Iba de farol. Lo mio era pura impostura, y por eso, porque no tenia gran cosa que perder, me presenté a la reunión en la que se negociaba mi sueldo de traje y recordando aquel truco que me enseñó mi hermano para estudiar filosofia (te lo tienes que creer todo a pies juntillas; que la tierra es plana, pues es plana, que el ser es, pues el no ser no es, te será más fácil entender y defender si no juzgas los puntos de vista) y como si me importara un carajo perder mi trabajo, el sueldo y la capacidad para pagar la hipoteca y llegar a trancas y barrancas a fin de mes. Yo me merezco más sueldo, ergo, luego existo y si no me largo aunque acabe derechita a la cola del paro.
- Pues no podemos pagarte las extras...
- Entonces comprenderás que a mi no me compensa viajar.
-... ni subir el variable, crearia descompensaciones en la estructura, y...
- Bien. Podeis subir el fijo.
- ........
- 300 € más de fijo y lo arreglamos. Variable aparte.
- Hecho.
Moraleja: Jamás esperéis que un jefe, por muy majo que sea, os valore en lo que valéis. Y nunca dejéis de creer (aunque ni vosotros mismos os lo creais) que es verdad que lo valéis.
Ole, ole y ole. Me voy a celebrarlo.
y es cierto, no hay nada como ir convencido que es o si o la calle. They can see the fire in your eyes!
y aunque tu no te lo creas...
yo estoy seguro de que vales mucho!!!
;-)
:-)