sin aire
Las miradas se me clavan como puñales, como espadas, como flechas. Y si miro, miro a través de un fantasma. Y si toco, toco la piel transparente. Los dedos de mi conciencia no me señalan a mi. Pero si los de las manos de todos mis sentimientos. Ahora, han dejado de acusarme. Ahora apenas son unos cuantos puños cerrados, sin ira, sin rabia, sin intención de darme la mano