Tiempo paralelo
Ayer por la tarde me dio por repasar todos los escritos que guardo en el ordenador de casa. Tenia registrados desde Octubre del 2003, mes en el que volví a coger la costumbre de escribir, esta vez en un ordenador, por pura necesidad de expresarme, de entenderme, de intentar buscar algun fleco, algún hilo del que pudiera tirar para desenredarme.
Cuando lo encontré, tiré tan fuerte que acabé deshaciendo todo lo que habia tejido durante los cinco años anteriores. Y eché a correr, huyendo hacia adelante, hasta donde estoy ahora.
Lástima que mi hermana, otra escritora empedernida viera mis archivos y en un intento vil de pirateria los borrara, inconscientemente, al intentar abrirlos.
Una lástima. No recuerdo lo que escribí durante aquellos meses, y no sé hasta qué punto es mejor. Sin embargo, ahora, ya en el piso nuevo, ya sola, ya con ordenador nuevo y buscando copias de seguridad, encontré mi propio rastro hasta Enero del año pasado.
Estuve hasta las tantas leyendo y fumando, a veces encontrándome en esas letras, otras tantas ya no. Lo increible es que todavía sea tan ingenua. Que poco cambiamos, en realidad.
He hecho todo lo posible por matar a tu fantasma.
Una vez escribí que la inocencia no muere; a la inocencia se la mata, y yo hice todo lo posible por matarla, asesinarla, de todas las maneras, mientras dormia, a cuchilladas, a puñetazos, me he arañado cada rincón de piel y de memoria para provocar la muerte de tu esperanza, de que pudieras existir, de que no me habia equivocado.
Pero tu fantasma siempre se escondia en las esquinas de mis retinas, desapareciendo siempre cuando intentaba mirarlo,como nuestra historia, que solo ha existido en una pantalla de ordenador, en miles de letras azules, todas y cada una de las veces que he escrito que yo lo hubiera dado todo, absolutamente todo por ti, que eso nunca pasa, no a mujeres como yo, no a personas como yo.
Que puedo decir que no haya escrito ya. Que vamos a decirnos que no se hayan dicho ya nuestros cuerpos.
Que vamos a hacer con tantos miedos, con tanta cobardia.
No me sirve tan mansa la esperanza.
Y solo me viene a la cabeza Rostro de Vos, de Benedetti.

Cuando lo encontré, tiré tan fuerte que acabé deshaciendo todo lo que habia tejido durante los cinco años anteriores. Y eché a correr, huyendo hacia adelante, hasta donde estoy ahora.
Lástima que mi hermana, otra escritora empedernida viera mis archivos y en un intento vil de pirateria los borrara, inconscientemente, al intentar abrirlos.
Una lástima. No recuerdo lo que escribí durante aquellos meses, y no sé hasta qué punto es mejor. Sin embargo, ahora, ya en el piso nuevo, ya sola, ya con ordenador nuevo y buscando copias de seguridad, encontré mi propio rastro hasta Enero del año pasado.
Estuve hasta las tantas leyendo y fumando, a veces encontrándome en esas letras, otras tantas ya no. Lo increible es que todavía sea tan ingenua. Que poco cambiamos, en realidad.
He hecho todo lo posible por matar a tu fantasma.
Una vez escribí que la inocencia no muere; a la inocencia se la mata, y yo hice todo lo posible por matarla, asesinarla, de todas las maneras, mientras dormia, a cuchilladas, a puñetazos, me he arañado cada rincón de piel y de memoria para provocar la muerte de tu esperanza, de que pudieras existir, de que no me habia equivocado.
Pero tu fantasma siempre se escondia en las esquinas de mis retinas, desapareciendo siempre cuando intentaba mirarlo,como nuestra historia, que solo ha existido en una pantalla de ordenador, en miles de letras azules, todas y cada una de las veces que he escrito que yo lo hubiera dado todo, absolutamente todo por ti, que eso nunca pasa, no a mujeres como yo, no a personas como yo.
Que puedo decir que no haya escrito ya. Que vamos a decirnos que no se hayan dicho ya nuestros cuerpos.
Que vamos a hacer con tantos miedos, con tanta cobardia.
No me sirve tan mansa la esperanza.
Y solo me viene a la cabeza Rostro de Vos, de Benedetti.
