no saben ser. Mientras intento que mi tono de voz no suene a todo eso, intento calmarla, me niego suavemente a una propuesta desesperada, y le digo que la entiendo, pero que durante el dia de hoy, ya no va a poder hacer nada para evitar lo que va a caerle encima. Que hay cosas que ni siquiera el amor, ese amor que te coge del cuello y te atrapa el corazón, ese amor tan impotente de no poder dejar de serlo, ni siquiera puede cambiar, y es el miedo de otra persona, que los miedos se vencen sólo a si mismos y que cuando lo hacen, son entonces más que palabras. Hay verdades como templos escritas en las puertas de esos lavabos de sótano encharcados a las cinco de la mañana, si no sabes si es amor, déjalo libre, y a todos suele sorprendernos cómo las cosas a veces cambian de color, si vuelve, es que es amor, que los te quiero que no se dicen mutan de verbo y hasta de signo, y si no es que nunca lo fue, hasta que se dan cuenta de que fueron sabios, pero sobretodo, irremediables.

Mientras miro a quien tanto me recuerda a mí hace unos ocho meses, recuerdo que en ese momento nadie me hubiera podido covencer de que yo, en el mismo momento donde aquel llanto que me recordó tanto al mio se alojaba en otra persona, tuviera tan fresco el recuerdo de volver a besar con la mente cerrada a cualquier interrogante y los labios abiertos en esos besos que gustan de darse. Cuando la tengo delante, después de verla subir los peldaños con un esfuerzo infinito, la miro a dos esferas verdes y muy rojas, y le sonrio, le ofrezco una cerveza, y me dispongo a decirle la última de las verdades que lei en la puerta de uno de esos lavabos de sótano encharcados, a las cinco de la mañana, en el garito más cutre de la ciudad.



 
de la reflexión y la sorpresa
Yo siempre digo que olvido lo innecesario y eso no es verdad, igual que si lo es que cuando olvidas algo en algún lugar y luego intentas encontrarlo, nunca aparece. Asi que la mayoria de cosas que habíamos olvidado, aparecen cuando menos te lo esperas. Cuando no sueles buscar, cuando estás ocupado haciendo otras cosas, cuando es más fácil que alguien se te cruce en la misma acera, y tropiece con tus piernas, tus labios o tus muslos, de casualidad y por sorpresa. Y no quiero preguntarme porqué de repente yo estiré las piernas, di aquel beso, y deseé que se diera de morros contra mis muslos, de casualidad y por sorpresa. Lo hice y no se por qué. Y yo no quiero preguntármelo porque tampoco se si quiero sorprenderme, en cualquier sentido de la palabra.

sorprender.
(De sor-, y prender).
1. tr. Coger desprevenido.
2. tr. Conmover, suspender o maravillar con algo imprevisto, raro o incomprensible. U. t. c. prnl.
3. tr. Descubrir lo que alguien ocultaba o disimulaba.
4. tr. Perú. Engañar a alguien aprovechando su buena fe.